El extraño caso de la dama que quedó con 100 hombres en 100 días

Por: | 03 de mayo de 2013

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Buscar pareja en Internet en un trabajo a tiempo completo. Hay que dedicarle horas, organizarse y trazar una estrategia clara para conseguir el objetivo (por cierto, hay que tener un objetivo). La única diferencia es que no te pagan por ello, algo que tampoco sucede en algunos trabajos. 

La historia de la señora que salió con 100 hombres en 100 días la he encontrado en The Guardian y me reafirma en mi teoría. Aunque pueden leer aquí el original (sostengo que los lectores de este blog son políglotas y cosmopolitas), me permito resumir este extraño caso. 

  • Se llama Twist Phelan, recién divorciada después de un matrimonio de 20 años. "Una novicia en el mercado", según sus propias palabras. Se mudó a Denver donde no conocía a nadie, solo a su primo Erin que le abrió un perfil en una página de búsqueda de parejas. Ella dice que nunca hace las cosas a medias y que decidió dedicarse al asunto en cuerpo y alma. Así decidió conocer a 100 hombres en 100 días. 
  • Completó su perfil donde se describía como alta y espectacular, y tres días después tenía 1.000 peticiones. Twist lo explica porque es muy fotogénica y escogió una foto muy buena. Digamos que algo tuvo que ver el hecho de ser rubia y alta. Aunque nunca se sabe. 
  • "Descartar a los raros e identificar a los posibles candidatos se convirtió en un trabajo a tiempo completo", dice. No empezó a salir con ellos de inmediato, sino que estableció "un protocolo estricto: Primero, intercambio de varios correos electrónicos; luego, llamadas por teléfono durante algunas semanas; y solo cuando se aseguraba de que el pretendiente podría ser lo suficientemente interesante, arreglaba una cita. 
  • Siempre en el mismo restaurante. Siempre en la misma mesa. Necesitaba un sitio "familiar" para sentirse cómoda con "un extraño". Informó a los camareros de su plan y ellos acabaron siendo sus cómplices. 
  • Con 100 candidatos sobre la mesa comprobó lo frecuente que son en su generación nombres como Marks, David y Stephens. Así que organizó una carpeta con las características de cada uno para no confundirlos. "Si alguno llamaba cuando no podía consultar mis datos, intentaba mantener una conversación neutra para evitar errores". 
  • Llegó a tener hasta tres citas en una noche. Se cambiaba de ropa en su coche para cada una de ellas. "Todas merecían que estuviera fresca y guapa, nunca sabría cuál sería la buena". Algunos de sus candidatos comentaban que ella apenas comía, pero nuestra chica tenía que cenar tres veces. Los camareros la ayudaban a que nunca hubiera el plato que ella pedía. No le contó a ninguno que competía con otros cien candidatos. "Podrían sentirse parte de una estratagema y yo solo estaba buscando el amor". 
  • Solo fue a una segunda cita con doce posibles pretendientes y no se acostó con ninguno. Llegó al final de su particular maratón sin que hubiera química en ningún caso. 
  • Celebró una cena con su primo para celebrar la final de su experimento y extrañamente no se sintió derrotada por no haber encontrado el amor. Había conseguido hacer de Denver su casa y había hecho seis buenos amigos. 
  • Como aún no estaba harta de los sitios de buscar pareja en Internet volvió al lugar del crimen y navegando encontró a un tal Jack que "le entró por los ojos" ... pero buscaba a una chica morena y bajita. Recordemos que nuestra chica es rubia y alta. No obstante, lo contactó. Se encontraron en una galería de arte. 
  • Según Twist, cuando se conocieron quedó clara la diferencia entre esta cita y todas las anteriores. "Todos los tópicos se cumplieron: No podía dejar de mirar sus ojos azules, hablamos hasta que el bar cerró y nunca he podido recordar de qué ... tres años después nos casamos y seis de mis candidatos a pareja vinieron a la boda". 

Fin de la historia (de esta porque hay más y mejor). 

Otro caso que confirma mi teoría es el de Amy Webb que convirtió su experiencia de buscar pareja en Internet en una obra de ingeniería que ha terminado siendo el libro Data, A Love Story: How I gamed Online Dating to Meet My Match, publicado en enero en Estados Unidos y que desde aquí exijo a cualquier editorial española que se haga cargo del asunto ya.

Amy es una experta en interpretación de digital data. Después de tres años en Match.com y en  Jdate.com (un portal para citas entre judíos) solo conseguía salir con personajes contrarios a los que ella estaba buscando. Entonces decidió poner sus conocimientos de ingeniería en función de su objetivo vital: encontrar pareja. 

Amy creó diez perfiles masculinos, los arquetipos de sus chicos ideales, y los subió al portal. Entonces se dedicó a interactuar con las mujeres que se atrevían a pedir citas con estos hombres alfa (coincidentemente, eran las más populares del sitio). Conoció (virtualmente) a 96 mujeres y catalogó su comportamiento, el lenguaje que usaban, el tiempo que tardaban en contestar un mensaje. “Simplemente quería aprender de la competencia”. 

Y esto fue lo que descubrió:
  • Las chicas populares usan un lenguaje aspiracional, algo así como: “Me gustaría viajar …” o “Mi gran ambición es …”. Sus descripciones eran cortas y genéricas y mentían sobre algunas características físicas, la altura por ejemplo. Contrario a lo que podríamos imaginar se quitaban centímetros (conocedoras de que los hombres mienten, diciendo que son más altos).
  •  Sus perfiles están redactados en un tono informal y espontáneo. Amy entendió que el suyo era muy estirado y profesional, casi como un curriculum. “Nunca me había referido a mí como una chica ni había dicho que era divertida”. Así dejó su perfil en 500 palabras que decían lo justo.
  • Sus galerías tienen entre tres y cinco fotos. Cuando publicaban más de cinco, el interés empezaba a decaer, según el análisis de datos que hizo Amy.
  • Cuando alguien les envía un mensaje y ellas estaban on line, respondían inmediatamente. Los intercambios por email son muy lentos, tardan entre 23 y 24 horas.
  • Solo mencionan sus hobbies si no son muy raros. Por ejemplo, Amy es cinturón negro de Aikido, y esto solo le trajo problemas y bromas de mal gusto en la primera cita.
  • Casi nunca mencionan su trabajo, especialmente si tenían una carrera profesional sorprendente. Según las investigaciones de Amy, los hombres con carreras de éxito no se sentían atraídos por posibles competidoras.
  • Las mujeres con pelo rizado no tienen mucho éxito. Amy lo tiene negro y muy rizado. “No lo puedo explicar, no hay razones, yo solo menciono datos, y la mayoría de los hombres prefieren mujeres con el pelo largo y liso”. Así es Amy: 
Amy2

  • Su consejo para las que lo tienen rizado es que hagan la prueba de colgar una foto en su perfil con el pelo liso. 

Con estos datos, Amy Webb creó para ella un superperfil, que consiguió a la primera más de 60 flechazos de parejas potenciales que se parecían más a los hombres que ella buscaba. Entre ellos un judío que a ella le pareció inteligente y divertido y que ha sido hasta hoy su última cita.

Moraleja: Buscar pareja en Internet (si va en serio) requiere tesón, estrategia, inteligencia y el empleo de una jornada laboral completa. Si es lo que quiere, no improvise y póngase a trabajar. Y si le da pereza -algo muy comprensible viendo el trabajo que supone, siga en manos de la casualidad pero no se queje de su suerte en el amor.  

PD. Por el momento, no disponemos de datos para los lectores masculinos de este blog, pero estamos en ello. Paciencia. 

Hay 18 Comentarios

Cupido es sabio, aunque tarde 101 citas en llegar!!
https://sorprendeatupareja.es/store/index.php

... creo que la primera historia hubiera tenido un mejor final si la protagonista se hubiera casado con su primo...

La pesadilla de esos lugares de internet es que hay mucha gente solitaria, que no es malo, si no fuera porque muchas veces gastan más tiempo en estar en esas páginas que en salir a la calle y aventurarse a conocer a alguien en el parque, en una cola, en un bar.....
hoy en día lo que se busca es tener más oportunidades de echar un polvo, el romanticismo en general brilla mucho por su ausencia por desgracia. Muchos te venden la moto de que buscan pareja, que son generosos, guapos, .....pero a la hora de la verdad solo intentan tener algo de sexo e internet le abre las expectativas y lo hace más cómodo, .... por lo menos el rechazo es menos duro y se sobrelleva mejor, porque tienes a otras tres en la recámara esperando. Además del detalle de que se miente mucho.
Particularmente, aún sabiendo que puede existir alguien agradable, jamás intentaria ligar por internet.

Excelente entrada. Te felicito, tienes un "blog" muy particular y tu presentación es de lo mejorcito que he leido en un perfil de blog..jeje...

Estoy guardando mi escote más generoso para ustedes sweatheart!

Yo puedo decir que también tengo mucha experiencia, viví el florecimiento de la web, de internet, desde sus inicios, cuando recién empezaba el chat, MIRC, antes que surgiera MSN messenger, latinchat, planetachat, starmedia, etc, en aquella época podías conocer a una persona sin saber como era físicamente, todo era por chat y luego obtenías su correo electrónico, posteriormente comunicaciones por teléfono y luego la cita formal con aquella persona, fue una época de juventud, donde no buscaba una persona con quien casarme, no buscaba una relación permanente, sino buscaba una relación casual, vivir la juventud al máximo, en todo este tiempo habré conocido entre 200 a 300 chicas, todas muy jovenes, la mayor edad fue 29 años, aunque después lo superó otra señora de 42 años que fue la edad máxima, en todo caso conoces a un monton de personas, diferentes pensamientos, ya lo viví, pasé esa etapa, luego vino el fenomento MSN messenger, redes sociales, facebook, estamos ahora en otros tiempos, ahora puedes ver la foto de la persona en su perfil de la red social, los tiempos cambian, antes no era así, el envío de las fotos era por correo electrónico, era muy distinto, en fin, los tiempos cambian, las página de búsqueda de parejas aumentan y cada uno tenemos nuestra historia.
saludos
invitado23@gmail.com

Muy buen artículo. Hoy día internet es la mayor causa de separación de parejas, pero también es la mayor causa de unión de nuevas parejas que se conocen en la red http://xurl.es/mlsxv

Menos buscar pareja y mas buscar sexo , mucho mas sano , placentero y sin complicaciones .

La historia de Mrs. Twist no tiene ni pies ni cabeza. Yo creo que esa mujer es una cuentista.

Está graciosa la entrada, pero poco realista y con cierto olor a publireportaje. Reducir algo mágico, etéreo y tremendamente aleatorio como encontrar el amor, a un proceso de pura ingeniería, parametrizado, medible y cuantificable, es como asimilar la escritura de poesía a una receta o la lista de la compra. Ponga 1/2 kg de ganas, 350 gramos de soltería, una pizca de caradura y reserve. Añada la estadística de la media ponderada de la raiz cuadrada de la longitud de la nariz de su acompañante momentaneo, mezcle briosamente en un libro y añada la mezcla previamente preparada en el paso anterior. Encontrara el amor o un despropósito....elija usted mismo.

Y yo busco alguna que escriba interesante como esta noticia

Por cierto, y sin menospreciar la labor científica de la segunda chica... en vez de todo eso que hizo hay un invento muy antiguo y más sencillo que se llama "escote generoso"; ante este invento, el pelo rizado o los hobbys extraños dejan de importar lo más mínimo, e incluso el judío más inteligente y divertido cae en el anzuelo.

Queda con cien hombres en cien días, repite cita con doce... y no se acuesta con ninguno. Es americana, claro

Guay, muy creativa la acción.

Or-ga-ni-za-ción, es lo que hace falta, claro que sí...

Las dos historias son geniales, muy divertidas. Gracias

Genial post!!! La segunda chica me parece rarísima pero, eso sí, muy divertida!! ¿las de pelo rizado ligan menos???

http://areaestudiantis.com

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Antigurú

Sobre el blog

Agotada de la alta concentración por metro cuadrado de gurús de las redes sociales, en este sitio se levanta un muro de contención: Todos somos torpes y primerizos en la jungla digital. No hay expertos. Eso, al menos, es lo que enseñan en la Universidad de Stanford, donde se ha inventado casi todo y nadie se proclama gurú de nada. Este es, pues, un lugar para reírse de los tropezones en Internet. El viernes abrimos consultorio. Pregunte sin piedad, porque más temprano que tarde todos tendremos nuestro minuto de miseria digital.

Sobre la autora

Karelia Vázquez

es periodista. Escribe en El País Semanal desde 2002, y en Marie Claire, desde 2005. Es la primera española que obtiene una beca J. S. Knight en la Universidad de Stanford (California), que le permitió, entre otras cosas, vivir una temporada en Palo Alto, el Dorado de las nuevas tecnologías, comprar en el mismo supermercado que Mark Zuckerberg y compartir plaza de garaje con los chicos de Facebook. También ir a clases de Clifford Nass, Clay Shirky, Evgeny Morozov y otros -esta vez sí- gurús de la era digital. Es autora del blog “Vivo entre Google y Facebook”, porque así era literalmente. Ha sido cobaya de variados experimentos extremos en Internet, y este blog no pretende ser ni más ni menos, que eso: Un sitio para radicales.

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