Antigurú

Sobre el blog

Agotada de la alta concentración por metro cuadrado de gurús de las redes sociales, en este sitio se levanta un muro de contención: Todos somos torpes y primerizos en la jungla digital. No hay expertos. Eso, al menos, es lo que enseñan en la Universidad de Stanford, donde se ha inventado casi todo y nadie se proclama gurú de nada. Este es, pues, un lugar para reírse de los tropezones en Internet. El viernes abrimos consultorio. Pregunte sin piedad, porque más temprano que tarde todos tendremos nuestro minuto de miseria digital.

Sobre la autora

Karelia Vázquez

es periodista. Escribe en El País Semanal desde 2002, y en Marie Claire, desde 2005. Es la primera española que obtiene una beca J. S. Knight en la Universidad de Stanford (California), que le permitió, entre otras cosas, vivir una temporada en Palo Alto, el Dorado de las nuevas tecnologías, comprar en el mismo supermercado que Mark Zuckerberg y compartir plaza de garaje con los chicos de Facebook. También ir a clases de Clifford Nass, Clay Shirky, Evgeny Morozov y otros -esta vez sí- gurús de la era digital. Es autora del blog “Vivo entre Google y Facebook”, porque así era literalmente. Ha sido cobaya de variados experimentos extremos en Internet, y este blog no pretende ser ni más ni menos, que eso: Un sitio para radicales.

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Aceptando (Términos y Condiciones) que es gerundio

Por: | 30 de abril de 2014

Aceptando2

                                                                                           © Gloria Rodríguez

Si algún lector de este blog ha llegado hasta el final, o incluso ha terminado de leer el primer párrafo de los Términos y Condiciones que se deben aceptar para usar los servicios más populares de Internet que se manifieste (o que tire la primera piedra).

Una servidora es de tecla fácil. Es decir, de aceptar cuánto término y condición se interfiera entre ella y la página en cuestión a la que desea acceder. Aceptar sin leer. 

Hay que decir que nunca antes la letra pequeña fue tan pequeña y nunca se acumuló en manifiestos tan largos. Además, los Términos y Condiciones siempre aparecen en el momento más inoportuno, cuando es del todo improbable que nos pongamos a leer. 

La buena noticia es que según unos investigadores del Institute of Technology de Georgia casi da igual que los leamos o no porque íbamos a entender muy poco. "Textos demasiado farragosos con abundancia de términos jurídicos para que puedan ser entendidos por la mayoría de los usuarios", reconoce el estudio de la Universidad, pero aun así advierte que debe ser uno consciente de los derechos intelectuales que cede  aceptando algunos de estos términos redactados, qué duda cabe, para que no nos enteremos de nada, y diseñados, qué duda cabe, para que solo de mirar la tipografía nos invadan la pereza y las ganas de aceptar lo que sea.

El estudio de Georgia revisó, y esta vez sí leyó de arriba abajo los Términos y Condiciones de uso de 30 portales y redes sociales de las que más animan al personal a compartir sus contenidos creativos en Internet

Los investigadores mencionan, por ejemplo, el caso de Craigslist, una web muy popular en Estados Unidos donde para publicar se debe dar licencia al portal a "copiar, representar, exhibir, distribuir, sacar de contexto y usar sin limitación cualquier contenido"

Otro sitio citado es Asianfanfics, una web de cortos de ficción, cuyos Términos y Condiciones permiten "hacer esencialmente cualquier cosa que se quiera con los contenidos publicados sin citar ni dar crédito alguno a su creador". 

También se examinaron la condiciones de WikipediaLinkedInPinterestYouTubeFlickrIMDBFacebookTwitterGoogle PlusRemix64 y Fanfiction.net.

En algunos sitios, los Términos y Condiciones autorizan al portal a usar el contenido publicado con fines de marketing y publicidad. La mitad de las webs se arrogaban el derecho de alterar, cambiar o destruir lo que se publicara en su sitio. Solo cinco de los 30 sitios examinados habían redactado los textos de Términos y Condiciones, sobre todo los concernientes al copyright, de un modo claro y sencillo. 

Lo que reconocen los investigadores es que probablemente la gran mayoría de los que aceptan esas condiciones las desconocen porque aceptaron antes de llegar al final del panfleto. Para no hacerlo, también lo reconoce el estudio, habría que haberse armado de tiempo y paciencia. Es poco probable que en aquel momento y casi en ningún otro de su vida disponga usted del tiempo necesario para leer el texto completo, y si tiene tiempo seguramente procurará emplearlo en otra cosa.

Según los cálculos de los investigadores tomaría cerca de ocho horas leer hasta el final las condiciones de las 30 webs estudiados, al ritmo promedio de lectura de un adulto, 250 palabras por minuto. 

Para quedarnos más tranquilos hemos hecho cuentas, teniendo en cuenta el número de palabras que han calculado los investigadores que tienen los Términos y Condiciones de los siguientes gigantes de Internet y la velocidad media de lectura de un adulto. Estos son los números que nos salen. 

 

  • FACEBOOK ......... 4.477 palabras        (18 minutos)
  • LINKEDIN............ 7.294 palabras        (29 minutos)
  • PINTEREST ......... 2.219 palabras        (9 minutos)
  • GOOGLE ............ 1.691 palabras       (7 minutos)
  • WIKIPEDIA .......... 5.773 palabras       (23 minutos)
  • TWITTER ............3.486 palabras        (14 minutos)
  • YOUTUBE ........... 3.764 palabras       (15 minutos)
  • SOUNDCLOUD....... 7.961 palabras       (32 minutos)
  • FLICKR ...............5.763 palabras       (23 minutos)
  • MYSPACE ............ 5.486 palabras      (22 minutos)

Seguramente ya no recordará el momento concreto en que le dio al botón Aceptar de alguna de estas páginas pero es casi seguro que no dispusiera usted de 14 minutos para dilucidar cuestiones jurídicas en aquel entonces.

Y es así cómo se escribe la historia: los botones se pulsan por impulso o por falta de tiempo.

¿Qué piensa la gente cuando la eliminas de Facebook?

Por: | 28 de abril de 2014

Torture

© Gloria Rodríguez

Hacer enemigos es una práctica que algunos practican con gracia y soltura. Para dominar su técnica se debe contar con la combinación apropiada de impulsividad, sangre fría e irresponsabilidad. Así había sido hasta  la creación de Facebook que nos trajo de vuelta a "amigos" que creíamos alejados de nuestra vida para siempre y nos hizo (sobre todo en su primera fase de eufórica ceguera) aceptar en nuestro círculo a compañeros de trabajo, conocidos y vecinos con los que jamás hubiéramos intimado en la vida real.

Entonces llegó también la necesidad de adiestrarse en el arte de deshacerse de tanto amigo repentino. Damos gracias a Marck Zuckerberg que nos lo puso más fácil que en la vida analógica. Aquí no hay que dar la cara y un botón (Unfriend) se encarga del trabajo sucio. A estas alturas se considera una rara avis, una especie en vías de extinción digna de ser exhibida en las universidades, el usuario de Facebook que no se haya beneficiado de las prestaciones del Unfriend y haya continuado con su vida como si nada hubiera pasado. 

Ahora, cuando ya somos veteranos en estas lides y se anuncia día sí y día también el anquilosamiento de Facebook (a pesar de que acaba de anunciar que en el primer trimestre de 2014 sus beneficios han crecido un 20% respecto a 2013) dos estudios de la Universidad de Colorado* examinan las fuerzas psicológicas que se esconden detrás de la práctica de borrar amigos en Facebook, y además, investiga qué sienten los damnificados. 

Hay que decir que los resultados se consiguieron a través de una encuesta vía Twitter a 1077 adultos. Es decir, que quizás no estemos ante el cuestionario mejor diseñado y tengamos que tomarnos estos resultados con reserva. 

Dicho esto, y citando los hallazgos del estudio, los conocidos de la época del instituto son los que tienen más riesgo de ser expulsados de la lista, seguidos por los amigos de amigos, los compañeros de trabajo, y las personas a las que nos une algún interés común (por ejemplo, el gusto por la cerámica o la gastronomía).

Según explica en una nota de prensa Christopher Sibona, coautor del estudio, la razón más frecuente para eliminar a un amigo de Facebook es que publica posts con posturas políticas o religiosas divergentes radicalmente a las nuestras (solo nos gusta que nos digan lo que queremos oir). "Como lo más probable es que tengamos más diferencias con los amigos de la adolescencia que con aquellos que hemos elegido de adultos, esos son los primeros que se purgan".

"Los amigos del instituto no suelen estar al corriente de la evolución de nuestras creencias políticas o religiosas, y puede resultar fácil que se generen discusiones. Y algo propio de los conflictos on line es que escalan y se multiplican mucho más de prisa que en la vida real", razona el coautor en una nota de prensa. 

El otro pecado para ser víctima de un Unfriend es publicar estados "poco interesantes". 

Mientras estos amigos son eliminados por la naturaleza de sus publicaciones, los compañeros de trabajo caen por cosas que han hecho en la vida real, no por su comportamiento en la red social. "A la  gente del trabajo se le borra por hechos que no tienen que ver con su comportamiento en Facebook sino por acontecimientos del mundo real", explica Sibona. En Facebook solo tiene lugar el pase de cuentas. 

¿Y qué sienten los expulsados del Paraíso? Lo primero que tiene que pasar es que lo noten, y eso dependerá de cuán activos sean en la red social y de cuánto contacto hayan mantenido con la persona que los liquida. Pero una vez que están informados, ambos estudios hablan de “efectos secundarios emocionales de la pérdida de una amistad” (virtual) y describen cuatro estados. A saber: sorprendido, molesto/preocupado; divertido/despreocupado; y triste

El factor que determina el impacto del agravio es cuán cercana fuera la relación en el momento en que el sujeto en cuestión es eliminado de Facebook. "Cuando se trata de un buen amigo, o de alguien muy cercano, las emociones suelen ser la tristeza y la incomodidad con la nueva situación”.

Según el segundo de los estudios hay dos cuestiones que marcan cuánto va a doler el Unfriend al afectado. Uno es como era de esperarse la cercanía que tuviera con quien lo saca de la lista, y la segunda es el control que tenga sobre su lista de amigos y la frecuencia con que la suela monitorizar. 

Otros dos factores predicen si el Unfriend va a impactar menos y si el individuo lo va a encajar mejor. A saber: si el acontecimiento es esperado en alguna medida porque se ha hablado con otros amigos, o si ha habido un anuncio previo de la persona que ha decidido enemistarse. En este caso el sentimiento que se describe esta muy cercano al alivio. Si va a pasar, cuanto antes mejor. 

Según la investigación, el Unfriend es más frecuente entre personas que han sido amigos o han tenido una relación cercana que entre los conocidos. "A pesar de la preponderancia de los vínculos débiles en las redes sociales, nuestros hallazgos permiten colocar al Unfriend como uno de los actos definitivos que marcan la disolución de una relación, con consecuencias en el mundo real", dice el estudio. 

Tiene razón Sibona cuando dice que el coste de mantener "un amigo" en Facebook es muy bajo. No hay que hacer nada, basta con dejarlo estar. "Tomarse el trabajo de buscar el botón de Unfriend y pulsarlo supone hacer un esfuerzo consciente por quitarse a alguien del medio. Y eso duele". 

Si quiere poner un poco más de angustia en su existencia, aquí le dejamos la aplicación Unfriender Finder que monitoriza en tiempo real a sus contacto. Gracias a ella podrá detectar inmediatamente quién le ha dado la patada en Facebook.

* Ambos estudios fueron publicados en 2014 durante la 47 Conferencia Internacional de Hawaii de System Sciences. 

El amor en Internet es una cuestión semántica (y de datos)

Por: | 25 de abril de 2014

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                                                                                                © Gloria Rodríguez

Lo bueno de salir a buscar el amor en Internet no es que uno lo pueda encontrar. Ya se sabe que estas cosas están en manos de San Judas Tadeo. Lo bueno de practicar el dating online (los anglosajones empezaron primero y por eso respetamos su término) es que se puede aplicar a algo tan azaroso, elástico y subjetivo  como el amor reglas que corresponden al universo de las ciencias exactas. Y eso, queridos lectores, tranquiliza. 

Así se ha conseguido sacar algo en claro de lo que se cuece en portales como OKCupid o Meetic, quiénes triunfan y quiénes siguen buscando. Los ingenieros de datos no se resignan a responsabilizar del asunto a la suerte o a la alineación astral, y han aplicado sus mentes cartesianas a bucear en los datos y hábitos de cada usuario, han separado el trigo de la paja, y al menos ahora sabemos qué palabras usan los triunfadores y cuáles aquellos que aún siguen deshojando la margarita. 

El más reciente de estos análisis se hizo en el portal PlentyOfFish (¿Hay más peces en el mar, diríamos nosotros?). Se examinaron 1.2 millones de perfiles y los ingenieros observaron "claras tendencias" que diferenciaban el comportamiento de unos y de otros. Como era de esperar los que iban al grano y mencionaban claramente la palabra "love" (amor) en su perfil encontraban pareja antes. Esto funcionaba tanto para los hombres como para las mujeres. También causaban buena impresión a la pareja potencial el uso de términos como "time" (tiempo), "life" (vida), "friend" (amigo), "music" (música). 

En el caso de los hombres, las palabras que se asociaron a los perfiles más populares denotaban el interés por establecer una relación estable y de largo recorrido

Las palabras que se asociaron con el éxito amoroso en los perfiles masculinos fueron: 

heart (corazón)

children (niños)

romantic (romántico

relationship (relación)

Entre las mujeres se repetía un patrón parecido. Aquellas que encontraban pareja habían mencionado la posibilidad de una relación, y explícitamente la palabra, un 16% más que aquellas que aún seguían solteras

Los que aún seguían en su travesía del desierto solían emplear con mayor frecuencia términos que se referían a momentos o a actividades a corto plazo, contactos sin mucho recorrido. Por ejemplo, ellas hablaban de una cena, un viaje o un día de compras. Ellos, a pasar un rato juntos o hacían chistes vagos y demasiado seguidos.

Una investigación parecida se hizo por encargo de la revista Wired en los portales de búsqueda de pareja OKCupid y Match.com

En este caso, los que habían encontrado pareja habían empleado con frecuencia palabras referidas a la práctica de deportes, sobre todo al aire libre como el esquí o el surf

Otras palabras que puntuaban bien eran London, NYC y pasaporte. De lo que deducen los ingenieros que hay un espíritu internacional y cosmopolita a la hora de buscar pareja, o al menos que se prefiere a alguien a quien le guste viajar

Las palabras que se asociaron a los perfiles masculinos de éxito (Es decir, que habían encontrado pareja estable en un periodo relativamente razonable) fueron: 

Surfing, surf, Yoga, esquí, mar, conciertos (live music), desayuno, ojos azules, árboles, mañanas, atletas, jubilación. 

En cambio, las mujeres más populares en esos portales se asociaron a estas palabras: London, NYC, yoga, surfing, atletas, fitness, moda, Pulp Fiction, meditación. modelos, pereza, entrenamiento, Radiohead, Homeland, vacaciones, afortunada, creatividad, sushi, pasión, Europa, filosofía, mar, The Office, foodies, hiking, Embrujadas (Charmed) y Archer (una serie de televisión). 

Se pueden deducir de estos datos dos hechos: 1. las mujeres hablan que los hombres (véase la diferencia en la cantidad de palabras empleadas con el mismo propósito). 2. Las mujeres comentan mucho más sobre las series y películas que han visto o que quieren ver. (Estas deducciones son mías no de los ingenieros de datos)

Esta fue la infografía que publicó la revista Wired con los datos recopilados

Wired

Los investigadores también miraron las fotos de los 400 perfiles más exitosos de esos portales para buscar las razones por las que funcionaban mejor que los otros. Según sus observaciones, en el 88% de estas fotos los usuarios establecían un contacto visual directo con la cámara, y en el 54%, los afortunados sonreían ampliamente, sin reservas. Literalmente, con todos los dientes fuera

Si no sabe qué hacer con esta información, me permite remitirle a un post publicado en este blog donde se cuenta la historia de Amy Web, una experta en datos que se fabricó un superperfil de sí misma imitando lo mejor de todo lo que encontró en Internet. Al año se estaba casando con el primer chico que decidió interactuar con su superperfil. 

Esto no es suerte ni azar, es ingeniería de datos. Si no cree en el amor, al menos crea en la ciencia. 

Mentira

                                                                                                © Gloria Rodríguez

Usted como yo será de esos que devoran con ansiedad los comentarios (reviews para los lectores políglotas de este blog) de TripAdvisor, Booking, Amazon, Yelp o Airbnb antes de decidirse a comprar algo.

Digo que se devoran porque reconozcamos que hay cierta ansiedad por encontrar el comentario negativo, perpetrado con saña, nocturnidad y alevosía que nos haga saltar a la próxima oferta y reafirmarnos en la idea de que era demasiado bueno para ser verdad.

Así vamos hasta que después de haber leído cientos de miles de caracteres escritos con dudoso estilo y peor ortografía nos decidimos por algo que quizás no sea lo mejor, pero sobre el que alguien ha escrito algo personal que nos conmueve, o puede ser que nos decantemos por la primera opción que tenemos delante cuando ya estamos agotados, siempre que tenga una cantidad aceptable de estrellas en la clasificación final. 

Creemos, estamos convencidos, nos lo han dicho cientos de veces, que hemos encontrado un modo más inteligente de consumo, basado en las recomendaciones de los usuarios y no en la publicidad convencional, contratada y pagada como es lógico por otra parte,  por los interesados.

Y en esa inocencia hemos vivido hasta que alguien te cuenta y te demuestra que muchos comentarios de estas páginas son falsos, hechos por bloggers pagados o por robots muy sofisticados, capaces incluso de pasar la prueba del código CAPTCHA que algunos humanos superamos al segundo intento. 

Leo en la revista The New Yorker que el año pasado la oficina del New York Attorney General, el fiscal general del estado, encontró un spa en Craigslist que ofrecía diez dólares por cada comentario positivo a cualquiera que tuviera más de diez seguidores en Yelp. La propia fiscalía recibió ofertas para escribir comentarios falsos de empresas con nombres  como Eboxed o XVIO, según asegura el autor del artículo que añade otro dato: el New York´s Internet Bureau ha estado investigando a compañías que se hacen sus propias reviews. Y encontraron, por ejemplo, 175 comentarios escritos por las propias bailarinas de un club Score para caballeros. Todos buenos, faltaría más.

Según The New Yorker es difícil saber cuán extendida está la práctica, pero se han encontrado evidencias desde Europa del Este hasta Asia pasando por América. "El problema se retroalimenta: cuando una compañía empieza a usar comentarios falsos a su favor, sus competidores sienten la necesidad de hacer lo mismo", asegura el artículo.

Por su parte, Nick Bilton cuenta en The New York Times que acaba de comprarse 4.000 seguidores para su cuenta de Twitter por el precio de un café. Y que podía haberse hecho con retuits, likes, favoritos, páginas vistas, menciones o comentarios favorables si se hubiera ido de compras a Swenzy o Fiverr

La mayoría de los nuevos amigos de Bilton vive fuera de Estados Unidos, casi todos en India, Bangladesh, Rumania o Rusia. Él sabe que no son exactamente humanos, sino robots en el mejor de los casos, y en el peor, líneas de código pero -asegura- están fabricados para comportarse como auténticos seres humanos en las redes sociales. 

Son los robots sociales que ya no son tan fáciles de detectar, no tienen aspecto de avatar, ni nombres  generados por ordenadores. "Para camuflar mejor su identidad, sus nombres parecen reales, sus horarios son humanos, descansan de noche y se despiertan de día, comparten fotos y tienen animadas conversaciones entre sí. Y hay miles de ellos", cuenta Nick Bilton, a quien podéis leer aquí.

Él los llama los ciudadanos imaginarios de Internet, y dice que han conseguido un poder inusitado. Son quienes fabrican famosos, hacen populares determinados sitios, construyen tendencias o desvían discusiones a un lado u otro del espectro político, según quien pague (Si os interesa el asunto, leed en el blog Bits las historias de los falsos tuits del PRI en las elecciones mexicanas de 2012 o cómo los robots en Siria y Turquía intentaron desacreditar a la oposición o hacer más populares de lo que realmente eran algunas consignas del gobierno). Seguramente también escribirán comentarios en TripAdvisors o Yelp, de esos que leemos con dedicación y concentración máximas. 

¿Debemos dar por cerrado el caso? ¿Dar un carpetazo nihilista al asunto y concluir que todo es mentira en Internet, que una vez más está todo ya comprado y repartido?

¿No se suponía que el comercio on line nos iba a liberar de la picaresca de la vida analógica?

¿O debemos dejar el cinismo y seguir confiando?

Muchas observadores que se han dedicado a estudiar el caso de las reviews falsas, concretamente en Yelp (Estados Unidos) uno de los mejor documentados, recomiendan que leamos precaución los supuestos comentarios de los usuarios. En septiembre pasado un estudio de Harvard Business School sugirió que el 16% de dichos comentarios podrían ser falsos

El mismo mes Eric T. Schneiderman, fiscal general de Nueva York,  anunció que 19 compañías habían acordado dejar de escribir falsas reviews en Yelp (Nueva York) y pagar más de 350.000 dólares de multa para que el asunto no fuera a mayores. "Los consumidores se fían de los comentarios para tomar sus decisiones diarias de compra, desde la comida hasta la ropa, los restaurantes o los viajes", explicó el Attorney General, y aún dijo más: "Nuestra investigación a gran escala sobre las mentiras y manipulaciones en Internet nos dicen que debemos interpretar las reviews con cautela. 

A partir de entonces la propia Yelp comenzó a colocar una alarma a los comentarios que conseguían ser identificados como falsos. Y a mitad de 2013, con cerca de 47 millones de comentarios on line, consiguió identificar a un sujeto que había escrito 1712 reviews solo en 2013.¿Acaso había visitado 1712 restaurantes diferentes en un año? ¿Lo hizo gratis? ¿Acaso era este su trabajo?

No lo sabemos, quizás no lo sepamos nunca. Quizás no debamos leer tantos comentarios antes de comprar. Quizás sí. Esto es Internet. Nadie dijo que sería fácil

PD. Aquí un post de MiltonFactory Blog donde porponen ideas para solucionar los comentarios falsos en TripAdisor. No se pierdan los comentarios de los lectores.  Aquí otro de El Foro de la Ruina Habitada sobre el mismo asunto. Su conclusión: "Nada es verdad ni es mentira". 

¿Usted es de Gmail o del montón?

Por: | 02 de abril de 2014

Keep-calm-and-love-gmail

En Internet ningún acto es inocente. Mucho menos escoger servidor de correo electrónico. Allá lejos y hace tiempo nos abríamos cualquier email, solía ser el mismo que tenía la mayoría de nuestros amigos o el de la persona que nos hacía el favor de abrirnos la cuenta. Después el mercado se fue diversificando y aprendimos que el email es una seña de identidad.

¿Qué piensa usted cuando alguien le dice que su correo electrónico es de "telefónica.net"? No sé a vosostros, a mi me da ternura hablar con un seres predigitales que permanecen impermeables a las modas y tendencias.  

En este post contábamos cómo los ejecutivos de Silicon Valley hacían esfuerzos descomunales por aparentar tersura y juventud. Una de las recomendaciones de sus asesores (hay allí asesores y couches para lo humano y lo divino) era que se abrieran una cuenta en Gmail, pues daba imagen de frescura y modernidad. Todavía consideraban mejor que tuvieran dominio propio para que su cuenta de email llevara su nombre o el de su empresa, algo así como luis@luislopez.com o luis@technilandia.com.  

Usted que está leyendo este post, ¿de quién es, de Yahoo, de Hotmail, de Gmail? Aunque tenga varias cuentas, siempre será más de un sitio que de otro. Piénselo. Es como ser de Nesquik o de ColaCao, de McDonald o de Burger King. Las diferencias son irreconciliables. 

A los que pertenecen a la comunidad del correo electrónico abierto por Google en 2004 (ayer, por cierto cumplió diez años) siempre les ha acompañado un halo de early adopters o de enterados, para entendernos. Una década después, con 425 millones de usuarios activos (datos de 2012) es el servicio de correo electrónico más popular. Puedo asegurar que hay mucha gente en este mundo que no se imagina su vida sin Gmail y sin el buscador de Google. Aunque hay muchas otras que sí. 

Aunque Google sigue parapetada en su negativa a revelar estadísticas específicas acerca de sus usuarios, el portal Mashable ha juntado algunos hilos, concretamente la analítica de datos de compañías como Litmus, MailChimp y Statista, y ha jugado a dibujar el perfil del usuario promedio de Gmail

  • Según esos datos es un usuario móvil, que revisa sus correos desde el teléfono, y casi siempre desde un Iphone.De acuerdo con las cifras de Litmus un 65% de los usuarios de Gmail entran desde un teléfono, un 19,55% llega a través de Webmail y un 14, 76% accede desde el escritorio. Además, emplean con frecuencia la app de Gmail para móviles que tiene 24 milones de usuarios únicos al mes. 
  • Usan Google Drive, un espacio de almacenamiento para guardar documentos o fotos y que viene por defecto con la cuenta de Gmail, y que suele saltarte a la cara cunado más lo necesitas. Al terminar 2013 tenía 120 millones de usuarios activos. 
  • La edad media del usuario de Gmail es, de acuerdo con los datos de MailChimp, 31 años
  • Su nombre de usuario va dejando pistas. De acuerdo con MailChimp, frecuentemente el nombre de usuarios de Gmail revela si se trata de un hombre o una mujer (supongo que porque muchas veces se forma con el nombre completo o parte de él). También, y aunque no lo dicen las estadísticas lo dice la experiencia, se puede adivinar la fecha de nacimiento del sujeto por el número que acompaña al nombre. 
  • Acerca de los contenidos que se comparten, solo se ha podido saber que la mayoría de los usuarios de Gmail no están muy interesados en los emails que provienen de dominios relacionados con los cuidados de la salud o con los relacionados con asuntos gubernamentales u oficiales. Aparentemente se interesan más por dominios relacionados con tecnología movil, software y aplicaciones. 
  • La mayoría de los usuarios son jóvenes y tienen estudios universitarios. 
  • Otro estudio sobre los usuarios de Gmail publicado en 2011 asegura que el 68% de las personas que tienen una cuenta en Gmail se mueven en un rango de edad de entre 18 y 34 años, suelen estar en buena forma física, son jóvenes y tienen tendencias políticas de izquierda. Son solteros, no tienen hijos, les gusta leer y no revelan ninguna creencia religiosa concreta

Como podrá el lector observar estamos ante el enésimo estereotipo tecnológico(eso sí, apoyado por estadísticas y datos).

¿Tiene usted su correo electrónico en Gmail? ¿Encaja en el perfil? 

Pd. Los usuarios de Gmail suelen tener charlas endogámicas interminables por Gtalk, el chat de Gmail. Es un gran recurso para procrastinar cuando hay un trabajo que entregar urgente.  

El País

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