Si pide pizza 'on line' comerá más que si usa el teléfono

Por: | 09 de mayo de 2014

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                                                                                               © Gloria Rodriguez

La tecnología tiene sus trampas. No les estoy descubriendo ninguna novedad, y tampoco lo hago si les revelo que caemos en ellas con una facilidad y frecuencia inusitada. Lo he pensado cuando he leído que desde q pedimos que nos traigan la pizza a casa a través de una Web o de una app comemos mucho más y experimentamos más con el menú que cuando lo hacíamos por teléfono o íbamos directamente al mostrador del Pizza Hut

Aunque esta vez no hay un estudio académico que avale estas conclusiones, son los propios gerentes de sitios de venta de comida a domicilio los que reconocen cierto sesgo del diseño y la usabilidad que les favorece.

Al parecer cuando pedimos comida por teléfono lo hacemos casi de memoria, tenemos nuestro menú de siempre en la cabeza y no arriesgamos mucho más. Además, queremos quitarnos la llamada de en medio cuanto antes. Los que no piden de memoria se ayudan con esos flyers minúsculos que dejan los restaurantes en el buzón, unos papelillos con una letra diminuta y millones de caracteres difíciles de leer. Así que va uno a lo de siempre.

Sin embargo, cuando nos sentamos en el ordenador a pedir comida lo normal es que nos encontremos una Web razonablemente bien diseñada donde se muestra el menú entero, a veces con fotos y ofertas que saltan ante los ojos. El asunto es que parece que leemos más o las fotos nos abren el apetito. Lo que cuentan a la revista FastCompany los encargados de sitios tan populares como Domino Pizza es que nos ponemos creativos y pedimos entrantes o platos de los que no sabemos ni el nombre. Claro, los estamos leyendo en la Web. 

Si el pedido se hace desde un dispositivo con pantalla táctil la gula nos domina: mejores diseños, mejores fotos ... en fin que nos ponemos las botas. "Las pantallas animan a la gente a probar platos nuevos del menú, y a pedir mucho más",  asegura a la revista Joe Sheetz, CEO de Sheetz, una cadena estadounidense de comida a domicilio con más de 450 establecimientos. 

Además, apunta que los pedidos digitales disminuyen los errores en la cocina, y por tanto las quejas y devoluciones de los clientes. Algo parecido apuntan desde otras cadenas que dicen que los pedidos por teléfono son poco fiables porque o el cliente no habla bien, o el dependiente no escucha, o hay mucho ruido en el momento de la llamada. 

Sheetz, cuya clientela es rural (sus franquicias suelen estar en muchas estaciones de servicio), tuvo su prueba de fuego cuando introdujo en el menú varias bebidas cuya base era el café expreso. Según cuenta Sheetz muchos de sus clientes no habían sucumbido a las especialidades del Starbucks. Así que  era todo un desafío. Para seducir a su clientela conservadora colocaron las nuevas bebidas en sitios prominentes de la pantalla con descripciones cortas, claras y fáciles de leer. Lo mismo hicieron con los nuevos ingredientes y acompañantes de sus sándwiches tradicionales. "Los primeros sorprendidos al ver cómo aquella gente mezclaba sabores y pedía cosas hasta entonces desconocidas para ellos fuimos nosotros". 

Por su parte, el servicio de comida a domicilio on line Eat24 con sede en San Francisco también tiene la misma percepción. Amir Eisenstein, su director de marketing asegura a FastCompany que las diferencias entre ordenar comida on line y off line son enormes. "Por ejemplo, si ordenas una pizza por teléfono seguramente pedirás una pizza familiar y un refresco. Pero cuando vas a la Web tienes delante el menú entero, entonces la gente se deja tentar por los aperitivos, las ensaladas y otros platos que normalmente no suelen pedirse por teléfono. Los clientes pasan más tiempo viendo el menú cuando van a la Web y como resultado piden más comida que si llaman por teléfono". 

En Eat24 también han segmentado el consumo por dispositivo, y aseguran que los que hacen su petición a través de una app del móvil gastan más que los que piden desde el ordenador, y que todo el que ordena a través de su app  pide más comida que los que se quedan en la Web. 

Desde Dominó Pizza aseguran que el 40% de sus pedidos se hacen desde ordenadores, teléfonos inteligentes y tabletas. Y sus argumentos son similares a las de otras cadenas de venta de comida on line. La gente tiene acceso al menú completo y se anima a salirse del camino trillado. "Antes lo único que se necesitaba era el número de teléfono y pensar qué pizza te apetecía, ahora la gente ve otras opciones y pide sándwiches o pizzas especiales y más elaboradas", dijo un portavoz de la compañía que también ha visto incrementar sus pedidos on line

En resumen, parece que ordenar de memoria y por teléfono ayuda a ahorrar y a comer menos, mientras que pedir con el menú desplegado ante los ojos en cualquier pantalla y haciendo click en las opciones apetecibles abre el petito, activa la memoria y por todo ello, bastante más caro.  

Conclusión: si usted está a régimen conserve el método tradicional de pedir la pizza por teléfono, rápido y apenas sin articular, y cuelgue inmediatamente. 

¿Hasta dónde llegaría usted por recuperar su teléfono?

Por: | 06 de mayo de 2014

 

Missingtelefono

                                                                                            © Gloria Rodriguez

Asegura un estudio de la compañía Unisys que una persona tarda como promedio 26 horas en denunciar el robo de una cartera. En cambio si el objeto sustraído es un teléfono móvil, la denuncia tiene lugar a los 68 minutos. En ese tiempo el sujeto afectado habrá puesto en marcha todas sus neuronas para recuperar el teléfono, desde hacer memoria hasta fantasear con la idea de que se lo ha dejado en casa. Se habrá autollamado varias veces ... sostiene la sabiduría popular que si el móvil permanece encendido hay esperanzas, si está apagado puede usted prepararse para lo peor.

La experiencia del geólogo Jesús Rodríguez Mon avala la leyenda urbana. "Yo lo he recuperado dos veces. Una en la estación de tren de Lingfield, al sur de Londres: llamé a mi móvil con el teléfono de un amigo y me lo cogió uno de esos mozos que trabaja en el tren. Le llevé de regalo una botella de vino tinto, aunque te digo, le hubiese ofrecido mi virginidad. La segunda vez me lo dejé en una estación de esquiar en Verbier, Suiza. Hice la misma operación y me lo cogió un chaval tan moderno, tan joven, tan políglota, tan... papá está forrado … a éste solo le llevé unas birras".  

En 2012 se denunciaron en España casi 280.000 teléfonos robados, según las cifras del Gabinete de Estudios de la Secretaría de Estado. En una encuesta realizada en Reino Unido, los participantes equipararon el hecho de “perder el móvil” con sucesos estresantes como un divorcio o una mudanza.

Cualquier propietario de un smartphone suele saber que tiene a su disposición varias herramientas de geolocalización para encontrar su terminal allá donde esté. Si el teléfono no está apagado y usted ha sido lo suficientemente precavido para haberlo sincronizado con su ordenador o su tableta es muy probable que consiga las coordenadas del dispositivo.

Si tiene, por ejemplo, Dropbox u otro servicio de la nube, y el nuevo "propietario” se hace fotos, puede incluso disfrutar de las imagenes del ladrón en su ordenador, como sucedió en aquella famosa historia de la chica alemana a la que robaron su móvil y creó un Tumblr con las fotos que el nuevo "dueño" se hacía con su teléfono y que iban directamente a su cuenta de Dropbox. El Tumblr se llama Life of stranger who stole my Iphone y aún está activo, la última foto es de febrero de 2014. 

Pero imaginemos la situación en que una App le enseña en un mapa dónde está su móvil perdido. Ese objeto con el que usted tiene una relación emocional, que cada noche se lleva a la cama, y según una encuesta, también al servicio, y según otra, el dispositivo que usted mira inmediatamente después del sexo. Imagine que sabe usted dónde está su teléfono, ¿se quedaría de brazos cruzados? ¿Aceptaría pasivamente su destino?

María Goicoechea, farmacéutica de 35 años, dejó olvidado su teléfono en un taxi y la app Find my Iphone le dijo que su móvil había acabado en un piso del sur de Madrid que luego María identificaría como la casa del taxista. " Antes de saberlo pedí a varios conocidos que me acompañaran a la vivienda y nadie se animó ... cobardes todos. También te digo que la policía no va, ¿eh?, que yo les llevé en un papelico la calle y el número del portal apuntados y me dijeron que no podían presentarse allí sin una orden o algo". Al final, el taxista la llamó al trabajo (la app permite mandar un mensaje con un teléfono alternativo) y le trajo el móvil de vuelta por el módico precio de 20 euros. Fin de la historia. 

La historia de Di Pinheiro fue un poco más dramática. Dejó su teléfono olvidado sobre un mueble de Ikea en Brooklyn, cuando se dio cuenta activó Find my iPhone y vio como su móvil salía del edificio de Ikea y se alejaba en coche de Brooklyn. "Era la desesperación en estado puro", recuerda. Sin pensarlo fue detrás. Cuando consiguió hablar por teléfono con la chica que lo había cogido ésta le puso precio a la devolución: cien dólares. Quedaron en hacer el intercambio en la planta baja de su casa. "Llegué allí con un discurso preparado, pero no fui capaz de abrir la boca. Con una mano le di el dinero y con la otra cogí mi teléfono, creo que hasta le di las gracias". La rabia de Di era tan grande que llegó a su casa se sentó en su ordenador y escribió a la pequeña ladrona una carta abierta (en inglés) que colgó en Facebook con la esperanza de que alguna vez se reeduque,  y con el propósito mucho más inmediato de soltar bilis. 

Precisamente en Estados Unidos, y según cuenta el diario The New York Times la gente empieza a tomarse la justicia por su mano y decide ir a cazar al ladrón tirando de GPS. El diario cuenta la historia de una chica de Los Ángeles que se fue sola tras su teléfono al suburbio donde Find my iPhone le indicaba.

El fiscal del distrito de San Francisco, George Gascón, reconoció al diario neoyorquino que están ante "un nuevo fenómeno". "No es solo que la gente vaya tras la persona que ha robado su móvil para recuperarlo, sino que esto abre la puerta a que se tomen la justicia por su mano y se metan en sitios a los que quizás no deberían haber ido. A veces sale bien, otras no". 

Según The New York Times en Estados Unidos se robaron más de tres millones de smartphones en 2013, la mayoría, iPhones. En Nueva York, casi todos los grandes robos implican productos de Apple. El diario reconoce que la gente se desespera cuando pierde "un dispositivo que es casi como la extensión de su mano" y pone en marcha todos sus recursos, sobre todo el GPS. La persecución al ladrón a veces termina con el móvil como trofeo, pero también implica cierta violencia porque alguna gente decide ir armada, "los martillos son ahora muy populares", asegura el diario. 

Desde Antigurú hemos preguntado a la Policía Nacional el estado de la cuestión en España pero un portavoz nos ha dicho que aquí "no pasan esas cosas". "Al menos no tenemos noticia". Otros afectados consultados aseguran que la policía prefiere no intervenir porque necesitaría una orden para personarse en la vivienda que señale y mande el GPS. ¡Ah, la tecnología siempre por delante de la realidad y a años luz de las leyes! En cualquier caso, me dice el portavoz de la Policía Nacional, nunca se recomendaría a una persona que vaya a recuperar su teléfono por su cuenta y riesgo. "Siempre  hay que denunciar", recalca. 

Pero, admirados y sensatos lectores de este blog, los que hemos pasado por la angustia de perder un móvil sabemos que nuestras oportunidades duran lo que dura la batería. Así que denunciar, claro que sí, pero ver cómo el tiempo pasa mientras tenemos un mapa delante de nuestros ojos donde el teléfono hace su vida en otras manos es muy duro. 

Resulta difícil creer que en España, líder europeo en penetración de smartphones, la gente no se parta el pecho por su móvil. Sería una muestra de prudencia única en el mundo occidental, digna incluso de ser registrada en los anales digitales, o en donde sea que se esté escribiendo la historia de esta época que nos ha tocado vivir.

Confiese, querido lector, ¿hasta dónde llegaría usted por recuperar su teléfono si una app le dice exactamente dónde está?

 

Aceptando (Términos y Condiciones) que es gerundio

Por: | 30 de abril de 2014

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                                                                                           © Gloria Rodríguez

Si algún lector de este blog ha llegado hasta el final, o incluso ha terminado de leer el primer párrafo de los Términos y Condiciones que se deben aceptar para usar los servicios más populares de Internet que se manifieste (o que tire la primera piedra).

Una servidora es de tecla fácil. Es decir, de aceptar cuánto término y condición se interfiera entre ella y la página en cuestión a la que desea acceder. Aceptar sin leer. 

Hay que decir que nunca antes la letra pequeña fue tan pequeña y nunca se acumuló en manifiestos tan largos. Además, los Términos y Condiciones siempre aparecen en el momento más inoportuno, cuando es del todo improbable que nos pongamos a leer. 

La buena noticia es que según unos investigadores del Institute of Technology de Georgia casi da igual que los leamos o no porque íbamos a entender muy poco. "Textos demasiado farragosos con abundancia de términos jurídicos para que puedan ser entendidos por la mayoría de los usuarios", reconoce el estudio de la Universidad, pero aun así advierte que debe ser uno consciente de los derechos intelectuales que cede  aceptando algunos de estos términos redactados, qué duda cabe, para que no nos enteremos de nada, y diseñados, qué duda cabe, para que solo de mirar la tipografía nos invadan la pereza y las ganas de aceptar lo que sea.

El estudio de Georgia revisó, y esta vez sí leyó de arriba abajo los Términos y Condiciones de uso de 30 portales y redes sociales de las que más animan al personal a compartir sus contenidos creativos en Internet

Los investigadores mencionan, por ejemplo, el caso de Craigslist, una web muy popular en Estados Unidos donde para publicar se debe dar licencia al portal a "copiar, representar, exhibir, distribuir, sacar de contexto y usar sin limitación cualquier contenido"

Otro sitio citado es Asianfanfics, una web de cortos de ficción, cuyos Términos y Condiciones permiten "hacer esencialmente cualquier cosa que se quiera con los contenidos publicados sin citar ni dar crédito alguno a su creador". 

También se examinaron la condiciones de WikipediaLinkedInPinterestYouTubeFlickrIMDBFacebookTwitterGoogle PlusRemix64 y Fanfiction.net.

En algunos sitios, los Términos y Condiciones autorizan al portal a usar el contenido publicado con fines de marketing y publicidad. La mitad de las webs se arrogaban el derecho de alterar, cambiar o destruir lo que se publicara en su sitio. Solo cinco de los 30 sitios examinados habían redactado los textos de Términos y Condiciones, sobre todo los concernientes al copyright, de un modo claro y sencillo. 

Lo que reconocen los investigadores es que probablemente la gran mayoría de los que aceptan esas condiciones las desconocen porque aceptaron antes de llegar al final del panfleto. Para no hacerlo, también lo reconoce el estudio, habría que haberse armado de tiempo y paciencia. Es poco probable que en aquel momento y casi en ningún otro de su vida disponga usted del tiempo necesario para leer el texto completo, y si tiene tiempo seguramente procurará emplearlo en otra cosa.

Según los cálculos de los investigadores tomaría cerca de ocho horas leer hasta el final las condiciones de las 30 webs estudiados, al ritmo promedio de lectura de un adulto, 250 palabras por minuto. 

Para quedarnos más tranquilos hemos hecho cuentas, teniendo en cuenta el número de palabras que han calculado los investigadores que tienen los Términos y Condiciones de los siguientes gigantes de Internet y la velocidad media de lectura de un adulto. Estos son los números que nos salen. 

 

  • FACEBOOK ......... 4.477 palabras        (18 minutos)
  • LINKEDIN............ 7.294 palabras        (29 minutos)
  • PINTEREST ......... 2.219 palabras        (9 minutos)
  • GOOGLE ............ 1.691 palabras       (7 minutos)
  • WIKIPEDIA .......... 5.773 palabras       (23 minutos)
  • TWITTER ............3.486 palabras        (14 minutos)
  • YOUTUBE ........... 3.764 palabras       (15 minutos)
  • SOUNDCLOUD....... 7.961 palabras       (32 minutos)
  • FLICKR ...............5.763 palabras       (23 minutos)
  • MYSPACE ............ 5.486 palabras      (22 minutos)

Seguramente ya no recordará el momento concreto en que le dio al botón Aceptar de alguna de estas páginas pero es casi seguro que no dispusiera usted de 14 minutos para dilucidar cuestiones jurídicas en aquel entonces.

Y es así cómo se escribe la historia: los botones se pulsan por impulso o por falta de tiempo.

¿Qué piensa la gente cuando la eliminas de Facebook?

Por: | 28 de abril de 2014

Torture

© Gloria Rodríguez

Hacer enemigos es una práctica que algunos practican con gracia y soltura. Para dominar su técnica se debe contar con la combinación apropiada de impulsividad, sangre fría e irresponsabilidad. Así había sido hasta  la creación de Facebook que nos trajo de vuelta a "amigos" que creíamos alejados de nuestra vida para siempre y nos hizo (sobre todo en su primera fase de eufórica ceguera) aceptar en nuestro círculo a compañeros de trabajo, conocidos y vecinos con los que jamás hubiéramos intimado en la vida real.

Entonces llegó también la necesidad de adiestrarse en el arte de deshacerse de tanto amigo repentino. Damos gracias a Marck Zuckerberg que nos lo puso más fácil que en la vida analógica. Aquí no hay que dar la cara y un botón (Unfriend) se encarga del trabajo sucio. A estas alturas se considera una rara avis, una especie en vías de extinción digna de ser exhibida en las universidades, el usuario de Facebook que no se haya beneficiado de las prestaciones del Unfriend y haya continuado con su vida como si nada hubiera pasado. 

Ahora, cuando ya somos veteranos en estas lides y se anuncia día sí y día también el anquilosamiento de Facebook (a pesar de que acaba de anunciar que en el primer trimestre de 2014 sus beneficios han crecido un 20% respecto a 2013) dos estudios de la Universidad de Colorado* examinan las fuerzas psicológicas que se esconden detrás de la práctica de borrar amigos en Facebook, y además, investiga qué sienten los damnificados. 

Hay que decir que los resultados se consiguieron a través de una encuesta vía Twitter a 1077 adultos. Es decir, que quizás no estemos ante el cuestionario mejor diseñado y tengamos que tomarnos estos resultados con reserva. 

Dicho esto, y citando los hallazgos del estudio, los conocidos de la época del instituto son los que tienen más riesgo de ser expulsados de la lista, seguidos por los amigos de amigos, los compañeros de trabajo, y las personas a las que nos une algún interés común (por ejemplo, el gusto por la cerámica o la gastronomía).

Según explica en una nota de prensa Christopher Sibona, coautor del estudio, la razón más frecuente para eliminar a un amigo de Facebook es que publica posts con posturas políticas o religiosas divergentes radicalmente a las nuestras (solo nos gusta que nos digan lo que queremos oir). "Como lo más probable es que tengamos más diferencias con los amigos de la adolescencia que con aquellos que hemos elegido de adultos, esos son los primeros que se purgan".

"Los amigos del instituto no suelen estar al corriente de la evolución de nuestras creencias políticas o religiosas, y puede resultar fácil que se generen discusiones. Y algo propio de los conflictos on line es que escalan y se multiplican mucho más de prisa que en la vida real", razona el coautor en una nota de prensa. 

El otro pecado para ser víctima de un Unfriend es publicar estados "poco interesantes". 

Mientras estos amigos son eliminados por la naturaleza de sus publicaciones, los compañeros de trabajo caen por cosas que han hecho en la vida real, no por su comportamiento en la red social. "A la  gente del trabajo se le borra por hechos que no tienen que ver con su comportamiento en Facebook sino por acontecimientos del mundo real", explica Sibona. En Facebook solo tiene lugar el pase de cuentas. 

¿Y qué sienten los expulsados del Paraíso? Lo primero que tiene que pasar es que lo noten, y eso dependerá de cuán activos sean en la red social y de cuánto contacto hayan mantenido con la persona que los liquida. Pero una vez que están informados, ambos estudios hablan de “efectos secundarios emocionales de la pérdida de una amistad” (virtual) y describen cuatro estados. A saber: sorprendido, molesto/preocupado; divertido/despreocupado; y triste

El factor que determina el impacto del agravio es cuán cercana fuera la relación en el momento en que el sujeto en cuestión es eliminado de Facebook. "Cuando se trata de un buen amigo, o de alguien muy cercano, las emociones suelen ser la tristeza y la incomodidad con la nueva situación”.

Según el segundo de los estudios hay dos cuestiones que marcan cuánto va a doler el Unfriend al afectado. Uno es como era de esperarse la cercanía que tuviera con quien lo saca de la lista, y la segunda es el control que tenga sobre su lista de amigos y la frecuencia con que la suela monitorizar. 

Otros dos factores predicen si el Unfriend va a impactar menos y si el individuo lo va a encajar mejor. A saber: si el acontecimiento es esperado en alguna medida porque se ha hablado con otros amigos, o si ha habido un anuncio previo de la persona que ha decidido enemistarse. En este caso el sentimiento que se describe esta muy cercano al alivio. Si va a pasar, cuanto antes mejor. 

Según la investigación, el Unfriend es más frecuente entre personas que han sido amigos o han tenido una relación cercana que entre los conocidos. "A pesar de la preponderancia de los vínculos débiles en las redes sociales, nuestros hallazgos permiten colocar al Unfriend como uno de los actos definitivos que marcan la disolución de una relación, con consecuencias en el mundo real", dice el estudio. 

Tiene razón Sibona cuando dice que el coste de mantener "un amigo" en Facebook es muy bajo. No hay que hacer nada, basta con dejarlo estar. "Tomarse el trabajo de buscar el botón de Unfriend y pulsarlo supone hacer un esfuerzo consciente por quitarse a alguien del medio. Y eso duele". 

Si quiere poner un poco más de angustia en su existencia, aquí le dejamos la aplicación Unfriender Finder que monitoriza en tiempo real a sus contacto. Gracias a ella podrá detectar inmediatamente quién le ha dado la patada en Facebook.

* Ambos estudios fueron publicados en 2014 durante la 47 Conferencia Internacional de Hawaii de System Sciences. 

El amor en Internet es una cuestión semántica (y de datos)

Por: | 25 de abril de 2014

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                                                                                                © Gloria Rodríguez

Lo bueno de salir a buscar el amor en Internet no es que uno lo pueda encontrar. Ya se sabe que estas cosas están en manos de San Judas Tadeo. Lo bueno de practicar el dating online (los anglosajones empezaron primero y por eso respetamos su término) es que se puede aplicar a algo tan azaroso, elástico y subjetivo  como el amor reglas que corresponden al universo de las ciencias exactas. Y eso, queridos lectores, tranquiliza. 

Así se ha conseguido sacar algo en claro de lo que se cuece en portales como OKCupid o Meetic, quiénes triunfan y quiénes siguen buscando. Los ingenieros de datos no se resignan a responsabilizar del asunto a la suerte o a la alineación astral, y han aplicado sus mentes cartesianas a bucear en los datos y hábitos de cada usuario, han separado el trigo de la paja, y al menos ahora sabemos qué palabras usan los triunfadores y cuáles aquellos que aún siguen deshojando la margarita. 

El más reciente de estos análisis se hizo en el portal PlentyOfFish (¿Hay más peces en el mar, diríamos nosotros?). Se examinaron 1.2 millones de perfiles y los ingenieros observaron "claras tendencias" que diferenciaban el comportamiento de unos y de otros. Como era de esperar los que iban al grano y mencionaban claramente la palabra "love" (amor) en su perfil encontraban pareja antes. Esto funcionaba tanto para los hombres como para las mujeres. También causaban buena impresión a la pareja potencial el uso de términos como "time" (tiempo), "life" (vida), "friend" (amigo), "music" (música). 

En el caso de los hombres, las palabras que se asociaron a los perfiles más populares denotaban el interés por establecer una relación estable y de largo recorrido

Las palabras que se asociaron con el éxito amoroso en los perfiles masculinos fueron: 

heart (corazón)

children (niños)

romantic (romántico

relationship (relación)

Entre las mujeres se repetía un patrón parecido. Aquellas que encontraban pareja habían mencionado la posibilidad de una relación, y explícitamente la palabra, un 16% más que aquellas que aún seguían solteras

Los que aún seguían en su travesía del desierto solían emplear con mayor frecuencia términos que se referían a momentos o a actividades a corto plazo, contactos sin mucho recorrido. Por ejemplo, ellas hablaban de una cena, un viaje o un día de compras. Ellos, a pasar un rato juntos o hacían chistes vagos y demasiado seguidos.

Una investigación parecida se hizo por encargo de la revista Wired en los portales de búsqueda de pareja OKCupid y Match.com

En este caso, los que habían encontrado pareja habían empleado con frecuencia palabras referidas a la práctica de deportes, sobre todo al aire libre como el esquí o el surf

Otras palabras que puntuaban bien eran London, NYC y pasaporte. De lo que deducen los ingenieros que hay un espíritu internacional y cosmopolita a la hora de buscar pareja, o al menos que se prefiere a alguien a quien le guste viajar

Las palabras que se asociaron a los perfiles masculinos de éxito (Es decir, que habían encontrado pareja estable en un periodo relativamente razonable) fueron: 

Surfing, surf, Yoga, esquí, mar, conciertos (live music), desayuno, ojos azules, árboles, mañanas, atletas, jubilación. 

En cambio, las mujeres más populares en esos portales se asociaron a estas palabras: London, NYC, yoga, surfing, atletas, fitness, moda, Pulp Fiction, meditación. modelos, pereza, entrenamiento, Radiohead, Homeland, vacaciones, afortunada, creatividad, sushi, pasión, Europa, filosofía, mar, The Office, foodies, hiking, Embrujadas (Charmed) y Archer (una serie de televisión). 

Se pueden deducir de estos datos dos hechos: 1. las mujeres hablan que los hombres (véase la diferencia en la cantidad de palabras empleadas con el mismo propósito). 2. Las mujeres comentan mucho más sobre las series y películas que han visto o que quieren ver. (Estas deducciones son mías no de los ingenieros de datos)

Esta fue la infografía que publicó la revista Wired con los datos recopilados

Wired

Los investigadores también miraron las fotos de los 400 perfiles más exitosos de esos portales para buscar las razones por las que funcionaban mejor que los otros. Según sus observaciones, en el 88% de estas fotos los usuarios establecían un contacto visual directo con la cámara, y en el 54%, los afortunados sonreían ampliamente, sin reservas. Literalmente, con todos los dientes fuera

Si no sabe qué hacer con esta información, me permite remitirle a un post publicado en este blog donde se cuenta la historia de Amy Web, una experta en datos que se fabricó un superperfil de sí misma imitando lo mejor de todo lo que encontró en Internet. Al año se estaba casando con el primer chico que decidió interactuar con su superperfil. 

Esto no es suerte ni azar, es ingeniería de datos. Si no cree en el amor, al menos crea en la ciencia. 

Mentira

                                                                                                © Gloria Rodríguez

Usted como yo será de esos que devoran con ansiedad los comentarios (reviews para los lectores políglotas de este blog) de TripAdvisor, Booking, Amazon, Yelp o Airbnb antes de decidirse a comprar algo.

Digo que se devoran porque reconozcamos que hay cierta ansiedad por encontrar el comentario negativo, perpetrado con saña, nocturnidad y alevosía que nos haga saltar a la próxima oferta y reafirmarnos en la idea de que era demasiado bueno para ser verdad.

Así vamos hasta que después de haber leído cientos de miles de caracteres escritos con dudoso estilo y peor ortografía nos decidimos por algo que quizás no sea lo mejor, pero sobre el que alguien ha escrito algo personal que nos conmueve, o puede ser que nos decantemos por la primera opción que tenemos delante cuando ya estamos agotados, siempre que tenga una cantidad aceptable de estrellas en la clasificación final. 

Creemos, estamos convencidos, nos lo han dicho cientos de veces, que hemos encontrado un modo más inteligente de consumo, basado en las recomendaciones de los usuarios y no en la publicidad convencional, contratada y pagada como es lógico por otra parte,  por los interesados.

Y en esa inocencia hemos vivido hasta que alguien te cuenta y te demuestra que muchos comentarios de estas páginas son falsos, hechos por bloggers pagados o por robots muy sofisticados, capaces incluso de pasar la prueba del código CAPTCHA que algunos humanos superamos al segundo intento. 

Leo en la revista The New Yorker que el año pasado la oficina del New York Attorney General, el fiscal general del estado, encontró un spa en Craigslist que ofrecía diez dólares por cada comentario positivo a cualquiera que tuviera más de diez seguidores en Yelp. La propia fiscalía recibió ofertas para escribir comentarios falsos de empresas con nombres  como Eboxed o XVIO, según asegura el autor del artículo que añade otro dato: el New York´s Internet Bureau ha estado investigando a compañías que se hacen sus propias reviews. Y encontraron, por ejemplo, 175 comentarios escritos por las propias bailarinas de un club Score para caballeros. Todos buenos, faltaría más.

Según The New Yorker es difícil saber cuán extendida está la práctica, pero se han encontrado evidencias desde Europa del Este hasta Asia pasando por América. "El problema se retroalimenta: cuando una compañía empieza a usar comentarios falsos a su favor, sus competidores sienten la necesidad de hacer lo mismo", asegura el artículo.

Por su parte, Nick Bilton cuenta en The New York Times que acaba de comprarse 4.000 seguidores para su cuenta de Twitter por el precio de un café. Y que podía haberse hecho con retuits, likes, favoritos, páginas vistas, menciones o comentarios favorables si se hubiera ido de compras a Swenzy o Fiverr

La mayoría de los nuevos amigos de Bilton vive fuera de Estados Unidos, casi todos en India, Bangladesh, Rumania o Rusia. Él sabe que no son exactamente humanos, sino robots en el mejor de los casos, y en el peor, líneas de código pero -asegura- están fabricados para comportarse como auténticos seres humanos en las redes sociales. 

Son los robots sociales que ya no son tan fáciles de detectar, no tienen aspecto de avatar, ni nombres  generados por ordenadores. "Para camuflar mejor su identidad, sus nombres parecen reales, sus horarios son humanos, descansan de noche y se despiertan de día, comparten fotos y tienen animadas conversaciones entre sí. Y hay miles de ellos", cuenta Nick Bilton, a quien podéis leer aquí.

Él los llama los ciudadanos imaginarios de Internet, y dice que han conseguido un poder inusitado. Son quienes fabrican famosos, hacen populares determinados sitios, construyen tendencias o desvían discusiones a un lado u otro del espectro político, según quien pague (Si os interesa el asunto, leed en el blog Bits las historias de los falsos tuits del PRI en las elecciones mexicanas de 2012 o cómo los robots en Siria y Turquía intentaron desacreditar a la oposición o hacer más populares de lo que realmente eran algunas consignas del gobierno). Seguramente también escribirán comentarios en TripAdvisors o Yelp, de esos que leemos con dedicación y concentración máximas. 

¿Debemos dar por cerrado el caso? ¿Dar un carpetazo nihilista al asunto y concluir que todo es mentira en Internet, que una vez más está todo ya comprado y repartido?

¿No se suponía que el comercio on line nos iba a liberar de la picaresca de la vida analógica?

¿O debemos dejar el cinismo y seguir confiando?

Muchas observadores que se han dedicado a estudiar el caso de las reviews falsas, concretamente en Yelp (Estados Unidos) uno de los mejor documentados, recomiendan que leamos precaución los supuestos comentarios de los usuarios. En septiembre pasado un estudio de Harvard Business School sugirió que el 16% de dichos comentarios podrían ser falsos

El mismo mes Eric T. Schneiderman, fiscal general de Nueva York,  anunció que 19 compañías habían acordado dejar de escribir falsas reviews en Yelp (Nueva York) y pagar más de 350.000 dólares de multa para que el asunto no fuera a mayores. "Los consumidores se fían de los comentarios para tomar sus decisiones diarias de compra, desde la comida hasta la ropa, los restaurantes o los viajes", explicó el Attorney General, y aún dijo más: "Nuestra investigación a gran escala sobre las mentiras y manipulaciones en Internet nos dicen que debemos interpretar las reviews con cautela. 

A partir de entonces la propia Yelp comenzó a colocar una alarma a los comentarios que conseguían ser identificados como falsos. Y a mitad de 2013, con cerca de 47 millones de comentarios on line, consiguió identificar a un sujeto que había escrito 1712 reviews solo en 2013.¿Acaso había visitado 1712 restaurantes diferentes en un año? ¿Lo hizo gratis? ¿Acaso era este su trabajo?

No lo sabemos, quizás no lo sepamos nunca. Quizás no debamos leer tantos comentarios antes de comprar. Quizás sí. Esto es Internet. Nadie dijo que sería fácil

PD. Aquí un post de MiltonFactory Blog donde porponen ideas para solucionar los comentarios falsos en TripAdisor. No se pierdan los comentarios de los lectores.  Aquí otro de El Foro de la Ruina Habitada sobre el mismo asunto. Su conclusión: "Nada es verdad ni es mentira". 

¿Usted es de Gmail o del montón?

Por: | 02 de abril de 2014

Keep-calm-and-love-gmail

En Internet ningún acto es inocente. Mucho menos escoger servidor de correo electrónico. Allá lejos y hace tiempo nos abríamos cualquier email, solía ser el mismo que tenía la mayoría de nuestros amigos o el de la persona que nos hacía el favor de abrirnos la cuenta. Después el mercado se fue diversificando y aprendimos que el email es una seña de identidad.

¿Qué piensa usted cuando alguien le dice que su correo electrónico es de "telefónica.net"? No sé a vosostros, a mi me da ternura hablar con un seres predigitales que permanecen impermeables a las modas y tendencias.  

En este post contábamos cómo los ejecutivos de Silicon Valley hacían esfuerzos descomunales por aparentar tersura y juventud. Una de las recomendaciones de sus asesores (hay allí asesores y couches para lo humano y lo divino) era que se abrieran una cuenta en Gmail, pues daba imagen de frescura y modernidad. Todavía consideraban mejor que tuvieran dominio propio para que su cuenta de email llevara su nombre o el de su empresa, algo así como luis@luislopez.com o luis@technilandia.com.  

Usted que está leyendo este post, ¿de quién es, de Yahoo, de Hotmail, de Gmail? Aunque tenga varias cuentas, siempre será más de un sitio que de otro. Piénselo. Es como ser de Nesquik o de ColaCao, de McDonald o de Burger King. Las diferencias son irreconciliables. 

A los que pertenecen a la comunidad del correo electrónico abierto por Google en 2004 (ayer, por cierto cumplió diez años) siempre les ha acompañado un halo de early adopters o de enterados, para entendernos. Una década después, con 425 millones de usuarios activos (datos de 2012) es el servicio de correo electrónico más popular. Puedo asegurar que hay mucha gente en este mundo que no se imagina su vida sin Gmail y sin el buscador de Google. Aunque hay muchas otras que sí. 

Aunque Google sigue parapetada en su negativa a revelar estadísticas específicas acerca de sus usuarios, el portal Mashable ha juntado algunos hilos, concretamente la analítica de datos de compañías como Litmus, MailChimp y Statista, y ha jugado a dibujar el perfil del usuario promedio de Gmail

  • Según esos datos es un usuario móvil, que revisa sus correos desde el teléfono, y casi siempre desde un Iphone.De acuerdo con las cifras de Litmus un 65% de los usuarios de Gmail entran desde un teléfono, un 19,55% llega a través de Webmail y un 14, 76% accede desde el escritorio. Además, emplean con frecuencia la app de Gmail para móviles que tiene 24 milones de usuarios únicos al mes. 
  • Usan Google Drive, un espacio de almacenamiento para guardar documentos o fotos y que viene por defecto con la cuenta de Gmail, y que suele saltarte a la cara cunado más lo necesitas. Al terminar 2013 tenía 120 millones de usuarios activos. 
  • La edad media del usuario de Gmail es, de acuerdo con los datos de MailChimp, 31 años
  • Su nombre de usuario va dejando pistas. De acuerdo con MailChimp, frecuentemente el nombre de usuarios de Gmail revela si se trata de un hombre o una mujer (supongo que porque muchas veces se forma con el nombre completo o parte de él). También, y aunque no lo dicen las estadísticas lo dice la experiencia, se puede adivinar la fecha de nacimiento del sujeto por el número que acompaña al nombre. 
  • Acerca de los contenidos que se comparten, solo se ha podido saber que la mayoría de los usuarios de Gmail no están muy interesados en los emails que provienen de dominios relacionados con los cuidados de la salud o con los relacionados con asuntos gubernamentales u oficiales. Aparentemente se interesan más por dominios relacionados con tecnología movil, software y aplicaciones. 
  • La mayoría de los usuarios son jóvenes y tienen estudios universitarios. 
  • Otro estudio sobre los usuarios de Gmail publicado en 2011 asegura que el 68% de las personas que tienen una cuenta en Gmail se mueven en un rango de edad de entre 18 y 34 años, suelen estar en buena forma física, son jóvenes y tienen tendencias políticas de izquierda. Son solteros, no tienen hijos, les gusta leer y no revelan ninguna creencia religiosa concreta

Como podrá el lector observar estamos ante el enésimo estereotipo tecnológico(eso sí, apoyado por estadísticas y datos).

¿Tiene usted su correo electrónico en Gmail? ¿Encaja en el perfil? 

Pd. Los usuarios de Gmail suelen tener charlas endogámicas interminables por Gtalk, el chat de Gmail. Es un gran recurso para procrastinar cuando hay un trabajo que entregar urgente.  

El triunfo de los antisociales

Por: | 28 de marzo de 2014

Sociopatas2

                                                                                               © Gloria Rodríguez

El complemento más honesto de las redes sociales está aquí. Venía haciendo falta algún accesorio, app o widget que pusiera coto al "todos somos amigos", "qué buenas personas somos" , "a ver si coincidimos todos en algún sitio y nos tomamos algo" que estaban en el ADN de FacebookInstagram o Foursquare

Hacía falta un servicio que nos hiciera más fácil hacer realidad el soberano deseo de no querer ver a otra persona ni en pintura. Algún servicio de geolocalización que nos permitiera correr (o caminar elegantemente) en sentido contrario de un ex, de un antiguo amigo o, llegado el caso, de un jefe. Y esa obra social, queridos lectores, ha llegado y se llama Cloak, una palabra que pudiéramos traducir al castellano como capote o tapadera. Su eslogan promete que nos ayudará a pasar de incógnitos en la vida real. Nada más y nada menos. 

Uno de sus creadores, Chris Baker, es un viejo conocido por haber sido director creativo de Buzfeed y por su prolífica creación de productos digitales para sociópatas. Léase, aplicaciones misántropas.  Por ejemplo, de su cerebro salió la versión para navegadores de Unbaby.me, que escondía las cascadas de fotos de bebés de Facebook, y en algunos casos las cambiaba por fotos de gatos. Otra de sus creaciones es Hate with Friends, una herramienta que permite determinar con una precisión casi exacta si usted y uno de sus "amigos" de Facebook se odian. Es tan inteligente que puede informarle de si el odio es recíproco. Además, le envía una alerta cuando algún otro amiga también ha empezado a odiarle. Que todo se pega e información es poder. 

Hate_with_friends_poster

 

 

Pues Baker junto a Brian Moore han traído Cloak a nuestras vidas. La app utiliza la información de Instagram y Foursquare para espiar dónde están sus amigos, los coloca en un mapa, le permite poner una alarma a los que preferiría no cruzarse en su camino, y le avisa cuando hay cierto peligro de que se alineen los astros y acabe usted coincidiendo con quien no quiere.  Digamos cuanto antes que si sus "amigos" no se geolocalizan con frecuencia Cloak no podrá higienizar su vida social. 

Con Cloak en su móvil usted dispondrá de un mapa de situación que estará conectado a Foursquare e Instagram, de momento y donde podrá ver la geolocalización de sus amigos (repito, de aquellos que se geolocalicen). Usted podrá revisar el mapa cada vez que quiera y poner una bandera encima de aquellos contactos con los que no le gustaría coincidir. Así Cloak podrá mandarle una alarma, una especie de orden de alejamiento, que le avisará cuando las distancias se estén acortando y esas personas estén entrando en su espacio geográfico. También podrá decidir cuál es su radio geográfico. Es decir si quiere que le avisen cuando esa persona está a dos metros o a dos kilómetros. 

Según sus fundadores, ya tienen 200.000 usuarios. ¡Tanto buen rollo no era verosímil! Y, según las revisiones de la app, los contactos que con más frecuencia se marcan como apestados suelen ser los ex, los vecinos con incontinencia verbal, los compañeros de trabajo y los jefes en esos días en que se ha dicho alguna mentira piadosa. 

Los fundadores de Cloak dijeron al diario The Washington Post que ellos no habían creado "una parodia" sino una "herramienta útil" para la vida social. "Hemos vivido el éxito de redes sociales como Facebook y Twitter que nos han mantenido unidos, pero personalmente creo que los proyectos antisociales están en alza, cada vez vemos más este tipo de herramientas". 

Moore y Baker recuerdan la insistencia con la que durante años los usuarios pidieron a Facebook una opción de "No me gusta". Algo que de momento no ha llegado. "En el mundo de Facebook simplemente no hay espacio para ser  "algo menos que amigo" de otra persona". 

Aquí podemos ver el ejemplo de cómo la columnista de tecnología de Yahoo Alyssa Bereznak puso una alarma Cloak a su editor: "No deseaba verlo más tiempo que el que se establecía en mi contrato laboral", explicó. Afortunadamente su jefe, Jason Gilbert, es un adicto a las redes sociales y hace check-in allá donde vaya, con lo cual evitarlo era bastante fácil. Así lo hizo Alyssa: 

En el primer paso lo ubicó en el mapa:

Yahoo1

En el segundo, tocó encima de su cabeza (en la foto) y le colocó una bandera encima

Yahoo2

A partir de ahora con la alarma activada, el teléfono le avisaría de cuando su jefe estuviera cerca de sus sitios habituales. Ella configuró la alarma para que sonará cuando su editor estuviera a dos millas (poco más de tres kilómetros). "No quiero correr riesgos", escribió en su columna. (Entendemos que se trata de una broma)

Cloak no es exactamente un concepto nuevo, aunque quizás sea el más fácil de incorporar a la rutina diarias. También existe el experimento "Hell is other people" (El infierno son los otros) y la web Avoid Humans que le pretarán servicios parecidos.

¡Bienvenido a la era de las redes antisociales! 

La banda sonora de los ingenieros mejor pagados del mundo

Por: | 27 de marzo de 2014

Playlist

                                                                                                © Gloria Rodríguez

Trabajar, concentrarse y crear mientras se escucha música es un privilegio. Hay quien cuando tiene que trabajar en serio se tiene que quitar la música porque las bandas sonoras distraen, deprimen o simplemente lo sacan a uno del asunto en el que debe tener puestos los cinco sentidos.

Por eso elegir banda sonora para trabajar es un arte. Mucho más cuando se trabaja en equipo y se pretende que la música sea una herramienta que ayude al flujo de trabajo y al rendimiento intelectual de profesionales que se dedican a creaciones tan abstractas como puede ser escribir códigos de programación. 

Gracias a las pesquisas de la periodista @tinamirtha y a su informe para Fast.Co.Labs, los lectores de Antigurú podrán probar si a ellos les funcionan las bandas sonoras de los ingenieros de élite de las compañías tecnológicas. Por ejemplo, los del equipo que ha creado la app Paper para Facebook.

Tina Amirtha se puso en contacto con Scott Goodson, el ingeniero jefe, que le confesó que la canción Counting Stars, de OneRepublic se convirtió en el himno de su equipo . "Anima a tener una actitud soñadora, a dejar de dormir por conseguir un objetivo". Goodson dice que la música electrónica lo inspira para programar. "Tengo algunas teorías vagas de las razones por las que la música electrónica progresiva es especialmente propicia para el proceso creativo que implica la programación".

Otro ingeniero, Maddie Boyd simplemente declaró: “Daft Punk, Alive 2007, escucho el álbum entero, de principio a fin, cuando realmente necesito ser productivo". Por su parte, el programador Ben Cunningham dijo que no hay mejor canción para trabajar que I can change, de LCD Soundsystem, "Te recuerda que todo va a acabar bien, algo que viene muy bien en los momentos duros de trabajo. También mencionó Escape Velocity, de Chemical Brothers. “Perfecta para programar hasta el final. No es posible parar de trabajar con esa canción". 

Esta es la playlist preferida de los ingenieros de Facebook (según @tinamirtha):

Por su parte, los ingenieros de Pinterest contaron que programaban de noche, en sesiones continuas escuchando una mezcla de una sesión en vivo del DJ's de San Francisco Jymmi James. "La mayoría de mis proyectos están conectados a una sola canción, dijo el ingeniero Michael Ortali. Una de ellas es Addicted to You, de CloudGrid. También adoptaron como himno para los proyectos de diciembre el tributo a Nelson Mandela, Freedom

"La banda sonora no solo ayuda en la concentración, también sirve de inspiración, es una puerta para dejar escapar la mente de la rutina diaria, y al mismo tiempo, es un modo de memorizar una experiencia. Trabajo con una canción en bucle, muchas veces la misma durante todo el día", contó Ortali a la revista. 

Y esta es la banda sonora de los cerebros creativos de Pinterest

El equipo de Snapchat también también se apuntó a la música electrónica, "es buena para entrar en la rutina de programar", dijo Michael Heyeck. Su compañero, David Tian estuvo de acuerdo porque dice que las canciones que tienen letra suelen distraer del trabajo. "Mi mente tiende a seguir al cantante, cantar con él o a irse tras la letra. Son buenas para todo lo demás, menos para escribir código". Su preferida es Moon Trance, "tiene un ritmo movido, pero no te dispersa, y de algún modo inconsciente te impulsa a seguir adelante. Me funciona como un refuerzo positivo, independientemente de lo que esté programando". Otro miembro del equipo, Janelle Tiulentino, dijo que prefería trabajar con una playlist conocida: "tracks que ya conozca, lo prefiero a irme saltando los temas que no me gustan mientras trabajo". 

Esta es la selección de los ingenieros de Snapchat:

Los desarrolladores de Spotify, por supuesto también trabajan con música, quién mejor ... Uno de ellos ha creado un playlist llamado "Every Day I'm Nerdin", y es el que escucha siempre para programar. La lista se ha convertido en un objeto de culto, y muchos ingenieros también la escuchan cuando están escribiendo código, explicó a Fast Company Charlie Hellman, vicepresidente de producto de Spotify.  

El ingeniero creador de este playlist de culto se llama Blixt en Spotify, y según cuenta la periodista, que suele emplear símbolos oscuros para titular sus listas de música. En el caso de "Every Day Im Nerdin”, una lista que se sigue actualizando a día de hoy, empieza con el símbolo del infinito, pero tiene otras que se identifican con un corazón o con un paraguas, esta es la que se recomienda para los días de lluvia. Se llama "For a rainy day"

Aquí la banda sonora de los programadores de Spotify: 

En el caso de Airbnb, uno de los ingenieros entrevistados, Lou Kosak, había estado antes en Pinterest (ya se sabe que la circulación es alta entre los programadores de élite), por eso alguna de sus preferencias eran exactas a las de los chicos de Pinterest. A saber: Robot Heart, LCD Soundsystem y Fleetwood Mac

Como muchos ingenieros son fieles de la fiesta de Burning Man, y de allí también se traen música y descubren DJs casi desconocidos. Buscan música que los haga entrar en un estado de flujo y les permita terminar los proyectos casi siempre a altas horas de la madrugada. Kosak agradece a LCD Soundsystem's "45:33" haberle ayudado a terminar un proyecto clave en su carrera. "45 minutos y 33 segundos de un ritmo fabuloso de Nueva York compuesto supuestamente para correr por James Murphy, me sirvió para concentrarme y centrar la energía en las horas de programación de un proyecto difícil para construir una plataforma de datos financieros". 

Con ustedes, la playlist de Airbnb, ese sitio maravilloso para alquilar apartamentos por el mundo

Os dejo con esta música inspiradora y mis mejores deseos de que os suban el sueldo (al menos a los ingenieros). 

¿Su jefe tendría que saber cuántas horas duerme usted?

Por: | 19 de marzo de 2014

Cortador

                                                                                               © Gloria Rodríguez

Cuenta el diario The Guardian que una empresa londinense especializada en analítica de datos está rastreando a sus empleados. La compañía llamada The Outside View obliga a su plantilla a llevar sensores, apps en sus teléfonos y otros dispositivos para participar, dice The Guardian, en un experimento cuyo objetivo es monitorizar sus vidas.

Para el fundador de la empresa, entrevistado por el diario londinense, se trata de una idea "cool" que le permitirá saber si sus empleados están alineados con los valores culturales y de negocio de la empresa. Los empleados por su parte dicen que si se negaran a llevar dichos dispositivos encima irían a la calle. Muy "cool" no suena, todo sea dicho. 

Entre los datos que la compañía londinense quiere conocer de sus empleados están las horas que duermen, las distancias que andan o corren, lo que comen, y el tiempo que pasan sentados ante su mesa de trabajo

Antes de ponerse encima todos los sensores y someterse voluntariamente al espionaje masivo, los empleados deben pasar la revisión de un centro llamado Center for Health and Human Performance, muy conocido por preparar a personas que van a subir el Everest. En este examen se define la condición física de la que parte cada uno y, según su estado, se les manda a hacer una dieta o un programa de ejercicios personalizado a la que el equipo debe asistir semanalmente. Su duración es de entre 15 y 30 minutos, pero su efectividad, asegura The Guardian, equivale a un entrenamiento de 90 minutos en el gimnasio. 

A medida que el experimento avanza más datos se revelan sobre la vida del equipo, que monitorea cuánto corre, anda o rueda en sus bicis con la app Moves, cómo y cuántas horas duermen con la app Sleep Cycle, y cuántas calorías ingresan por comida con Meal Snap.

Finalmente, en una última vuelta de tuerca que a mi me parece pelín retorcida, los usuarios reciben dos veces al día notificaciones en sus teléfonos (a través de la app Mappiness) para que den cuenta de cuán felices son en ese momento o de cuán relajados y despiertos se notan a sí mismos.

Además, Mappiness pide a los usuarios información de contexto, Es decir, dónde están, si están acompañados por familiares o amigos, si están al aire libre o en un sitio cerrado y que están haciendo justo en ese momento. Con esta información, la app puede determinar en qué condiciones la gente se siente mejor, qué comportamientos potenciar y cuáles evitar

Según la empresa, recuerden su nombre (que uno nunca sabe las vueltas que da la vida), se llama The Outside View, su experimento pretende encontrar la manera de "tener una fuerza de trabajo más productiva", y sus los empleados "usen los datos para aprender unos de otros". Como el experimento aún está en marcha ignoramos si los datos se van a colgar en un corcho o se van a introducir en una tabla de Excel que será pública para todo el staff. 

Entiendo que cada quien pueda tomar la decisión soberana de espiar sus movimientos, rendimiento físico, calidad del sueño y hasta cervezas bebidas por año y compartirlo en Internet o hacer infografías que son obras de arte como las que hace Nicholas Feltron con su vida en The New York Times. Pero no sé si una empresa puede apropiarse de datos que pertenecen a la vida privadísima de cada quién. ¿Por qué tiene que el Departamento de Recursos Humanos que me he ido a la cama tarde y que voy a trabajar con solo cuatro horas dormidas a mis espaldas? Es cierto que la falta de sueño me haría cometer más errores y ser más improductiva, pero ¿tengo que llevar una app conectada para toda la vida que me delate? 

La estadísticas dicen que ahora mismo en España más de la mitad de los propietarios de un smartphone lo usan mientras practica ejercicio físico, y de ellos, al menos el 43% está rastreando su ritmo cardíaco, las calorías consumidas y los pasos andados.  

Es cierto que somos animales de datos, y que lo seremos cada vez más. ¡Pero que nadie nos obligue! Vale que muchas marcas  ya han empezado a rastrear nuestros hábitos de consumo para -juran- bendecirnos con una publicidad personalizada y menos intrusiva. Pero creo que no hay que compartir las horas de sueño con el Departamento de Recursos Humanos.

Quizás estamos solo ante un experimento aislado, anglosajón y extremo, o quizás no. Si algún lector de este blog ya está siendo rastreado en su trabajo, por favor que lo cuente. Es una obra social.

No sé. Tengo muchas dudas sobre el uso que se le está dando en algunos sitios al concepto selftracking, a los dispositivos para llevar encima y al Big Data.

Espero que al menos, si se generaliza su uso, lo pongan en la letra pequeña de los contratos laborales. Y sí, habrá que leerlos con más atención. 

Buen miércoles a todos. 

Antigurú

Sobre el blog

Agotada de la alta concentración por metro cuadrado de gurús de las redes sociales, en este sitio se levanta un muro de contención: Todos somos torpes y primerizos en la jungla digital. No hay expertos. Eso, al menos, es lo que enseñan en la Universidad de Stanford, donde se ha inventado casi todo y nadie se proclama gurú de nada. Este es, pues, un lugar para reírse de los tropezones en Internet. El viernes abrimos consultorio. Pregunte sin piedad, porque más temprano que tarde todos tendremos nuestro minuto de miseria digital.

Sobre la autora

Karelia Vázquez

es periodista. Escribe en El País Semanal desde 2002, y en Marie Claire, desde 2005. Es la primera española que obtiene una beca J. S. Knight en la Universidad de Stanford (California), que le permitió, entre otras cosas, vivir una temporada en Palo Alto, el Dorado de las nuevas tecnologías, comprar en el mismo supermercado que Mark Zuckerberg y compartir plaza de garaje con los chicos de Facebook. También ir a clases de Clifford Nass, Clay Shirky, Evgeny Morozov y otros -esta vez sí- gurús de la era digital. Es autora del blog “Vivo entre Google y Facebook”, porque así era literalmente. Ha sido cobaya de variados experimentos extremos en Internet, y este blog no pretende ser ni más ni menos, que eso: Un sitio para radicales.

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