Angry Birds ha puesto el listón muy alto. La guerra de pájaros de colores contra cerdos verdes no tiene fin. Ha hecho ricos a sus creadores, los estudios Rovio. Si quisieran, podrían seguir exprimiendo el género con nuevas modificaciones, niveles y secuelas hasta la nausea. Podrían haber seguido invadiendo las grandes superficies con altavoces, libros de cocina y peluches... pero no se han conformado.
Tras superar 1.000 millones de descargas, Rovio acaba de estrenar Amazing Alex, tanto para iOS como para Android. En tiempo récord se ha colado entre lo más descargado. En menos de 24 horas el juego ya está en segundo lugar entre las aplicaciones de pago en iPhone, cuesta 79 céntimos, y Android, 81 céntimos. En el caso de iPad, está la primera, aunque el precio es algo superior, 2,39 euros.
Amazing Alex es sencillo, claro y adictivo. Hasta ahí mantiene las virtudes de su hermano mayor. Cambia en varios aspectos: la estética se ha cuidado más, es menos socarrón y tiene más de rompecabezas que de mera habilidad al apuntar.
El objetivo es conseguir el orden en 100 niveles. El primero es la clase. Pero no de cualquier manera, sino usando algo parecido a lo que en España denominamos "inventos del TBO" y en el mundo anglosajón son máquinas de Rube Goldberg. Es decir, mecanismos encadenados. Primero hay que poner los objetos: libros, coches, mesas, tijeras... en el lugar adecuados y darle el botón de acción. Si se ha pensado todo bien, quedará ordenado. Si no, toca volver a razonar hasta dar con la solución.
Inicialmente el juego cuenta con 100 pruebas. La norma no escrita sería añadir más y hacerlos de pago. Es probable que así suceda en un cuestión de semanas. Sin embargo, el gran acierto de Rovio ha sido permitir que cualquier, con algo de inventiva, claro, pueda hacer sus niveles. Siguiendo la estela de Little Big Planet de Sony, Amazing Alex permite ponerse a prueba con los niveles propios como con los de otros jugadores.