40 Aniversario
Apuntes científicos desde el MIT

Apuntes científicos desde el MIT

Este Blog empezó gracias a una beca para periodistas científicos en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Boston, donde pasé un año aprendiendo ciencia con el objetivo de contarla después. Ahora continúa desde Nueva York buscando reflexiones científicas en otras instituciones, laboratorios, conferencias, y conversando con cualquier investigador que se preste a compartir su conocimiento.

Sobre el autor

Pere Estupinya

. Soy químico, bioquímico, y un omnívoro de la ciencia, que ya lleva cierto tiempo contándola como excusa para poder aprenderla.
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Libros

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En esta nueva aventura científica que recorre desde laboratorios y congresos de medicina sexual hasta clubs de sadomasoquismo o de swingers, Pere Estupinyà nos ofrece la obra más original y completa que ningún autor hispanohablante haya escrito nunca sobre la ciencia de la sexualidad humana.

El ladrón de cerebros La ciencia es la aventura más apasionante que puedas emprender.
En El Ladrón de Cerebros, Pere Estupinyà se infiltra en los principales laboratorios y centros de investigación del mundo con el objetivo de robar el conocimiento de los verdaderos héroes del siglo XXI —los científicos— y compartirlo con sus lectores. El Ladrón de Cerebros

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¿Sushi sospechoso? Mira su ADN!

Por: | 28 de agosto de 2008

Hace aproximadamente un año Kate Stoeckle estaba cenando sushi en Nueva York con su padre , un científico que investiga cómo identificar especies a partir de fragmentos específicos del ADN, y le preguntó:“¿Tus análisis genéticos se podrían aplicar al suhsi?” Mark Stockle le dijo “claro, y si lo haces, creo que serías la primera” Kate reclutó a una amiga, y juntas visitaron 4 restaurantes y 10 tiendas de Nueva York hasta recoger 60 muestras de pescado diferentes. Cortaron trocitos de cada pieza, los guardaron en alcohol, y los enviaron a la Universidad canadiense de Guelph. Allí, un investigador del proyecto “Fish Barcode of life ” comparó el ADN de las muestras con una base de datos que cuenta ya con casi 5500 especies de peces catalogadas genéticamente. Sorpresa! (o no): 2 de los 4 restaurantes y 6 de las 10 tiendas no siempre vendían lo que sus etiquetas o cartas estaban ofreciendo. En total, una cuarta parte de las muestras analizadas resultaron ser fraudulentas. Por ejemplo, un preciado atún blanco era en realidad tilapia , un pez más económico que se puede criar en piscifactorías. Y 7 de cada muestras de red snapper (un pescado también muy valorado) eran bacalao u otras especies parecidas. Aunque la escasez de muestras y las características del “estudio” no permiten sacar conclusiones generales (lo realizaron dos estudiantes de 18 y 19 años sin ninguna pretensión de realizar una investigación científica exhaustiva), el “error” azaroso debería quedar descartado, porque curiosamente en todas las confusiones el pez etiquetado era más caro que el verdadero... Que en ciertos restaurantes o tiendas te puedan dar tipalia por atún quizás no es lo más novedoso de esta noticia. Lo destacable es poner de manifiesto lo asequible que se está volviendo esta tecnología. La idea de comparar genéticamente especies y escudriñar entre sus relaciones evolutivas no es nueva. Los científicos ya llevan mucho tiempo utilizando regiones específicas de ADN mitocondrial, o de ARN ribosómico… como marcadores genéticos que les permitan catalogar mejor la complejidad de la vida. Pero los análisis han mejorado tanto que no sólo permiten plantear un proyecto científico como el DNA barcode of life , una verdadera librería de información genética, sino que dos estudiantes armadas de iniciativa consigan demostrarnos que la ciencia también está en nuestras manos, y anticiparnos las herramientas que en un futuro cercano utilizarán de manera rutinaria los inspectores. Fuente: New York Times

Huevos para adelgazar: Creer al médico o al investigador?

Por: | 25 de agosto de 2008

Los periodistas científicos estamos suscritos a Eurekalert , un servicio que diariamente envía por mail un listado con los estudios que las principales revistas científicas publicarán en dos o tres días. Estas noticias están “embargadas”, eso significa que el periodista puede documentarse, preparar el artículo, hacer entrevistas… pero tiene prohibido publicarlo hasta un día y hora determinado. La verdad es que las notas de prensa presentan el tema muy bien mascadito. Si os habéis preguntado porqué ciertas investigaciones atemporales aparecen el mismo día en varios medios a la vez y planteados de forma tan similar, éste es el motivo. Haced la prueba. Por ejemplo el viernes quedaba libre de embargo una noticia con el titular “Kids with pets grow up to be snorers” (Los niños con mascotas tienen más posibilidades de roncar de mayores). Si escribes eso mismo en el google, mirad lo que ocurre . Todos son estudios publicados en revistas científicas de referencia, cuyo estricto sistema de revisión avala en principio que la investigación es rigurosa: El científico envía el artículo a la revista. Si al editor no le encaja puede descartarlo directamente, pero si le gusta, lo distribuye a una serie de expertos en ese campo de investigación que de forma anónima darán su opinión acerca de ese trabajo. Estos “referees” pueden vetar el artículo a la primera de cambio, pero lo normal es que pidan correcciones, más experimentos, aclaraciones… Entonces el editor se lo comunica al autor, que regresará al laboratorio para completar los datos o experimentos solicitados. Cuando los tiene, vuelve a enviar el artículo al editor, y éste a los referees. Si no quedan satisfechos vuelta a empezar. Pero si dan su visto bueno, la revista acepta el artículo y lo prepara para su publicación. Cuando consideran que es muy relevante, o puede ser interesante para el público, distribuye notas de prensa anunciándolo. Eurekalert es uno de los servicios que las aglutina y envía a los periodistas. Yo consulto sus titulares cada día. Es una buena forma de ir siguiendo la actualidad, y siempre hay algún estudio que te llama la atención. Por ejemplo, hace un par de semanas me dejó intrigadísimo una nota de prensa diciendo que “desayunar dos huevos cada día ayuda a peder peso”. En la investigación se comparó un grupo de personas cuyo desayuno incluía 2 huevos cada día, y otro que ingerían la misma cantidad de calorías en bagels . Ambos grupos sufrían sobrepeso y estaban siguiendo una dieta de restricción calórica, pero el que consumía huevos perdió un 65% más de peso durante los 2 meses que duró el estudio. La hipótesis es que al tener proteínas y otro tipo de grasas, los huevos son más saciantes que el bagel y resulta más fácil adherirse a la dieta y comer menos en el almuerzo. Tiene sentido, no digo que no. Pero lo que me dejó mosqueado era otra frase del artículo: “los niveles de colesterol y triglicéridos no variaron entre los individuos que consumieron huevos o bagels. Este resultado es consistente con los más de 30 años de investigaciones concluyendo que los adultos sanos pueden comer huevos sin que esto impacte su riesgo de enfermedad cardiaca”. Confieso tener cierta apatía por los asuntos de nutrición. El programa de doctorado que cursé justo antes de abandonar la ciencia de laboratorio era “nutrición y metabolismo”. Soy consciente de la importancia de comer sano, de la trascendencia de la nutrición en ciertas enfermedades concretas, y de los buenos estudios que hacen avanzar esta ciencia. No hay duda. Pero me chirría ver cómo por el camino entre el laboratorio y la opinión pública se exageran (a veces por culpa de los medios, y otras por los propios científicos) los mil beneficios del aceite de oliva, los “milagros” de la soja, las propiedades anticancerígenas del te, la absoluta necesidad de comer frutos secos… y sobretodo los mensajes contradictorios que en ocasiones hacen que no sepas a ciencia cierta cuál es el consejo a seguir. Por ejemplo, los huevos. Me sonaba que no eran tan malos para el colesterol como se había dicho en un principio, pero no tenía entendido que estando sano pudieras comer dos huevos cada día sin preocuparte. Entonces… y aquí viene la parte que más me interesa, ¿Cómo podemos contrastar si esto es cierto o no? Hay diversas maneras. La peor es fiarte de lo que un post como éste pueda decir. Hay 2 métodos mucho mejores: 1ª opción: Preguntar a un experto. No conozco a nadie que investigue directamente en huevos (si conocéis a alguien, reenviadle este mensaje y que nos de su opinión), pero he contactado con 3 nutricionistas y un médico de entre mis conocidos, y ninguno me ha dicho que pueda comer 2 huevos al día tranquilamente. Uno sí sabía que la ingesta de colesterol estaba poco relacionado con los niveles en sangre, pero afirmó que él no comería 2 huevos cada día. Una me dijo que ella no recomendaba más de 4 a la semana, y proponía hacer tortillas sólo con las claras (era estadounidense). Otra también citó que el “consenso científico” son 4, y lo importante es el equilibrio en lo que comas. Insisto: mi muestra es pobre y azarosa, y ninguno de los consultados era especialista en huevos, pero sí tienen pacientes a los que aconsejan. 2ª opción: Buscar en la literatura científica. Pubmed es el motor de búsqueda donde puedes encontrar cualquier artículo en el ámbito de la medicina. Si pones “egg” y “cholesterol" te aparecen 2495 artículos y 100 revisiones (piezas más largas que repasan el estado de la cuestión). Ordené las revisiones por fecha, busqué en los resúmenes las que hablaban directamente de la relación entre comer huevos y niveles de colesterol en sangre, imprimí los 7 más recientes, y miré las conclusiones. Sorpresa: salvo en personas con cierta predisposición, hay unanimidad en la poca relación entre ingesta de huevos y colesterol en sangre. Tal afirmación nació hace años cuando “por lógica” se pensó que las cantidades tan elevadas de colesterol en la yema del huevo debían aumentar el colesterol sanguíneo. Los 7 estudios que he revisado dicen que no es así, que esto es un mito. Aseguran que las grasas saturadas son el problema real, y que el huevo es muy beneficioso y no debe restringirse. Esto me genera un par de dudas que querría compartir con vosotros. La primera: ¿a quien creemos? A la persona que nos aconseja o a los estudios? Una de las grandes lecciones que la ciencia nos ofrece para implantar en nuestra vida cotidiana es la toma de decisiones basadas en la evidencia. Éste es el factor clave del progreso científico, el corregir constantemente las creencias cuando las evidencias de la experimentación lo sugieren. Hacer caso a los hechos y no a las personas. El principio de autoridad y el sentido común no se lleva muy bien con la ciencia. Por tanto yo (pero que cada uno haga lo que quiera, claro) me inclino a confiar más en el Pubmed que en mis consultados. Y la segunda duda: Si realmente los investigadores llevan tantos años diciendo que comer huevos no aumenta el colesterol, qué pasa con la gente a quien he preguntado? Acaso no se creen tales publicaciones? O no han actualizado los conocimientos que alguien les dio en su momento? Por favor, que nadie se enfade. No pretendo promover el consumo de huevos, ni contradecir a nadie, simplemente trasladar unas reflexiones. Insisto: he cogido 4 personas al azar, que quizás no representan a la mayoría de expertos. Lo que sí parece claro es que la opinión pública tiene inculcado que debe moderarse ante algo tan exquisito como un huevo frito y la tortilla de patatas., con su cebollita… el asunto no es trivial en absoluto! Nota: Como dijo algún sabio, este post es tan largo porque no he tenido tiempo de hacerlo más corto. Nota2: los primeros autores de los artículos revisados son Kratz M, Novello D, Fernadez ML, Schärer M, Butarbutar TB, McDonald BE y Kritchevsky SB

Vacunas contra la adicción

Por: | 21 de agosto de 2008

- Cómo??? ¿Una vacuna para la adicción al tabaco o la cocaína? ¿Pero las vacunas no actuaban contra agentes infecciosos? - Si, el virus del sarampión o la gripe, las bacterias que provocan la meningitis… pero esas son las vacunas convencionales, las profilácticas. Las que preparan a tu sistema inmunológico frente a una posible infección antes de tener la enfermedad. Ya hace tiempo que se está investigando en un nuevo tipo de vacunas terapéuticas que se administrarían durante la enfermedad. La idea es reforzar el sistema inmunológico, estimularlo para que actúe de manera más eficiente. Se habla de vacunas terapéuticas contra el cáncer, la diabetes,… a veces forzando a que tus defensas ataquen a algo sobre lo que en principio no actuarían. - ¿¿¿???? ¿Y de dónde sale una vacuna frente a la cocaína? - Justo de esto último. El concepto es sencillo: inyectas en el torrente sanguíneo moléculas de cocaína enganchadas a proteínas bacterianas. Esto provocará una respuesta inmune en tu cuerpo, que generará anticuerpos específicos contra la cocaína. Entonces, si consumes la droga los anticuerpos se engancharán a ella impidiendo que llegue al cerebro. Consecuencia: no notarás los efectos de la cocaína y perderá su poder adictivo. - … - No se trata de vacunar a todo el mundo, sino por ejemplo a los adictos que intentan dejarlo. Uno de los grandes problemas durante su recuperación es que tarde o temprano llega ese mal día, momento de debilidad, o alguien que les tienta… y recaen. Si una vacuna les hubiera inmunizado contra la droga y dejaran de notar sus efectos, en principio no volvían a engancharse. Se trata de controlar esos momentos de debilidad. - Les quita las ganas de consumir drogas? - No, la vacuna en un primer momento no. Eso lo tratas con otras terapias conductuales o farmacológicas. Lo que hace es reducir los efectos placenteros de su consumo, para quitarte la motivación física de volver a tomarla. - Suena bien, pero quien te ha contado todo esto? ¿de dónde lo has sacado? - Lo leí por primera vez hace unos meses en un artículo del Newsweek , y el pasado julio durante el ESOF oí hablar sobre ello a Nora Volkow , directora del Instituto Nacional para el Abuso de Drogas (NIDA ) de Estados Unidos y una de las mayores expertas del mundo en neurobiología de la adicción. Le pedí más información, y me aconsejó hablar con Frank Vocci del NIDA, al que visité personalmente ayer en se despacho del NIH en Bethesda, cerca de Washington DC. - Y más allá de esta idea, qué tienen? Estudios con ratitas? - No, no… el tema está muy avanzado. Frank Vocci me dijo que la primera vacuna contra la adicción al tabaco estará disponible en un plazo de 3 o 4 años. Y para la cocaína, quizás incluso antes. El planteamiento teórico basado en generar anticuerpos contra moléculas específicas es antiguo. Primero se hicieron experimentos de laboratorio con ratas y monos, y se observó que la vacuna reducía significativamente su dependencia a las drogas. Pero ahora ya están en la fase de ensayos clínicos con humanos. En un estudio del investigador Thomas Kosten con 114 adictos a la cocaína, los que recibían la vacuna en lugar del placebo tenían el doble de posibilidades de desengancharse. Dentro de unos meses Kosten empezará otro ensayo clínico con más de 300 adictos. Si los resultados son positivos, puede significar la aprobación de la vacuna por la FDA (la agencia del gobierno de US encargada de regular los fármacos y productos alimenticios). - Me has dicho que hay también una contra el tabaco? - Sí, contra la nicotina. Hay varias en desarrollo. La NicVax , por ejemplo, la está preparando una empresa en colaboración con el NIDA y ya ha dado resultados muy esperanzadores. Según Frank Vocci, está claro que es segura y funciona. El reto científico actual es mejorarla, conseguir que la vacuna genere el mayor número de anticuerpos posible. Los detalles que se están investigando son el calendario de dosis, las cantidades, las características moleculares de las proteínas utilizadas… para que estimulen una mayor respuesta inmune y reduzca al máximo la cantidad de nicotina que llega al cerebro. - O sea que va en serio… - Frank Vocci está absolutamente convencido del potencial de estas vacunas como un tratamiento complementario a la adicción. Una ayuda más, que en ciertas circunstancias puede ser muy valiosa. Dependiendo de la efectividad que consigan neutralizando los efectos del consumo de drogas, podrían servir para ayudar a dejarlas, prevenir recaídas de ex adictos, o incluso suministrarlas a poblaciones de riesgo antes de un posible consumo inicial. No hay duda que en un plazo de tiempo corto oiremos hablar de las primeras vacunas contra la adicción.

Cambio Climático: Escépticos depende, deniers no

Por: | 17 de agosto de 2008

El escepticismo en ciencia es bueno. Más que bueno; es necesario. Más que necesario; es un requerimiento, una obligación de cualquier persona que pretenda observar el mundo desde una perspectiva científica. Por eso, en el post donde criticaba a los que niegan la existencia de un cambio climático provocado por la actividad humana no cité a los escépticos (un término y actitud intelectual que respeto) sino a los deniers (un término y actitud intelectual que repruebo). Los deniers son personas cuyo escepticismo se ha ensuciado de ideología, y mantienen una postura dogmática y activista en contra del cambio climático. Cada denier tiene sus razones no científicas para ello. Aquí no decimos que, sin lugar a dudas, el calentamiento global vaya a desembocar en una situación catastrófica. Ni negamos que haya incertidumbres por resolver todavía. Nadie dice que el dióxido de carbono sea el único responsable, ni que los modelos climáticos sean perfectos, ni que sepamos con certeza cómo reaccionará la naturaleza a un posible aumento de la temperatura. Pero sí creemos en el mensaje básico que la inmensa mayoría de investigadores nos llevan diciendo desde hace años: la actividad humana es responsable de un cambio inusual en el clima, y en un mundo con cada vez más demanda energética, si no nos esforzamos en reducir la emisión de gases de efecto invernadero, las consecuencias a medio plazo pueden ser graves. Ir contra corriente es tentador. Aquellos que deseen mantener una posición escéptica y desconfiar del consenso científico siempre encontrarán algún fleco por donde alimentar su inconformismo. Pero también deben considerar las peligrosas consecuencias paralizantes que pueden conllevar sus acciones. Si las dudas en la opinión pública sirven como excusa a los gobiernos para retrasar las acciones destinadas a mitigar el cambio climático, y al final resulta que tenía razón la casi totalidad de expertos que está advirtiendo de sus posibles consecuencias, quizás habremos reaccionado demasiado tarde. Las decisiones políticas no se toman bajo certezas incontestables. Quizás el virus de la gripe aviar nunca mutará a una cepa que sea letal y a la vez contagiosa entre humanos, pero como sí es posible, debemos confiar que la OMS esté invirtiendo dinero y esfuerzo en prepararse por si llega el momento de evitar una pandemia. En el caso del calentamiento global, no podemos permitirnos la insensatez de esperar a ver qué ocurre. Durante mi estancia en el MIT y Harvard he conversado con muchos expertos en cambio climático. Muchos. Uno de los más reconocidos me confesó en privado: “Yo soy de los que en su momento recomendó al presidente de US no cumplir Kyoto, porque los datos de que disponíamos entonces no eran concluyentes. Ahora son incontestables”. También asistí a la asignatura “Global Climate Change: Economics, Science and Policy” de Henry Jacoby , y a unas pocas sesiones de la del meteorólogo Kerry Emanuel (recomiendo esta extensa pieza ). He atendido a sesiones sobre periodismo y cambio climático en las que una conclusión era: “No confundamos al público dando voz a los deniers y promoviendo un debate interminable cuando en realidad ya no lo hay”. Recuerdo magníficos seminarios como el de John Holdren en Harvard (recomiendo también este artículo reciente ). En algunos de ellos se replicaba científicamente los argumentos más comunes utilizados por los escépticos. Yo escuchaba con una mente abierta, crítica y en absoluto crédula. Y lo confieso, al final quedé convencido. A pesar de ello, no voy a incitar una discusión sobre los planteamientos específicos de los deniers. No creo que un blog como éste sea el lugar adecuado para hacerlo. Además, ya hay sitios que lo han hecho muy bien (de los más asequibles para el público general es este especial de NewScientist ). Y sobretodo, porque es contraproducente. Un denier entrenado está preparado para rebatir argumentos y generar confusión. Insisto: no decimos que no haya puntos conflictivos a debatir. Existen bastantes. Una postura escéptica está justificada y es totalmente lícita. Siempre que no genere dudas paralizantes sobre el consenso científico de que debemos reducir la emisión de gases de efecto invernadero como precaución ante las posibles consecuencias del cambio climático. Entonces puede ser peligrosa e irresponsable. Las discusiones sobre el calentamiento global no pueden ser tratadas de la misma manera que el debate genes vs entorno, la teoría de cuerdas, el futuro de la inteligencia artificial, la coexistencia de ciencia y religión, o las características de los homínidos que nos precedieron. En ocasiones toca posicionarnos y actuar, estemos plenamente convencidos o no. John Holdren define 3 fases de escepticismo respecto al cambio climático. La primera fue el “no lo hemos provocado nosotros”, y es propia de un denier radical poco actualizado. La segunda, el “tampoco hay para tanto”, pertenece a un ciudadano acomodado del primer mundo al que no le afectarán directamente las posibles sequías, pandemias, menor rendimiento agrícola en países pobres, huracanes más intensos, condiciones climáticas extremas, o desaparición de especies. Y el que se sitúe en la triste tercera, el “esto ya no hay quien lo arregle”, que por lo menos no interfiera en los que sí pretendan intentarlo.

Llegan los Calamares Gigantes Españoles a US

Por: | 13 de agosto de 2008

Los calamares gigantes pueden llegar a medir más de 20 metros, viven en los fondos oceánicos, poseen los ojos más grandes del reino animal, y sus insólitos encuentros con navegantes han inspirado infinidad de mitos y leyendas. Científicamente sólo se han podido estudiar a partir de ejemplares atrapados en redes pesqueras, individuos que aparecen flotando en las costas, o fragmentos hallados en estómagos de sus únicos depredadores; cachalotes con enormes cicatrices en forma de ventosa que nos hacen imaginar colosales batallas en el fondo de los mares. Con todo ello los biólogos marinos van extrayendo pistas sobre su anatomía y forma de vida, pero debido a su escasez y la imposibilidad de observarlos vivos en su medio natural (sólo han logrado ser filmados una vez y fuera de su entorno), su comportamiento continúa siendo un intrigante misterio. Por eso, cuando recibí un mail de la asociación de periodistas científicos de Washington DC anunciando que el Museo de Historia Natural nos iba a conceder una presentación privada en la que nos mostrarían dos ejemplares de calamar gigante embalsamados con los que inaugurarán una exposición sobre los fondos oceánicos el próximo septiembre, no dudé en acercarme. Llegué tarde. El evento había empezado y me perdí las presentaciones. Pero el acento del conferenciante le delataba… Sorpresa! los calamares habían sido capturados en España! Concretamente en la costa asturiana, a 25 millas de Gijón. Después de las charlas nos condujeron a la futura exposición, donde ya tenían instalados los calamares gigantes. Allí pude conversar con Ángel Guerra , biólogo marino del CSIC , asesor científico de la Smithsonian Institution , y responsable de traer semejantes criaturas a EEUU. Tras posar con el ejemplar macho (más pequeño) Ángel me narró las peripecias de la “operación calamari”, bautizada con este nombre por el ejército de Estados Unidos. Las fuerzas armadas fueron quienes finalmente se encargaron de traer los especimenes a bordo de un avión C-17 . La operación calamari Desde mediados del siglo XX los pescadores asturianos llevan capturando accidentalmente calamares gigantes cerca del cañón submarino de Avilés. Quedan atrapados en las redes de pesca por arrastre a unos 250-600 metros de profundidad. Como no son comestibles, no les hacen gran caso. Pero a los científicos sí les interesan. En las costas asturianas ya se han conseguido 21 ejemplares y de hecho, en la población de Luarca se encuentra la mejor colección de calamares gigantes del mundo, coordinada por la ONG CEPESMA . El científico del NMNH Michael Vecchione conocía las investigaciones de Ángel Guerra y le encargó dos ejemplares de calamar gigante para el Smithsonian. El macho que expondrá el museo fue capturado en julio de 2005. Pesaba 47 kg y medía 6 metros (contando los tentáculos). La hembra se capturó en septiembre de 2003, y con sus 140 kg y 9 metros de longitud se ha convertido en el calamar más grande de todo EEUU. ( Angel Guerra Y Luis Laria reconstruyendo la hembra de Architeuthis dux cogida en Asturias. Aula del Mar de CEPESMA, Luarca, España) Al iniciar las negociaciones, los responsables del Smithsonian solicitaron expresamente que los calamares fueran conservados en formol en lugar de alcohol, porque iban a probar un intrigante nuevo líquido para conservar tejidos. Tras la última reunión en Luarca a finales del 2007, se acordó un contrato de préstamo de 5 años prorrogables a 30. En julio del 2008 los calamares debía llegar a EEUU. Aquí empieza la parte más anecdótica de la operación. Las condiciones de un barco convencional no eran las adecuadas para la correcta conservación de los calamares, y por avión todo eran problemas debido a la peligrosidad del formol. Finalmente el ejército de EEUU accedió a trasladar los calamares desde la base de Rota (Cádiz) a Delaware (US) con un avión C-17 de las fuerzas armadas. Los militares denominaron la misión “Operation Calamari” y con cierta guasa anunciaron que su tripulación estaba compuesta por V.I.S (Very Important Squid). A su llegada a US se sustituyó el formol de los calamares por el líquido especial diseñado por la compañía 3M. Esta es una de las grandes novedades de la “operación calamari”. Tradicionalmente se han utilizado formaldehído y alcohol etílico para preservar muestras biológicas, pero ambos presentan ciertos problemas. El primero es cancerígeno, y el segundo es inflamable (el Museo de Historia Natural en el centro de Washington DC tiene cerca de 200.000 litros de alcohol, una verdadera bomba). El Novec fluid de 3M aporta ventajas respecto ambos, y podría significar una alternativa a la conservación convencional de tejidos animales o vegetales. Lleva tiempo testándose, y en museos de todo el mundo hay grandes expectativas para ver el resultado a largo plazo con los calamares. Los calamares gigantes ya están situados en la exposición “Sant Ocean Hall “ del Smithsonian que abrirá sus puertas el próximo septiembre. En ella se pretende desvelar qué han aprendido los científicos sobre esta peculiar especie, pero también poder de manifiesto lo mucho que les falta por descubrir, y la enorme diversidad ecológica de los misteriosos y escasamente explorados fondos oceánicos. Se sabe que los ojos de los calamares gigantes pueden tener el tamaño de una cabeza humana, que viven a centenares de metros de profundidad, que su sangre es azul porque tiene cobre en lugar de hierro, que sus músculos están llenos de amoníaco, que están emparentados con los caracoles, y que protagonizan aferradas luchas con los cachalotes. Pero todavía esconden grandes dudas. De sus estómagos se han extraído restos de otros calamares, indicando que podrían mostrar cierto canibalismo. En las costas españolas encontraron machos inseminados, por lo que también hay especulaciones sobre su conducta sexual. No se conoce cuánto tiempo pueden vivir, cómo cazan, lo rápido que nadan, ni si muestran algún tipo de comportamiento social. Pero si queréis saber más sobre estos descomunales moluscos de concha interna tenéis una opción muy fácil: Preguntad. Ángel Guerra se ha comprometido a estar pendiente de vuestras consultas en el blog, e intentar explicaros de primera mano todo lo que ha aprendido acerca de los calamares gigantes. Mientras, dejemos que lo desconocido continúe nutriendo nuestra imaginación.

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