Apuntes científicos desde el MIT

Apuntes científicos desde el MIT

Este Blog empezó gracias a una beca para periodistas científicos en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Boston, donde pasé un año aprendiendo ciencia con el objetivo de contarla después. Ahora continúa desde Nueva York buscando reflexiones científicas en otras instituciones, laboratorios, conferencias, y conversando con cualquier investigador que se preste a compartir su conocimiento.

Bernard Kiwia: trasladando conocimiento entre Tanzania y el MIT

Por: | 07 de mayo de 2010

Me encanta regresar al MIT y encontrarme en sólo 36 horas sesudos expertos hablándote de las futuras aplicaciones del grafeno, cómo separar agua en hidrógeno y oxígeno, aplicar herramientas de ingeniería al tratamiento del cáncer, la teoría del origen inflacionario del Universo, o qué es lo más fronterizo en el campo de la neurociencia.

Pero muchísimo más inspirador fue conocer al tanzano Bernard Kiwia, quien invitado por el D- Lab pasará unas semanas explicando a brillantes estudiantes de ingeniería del MIT cómo despertar la creatividad y solucionar problemas prácticos cuando no tienes poderosos recursos entre tus manos.

Para los estudiantes afortunados que han ganado el sorteo que les permite atender a una de las clases más solicitadas de todo el MIT, la del D- Lab, el recibir periódicamente inventores de países en desarrollo y luego viajar a sus países para desarrollar trabajos específicos en el marco de la ayuda humanitaria, es una experiencia que puede cambiarles la vida.

Varios de estos estudiantes deciden redirigir sus prometedoras carreras a un campo como la ayuda al desarrollo, en el que cada vez hay más demanda de profesionales con perfiles técnicos además de economistas y consultores que intentan manejar los hilos sin enredarse en ellos. “No entiendo por qué se gastan tanto dinero en estudios para saber lo que necesitamos; yo creo que está muy claro”, me dijo Bernard en el taller mecánico del D-Lab. Otras anécdotas le han sorprendido durante sus dos primeras semanas en Cambridge: que algunas personas entren en una sala sin saludar, lo poco diestros con las herramientas manuales que son los estudiantes de ingeniería, que casi nadie cocine, el tamaño de algunos vestidos, y lo inaplicables en la práctica que son muchas de las propuestas que los alumnos le sugieren cuando pregunta cómo solucionarían ellos ciertos problemas específicos en su país.

Pero está contentísimo con el intercambio. Bernard es un inventor; un avispado e ingenioso manitas con sólidas nociones de mecánica y electricidad que hace unos meses se encontraba en Tanzania diseñando todo tipo de artilugios para mejorar la vida de quienes le rodeaban.

Cuando alguien del D-Lab descubrió su mecanismo para cargar el móvil con la bicicleta, el rudimentario pero eficiente horno solar con que calentaba agua, o la bomba hidráulica impulsada también a pedales, le invitó a pasar unas semanas en el MIT estableciendo una verdadera transferencia de conocimiento entre uno de los centros pioneros en la revolución tecnológica y una región que todavía no ha alcanzado la revolución industrial. Bernard echa de menos a su familia, pero aprovecha cada minuto para trabajar en un taller donde dispone de recursos gratuitos para probar y probar sin miedo a tener que desechar material. Y escucha atentamente a estudiantes y al resto de compañeros que le rodean: “estoy aprendiendo muchísimo, y cuando regrese a Tanzania empezaré a implantar todo lo que me han enseñado”. No se refiere sólo a aspectos técnicos; sino a aspectos más estratégicos como la manera de encontrar financiación internacional o realizar procesos a mayor escala.

Me atrevo a preguntarle qué pasaría si le ofrecieran un trabajo para quedarse en EEUU, y me responde convencido que si fuera para ayudar a Tanzania lo aceptaría, pero para trabajar en otras cosas no. Él quiere ayudar a su gente.

En sus primeros 15 días en Cambridge ha diseñado una maquinita que permite convertir unas tiras de plástico (que fácilmente puede encontrar en Tanzania) en mangueras que serán utilizadas por los agricultores de su región para regar por goteo y así ahorrar la preciada agua. Quizás te pueda parecer poco; pero imagina si sólo el 5% de viajes, estancias e intercambios horizontales entre profesores de Universidades de países desarrollados se sustituyeran por iniciativas como ésta del D-Lab. El impacto se multiplicaría.

En el blog ya hemos discutido algunas veces sobre las dos diferentes aproximaciones a la ayuda al desarrollo; una más enérgica basada en exportar directamente tecnología, recursos y soluciones desde los países más avanzados, y otra perspectiva más a largo plazo que simplemente pretende ofrecer las herramientas necesarias para que la gente local construya “de abajo a arriba” la manera más consistente de mejorar sus condiciones de vida. El contexto específico decide qué visión es más eficiente en cada caso. El trabajo del D-Lab dirigido por la carismática Amy Smith, es un claro exponente de lo segundo.

Bernard se despide dándome las gracias por invertir mi tiempo en él y diciéndome que le resulta interesantísimo conocer personas como yo. Creo que se trata del “lo mismo digo, de verdad” más sentido que en mucho tiempo he contestado, y de los “suerte” más sinceros que habré deseado. Me invita a Tanzania, y tengo el presentimiento que nos volveremos a ver.

Qué contraste tan estremecedor salir del D-Lab y encontrarte a escasos 100 metros visitando el nuevo edificio recién inaugurado del famoso icono del futurismo MediaLab del MIT. Si queda tiempo también hablaremos de sus maravillas, pero lo primero es lo primero...

Hay 8 Comentarios

Francisco, ahora sí, el enlace al thread: http://www.againstmonopoly.org/index.php?perm=593056000000002884 Pido perdon por todas las faltas de ortografía...

Interesante iniciativa del MIT. Lamentablemente un granos de arena en el desierto. Bernard dice: “No entiendo por qué se gastan tanto dinero en estudios para saber lo que necesitamos; yo creo que está muy claro”, me dijo Bernard en el taller mecánico del D-Lab. Estando de acuerdo en que se gsta demasiado dinero en estudios, y habiendo trabajado 1 año en cooperación al desarrollo, hace un cierto tiempo, yo no tengo tan claro que se necesita. Puede alguien explicarlo ? P-d- Mensaje para Francisco Ruiz, comentarista de este blog. Francisco el debate sobre la PI sigue en este thread. Por causas ajenas a mi voluntad ha ido por derroteros indeseables, pero en fin, hay nuevos aportes sobre lo que pienso sobre el tema y cómo mostraste interés...

Muchas veces olvidamos que la ingeniería es "simplemente" aplicar el método científico para crear y mantener sistemas que resuelvan problemas de la sociedad. Punto.

hola interesante las relaciones que se entretejen entre paises para la difusion de ideas y ayuda. Lo que me pregunto y ojalá alguien pudiera responderme es ¿qué relación existe entre el Dlab y las universidades de México? me gustaría mucho saber qué proyectos están desarrollándose con esta forma. Ya que acá en méxico existen muchos conflictos entre políticas públicas, dinero invertido y desarrollo rural. Se invierte mucho pero se aprovecha muy poco. Las ideas sobran pero no hay estrategias de verdadero impacto. Cada vez que visito una comunidad rural acá en méxico me pongo a pensar "cada tecnologia que existe para la agricultura sustentable, ahorro de energia, aprovechamiento del agua, etc y nosotros millones personas en pobreza extrema sobreviviendo del los dolares que mandan o de la poca produccion agricola sometida a un mercado desigual"... Otra cuestión es que en problemas de desarrollo existe algo más importante que la transferencia de tecnologías, que es la transferenica de tecnologias sociales especificamente la investigación acción participativa surgida aquí en latinoamerica haciendo más enfasis en el cómo se organiza la gente y el capital simbolico que tiene para lograr una autonomía. saludos

conocí Tanzania en la epoca de Julius Nyerere y su scocialismo utopico y pude reconocer en aquellos poblados, gente espabilada por la necesidad ,jovenes sedientos de aprender y ensayar cosas. BERNARD KIWIA me ha recordado todo eso y tambien la imperiosa necesidad que tenemos en el mundo occidental y desarrollado de apreciar la sabiduria de los "pobres" , maestros esculpidos por la sobriedad de vida y por el desprendimiento de todas estas NECESIDADES INNECESARIAS, consustanciales al modo de vida nuestro.

En países donde la ciencia no ha avanzado en gran escala y las necesidades básicas son de gran importancia, la innovación tecnica es vital para crear eslabones tecnológicos a futuras generaciones. Interesante punto de vista que permite sobrellevar los niveles de pobreza en el tercer y cuarto mundo de éste complicado planeta.

A mi también me llamó la atención el palo que pegaste acá, "economistas y consultores que intentan manejar los hilos sin enredarse en ellos" , jajaja. Sobre el post, lo encontré lindo , aunque suene cursi, jajaja. Es genial descubrir a personas así de integradas (tu entrevistado cocina, inventa, crea, maneja herramientas, etc) , valóricas (quiere ayudar a Tanzania) e interesantes. Genial que el MIT tenga estos proyectos. Al contrario de la imagen que se tiene de EE.UU. por medios y prensa , uno ve en este tipo de cosas, que hay gente que realmente se preocupa por el mundo. Un abrazo, Sebastián.

"economistas y consultores que intentan manejar los hilos sin enredarse en ellos": Me encantan las perlas que introduces en tus posts. ;-) Y muy interesante la experiencia de Bernard! Saludos

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Sobre el autor

Pere Estupinya

. Soy químico, bioquímico, y un omnívoro de la ciencia, que ya lleva cierto tiempo contándola como excusa para poder aprenderla.
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