40 Aniversario
Apuntes científicos desde el MIT

Apuntes científicos desde el MIT

Este Blog empezó gracias a una beca para periodistas científicos en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Boston, donde pasé un año aprendiendo ciencia con el objetivo de contarla después. Ahora continúa desde Nueva York buscando reflexiones científicas en otras instituciones, laboratorios, conferencias, y conversando con cualquier investigador que se preste a compartir su conocimiento.

Sobre el autor

Pere Estupinya

. Soy químico, bioquímico, y un omnívoro de la ciencia, que ya lleva cierto tiempo contándola como excusa para poder aprenderla.
Sígueme en Facebook o a través de mi web pereestupinya.com.

Libros

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En esta nueva aventura científica que recorre desde laboratorios y congresos de medicina sexual hasta clubs de sadomasoquismo o de swingers, Pere Estupinyà nos ofrece la obra más original y completa que ningún autor hispanohablante haya escrito nunca sobre la ciencia de la sexualidad humana.

El ladrón de cerebros La ciencia es la aventura más apasionante que puedas emprender.
En El Ladrón de Cerebros, Pere Estupinyà se infiltra en los principales laboratorios y centros de investigación del mundo con el objetivo de robar el conocimiento de los verdaderos héroes del siglo XXI —los científicos— y compartirlo con sus lectores. El Ladrón de Cerebros

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Rodolfo Llinás: La neurociencia de la subjetividad

Por: | 31 de julio de 2010

Fragmentos extraídos del video que al final de este colombiano post os presento:

Pere: “sobre el misterio del origen de la conciencia…” Rodolfo Llinás: “¡No hay misterio! Sólo algo desconocido (…)” P: “¿y tardaremos mucho a conocerlo? R. LL: “¡Nos estamos acercando! Yo ya huelo sangre…”

y… R.LL: “Sabemos que la subjetividad está atada a cierta frecuencia celular, y energía de activación (…) Por primera vez vemos que la subjetividad está relacionada linealmente con el número de células… esto no se sabía hace seis meses… empezamos a entender las bases físicas de la subjetividad”

Llegué el miércoles por la noche a Bogotá con tiempo justo para tirar la mochila en el Hostal La Pinta y salir a tomar algo por la encorbatada Zona G. Duermes un poco, te levantas, terminas un trabajo que dejaste pendiente (es lo malo de ser freelance; lo bueno es que puedes irte dos semanas a Colombia sin pedir permiso), y sales disparado a relajarte paseando por La Candelaria. Viajar sólo es estimulante. Visitas el Museo del Oro. Por allá situado en medio de la tabla periódica, el Au es el metal más dúctil que existe, un gran resistente a la corrosión, y además buen conductor de electricidad. Por esos motivos aparte de su belleza tiene tan diversas aplicaciones en medicina, electrónica e incluso restauración. Pero lo que más te impresiona del Museo es la sala donde te explican el simbolismo que el oro tenía para las culturas precolombinas, donde en la más pura expresión dualista cuerpo-mente se enterraba como ofrenda para el bienestar de los espíritus, o los chamanes construían pájaros dorados para idolatrar a ese bendito animal que podía unir cielo y tierra; dioses y personas. Incluso cuando los chamanes entraban en trance se transformaban en aves y su alma se alejaba del cuerpo para contactar con lo sagrado. Sabemos que nuestros pensamientos son fruto de una previa actividad cerebral; pero qué arraigada está todavía la idea (por religión o metafísica) de que hay “algo” más allá de conexiones neuronales, y que trasciende lo puramente fisiológico.

Pero bueno… salgo del Museo y almuerzo con la periodista científica Lisbeth Fog, quien me sugiere acompañarla a la entrevista que va a tener con el reconocido neurocientífico colombiano afincado en Nueva York, Rodolfo Llinás . ¿Rodolfo Llinás? ¡Claro que me apunto! Consecuencia: mañana salgo a Cartagena sin haber subido al cerro de Monserrate. Mala Suerte.

Terminamos la tarde en una librería tomando café con Llinás y hablando de esta visión espiritual que mantiene un cierto tipo de dualismo cuerpo-alma, contraria a todas las evidencias neurocientíficas actuales. Evidentemente, con el último post tan fresquito, también le pregunté cuando creía que se podría resolver científicamente el misterio del origen de la conciencia humana. Éste es el gran tema de dicho prestigioso neurobiólogo. “ya huelo sangre!” me dijo para mi sorpresa asegurando que le están poniendo cerco, y que los canales de calcio algo tienen que ver con ello... Pero para él, la pregunta científica más importante a resolver es “¿Qué es la subjetividad?”: ¿Cómo una información percibida por los sentidos se interioriza y hace propia.

Consciente del poco tiempo libre me dejaría la cumbia, las cenas, la zona T, Cartagena, Tayrona, Medellín, y la duda entre visitar la ciudad perdida o hacia el Amazonas, casi despidiéndonos saqué el móvil y le pedí que grabáramos unos minutos de video sobre esta búsqueda científica de la subjetividad, y en qué se basaba para asegurar que la interpretación física de la conciencia está cada vez más cerca de ser averiguada.

Misterios Científicos: Sed originales!

Por: | 28 de julio de 2010

Hace unas semanas recibí un mail de la revista QUO preguntándome cuáles eran según mi opinión, los tres grandes misterios científicos aún por resolver.

Con ello, y las respuestas de otros bloggers españoles, iban a preparar el dossier que ya podéis leer en esta dirección.

Claro… si te hacen elegir tres, y deben ser los principales… ¿tú que dirías? No es una pregunta retórica; mójate en los comentarios, e intenta ser un poquito más original de lo que fuimos nosotros.

Mis tres misterios

Yo reconozco que lo primero en que pensé fue cómo si ninguna de mis neuronas sabe quien soy, ni le importa, todas en conjunto son capaces de generar una ilusión de individualidad. El origen de la consciencia es uno de los grandes misterios de la historia, pero sólo en los últimos años hay un grupo de pensadores utilizando herramientas científicas para intentar esclarecerlo. Descartado el dualismo cuerpo-mente, ¿encontrarán algún proceso fisiológico esencial para la emergencia de la conciencia?

El segundo misterio es un clásico: “El origen del Universo”. Pero habiendo recibido el mail de Quo pocos días después de mi visita al cosmólogo Alan Guth, mi respuesta se transformó en el origen de las leyes de la física. Éste parece ser un misterio científico mucho más fundamental que el propio Big Bang. Sobre todo, porque resolverlo nos permitiría deducir todas las propiedades del Universo, incluido cómo y porqué se inició. Moderemos nuestro optimismo; no lo comenté en el post anterior, pero entre monopolos magnéticos y ondas gravitacionales, Guth me dijo que sobre el origen del Universo existían por lo menos algunas hipótesis especulativas, pero sobre el origen de las leyes de la física no había siquiera nada publicado.

El típico tercer misterio ronda alrededor cómo átomos y moléculas inorgánicas lograron ensamblarse hasta formar una estructura estable, que metabolizara energía del exterior, y que empezara a reproducirse transmitiendo información a sus descendientes: "El origen de la vida" en la Tierra. Pero este misterio siempre me ha escamado… primero porque no veo cómo experimentalmente se podría averiguar el origen preciso de la vida en nuestro planeta. Y segundo, porque cada vez es menos misterio. Si algo está sugiriendo la ciencia en los últimos años, es que la vida no es un proceso bioquímico tan complejo como nos pensábamos. Dale tiempo y una condiciones determinadas, y la vida aparecerá y desaparecerá varias veces. Para mi el verdadero misterio no es el origen de la vida basada en agua y enlaces de carbono tal y como la conocemos; seguro que el Universo está plagado de ella y antes de un par de décadas habremos descubierto algún planeta extrasolar con indicios de vida. El misterio es saber qué formas de vida totalmente diferente a la nuestra podrían haber ahí fuera.

Con matices, pero al fin y al cabo, los típicos tres orígenes: la vida, la mente, y el Universo.

Cierto que en cuanto a misterios, posiblemente son los tres más grandes que la ciencia puede abordar. Pero… qué poca originalidad, no? Y sobre todo… qué alejado de la vida cuotidiana!

Por eso reformulo la pregunta, y la lanzo en busca de ideas más frescas: ¿Qué incógnita os gustaría que la ciencia resolviera?

(sugiero no pasarnos de metafísicos, y recordar a Popper con su idea de que una pregunta sólo es científica cuando permite plantear experimentos que puedan refutarla)

Conozcamos a los otros bloggers

Jose Manuel Nieves, blogger de ABC.es, se pregunta por la naturaleza del tiempo, el por qué siempre fluye en una única dirección, y si habrá alguna partícula que haga lo contrario.

Wicho (Javier Pedreira) de Microsiervos sabe que algún día nos tocará abandonar la Tierra, y le gustaría saber si eso de no poder superar la velocidad de la luz es tan inflexible como apunta la –válida por el momento- teoría de la relatividad.

Antonio de Fogonazos plantea como primera incógnita científica a resolver, el eslabón pendiente para entender el Universo, ¿qué es la gravedad, hay alguna partícula a la que esté asociada, y cómo se cohesionan relatividad general y mecánica cuántica?

El Maikelnai’s Miguel Artime también busca el gravitón y el origen de la vida. Pero aporta un sentido de realismo, sale de su tokomak, y opina que con la crisis energética que nos acecha averiguar cómo conseguir contener el plasma en reactores de fusión nuclear es uno de los misterios más urgentes a resolver.

Los enigmas preferidos de El Paleofreak están entorno a la vida ¿Cómo se originó aquí en la Tierra? ¿estamos solos en el Universo? ¿Cuántos planetas allí fuera estarán habitados? ¿albergarán vida inteligente?

Javier Armentia de Por la boca muere el Pez quiere que la ciencia le de respuesta a cómo estas máquinas biológicas se convirtieron en humanos conscientes y aparentemente libres, para así poder desterrar otras explicaciones basadas en creencias.

Ambrosio Liceaga, ciencia de bolsillo, bordea la ciencia ficción al buscar maneras de ver el pasado e insinúa que unos habitantes del futuro podrían estar observándonos.

A Martín Cagliani de Mundo Neandertal le intriga que el cerebro sepa codificar la información que recibe del exterior y guardarla en forma de recuerdos. Realmente, es asombroso.

Sergio Parra, geociencia, también recurre a la ciencia para buscar respuesta en el clásico misterio del determinismo. ¿existe o no la libertad? A pesar del papel que juega el azar a escala atómica ¿continúa válida la interpretación de que todo acontecimiento físico está determinado por una inflexible cadena causa-consecuencia?

La Aldea irreductible de Javier Peláez se prepara para la llegada de máquinas verdaderamente inteligentes, y se cuestiona cómo vamos a tratar esta tan nueva situación.

Sergio Palacios de Física en la ciencia ficción quiere confirmaciones de las hipótesis más rocambolescas de la física teórica. Según la relatividad general podrían existir agujeros de gusano; si la teoría de cuerdas es cierta habría universos paralelos, y si algún día entendemos qué es la energía oscura quizá descubramos que la fuerza de la gravedad también puede tener su versión repulsiva.

La ciencia Kanija que preocupa a Manuel Hemán es de lo más robusta: ¿Qué es el tiempo y de dónde surge? ¿Qué son –si es que existen- la materia y la energía oscura? ¿es la vida algo común en el Universo?

Fernando del Álamo, historias de la ciencia, tampoco se anda con rodeos: El origen del universo, de la vida, y de la conciencia humana, son misterios que de resolverse cambiarían radicalmente nuestra concepción de nosotros mismos y nuestro lugar en el Universo.

La pizarra de Yuri apunta que según la teoría de la información cuántica, todo lo que existe y ha existido en el universo deja una traza indeleble en el tejido del cosmos. Cuáles son los límites de esta memoria cuántica constituye una de las grandes preguntas todavía sin respuesta.

Aquí tenéis enlaces e ideas a explorar. Pero si puede ser, hacedlo después de haber compartido primero las vuestras propias.

El Universo podría ser infinito

Por: | 21 de julio de 2010

Este texto es en realidad un reto para ver si a pesar de las vacaciones logramos encontrar algún físico que sea capaz de interpretar el video que os muestro a continuación, donde el cosmólogo y autor de la teoría del Universo Inflacionario Alan Guth nos intenta explicar en su pizarra del MIT cómo el Universo podría ser infinito.

No, no… no digo infinito en el sentido que se expandirá por siempre. Me refiero a infinito es su esencia; infinito ahora, en el futuro, y a los pocos segundos después del Big Bang.

“En realidad lo más misterioso no es el origen del Universo, sino el origen de las leyes fundamentales de la física”, me dijo Alan Guth cuando lo visité en su despacho hace unas semanas. “Si algún día somos capaces de entender matemáticamente porqué las leyes de la física son las que son, y no otras, seguro que averiguaremos porqué hay algo en lugar de nada, y cómo apareció este Universo”, continuó Guth mostrando la cara más teórica de la cosmología; la que incluso alberga cierta desconfianza con las observaciones astronómicas porque “los datos experimentales pueden equivocarse, pero las matemáticas son exactas”. Astrofísicos, no os sulfuréis… ;) El Origen del Universo

Cuando empecé preguntándole por el origen del Universo hace 13.7000 millones de años, en seguida aclaró el equívoco que le acompaña desde que en 1979 desarrolló su teoría de la inflación cósmica: “yo no investigo el origen del Universo, sino una etapa concreta que ocurrió dentro del primer segundo tras el Big Bang, pero una vez el Universo ya existía”.

Es que vaya tela con el primer segundo de vida del Universo…

Sobre lo ocurrido durante los primeros 10-43 segundos (0,00000000000000000000000000000000000000000001 seg.) después del Big Bang, en la llamada época de Planck, no merece la pena que conjeturemos mucho. Existen algunas hipótesis sobre qué pudo pasar en esa singularidad de densidad y temperatura teóricamente infinitas, pero por el propio principio de indeterminación de la mecánica cuántica y la inexistencia de un modelo matemático que combine relatividad y cuántica, los físicos no pueden ni siquiera hacer predicciones teóricas. Todo apunta a que el origen del Universo continuará siendo un misterio por mucho tiempo.

Pero pasados estos primerísimos instantes iniciales, los cosmólogos ya se atreven a describir una secuencia de fases concretas:

Tras la época de Planck llegó la era de la Gran Unificación. En esos momentos las 4 fuerzas fundamentales (gravedad, electromagnetismo, nuclear fuerte y nuclear débil) se encontraban unidas en única fuerza electronuclear. Al principio de la Gran Unificación se separó la gravedad, y a continuación la interacción nuclear fuerte.

Después de esto, a los 10-36 segundos después del Big Bang llegó una breve etapa inflacionaria en la que el espacio se expandió exponencialmente con una rapidez extrema. Éste es justo el momento que estudia Alan Guth. Merece la pena recalcar que esta expansión no significa que la materia se alejara entre ella a gran velocidad como si fueran fuegos artificiales, sino que el propio espacio que la contenía se expandía internamente de una forma inconcebible, como si inflaras un globo. Durante las ínfimas fracciones de segundo que duró la época inflacionaria, el tamaño del Universo se multiplicó por un factor de más de 1070 veces, y nacieron las primeras partículas (quarks, anti-quarks y gluones). Enseguida comenzó la época electrodébil en que se separaron la fuerza nuclear débil y la electromagnética dejando ya establecidas las 4 fuerzas fundamentales que desde entonces rigen el Universo.

Hasta aquí, estas primeras etapas son más especulativas y existen ciertas discrepancias científicas, pero parece consensuado que a los 10-12 segundos de su existencia el Universo ya era lo suficientemente frío como para permitir colisiones dentro del denso plasma de quarks, gluones y leptones (grupo de partículas como el electrón, el muón y los neutrinos), facilitando que los quarks se unieran formando protones, neutrones, y otras partículas subatómicas del grupo llamado hadrones. Cuando el Universo ya tenía un milisegundo de antigüedad los hadrones y antihadrones se desintegraron entre ellos dejando un misterioso residuo de hadrones (protones, neutrones…). Luego hicieron lo propio leptones y antileptones (electrones…). El Universo ya tenía un segundo de vida, y llegó la época de nucleosíntesis en la que se constituyeron los primeros núcleos completos de hidrógeno y helio, junto a sus respectivos isótopos. Pasados 3 minutos, el Universo ya se había expandido y enfriado hasta sólo 1.000 millones de grados centígrados y estaba constituido por un plasma de núcleos, electrones y fotones. Pero no fue hasta 380.000 años más tarde que la temperatura descendió lo suficiente como para permitir que los núcleos y los electrones se unieran formando los primeros átomos. El Universo se volvió transparente, los fotones pudieron escapar de ese denso plasma, y nacieron los primeros rayos de luz del cosmos. Lo que sigue es menos misterioso: Poco a poco estos átomos se fueron agrupando en ciertas regiones de un Universo que no paraba de expandirse, 100 millones de años más tarde la primera estrella empezó a brillar, se crearon galaxias, cúmulos de galaxias, planetas, sistemas solares y el Universo fue evolucionando hasta lo que conocemos ahora.

El Universo podría ser infinito

Estaba con Alan Guth hablando de esa época inflacionaria dominada por una especie de brutal fuerza de gravedad repulsiva, de cómo el descubrimiento de la expansión acelerada del universo debido a la enigmática energía oscura reforzó su teoría de la inflación cósmica, del impacto que tendrá descubrir o no ondas gravitacionales, y de cómo sus ecuaciones predicen que por indeterminación cuántica podrían haberse generado unas no-uniformidades que generaron perturbaciones en la estructura del Universo y terminaron causando el desequilibrio entre partículas y antipartículas, las anisotropías que vemos en la radiación de fondo, o que las galaxias se formaran en un lugar y no otro.

Entonces, le pregunté por mi obsesión sobre el tamaño del Universo, e intercambiamos algunas de las frases más surrealistas que recuerdo:

(podéis escuchar el diálogo aquí o youtube )

Pere: “Sobre el tamaño del Universo… ¿tenéis alguna pista?

A. Guth: “Podría ser infinito!”

P: “Esto es algo que he oído, pero no termino de entender… ¿Qué quieres decir por infinito?”

A.G: “je, je, je, je…. Well! Aaahh… deja que te dé dos diferentes explicaciones de cómo el universo puede ser infinito. La primera es el clásico modelo de Universo abierto. Hace mucho tiempo, antes incluso de la teoría inflacionaria, se observó que el universo era muy parecido en cualquier región donde miraras, y la gente empezó a construir modelos en los que el Universo era completamente homogéneo…. Y estos modelos son bastante precisos; todavía los utilizamos. Pero en estos modelos donde todo es homogéneo aparecen 3 posibles tipos de Universo: el abierto, el cerrado y el plano... El cerrado es finito. Pero el abierto y plano son… infinitos; el espacio simplemente se expande por siempre. No hay nada ilógico en pensar que el Universo continuará expandiéndose…

P: Pero…

A. G: Dime

P: ¿Infinito en el sentido que se expandirá para siempre, o infinito en el sentido de que… es… infinito?

A.G: Je, je… infinito en el sentido de que es simplemente infinito. Si empezaras a caminar estarías caminando por siempre.

P: Pero… entonces era infinito incluso durante sus primeros momentos de existencia?

A.G: Correcto! También podía ser infinito en sus primeros momentos…

P: Aaaaa…

AG: Incluso durante el Big Bang, el Universo podría haber sido infinito… según este punto de vista. ¡Pero hay otra posibilidad según la cual el Universo podría ser infinito!. Incluso si empezó siendo finito… hay maneras en que podría haberse llegado a ser infinito. Pero para esto mejor que te haga un dibujo.

Aquí Alan Guth se levantó en dirección a su pizarra, yo cogí mi teléfono recién estrenado, y grabé el siguiente video que os ruego busquemos a alguien para que nos lo interprete y traduzca a palabras llanas. Yo lo he intentado, y no hay manera.

Por favor, necesitamos algún físico que nos aclare esta inquietante duda: ¿es el Universo infinito?

(una vez resuelta, la publicaremos en un nuevo post o como nota al final de éste)

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Conocer a Alan Guth fue como encontrarse frente a un científico salido de una película.

Ya se que a los investigadores no les gustan estos estereotipos, pero de verdad que Guth responde perfectamente a esa imagen de genio encerrado en su mundo matemático. Para estudiar el Universo no mira al cielo sino que lo describe con leyes, fórmulas abstractas y programas de ordenador. Tiene una inteligencia prodigiosa, es humilde, y su risa denota un sentido del humor muy peculiar… va en bicicleta hasta el MIT, lleva esas gafas tan características, tiene el despacho inundado de papeles y artículos científicos, es simpático, amabilísimo, y se muestra encantado de hablar contigo sobre su trabajo. Pero no hay quien le entienda. Habla con un lenguaje propio que parece nunca haya tenido necesidad de adaptar a personas que no sean sus estudiantes o compañeros físicos. Está en su mundo. Su mundo, que es el nuestro. Sólo que él lo observa con unos ojos menos limitados que los nuestros, y que le permiten regalarnos la posibilidad de seguir la aventura de descubrir la naturaleza más íntima de nuestro Universo.

Uno de los comentarios más oídos tras la victoria de la selección española en el Mundial es “¡qué bien le viene a Zapatero!”. La asunción detrás de esta frase es que la satisfacción por el título nos hace estar más contentos, olvidamos por un momento problemas como la crisis económica, percibimos el statu quo como más positivo, y por tanto tenemos mayor tendencia a votar a quien ya está en el poder.

Como hipótesis, parece lógica. Pero… ¿alguien la ha testado experimentalmente? Pues sí, y hace muy poco. En un estudio publicado el pasado 6 de julio en la revista PNAS, investigadores de la Universidad de Stanford quisieron comprobar si los resultados deportivos influían de alguna manera en elecciones políticas acontecidas pocos días después. Para ello, el grupo dirigido por Neil Malhotra analizó las victorias y derrotas entre 1964 y 2008 de 62 de los principales equipos universitarios de fútbol americano de EEUU, y vio que efectivamente, una victoria del equipo de la ciudad durante los 10 días previos a las elecciones locales (ya sea para elegir senador, gobernador o presidenciales) añadía 1.61 puntos porcentuales de votos al político que ya estaba en ese momento en el cargo. Es decir; una victoria del equipo local justo antes de las elecciones sí afectaba a los resultados, dando más posibilidades al partido o candidato que ya estaba en el poder. Además, el efecto observado era mayor cuanto más numeroso y devoto era el grupo de seguidores.

Los autores del artículo “Irrelevant events affect voters' evaluations of government performance” citan abundante literatura científica demostrando que nuestro estado emocional influye de manera indirecta en decisiones ante hechos aparentemente inconexos, pero querían comprobar hasta qué punto algo tan importante y aparentemente reflexionado como la decisión de un votante se veía condicionada por estados anímicos derivados de un suceso tan anecdótico y desvinculado como la victoria o derrota del equipo deportivo local. Al parecer, nuestro subconsciente no los percibe como hechos tan aislados.

Para corroborar sus resultados, en 2009 los investigadores entrevistaron a más de 3.000 personas durante el torneo universitario de basketball. Tras una victoria o derrota inesperada, preguntaban a los seguidores su grado de satisfacción con la gestión del presidente Obama. Efectivamente, tras la victoria de su equipo favorito la valoración de Barack Obama era 2.3 puntos más positiva que tras una derrota.

Cierto que éste es un efecto temporal; los investigadores observaron que si las victorias del primer estudio se producían más de dos semanas antes de las elecciones locales, el efecto desaparecía por completo. Pero bueno; también la magnitud de ganar un mundial es tremendamente mayor que la victoria de tu equipo de fútbol americano universitario.

Por tanto, aunque ya lo sospechabais, ahora podéis incluso decir que está científicamente demostrado: si las elecciones en España fueran dentro en una semana, Zapatero tendría más posibilidades de ser reelegido.

Ciencia y Sexo en Montreal

Por: | 10 de julio de 2010

Os escribo desde Montreal, entre experimento y experimento en un laboratorio de neurobiología de la Universidad de Concordia. ¿Qué hago aquí? Ver cómo estimulan el clítoris de ratitas para investigar los mecanismos fisiológicos de la excitación sexual femenina.

¿De qué rincón escondido de mi cerebro salió la idea? Ya querría yo saberlo... Quizá alguno de vosotros recuerde un post de hace año y medio donde describía mi encuentro fortuito con Mayte Parada en un congreso de neurociencia. Mayte me explicó que estaba estudiando si a sus ratitas les gustaba realmente que les estimularan sus clítoris con un pincel, y si preferían roces constantes durante un minuto, o breves contactos intercalados cada 5 segundos. (ya te avanzo que lo segundo sí).

Cómo… ¿que para qué sirve esto? Pues para tener un modelo animal con el que estudiar los circuitos hormonales y nerviosos de la respuesta sexual femenina.

No te sulfures; lo extraño es que nadie lo hubiera hecho antes. Sobre todo después de tantos años investigando lo mismo pero en excitación y erección masculina.

De acuerdo; tus quejas sobre hasta qué punto se pueden extrapolar estos datos a humanos son muy lícitas. Pero cuidado con este argumento; porque lo mismo podríamos decir de tantísimos modelos animales utilizados para investigación básica en la memoria, adicción, alzheimer, estrés… ¿por qué el sexo debería ser diferente?

Sí; todos estamos de acuerdo en que el comportamiento sexual de ratas y humanos es muy diferente. Pero recuerda que hay cosas en las que la selección natural no se la juega, y la reproducción es una de ellas. Existen circuitos cerebrales primitivos, señales químicas, y aspectos fisiológicos básicos asociados al placer sexual que están evolutivamente muy conservados tanto en ratas, macacos, lagartos, como humanos.

¿Y qué? ¡Cómo que “y qué”! Pues que hay personas martirizándose porque creen que sus problemas de falta de deseo, o de no excitación física (ambas relacionadas pero tratadas por separado por muchos investigadores), dolores, anorgasmia… son culpa de su mente o falta de voluntad, cuando en algunas ocasiones dichos trastornos pueden tener un origen exclusivamente físico. Sin duda merece la pena ser investigado, y lo realmente extraño es que la ciencia no haya empezado antes a abordar a fondo este asunto (y algunas instituciones todavía no lo han hecho). No es mi intención ponerme serio hoy, pero quizá otro día si hablemos de la censura que grupos conservadores han hecho sobre estudios de comportamiento sexual (antecedentes en este artículo), o porqué en EEUU para conseguir financiación es mejor asociar el sexo a un contexto negativo que a otro positivo.

Pero sigamos con las ratitas de Mayte… Con el experimento que estaba realizando hoy, Mayte pretendía analizar el papel de un par de hormonas en la satisfacción sexual. Para ello provocaba primero que un grupo de ratas estuvieran receptivas a ser copuladas… ¿que cómo lo conseguía? Fácil: hace 48 horas les inyectó una dosis de estrógenos, esta mañana un poco de progesterona, y a las 4 horas su cuerpo cree estar en plena ovulación y las ratas se comportan con total predisposición a ser excitadas sexualmente.

Entonces Mayte las coge con cariño, les levanta la colita, y les acaricia el clítoris 3 o 4 veces con un pincel bien lubricadito. Las suelta, deja pasar 5 segundos, y repite la operación durante un minuto. A continuación las deja 2 minutos en una caja con un determinado color, textura, y olor, para que el animal asocie la experiencia a ese entorno concreto. Las saca, y repetirá todo el proceso 5 veces. Dejará pasar dos días, volverá a inyectar estrógenos, progesterona, y repetirá el experimento hasta que las ratitas hayan aprendido a asociar la estimulación clitoriana con esa habitación concreta. Finalizado el proceso, las volverá a meter en la caja pero esta vez abriendo una puertecita para que la rata pueda quedarse en esa habitación o ir a otra contigua si lo prefiere. El tiempo que pase en cada habitación indicará lo satisfactoria que le resultó la experiencia.

Te puede parecer extraño. Y de nuevo, tenemos permiso para ser suspicaces. Pero el Conditioned Place Preferente (CPP) es un método estandarizado y utilizado durante décadas en animales de laboratorio para establecer cuan satisfactorio ha sido un estímulo concreto.

La gracia del estudio de Mayte es que otro grupo de ratas sólo recibió inyección de estrógenos, y unos individuos controles ninguna de las dos hormonas. Como a diferencia de los humanos, las ratas sólo desean aparearse en el momento de la ovulación, Mayte pondrá a prueba el grado en que influye la progesterona en el deseo y satisfacción sexual.

Sí; lo se. Tienes preguntas más interesantes relacionadas directamente con la sexualidad humana. Yo también las tenía. De hecho, y recapitulando, estoy en Montreal porque en el encuentro de hace año y medio con Mayte me dijo que algún día debería hablar con su jefe, Jim Pfaus , “porque lo sabía todo sobre la ciencia del sexo”. Le puse a prueba hace unos meses cuando le llamé para preguntarle si las pupilas se podían dilatar de golpe en pleno orgasmo. La hora larga de conversación telefónica que mantuvimos sobre ello, sobre la científicamente absurda distinción entre orgasmo clitoriano vs vaginal, las vías de excitación de paralíticos en función del lugar de la lesión, el funcionamiento de la viagra, la influencia de Alfred Kinsey, la reciente integración de urólogos, psicólogos, psiquiatras, endocrinólogos e investigadores en el nuevo concepto de medicina sexual… fue tan apasionante, que cuando me invitó a visitar su laboratorio no dudé en prometerle que pronto lo haría. Aquí estoy en pleno turismo científico, y dispuesto a explorar un poquito más esta encrucijada que es el estudio científico del sexo. Empezamos con ratitas; pero enseguida llegaremos a los humanos…

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