Apuntes científicos desde el MIT

Apuntes científicos desde el MIT

Este Blog empezó gracias a una beca para periodistas científicos en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Boston, donde pasé un año aprendiendo ciencia con el objetivo de contarla después. Ahora continúa desde Nueva York buscando reflexiones científicas en otras instituciones, laboratorios, conferencias, y conversando con cualquier investigador que se preste a compartir su conocimiento.

Sobre el autor

Pere Estupinya

. Soy químico, bioquímico, y un omnívoro de la ciencia, que ya lleva cierto tiempo contándola como excusa para poder aprenderla.
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En esta nueva aventura científica que recorre desde laboratorios y congresos de medicina sexual hasta clubs de sadomasoquismo o de swingers, Pere Estupinyà nos ofrece la obra más original y completa que ningún autor hispanohablante haya escrito nunca sobre la ciencia de la sexualidad humana.

El ladrón de cerebros La ciencia es la aventura más apasionante que puedas emprender.
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Yasuní, petróleo, y los animales invisibles del Amazonas

Por: | 30 de abril de 2011

Esta misma mañana he caminado varios kilómetros selva amazónica a través, por un pseudocamino abierto a machetazos por el indígena huaoraní Huinari Ahua, alias “Juan”. El recorrido era necesariamente remoto y de difícil acceso, porque debíamos llegar a la apartada cámara de infrarrojos con sensores de movimiento y temperatura que la investigadora ecuatoriana Julia Salvador había dejado un mes atrás con el objetivo de fotografiar todos los animales que por allí pasaran. Guiados por un GPS, durante la ruta ví pisadas de venado, excrementos de tapir, señales de felinos en los árboles, áreas donde habían dormido unos medianos puercos llamados pecarís, agujeros guaridas de armadillos, y decenas de insectos de tamaño jurásico, miles de mosquitos, ranas bien alimentadas, y algunos pájaros. Pero salvo unos monos bebeleche rojizos y de gracioso morro blanco, ninguno de los mamíferos o reptiles que tras tantos documentales uno desea encontrar en la selva. Por eso, cuando al regresar a la estación científica Yasuní de la Universidad Católica del Ecuador, Julia y yo empezamos a visionar las secuencias de fotografías que a ráfagas de 10 la cámara había estado tomando cada vez que detectaba la presencia de un animal, me abalancé sobre la pantalla cuando de golpe apareció un oso hormiguero gigante. Era el quinto o sexto animal que veíamos tras un puerquito, algunos pájaros, y un poco impresionante venado. Después aparecieron ocelotes, armadillos, un tapir, más pájaros, y un perro selvático. Y Julia me mostró espectaculares fotos de pumas, un felino llamado jaguarundi, una pareja de osos hormigueros en actitud cariñosa, tortugas, grupos de pecarís de collar, más pájaros, una especie de nutria de tierra llamada cabeza de mate, un roedor de nombre guatusa, y otro llamado guanta que resulta ser el más grande del mundo. Pero el oso hormiguero fue el animal que hizo saltar la chispa de la emoción, y darme cuenta que más que los datos científicos, lo que me motiva a escribir un post es compartir emociones científicas.

Y la ciencia llega después de la observación; analizando de manera metódica y objetiva los datos recolectados. El proyecto de Julia Salvador y la holandesa Yamannah Tjon, repartiendo decenas de cámaras por diferentes localizaciones de la selva amazónica del Parque Nacional del Yasuní, tiene varios objetivos. Uno es analizar la composición global de vertebrados en este santuario de la naturaleza, entre los espacios con más biodiversidad por hectárea del mundo. Otro es fijarse específicamente en la distribución y patrones de actividad de ocelotes. Y otro es analizar cómo afecta la construcción de carreteras por las petroleras a la pérdida de grandes felinos. Por la fragmentación de áreas y colonización que inevitablemente conllevan, las carreteras y su “efecto de borde” son el gran problema de la selva. En un estudio anterior, Julia demostró que en las áreas de Yasuní relativamente cercanas a carreteras, aunque todavía remotas, la presencia de jaguares se había reducido drásticamente.

Petróleo contra la biodiversidad

La principal dieta de los jaguares son estos puerquitos llamados pecarís, que también ejercen una función fundamental como dispersores de semillas en la selva. Los pecarís desde siempre han tenido otro depredador, las poblaciones nativas de huaoranis y otros indígenas. Pero hasta hace algunos años, su caza era sostenible. Los huaoranis los capturaban para alimentarse ellos. Todo cambió con la llegara al parque de las petroleras y la construcción de carreteras. A pesar de estar prohibido, los huaoranís aprovechan la facilidad de acceso para cazar pecarís, monos, y otros animales exóticos de la selva, para venderlos cada sábado en el mercado de Pompeya a los restaurantes de la zona que quieran ofrecerlos en sus menús a turistas o visitantes. Es una actividad ilegal conocida por todos en la zona. Pero ninguna autoridad acude al mercado a detenerla. Antes de indignarte, debemos preguntarnos ¿Con qué legitimidad vamos a pedir a los Huaoranís que no cacen pecarís ni sobreexploten los recursos de su selva, y a la población local que se lucre ofreciendo su carne, si somos nosotros los que facilitamos esta situación extrayendo petróleo del Yasuní que servirá para alimentar nuestros coches?

Yasuní ITT: si la biodiversidad es un bien para todo el mundo, que todo el mundo pague para protegerla

Y en una situación análoga, ¿por qué alguien de Barcelona o San Francisco va a pedir al gobierno de Ecuador que deje el petróleo bajo tierra protegiendo la selva y sus habitantes, pero a costa de sacrificar el desarrollo económico de su necesitada población? Bajo este planteamiento nació en 2007 la pionera iniciativa Yasuní ITT: Ecuador se compromete a no perforar más espacio de selva amazónica, si la comunidad internacional le compensa con unos 3.000 millones de dólares. Es bastante, pero menos de lo que se obtendría de las abundantes reservas de petróleo que alberga su selva. Planteado como un proyecto novedoso y que en caso de funcionar podría convertirse en un referente en la protección de espacios naturales, la iniciativa tuvo una buena acogida inicial. Pero con el tiempo se fue desinflando, y ya se acerca la fecha final: El gobierno ecuatoriano ha anunciado que si antes del 31 de diciembre de 2011 no recoge el dinero solicitado, pasará al “Plan B”, y concederá más permisos de explotación a las compañías petroleras en las de momento áreas protegidas del Yasuní. Significaría la destrucción de uno de los espacios más biodiversos del mundo.

Todo el mundo quiere preservar el bosque. Hasta el trabajador sentado a mi lado en el avión hacia Coca , cuyo 95% eran hombres que viajaban para trabajar en las plataformas petrolíferas de la zona, me dijo que era mucho mejor mantener la naturaleza intacta. Pero preguntado sobre qué cree que ocurrirá, responde como la mayoría de gente que he consultado: sin duda en 2012 habrá plan B.

No culpemos de ello sólo al escaso interés de la comunidad internacional. Me faltan fuentes por consultar, pero el rumor generalizado es que la iniciativa Yasuní ITT, sobre todo desde la entrada hace poco más de un año de la nueva comisión negociadora y su criticada directora Ivonne Baki, no ha estado del todo bien gestionada. Se han gastado ya casi tantos millones como se han recolectado, y el proyecto se ha debilitado simbólica y políticamente. La actitud del gobierno ecuatoriano parece que tampoco ha sido la idónea. El presidente Correa exige el pago de la cantidad solicitada para preservar la riqueza natural de Yasuní, pero no tolera que nadie desde fuera de Ecuador le insinúe cómo tiene que invertir este dinero. Una posición totalmente lícita y que da muchos votos, pero que ha generado desconfianza en la comunidad internacional. España tiene la excusa de la crisis para recortar sus donaciones. Y Alemania anunció su marcha atrás hace pocas semanas. Se comenta que el verdadero motivo es que tanto Alemania como otras instituciones no quieren regalar tal cantidad de dinero sin una garantía de cómo será invertido, y de que en caso de cambiar de líderes políticos no se reactive el proyecto de explotar el petróleo de Yasuní. El gobierno de Correa rehúsa cualquier condicionante.

Es un tema complejo. Sin duda, el planteamiento de que si queremos exigir a Ecuador que no extraiga el petróleo de su selva amazónica debemos compensarle por ello, es totalmente válido. Y debemos reivindicar la ayuda internacional para que en 2012 no se llegue al “plan B”. Pero no falta quien rumorea que los estudios de exploración y planes de explotación ya están realizados, y que la voluntad oculta de parte del gobierno ecuatoriano es que sí se otorguen más permisos a petroleras, pudiendo echar culpas fuera. Hay muchos factores a considerar, y desentrañarlos queda lejos de las pretensiones de este blog. De momento. La relevancia del asunto lo merece la provocación y riesgo de equivocarse. Ahora me despido que mañana me espera Tiputini, y antes esta noche recolección de anfibios con la postdoc peruana Alejandra Trilio, quien entre otras cosas estudia cómo se diferencian los cantos de dos especies de ranas.

No lo tomes como algo superfluo; son dos especies que están divergiendo en estos mismos momentos (en tiempo geológico), y el canto como motor reproductor, junto con la preferencia de los murciélagos por las ranas que utilizan dos tonos en lugar de uno, son factores claves en esta generación de biodiversidad. Además, dicha investigación está financiada por la National Science Foundation de EEUU como parte de un proyecto de neurociencia que entre otras cosas analizará el cerebro de ranas hembras para ver cómo escogen entre un canto u otro. Tan curioso como descubrir que no todos los renacuajos metamorfosean en ranas.

Los dos machos que tengo entre mis dedos son muy parecidos. Por el momento sólo se diferencian por el canto. Alejandra irá viendo cómo y por qué factores se van diversificando.

Ojalá algún día nos lo cuente, y Julia pueda continuar observando jaguares en Yasuní.

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Agradecimientos: Gracias Rosalía Arteaga y Fundación Fidal, por invitarme al VI programa Iberoamericano de periodismo científico celebrado en la Escuela Superior Politécnica del Ejército en Quito, y permitir que disfrute unos días extra visitando la selva amazónica, Galápagos, y las maravillas de este pequeño pero diverso y espléndido país.

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No todos los transgénicos son iguales

Por: | 21 de abril de 2011

No todos los boniatos son iguales. Sólo en contenido de vitamina A, el blanquecino de la izquierda tiene 1.7 microgramos por cada 100g, y el más anaranjado de la derecha 1197 mgr/100g. Casi mil veces más.

Son algunas de las 30 variedades diferentes que han catalogado por color en el Centro Internacional de la Papa (CIP) en Lima. Allí me mostraron algo muy interesante (ver artículo original en SINC): Van cruzando variedades de manera convencional para conseguir boniatos con más cantidad de vitamina A, Zinc, hierro, vitamina B, y otros micronutrientes. Pero no sólo esto; también conseguir que puedan crecer en climas más áridos, temperaturas más extremas, sean más digestibles, y puedan servir como soporte nutricional sostenible de –por ejemplo- los 43 millones de niños menores de 5 años sufren alteraciones por déficit de vitamina A en el África Subsahariana.

Si analizas rendimiento energético por hectárea cultivada, patatas y camotes son considerablemente más eficientes que cereales como trigo y arroz. Piensa que terminas comiéndote el 80% de toda la biomasa de una planta de boniato (compara cuanto te comes al final de una planta entera de alcachofa). Adaptar camotes a las necesidades nutricionales de países en desarrollo es una poderosa estrategia en la lucha contra el hambre y la pobreza.

Un dato importante: Financiado por el Banco Mundial, cualquier variedad de camote que genere el CIP está libre de propiedad intelectual y se considera un bien público universal. Es parte de su mandato.

“Pero la hibridación convencional tiene límites”, me dijo la directora del CIP en Lima, Pamela Anderson. (snif). Resulta que en momentos de sequía, los insectos pueden arrasar entre un 60 y un 100% de la cosecha de patatas y boniatos en África. Hay una opción que están investigando también con fondos del Banco Mundial, en sus laboratorios de África con investigadores extranjeros y locales: insertar un gen bacteriano que otorga protección contra estos insectos. Palabra maldita: transgénicos.

No suelo hablar de transgénicos porque me resultan bastante indiferentes. No les tengo miedo ni admiración. Como tecnología fue revolucionaria hace un par de décadas. Además, el debate social está viciado a una absurda polarización entre anti y pro. Y digo absurda a plena conciencia: no todos los transgénicos son iguales. Cómo va uno a poner en el mismo saco las semillas estériles en busca de dependencia creadas por multinacionales con ánimo de lucro, o cultivos (sean transgénicos o no) que puedan desplazar especies nativas. el cotilleo, con la loable tarea que está llevando a cabo el Centro Internacional de la Papa, y muchas otras instituciones que utilizan la investigación científica con rigor y ética para solucionar problemas sociales importantes. Sólo desde una perspectiva ideológica o interesada se puede ser sistemáticamente pro o anti transgénico. Bajo un razonamiento científico, cada caso es diferente. Decir “los transgénicos son nocivos para la salud” es radicalmente falso. “Son una amenaza para la biodiversidad”, es tan inexacto como el inocente “son la solución al hambre en el mundo”. La marca “libre de transgénicos” puede aportar a un país mayor valor comercial que una elevada productividad. Me parece perfecto. Pero sí sabemos una cosa: ni para la salud, ni para el medioambiente, ni para el bienestar social, la tecnología no es una enemiga sino nuestra aliada. No debemos caer ni en el tecnoentusiasmo desmesurado ni el los miedos paralizantes. Y a la hora de abordar el necesario debate sobre los cultivos modificados genéticamente asumir que, ni todos los boniatos son iguales, ni todo los transgénicos tampoco.

Hans Rosling and the magic washing machine (TED).

"Thank you technology and chemical processing that gave us time to read"

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¿Alguien cree todavía en la Astrología?

Por: | 18 de abril de 2011

Ayer tuve una conversación que me gustaría trasladar a los lectores de este blog.

Yo hace tiempo que mantengo que en realidad, ya nadie cree en la astrología. Leemos los horóscopos por curiosidad. Pero en el fondo, ninguna persona con un mínimo de pensamiento crítico les hace caso.

“Pues hay físicos que sí creen en la astrología” me dijeron ayer. “Dime uno” repliqué. Y aquí lanzo mi pregunta: ¿Conocéis algún científico de profesión que defienda la astrología? Incluso abro el campo a filósofos o pensadores de otros ámbitos. ¿Conocéis algún intelectual de cierto reconocimiento que crea de verdad en los horóscopos? Yo apuesto que ninguno.

Sin duda habrá formulaciones más sofisticadas, pero por astrología me refiero al principio básico de que la posición de astros celestes a miles de millones de kilómetros de distancia haya determinado parte de nuestra personalidad y marque nuestro destino en función de si nacimos en septiembre u octubre, ya sea en Málaga o Santander. Me resulta algo tan sumamente inconcebible, que me resulta inaudito que alguien con un mínimo de capacidad de reflexión y pensamiento analítico pueda creerlo.

¿O me equivoco? ¿Alguien por aquí cree en la astrología? Claro que hay astrólogos defendiendo su trabajo, y medios (cada vez menos) publicando horóscopos siempre asociados a un lucrativo anuncio de teléfono. Y podemos encontrar gente inteligente que, como alguno de los que conversaba ayer, le ofrezcan el beneficio de la duda. Pero siempre son dudas. No recuerdo haberme encontrado a alguien (es cierto que no suelo sacar el tema) que me defienda convencido/a que sí cree en los horóscopos. Y sobre todo, cuando les pides analizar el sinsentido de que la posición de los astros determine parte de tu personalidad y sirva para pronosticar sucesos futuros, admiten que es algo irrisorio. “¡La Luna genera mareas!” llega a decir uno. Pero no hace falta más que un breve silencio y mirada expectante para que claudique y él mismo reconozca que “claro; no es lo mismo”.

No se si los reductos de teléfonos o asociaciones de astrólogos son perniciosos o no. Confieso que no están en mi lista de preocupaciones. Aunque sí confieso que me parece una falta de respeto a, empezando por el filósofo Francis Bacon, todos los pensadores que han confiado en el método científico para intentar entender cómo funciona el mundo, la vida y nuestra mente; y han contribuido a enriquecer la cultura humana aportando nuevas ideas y desterrando las viejas.

Por eso veo a la astrología como algo ya marginal. No creo que llegue a desaparecer por su componente de curiosidad, por la necesidad de respuestas que tenemos en momentos de desesperación, y por las distorsiones cognitivas de la realidad que nos hacen encontrar asociaciones entre hechos inconexos. Pero insisto: me parece ya algo desterrado de cualquier planteamiento intelectual serio. ¿o no es así? *****

Actualización (martes 19/04 11am): Leídos los primeros comentarios. Siempre defiendo que este blog no está pensado para científicos, y me encanta que en él expongan sus ideas personas interesadas por la ciencia pero que no necesariamente formen parte de ella. Que así continúe siendo en este post. Pero sí insisto en que el reto que planteo es encontrar un único científico o pensador que pueda plantear una hipótesis coherente y en lenguaje científico sobre cómo puede funcionar la astrología. Ya no probar que sea cierta; sólo plantear un mecanismo de acción que tenga sentido. Yo continúo apostando a que no es posible. Admitámoslo: frases no demostrables como “el universo está conectado” suenan bien, pero no nos sirven. Esos amigos matemáticos que un comentarista dice que creen en la astrología… les desafío a que expliquen en terminología científica porqué. Y ya se que la ciencia tiene muchos límites y no puede explicarlo todo. Por eso ni tan siquiera pido hechos, sólo hipótesis. Si alguien quiere creer en la magia, el más allá, o el poder oculto de los astros, me parece bien. No es mi cruzada. Pero de verdad creo que en el fondo, nadie con un mínimo de pensamiento crítico cree todavía convencido en la astrología.

Primeras papas en Perú

Por: | 02 de abril de 2011

¿Veis esta especie de tomatito verde que tengo entre mis dedos?

Pues no es un tomate! Es el fruto de la planta de la patata .

Y es que patatas y tomates están mucho más emparentadas (con la notable diferencia que de uno nos comemos lo de arriba y del otro las raíces) que patata y camote, que es como llaman al boniato aquí en Perú.

“Aquí”, porque esta foto ha sido tomada a 4.000 metros de altura, justo por encima del espectacular valle sagrado en Cusco, en el que posiblemente es el espacio con mayor concentración de variedades de patatas del mundo.

De las 4.000 especies de patatas que hay en todo el planeta, 2.500 son originarias de Perú. Y 778 son nativas conreadas todavía por los campesinos de estas bellas tierras andinas.

Preservar esta enorme biodiversidad y valioso conocimiento ancestral es uno de los objetivos de Asociación de Comunidades del Parque de la Papa, que hoy me ha conducido desde Cusco hasta sus plantaciones en los montes alrededor de Pisac, y desafiado mi mal de altura haciéndome caminar 45 minutos a más de 4.000 metros de altura hasta las parcelas donde han aglutinando las 778 especies del valle. Cuando tengan todas las semillas bien catalogadas y libres de virus, las enviarán a la bóveda de conservación de Svalbard, isla Noruega situada cerca del polo norte.

Me mostraron patatas de todas formas y colores. Medicinales que van bien para los riñones, la waña que puede crecer a más de 5.000 metros, las amargas con las que se hace una pasta para la sopa, unas que según la leyenda hablan a quienes intentan robarlas, la que tiene una forma tan extraña que pelarla de un tirón es la prueba que deben pasar las novias antes de casarse, o esta con unos pigmentos violeta que son fuertes antioxidantes.

Aquí continúa la ciencia. Os contaré más de la ciencia de las patatas cuando revise toda la información que he acumulado, y después de visitar la semana que viene en Lima las novedosas investigaciones del Centro Internacional de la Papa. Entre ellas las de bioprospección para saber cómo sacar partido de tanta diversidad, sobre nutrición, o los importantísimos trabajos en genética y biofortificación dirigidos a lograr especies más nutritivas y que crezcan en lugares poco favorecidos del mundo en desarrollo.

Machu Picchu me espera muy temprano mañana y el tiempo de conexión se agota. Os contaré más. Pero no podía dejar que se difuminara el entusiasmo tras un día interesantísimo con César, Ricardo y los campesinos guardianes de la papa que hablaban quechua cuando no querían que me enterara de algo.

Como Norberto Palomino, que lleva toda la vida plantando patatas, y entre otras cosas dice que las variedades que requieren temperaturas más bajas han ido subiendo de altitud de manera constante en las últimas décadas.

Viva el rascar donde no pica.

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