Los buenos científicos son los seres más escrupulosos del planeta. Cuando por mínimo que sea algún detalle no termina de encajar en sus teorías, enseguida dudan que su hipótesis podría estar equivocada. Para ellos la frase “la excepción confirma la regla” es el sinsentido más grande que podamos imaginar.
Todavía recuerdo a Vera Rubin explicarme cómo a principios de los años 70 vio que las estrellas exteriores de la galaxia Andrómeda giraban a la misma velocidad que las del centro. “No podía ser! No podía ser No podía ser!” me decía a sus más de 80 años todavía activa en su despacho de la Carnegie Institution en Washington DC.
Las galaxias acumulan muchísima más masa en su centro, y según todas las leyes de la física, esto debería hacer que las estrellas centrales giraran mucho más rápido que las exteriores. “Al principio sí pensé que había cometido un error de cálculo o que quizás Andrómeda tenía algo peculiar”, me explicaba Rubin, “pero observé otras galaxias y ocurría lo mismo. Podía parecer un detalle sin importancia, pero enseguida pensé que podía implicar un gran error en nuestras leyes de la física o conocimiento sobre el universo”. A la postre el descubrimiento de Rubin fue la primera evidencia experimental de que el universo contiene cantidades ingentes de una materia oscura oculta a nuestros sentidos, y que todavía no hemos averiguado de qué está constituida.
En ciencia una excepción nunca confirma una regla, todo lo contrario; es una amenaza. Eso de ignorar las evidencias cuando desafían nuestras convicciones no forma parte del buen uso del método científico. Reafirmarse no es una muestra de fortaleza sino de debilidad metodológica. Si algo chirría, es que algo falla y quizás toca sustituir el modelo.
Fíjate si no en los físicos teóricos empecinados en que una de sus dos teorías más exitosas, la mecánica cuántica y la relatividad de Einstein, debe contener algún error fundamental pues la primera describe perfectamente el mundo subatómico y la segunda todo lo demás, pero no terminan de encajar matemáticamente entre ellas. Con lo fácil que sería contentarse aplicar una u otra en función del sistema que analices, esta incompatibilidad les chirría profundamente, dudan, y su inconformismo les hace buscar entre supercuerdas alguna teoría mejor que destrone una de ambas.
En la sociedad también hay infinidad de cosas que chirrían, y que en lugar de aceptarlas como mal menor te piden revolución y cambio radical de modelo. Algunas son obvias y otras más sutiles. A mi alma científica hay algo que desde hace tiempo le tiene consternado: la rutina de trabajo de los abogados.
Me dicen que les llega un cliente pidiendo que defienda sus intereses en un caso, se plantean unos objetivos, y empiezan a buscar pruebas que los respalden. Aparentemente lógico. No nos suena extraño. Pero no puedo dejar de pensar que representa el proceso inverso de la metodología científica: el investigador primero busca evidencias y luego saca conclusiones. En cambio el abogado parte de unas conclusiones y a posteriori busca pruebas para defenderlas. Incluso trata de esconder las que le sean contrarias. Algo chirría.
Ya sé que muchos científicos malos hacen lo mismo, y que el abogado es parte de un sistema donde también hay fiscales, jueces y procedimientos. Y reconozco que lo natural en nuestro quehacer cotidiano es pensar y actuar como abogados. Pero sus frases como “hay dos verdades; la real y la del caso” o “lo que no está en los autos no está en el mundo” irritan profundamente a mi razonamiento científico. Es más; creo que aplicadas a altas esferas conllevan graves efectos negativos en la sociedad, y que plantearnos sus efectos podría tener consecuencias revolucionarias.
Como explico en la página 390 de “El ladrón de cerebros”, mi disquisición empezó hace un par o tres de años conversando con una amiga abogada de un prestigioso bufete de Washington DC, que a sus veintitantos años ganaba 5 veces más que cualquier investigador posdoctoral con 10 años más de experiencia. Se quejaba por mucho trabajo en un caso complicado donde defendía a Microsoft. Estábamos comentando el caso, y en un momento determinado se me ocurrió preguntarle si en el fondo Microsoft llevaba razón o no. Se quedó pensando con expresión de qué pregunta más absurda, y me dijo “claro que no tiene razón. Por eso vienen a nosotros. Les van a sancionar seguro, pero nuestro trabajo es conseguir que la cantidad sea la menor posible”. Por fin entendí la lógica tras el copioso salario de mi amiga y ciertos bufetes de abogados: A Microsoft le merecía la pena ir a ese bufete porque era uno de los mejores, por tanto uno de los que conseguiría mayor reducción de sanción, y aunque facturaran mucho más que otros profesionales, les continuaba saliendo a cuenta. Mi amiga me decía que si la acusación fuera injusta quizás con sus propios abogados ya resolverían el caso. Todo muy lógico, pero perverso también. Desde entonces tengo cierta manía a los abogados ricos. Por lo menos los estadounidenses. Creo que en gran medida lo son a base de intentar tergiversar la realidad.
Sé que yo también estoy tergiversando y no atendiendo a la enorme mayoría de abogados que trabajan por una sociedad más justa. Mi reflexión no es hacia ellos sino contra esta manera de pensar donde primero se sacan conclusiones y después se buscan las evidencias. Independiente de la profesión. Recuerdo un físico contratado por un lobby nuclear explicándome que su trabajo era reunirse con congresistas y personalidades influyentes para convencerles de las ventajas de la nuclear y necesidad de invertir más en ella. Ese físico de alma impura no tenía nada de científico. Me confesó sin miramientos que si estuviera contratado por el lobby antinuclear encontraría fácilmente argumentos para defender lo contrario, y que “una cosa es mi opinión personal y otra mi trabajo”.
Yo lo entiendo, al igual que la abuela siempre defenderá a su nieto, el forofo argumentará a favor de su equipo preferido, o el alcalde sabrá cómo justificar la contratación de su amigo que le invita cada año a regalos. Esta manera de pensar donde primero decidimos y después buscamos el argumento que nos justifique, es la que nace en nuestra mente de manera natural. Y seguro es la más adecuada para que nuestros genes sobrevivan y se reproduzcan con el máximo bienestar posible. Pero no deja de chirriarme. Porque una cosa es el fútbol, los amigos o la religión, y otra la toma de decisiones políticas.
Resulta que me han invitado a participar como ponente en el congreso “El Ser Creativo” que se celebra los próximos 6 y 7 de noviembre en el circo Price de Madrid, con el lema “Ideas para cambiar el mundo”. Me indicaron que pensara en alguna idea nueva, creativa, provocadora, y que pudiera tener un impacto en la sociedad. Participando en el bloque de educación, no pude dejar de imaginarme qué pasaría si a los niños les enseñáramos de verdad a pensar como científicos en lugar de como abogados. A hacer de la duda una aliada y no un signo de debilidad. A atender más a las evidencias empíricas que a la ideología o ideas preconcebidas. Al fin y al cabo si la educación y cultura nos humanizan es por corregir algunas de las instrucciones que el pasado evolutivo ha instalado en nuestros genes.
Y todavía más lejos; ¿qué pasaría si al igual que la medicina tomáramos decisiones sociopolíticas basadas en la evidencia y no la ideología?. ¿Qué pasaría si poco a poco la sociedad fuera sustituyendo el pensamiento del abogado por el pensamiento del científico? Yo siempre digo que no tengo ideas sino hipótesis. Simplemente se trata de atender primero a las pruebas y sacar conclusiones después, en lugar de a la inversa.
En seguida pensé en recuperar el lema “Piensa como un científico, no como un abogado” para mi charla. Pero no lo voy a hacer. Me ocurre una cosa: no sé suficiente de economía, historia, política y sociología como para responder a las preguntas que acabo de plantear. Me parece una idea provocadora y una crítica muy válida, pero lo que en realidad hace avanzar el mundo no son sólo las críticas sino las propuestas constructivas. Y no logro identificar bien los aspectos en los que sustituir el pensamiento de abogado por el de científico repercutiría en mejoras en la sociedad. Y si bien defiendo a la duda como una aliada, es cierto que también llega a ser una tortura.
Sé que el pensamiento científico es constructivo, inconformista, colaborativo, optimista, piensa a largo plazo, está por encima de la ideología, y siente un gran respeto por la verdad. Me siento plenamente convencido que –más allá incluso de aplicaciones tecnológicas y mejoras médicas- si la metodología científica impregnara a la sociedad, el mundo sería mejor. Y me suena fabuloso esto de pensar como científicos y no como abogados. Pero me da pavor la demagogia, y el discurso constructivo no está maduro todavía. Las discusiones entre científicos duran poco cuando hay datos de por medio.
Sin embargo gracias a la ciencia he aprendido algunas pocas cosas más: en un sistema complejo las conexiones hacen que el todo sea más que la suma de las partes y de varios cerebros contrastando ideas desde diferentes conocimientos de partida puede emerger algo inexistente en ningún cerebro aislado. Que internet tiene justo esta magia de conectar y expandir memes cuando resulten exitosos. Que la intuición no es fruto de casualidades aleatorias sino de mensajes elaborados a partir de toda la experiencia acumulada en nuestro inconsciente, y que si bien la razón en ocasiones nos previene de espetar sandeces en otras es un freno que coarta nuestra creatividad: Si la intuición te pide que a pesar de tus dudas racionales lances con fuerza el mensaje “Piensa como un científico no como un abogado”, porque te dice que algo de poderoso hay en él, no puedo evitar terminar estas líneas solicitando vuestras opiniones sobre en qué medida, bajo qué circunstancias y en qué ejemplos concretos pensar como científicos en lugar de cómo abogados implicaría mejoras a nivel individual, y sobre todo social.
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Web: www.elladrondecerebros.com

Hay 65 Comentarios
Un buen post... invita a la reflexión... se agradece!
Publicado por: single | 02/05/2013 19:18:54
Muchas veces los perítos científicos tienen problemas para que los jueces entiendan. Aquí un ejemplo. http://lahondurasvaliente.blogspot.com/2012/06/la-falacia-del-fiscal-y-la-falacia-de.html
Publicado por: Edwin Francisco Herrera Paz | 05/03/2013 22:34:24
Efectivamente, los científicos son los seres más escrupulosos del planeta. Por mi trabajo, estoy rodeada de ellos y veo la meticulosidad con la que realizan sus tareas.
http://goo.gl/qFWuS
Publicado por: Sonia | 19/02/2013 16:14:18
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Publicado por: newshub.es | 19/02/2013 13:32:44
Hola mi estimado colega:
La realidad que planteas es muy compleja. Hay cuestiones que debemos entender de primera mano ¿Cómo está constituido el sistema educativo y a que intereses responde? Posteriormente, las respuestas saltan a la vista, pero cómo modificar, revolucionar o definitivamente hacer un cambio de paradigma en la educación, es como dices, algo que llevará su tiempo.
Ya hay diferentes propuestas, todas distintas, nuevos paradigmas gestándose, y como lo dijo Khun, en algún momento estos nuevos paradigmas van a ir engrosando hasta promover el cambio de un paradigma por otro que sea más apto para las necesidades de la humanidad, y no para las necesidades de algunos cuantos miembros de la humanidad.
Algo más, el verdadero científico también se enfrenta a cuestiones que tiene frente así, pero que no comprende, es decir, tiene evidencia, la materia obscura por ejemplo, y no sabe como explicarla, pero su búsqueda sigue hasta encontrar la teoría que encaje con su evidencia, lógicamente, el científico no responde a su bolsillo necesariamente, como un abogado.
Publicado por: Abelardo Vela | 18/02/2013 13:33:47
Un ordenador piensa al ejecutar comandos. Como le ha dicho su programador. Un saludo
Publicado por: chiwaka | 08/02/2013 22:30:36
http://www.elmostrador.cl/opinion/2013/02/08/turismo-en-espana/
Publicado por: "Turismo en España" / el chorizo | 08/02/2013 12:57:29
Al Dividir una unidad por cero. Casualmente: Por Ejemplo: Obtienes la realidad infinita del tiempo y del espacio. No es posible: Dividir la realidad, en sí misma. Es una paradoja. O simplemente una realidad en sí misma. Lo creas o no. No es Divisible. Es una Constante más. Demostrada. De las pocas que realmente hay en el mundo, En la física. Y en las mismas matemáticas.
Publicado por: JiLA | 08/02/2013 4:25:06
No soy científico, ni matemático, ni físico, ni químico, simplemente un informático que tiene claro que es imposible dividir por cero. Pues bien, en un caso hipotético en el que la solución al caso fuese la posibilidad, o no, de dividir un número entero por cero, seguro que aparecería un abogado argumentando -con una parrafada de 1000 líneas mínimo- que la imposibilidad de dividir por cero es sólo achacable a la incapacidad humana para entender dicha operación. Aunque sepa fehacientemente que eso no es cierto...pero igual cuela.
Publicado por: Manel | 06/02/2013 18:05:28
En Derecho, como habrás escuchado en múltiples ocasiones, no es posible aplicar la regla 2+2=4. Todo es interpretable. Precisamente esa posibilidad de interpretar permite que la aplicación de la Ley (la objetivamente elaborada en pro del bien e interés común) se adpate /module a las circunctancias concurrentes en el caso concreto y respecto de cada uno de los que se someten a ella. Pero para eso es indispenseable que todos los que intervienen en la cadena de creación, interpertación y aplicación de la Ley, aporten su granito de arena, su bonhomía, y la exigencia y principio del Derecho "actúa como lo haría un buen padre de famlia". Son los intereses individuales los que pervierten este pincipio y, en definitiva, la interpretación y aplicación de la Ley. Y, dentro de todo este engranaje, el abogado, el "bueno", no hace más que servirse de su formación, esfuerzo y habilidades, así como del carácter siempre interpretable de la Ley, para que su cliente (no olvidemos, aquél que le da de comer a cambio del ejericio digno de su profesión), reciban la mejor defensa posible, esto es, aquella que se brindaría un abogado a su propia familia. Por lo tanto, no puede sino discrepar contigo: NO, si la metodología científica impregnara la sociedad, el mundo NO sería mejor. Tal vez sería más uniforme, pero nunca más justo ni mejor. De ahí que me atreva a sugerir otro mensaje en lugar del que sirve de título a tu artículo de opinión: "Piensa como lo haría un buen padre de familia, y no en tí mismo"
Publicado por: Mabel | 06/02/2013 16:59:53
Trabajar las soluciones a los problemas de la humanidad. Ya bien sea desde el punto de vista del descubrimiento de la infinita realidad, en un tiempo y en un espacio infinito.
Desde un punto de vista finito y limitado en el tiempo, como es la del hombre, como la de un observador de la misma realidad, propia de un científico.
O desde el de un punto de vista de un abogado. Para una mayor justicia y dignidad de todos nosotros, dentro de una realidad, algo más que imperfecta del comportamiento individual y colectivo, de toda la humanidad, en un mundo imperfecto, vivo, no infinito. Respecto a una realidad externa infinita. Respecto además de, las variables del tiempo y del espacio, situadas además de forma gravitacional, en ese mismo espacio, o universo. Que es a la vez un macrocosmos plano, y un microcosmos infinito. Tanto desde el punto de vista, del observador científico, de esas mima realidad externa e interna, a sí mismo. Como desde el punto de vista del abogado, respecto a una realidad, más o menos injusta. Pero siempre imperfecta, de los demás, y del resto de la misma huamaniidad. Situada en una misma realidad, que es además, científica también.
Y que es una realidad, con una clara dimensión externa, interna, y hasta personal. Muchas veces más que desconocida, tanto científicamente hablando, respecto del observador científico, y de la humanidad imperfecta, que busca continuamente su encaje, no sólo jurídico, y mejora, en esa misma perspectiva tridimensional y sensorial, o científica, y en sus mismas y propias actuaciones, y obras, Como ser vivo, e inteligente, y sensorial, con respecto a su mismo entorno, o a su misma realidad, o transcendencia, también social.
Todo esto:
Es algo más que una mera obligación moral de todos nosotros. No sólo es un mandato Divino. También se puede pensar y estudiar como un Científico. A pesar de haber estudiado y pensar como un Abogado. Si realmente descubres la solución a un problema científico. Y además consigues más verdad y justicia, para los demás, e incluso, no sólo para ti mismo. Incluso pensando como un Abogado. Además de solucionar incluso, o hasta problemas de carácter científico. Si Señor. Que es además también: Todo un reto. No sólo Científico. Sino que también es, de su misma: Justicia.
Publicado por: JiLA | 04/02/2013 1:22:03
Si piensa
Publicado por: chiwaka | 30/01/2013 21:53:57
Pere tienes que estarte riendo interiormente al leer algunos comentarios que no son excepciones que confirman la regla sino que directamente son confirmaciones bestiales. En lo que no estoy de acuerdo es en que un abogado piense; ¿piensa un ordenador que ejecuta una serie de comandos?. No me malentiendan los abogados, no estoy entrando en la lucha bueno-malo. Puede haber cientificos malos y abogados buenos.
Publicado por: aguambabuluba | 26/01/2013 15:57:11
Buenas tardes, somos estudiantes de bachiller y estamos iniciando un blog que trata temas curiosos y/o relacionados con la ciencia.
http://curiosidadescuriosasma.blogspot.com.es/
Esperamos su visita y su participación, cualquier
comentario o pregunta será bien recibido.
Gracias de antemano.
Publicado por: MA | 20/01/2013 16:36:55
awesome post..i like it
Publicado por: jual bunga mawar | 13/01/2013 9:41:06
Yo también aplico en mi vida esta máxima: pensar como un científico antes que como un abogado. La razón pragmática no me convence. El problema es que la mayoría de las veces no tenemos datos solventes sobre las cuestiones que tenemos que decidir o defender. Entonces aplico el criterio de la racionalidad. El problema es que la racionalidad nunca es del todo imparcial. Casi siempre va contaminada por la ideología. Por ejemplo, ¿primas beneficios sobre bienestar social? Cuando te acercas a las cuestiones éticas candentes, como la pobreza, la injusticia, el hambre... ahí es todavía más difícil abandonar ideologías. Por ejemplo, mi racionalidad me dice que ante esta crisis, no hay que sacrificar costes en atención social a desfavorecidos, ni en educación, ni de innovación ni en sanidad. Esto torpedea nuestro modelo económico, no contribuye a superar el déficit, pero ¿acaso nuestro modelo económico liberal es racional y justo? ¿Hemos aprendido de nuestros errores, a liberarnos de nuestra esclavitud bursátil? No hay pruebas que sustenten mi hipótesis, así que sólo puedo alegar mi ideología socialdemócrata, mi creencia en que la sociedad del futuro tiene que ser más igualitaria y justa. Y también tenemos modelos que nos sirven de ejemplo, en países de Europa donde la socialdemocracia en el buen sentido ha traído mejoras y prosperidad. El fracaso de nuestro socialismo se debe a la corrupción y al afán de lucro de tantos, a la picaresca de nuestra naturaleza, donde el poder ha campado a sus anchas. La razón pragmática del abogado (sólo importan los objetivos, no el medio ni la verdad) también me parece bastarda por naturaleza. El problema es que nuestro sistema de justicia es absolutamente imperfecto. Lo dice hasta el presidente del Supremo. En resumen, es imposible pensar como un científico en la vida real, pero tenemos que acercarnos a la independencia intelectual y al humanismo bien entendido.
Publicado por: Ignacio G.-Valiño | 02/01/2013 14:25:58
Supongo que según tus reflexiones todos los abogados y todos los científicos del mundo tienen un modo único de pensar y esto sí chirría. Voy a hablarte de mí y del resto de abogados que como yo sudan a diario para conseguir ganar la cuarta parte que el científico más pobre de Estados Unidos.
Puedo defender un delito penal de estafa por internet y a los seis meses tener otro cliente con el mismo problema y los argumentos del primero no me sirven en absoluto para el segundo. Eso sí, como tu amiga abogada rica, intento conseguir la absolución o la condena más leve posible para mi defendido, sin mentirle sobre sus posibilidades, basándome en las pruebas que están en mi mano, pensando durante días en la mejor estrategia, leyendo diferentes normas, sentencias, estudios psicológicos, médicos, etc. Te aseguro que jamás he tenido un caso similar a otro, salvo en que el procedimiento en lo que respecta a cumplir las leyes procesales está escrito y es de obligado cumplimiento, por ejemplo en lo referente a plazos, presentación de escritos... Quizás este tipo de normas se parezcan al “principio de Arquímedes” o son tan poco cambiantes como que la “gonorrea” es contagiosa.
Dices saber que “el pensamiento científico es constructivo, inconformista, colaborativo, optimista, piensa a largo plazo, está por encima de la ideología, y siente un gran respeto por la verdad”. Puedo asegurarte que el nuestro también, para la mayoría de los humanos que no somos científicos y hemos sido educados en una sociedad cívica y justa y en una familia con valores.
Pienso que estás equivocado en tu reflexión y también en el título, también estoy seguro de que estás tan por encima de los demás que no sabes que hay científicos obtusos, conformistas, pesimistas y que no están por encima de la ideología, pero tienen un gran respeto por “su” verdad.
Tendríamos que buscar entonces otro tipo de educación para los niños del futuro, tu idea no es válida y confundes las ideas, mezclas churras con merinas, intentas crear un tópico para los motores de búsqueda de internet, alienar a todos los abogados del mundo con la única idea de vanagloriarte.
La última cosa que yo pretendería sería «mejorar» a la humanidad (Nietzsche).
Publicado por: carlos | 28/12/2012 13:30:34
La confusión me alberga al leer a Pere porque cualquier trabajo intelectual requiere del uso de métodos que conduzcan al conocimiento...¿Y cual es ese conocimiento?, ¿es el conocimiento generado por un cientifico más claro que el generado por el abogado?
Pensemos por ejemplo en los métodos Deductivo e Inductivo...
El método deductivo va de lo general a lo particular; parte de los datos generales aceptados como valederos, para deducir por medio del razonamiento lógico, varias suposiciones.
En otras palabras, el abogado usa el método deductivo: su cliente debe ser inocente, y se buscan las pruebas para ello...
El método inductivo va de lo particular a lo general. Se usa este método cuando se parte de la observación de hechos particulares para llegar a proposiciones generales.
Por ejemplo, el científico observa la caída de una manzana y busca un principio general para ello.
¿Cual de los dos métodos genera conocimiento?. Ambos.
Por el lado del abogado, el conocimiento generado es que el ser humano es débil y puede corromperse con facilidad.....
Publicado por: nelson | 21/12/2012 1:16:36
Me aterra pensar en una sociedad donde el pensamiento cientifico imperara (y soy cientifica), no porque el metodo cientifico no sea lo adecuado para investigar o encontrar explicaciones al mundo natural que nos rodea, si no porque no tiene nada que ver con las relaciones humanas o sociales. Y no digo que los abogados tengan un metodo mejor, aunque tampoco entiendo que la gente corriente piense como un abogado. Pero en un laboratorio, cuando investigas algo, no te importa en absoluto si el resultado es "bueno" o "malo", la ciencia esta por encima de esos conceptos, solo buscas una explicacion a un fenomeno. La sociedad no puede estar por encima de esos conceptos, tiene que definirlos de manera adecuada y conforme a ellos tomar decisiones o sacar conclusiones que igual no pueden ser comprobadas con el metodo cientifico.
Publicado por: Marca Acme | 15/12/2012 13:22:12
El título del "apunte" es: Piensa como un científico, no como un abogado.
Lo que nos dice la teoría del conocimiento es que, en esencia, el pensamiento del cientifico y del abogado son iguales. El abogado cuando defiende un interés también pone a prueba sus argumentos. La única diferencia quien emite un veredicto sobre la validez de la argumentación: el juez o tribunal o la naturaleza.
El científico que obstinadamente busca convertir un vaso de agua en la energia que moverá el mundo (Carlo Rubia) es igual de iluso, o de demagogo, que el abogado que defiende a u traficante de organos...
El problema no es de método de pensamiento, esto es no existe un modo correcto de pensar, sino de ética o moral.
Puestos a pensar como científicos, la Alemania nazi estableció un sistema jurídico basado en el método científico y así surgió, la escuela de Kiel y el Derecho penal del enemigo que no es sino la ciencia aplicada al derecho.
Afirmar, basándome en la Alemania nazi que el metodo científico conduce al nazismo jurídico sería demagogia porque no es un problema de método, sino de ética. O lo que es lo mismo de fines.
Publicado por: trep | 13/12/2012 17:18:23
Trep, la verdad es que me quedo como al princípio. Lo que tú me estás planteando es a grandes rasgos el proceso de plantearse una hipótesis y "falsarla". Pero dudo mucho de que fuera a eso a lo que se refería Pere con su alusión a los abogados. En sus propias palabras: "Mi reflexión no es hacia ellos sino contra esta manera de pensar donde primero se sacan conclusiones y después se buscan las evidencias". Para mí, poner a prueba una intuición es algo bien distinto de defender una idea preconcebida contra viento y marea.
Tú mismo lo expresaste en tu analogía: A un abogado le "entregan" las conclusiones y su trabajo es encontrar la forma más ventajosa para su cliente de defenderlas, incluso a costa de eludir evidencias en contra. La "verdad" es algo secundario (“hay dos verdades; la real y la del caso”) y lo que realmente piense el abogado, irrelevante. Y por supuesto, es inconcebible que un abogado declare en contra de su cliente, cuando eso es algo a lo que debería estar dispuesto todo científico cuando observa que los datos hablan en contra de su hipótesis.
Como en ejemplo que relataba, de su amiga abogada embarcada en la defensa de Microsoft a pesar de estar personalmente convencida de que no tenían razón. Tal vez puedas quejarte de que Pere ofrece una versión excesivamente pesimista de los abogados (él mismo reconoce que está generalizando, tal vez injustamente, aunque no me cabe ninguna duda de que en muchos casos es lo que hay) pero desde luego la manera de proceder que describe no se parece en nada, ni a la teoría del conocimiento ni en general, a la actitud que cabe esperar de un científico.
Publicado por: Miguel | 11/12/2012 20:04:53
Lo que Kant nos dijo, hace ya mucho tiempo, es que el científico, cuando elabora una hipótesis de trabajo, no va a ciegas. Tiene una intuición en la cabeza y busca pruebas para confirmarla. El científico tiene un objetivo, por ejemplo Einstein demostrar que la gravedad no era una fuerza, y acorde a ese objetivo busca pruebas. La naturaleza es en este caso el juez...
Vuelvo a Kant:
" la razón sólo reconoce lo que ella misma produce según su bosquejo, que la razón tiene que anticiparse con los principios de sus juicios de acuerdo con leyes constantes y que tiene que obligar a la naturaleza a responder sus preguntas, pero sin dejarse conducir con andaderas, por así decirlo. De lo contrario, las observaciones fortuitas y realizadas sin un plan previo no van ligadas a ninguna ley necesaria, ley que, de todos modos, la razón busca y necesita."
Así, el pensamiento de un abogado no se diferencia tanto del de un científico. Es mas, sólo se diferencia en que al abogado el objetivo se lo da otro y el científico se lon"inventa" él. Por ejemplo la teoría unificada de la física, o la teoría de los juegos... Cada científico busca como un forofo su idea... Según lo escrito por Pere Estupinya buscarla la teoría unificada es ser un abogado.
Toda descripción cientifica parte de la formulación de una hipótesis. Esto es, parte de un convencimiento previo. En el caso de Einstein: "la gravedad como fuerza no existe". Lo mismo pasa con el abogado...
Es una lástima que un científico que escribe blogs no tenga una ligera idea de la teoría del conocimiento. No es necesario leer a Popper para saber esto, cualquier alumno de secundaria lo sabe.
En fin una lástima, porque parecía un blog solvente.
Publicado por: trep | 04/12/2012 13:36:13
Trep, no acabo de pillarlo. ¿En qué sentido la introducción de Kant que citas en tu comentario contradice lo dicho por Pere?
Publicado por: Miguel | 03/12/2012 16:18:29
Para mí la cosa es bien sencilla: el abogado se guía por la conveniencia propia (o la de su cliente, vaya), y el (buen) científico, por la verdad absoluta.
No son formas de proceder contrarias, sino las adecuadas a cada problema o tarea.
La búsqueda de la propia conveniencia es en el fondo el instinto de supervivencia: seguir vivo aunque uno no lo merezca, aunque deba pisar el cuello a otros. Porque el instinto de supervivencia no entiende de merecimientos, ése es un concepto moral, y por tanto ajeno a la supervivencia. Sólo las personas, en tanto que seres morales, podemos intentar (normalmente con poco éxtio, y en cualquier caso, usando métodos arbitrarios y nada científicos) compatibilizar el instinto de supervivencia (egoísmo) con el bien común (generosidad) que necesitamos mentener en la cabeza si queremos seguir viviendo en una sociedad que se desintegraría como una mera suma de egoísmos individuales. Y de ahí nacen las leyes y las costumbres sociales. Distintas en cada zona geográfica, una prueba de su arbitrariedad.
Vale, ¿y el buen científico? El objetivo del científico teórico no es sobrevivir. El hecho de que pueda dedicarse a investigar y teorizar es la consecuencia directa de ser un superviviente. Si no, estaría demasiado ocupado intentando sobrevivir. Total, que llegado a ese estado de relativa calma, busca la verdad, aumentar su conocimiento sobre algún asunto concreto. Y claro, afrontando ese problema, es de tontos hacerse trampas y tomar atajos falsos. Sería como hacerse trampas al solitario. Y por eso se permite el lujo de ser esctricto y de considerar como cierto sólo aquello que demuestra serlo, y que dejará de serlo en cuanto un nuevo experimento contradiga esa (hasta entonces) verdad.
Distintos objetivos, distintas estrategias. No existe una disyuntiva real entre pensar como un abogado o pensar como un científico. Y que existan abogados altruistas y científicos "del pelotazo" no cambia la esencia de la cuestión.
Digo.
Publicado por: T. Rible | 03/12/2012 12:45:20
parece mentira que alguien como tu que está en el MIT no haya leído a Kant:
En el Prologo a la critica de la razón pura Kant te lo explicará:
"Cuando Galileo hizo bajar por el plano inclinado unas bolas de un peso elegido por él mismo, o cuando Torricelli hizo que el aire sostuviera un peso que él, de antemano, había supuesto equivalente al de un determinado volumen de agua, o cuando, más tarde, Stahl transformó metales en cal y ésta de nuevo en metal, a base de quitarles algo y devolvérselo, entonces los investigadores de la naturaleza comprendieron súbitamente algo. Entendieron que la razón sólo reconoce lo que ella misma produce según su bosquejo, que la razón tiene que anticiparse con los principios de sus juicios de acuerdo con leyes constantes y que tiene que obligar a la naturaleza a responder sus preguntas, pero sin dejarse conducir con andaderas, por así decirlo. De lo contrario, las observaciones fortuitas y realizadas sin un plan previo no van ligadas a ninguna ley necesaria, ley que, de todos modos, la razón busca y necesita."
Por favor antes de escribir en un blog deberíamos pensarlo.
Publicado por: trep | 02/12/2012 20:44:03