Apuntes científicos desde el MIT

Apuntes científicos desde el MIT

Este Blog empezó gracias a una beca para periodistas científicos en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Boston, donde pasé un año aprendiendo ciencia con el objetivo de contarla después. Ahora continúa desde Nueva York buscando reflexiones científicas en otras instituciones, laboratorios, conferencias, y conversando con cualquier investigador que se preste a compartir su conocimiento.

Quienes deben curarse son los homófobos, no los homosexuales

Por: | 20 de enero de 2014

Las opiniones del cardenal Fernando Sebastián diciendo que “la homosexualidad se puede normalizar con tratamiento” son, además de ofensivas, equivocadas y perjudiciales

Lo siguiente es traducción literal de un fragmento del artículo científico “Electric Aversion Therapy of Sexual Deviationspublicado por John Bancroft y Isaac Marks en 1968 en la revista científica Proceedings of the Royal Society of Medicine:

La terapia de aversión busca asociar estímulos nocivos a algún aspecto de conducta o actitud desviadas. Los primeros métodos fueron agentes químicos como la apomorfina usada para generar náuseas y vómitos. Con este método Morgensten et al (1965) trató a 13 travestis. 7 mostraron una gran mejora y 5 alguna. Recientemente la aversión eléctrica ha suplantado a la química porque es más segura, fácil de controlar y más precisa. (…) Los autores de este texto hemos utilizado aversión eléctrica en 40 pacientes masculinos: 16 homosexuales, 3 pederastas, 14 travestis y transexuales, 3 fetichistas y 4 sadomasoquistas. Este artículo es un informe preliminar de los resultados hasta la fecha”.

Si dicha introducción os escandaliza, atención a la parte metodológica:

Screen Shot 2014-01-19 at 5.33.32 PMlos shocks eléctricos se aplicaron en los brazos del paciente asociados a tres aspectos diferentes de la desviación sexual: 1- Durante el propio acto (Ejemplo: electroshock al travesti cuando se vestía de mujer). 2- Con fantasías desviadas (Ej.: al masoquista tan pronto señala la presencia de una fantasía masoquista en su mente). 3- Con respuesta eréctil a estímulos desviados (Ej.: al homosexual cuando empieza a tener una erección ante la foto de un hombre atractivo)”.

¿Resultados? Negativos! A pesar de ser voluntarios que deseaban con todas sus fuerzas cambiar de orientación sexual, ni con electroshocks los homosexuales dejaban de sentir atracción física por los hombres.

Y no se trata de un estudio aislado. En una búsqueda de literatura científica de la época –antes de la desclasificación de la homosexualidad como enfermedad mental- se pueden encontrar artículos como “Change in homosexual orientation” (1973), “A case of homosexuality treated by in vivo desensitization and assertive training” (1977), “Alternative behavioral approaches to the treatment of homosexuality” (1976)… todos sin “éxito”.

Las terapias de reorientación no funcionan”, me dijo tajante el propio John Bancroft en Julio de 2012, ya septuagenario, durante el congreso de la International Academy of Sex Research en Estoril (Portugal).

Bancroft fue director del Kinsey Institute, es autor de más de 200 artículos científicos, y se considera una referencia en el estudio de la sexualidad. Le pregunté cómo pudo haber realizado tales experimentos, y no dudó en definirlos como “el aspecto más embarazoso de su carrera”.

Me explicó que él empezó sus investigaciones en psiquiatría utilizando electroshocks para intentar revertir la pedofilia: se mostraban imágenes de infantes mientras se medía la reacción del pene, y si había principio de erección se suministraba una descarga eléctrica con el fin de que el individuo asociara el estímulo a una respuesta negativa.

Bancroft me explicó que en esa época la homosexualidad estaba mucho más estigmatizada, que a su consulta llegaban gays atormentados suplicándoles ayuda, que “científicamente entonces pensábamos que el comportamiento sexual se podía modificar más fácilmente”, y que por todo eso pensaron en aplicarlo a los gays que querían modificar su orientación sexual.

Insistió en que “ahora es algo ridículo y la terapia se basa en aceptarse, no en corregir”, pero defiende que en esa época pensaban que les estaban ayudando. “Y en realidad era todo lo contrario”, dijo asegurando que entre sus pacientes “empezamos a observar un enorme sufrimiento, depresiones, e incluso intentos de suicidio”.

Un inciso importante: Obvio que tenemos control sobre nuestro comportamiento, y un gay bajo presiones religiosas puede evitar tener relaciones con otros hombres. Pero no logrará cambiar sus deseos. Lo que todos los estudios siguiendo a pacientes en terapias psicológicas reparativas concluyen es que efectivamente alguien puede evitar comportarse como homosexual, pero no dejar de serlo. Y lo más importante: este proceso suele venir acompañado de un enorme daño psicológico.

Lo dicen infinidad de científicos, como Robert Spitzer de la Columbia University autor en 2002 de un estudio con 143 hombres y 57 mujeres que habían sido sometidos voluntariamente a terapias reparativas, o Ron Stall director en la Pittsburg University del centro de investigación en salud de LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales), autor del mayor estudio hasta la fecha sobre salud física y mental de homosexuales, y a quien también entrevisté durante la escritura de “S=EX2”.

Stall ofrece un dato que debería ser definitivo: los índices de depresión y suicidios son abrumadoramente mayores entre adolescentes gays viviendo en familias y entornos hostiles que no aceptan su homosexualidad, que entre los adolescentes que reciben comprensión y apoyo para aceptar su orientación sexual.

Si una madre o padre quiere lo mejor para su hijo homosexual, lo peor que puede hacer es seguir los nefastos consejos de quienes sugieran intentar corregir la tendencia sexual de su hijo. Porque además de no conseguirlo, le generarán muchísimo daño.

Lo perjudicial no es la homosexualidad sino la homofobia. Quienes deben cambiar son los homófobos, no los homosexuales. 

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Contacto: pere@mit.edu / Twitter: @Perestupinya / Facebook Group

Web: www.pereestupinya.com / www.elladrondecerebros.com

Hay 31 Comentarios

Durante mucho tiempo la psiquiatría e incluso el psicoanálisis ( aunque su fundador fue mucho más honesto con sus observaciones y hablara de una bisexualidad primaria en todo ser humano) se aliaron con la opinión machista dominante y establecieron que determinadas orientaciones de la libido eran desviaciones e incluso perversiones. Afortunadamente en la mayor parte de las sociedades laicas esta concepción punitiva de la diversidad en la orientación sexual ha cambiado, aunque determinados púlpitos y sectores reaccionarios se resistan a aceptarlo y todavía entre algunos -incluso niños o jóvenes- se utilice como un insulto. Por eso las palabras del arzobispo no hieren pues la Iglesia muy cínicamente ha permanecido condenando toda sexualidad que no fuera destinada a la reproducción y dentro del matrimonio canónico ¡casi nada! Algunos nos habíamos hecho ilusiones tras las palabras del Papa, pero esta claro que todavía falta mucho para que tengan la valentía de rectificar. Pdt para Angel: la homosexualidad está presente en muchas especies animales, por lo tanto es difícil establecer que sea algo anormal o culturalmente inducido. Desde el punto de vista evolutivo y teniendo en cuenta que el peligro de la supervivencia del planeta en este momento es la superpoblación, las conductas sexuales no reproductivas (homo o heterosexuales) sería las más adapatativas.

Otro genial artículo. Para mi si miras esto http://xurl.es/0mhqs y no reaccionas es simplemente que tu cerebro reacciona antes estímulos diferentes a los míos, por tanto, es algo incorregible y como tal debemos aceptarlo.
No creo que sea normal ser homosexual, pero como no hacen daño a nadie es perfectamente aceptable. Esa es la diferencia con otro tipo de anormalidades con las que los seres humanos nacemos.

Ángel, el ser humano es consciente e inteligente. Sólo conozco una "forma de vida" cuyo único fin último sea reproducirse y dejar su huella genética sin más: EL VIRUS. No somos virus. Somos conscientes, podemos entender el mundo que nos rodea. A partir de ahí, antropológicamente podemos alterar nuestro destino como especie meramente biológica y autodotarnos de la misión en el universo que consideremos. Es lo que viene denominándose dar sentido a la vida de cada uno. Luego no tiene sentido, para mí ni para mucha gente, el argumento que planteas. Si de verdad no quieres que dicho colectivo sufra, cosa que así parece y se agradece, lo primero es no ser hostil. Veo que no lo eres y eso está bien. Da el siguiente paso y deja de pensar en términos de normalidad. Yo también pienso, y probablemente mucho más que muchos heteros, en la supervivencia de mi especie. Lo hago predicando amor y tratando de evitar todo tipo de conflicto y clasificación en "normales y anormales" para evitar sangrías y construir un mundo menos agresivo que permita a la especia humana vivir en paz. Eso es trabajar por la supervivencia de la especie. Tener relaciones sexuales y descendencia y basar la continuidad humana simplemente en eso es esparcirse sin control. Sin más. Y eso no garantiza la supervivencia. Sólo garantiza la destrucción de los recursos del planeta. Te ruego que dejes de pensar en términos de normal y no normal. El ser humano tiene la capacidad y -debe ganarse todavía el derecho- de DECIDIR qué es normal y que no lo es. Si no, estaríamos todavía viviendo en las ramas de los árboles. Un abrazo!

Pero Ángel, sus palabras servirían igual para hablar de los zurdos, que también son menos que los diestros, muchos menos. Pero eso no significa nada más que eso, no se puede hablar de que ser zurdo no sea normal porque haya menos casos, pues esto es lo mismo.

Muchas gracias por el excelente artículo y por recordar algo que parece que hay mucha gente empeñada en olvidar en pro de sus propias ideas

De acuerdo con que la efectividad de las terapias reparadoras de la orientación sexual es practicamente nula en terminos del deseo, se puede llegar a reprimir la conducta homosexual pero si esa pulsión constituye el centro de como vive esta persona su sexualidad soy de la opinión que no tenemos nada que hacer como no sea trabajar la aceptación. Otra cosa es decir que la homosexualidad no es un trastorno o una desviación de la conducta sexual. Creo que en terminos de combatir el stigma que socialmente representa ser homosexual y contribuir a una mejor inserción social del mismo fue importante sacar de la clasificación de enfermedades psiquiatricas la homosexualidad pero a mi juicio esto obedeció más a una decisión politica que cientifica, otra cosa es que no haya respuesta o solución médica a este problema y no quede otra que trabajar la aceptación la propia y la ajena para aliviar el sufrimiento que acarrea el rechazo.
De cara a los derechos civiles o la dignidad de una persona da igual cual es su orientación sexual, bajo ningun concepto esto debería ser causa de discriminación o de rechazo y merece toda la protección, pero esto no significa tapar el sol con un dedo y pretender que es normal la orientación homosexual, no como opción de conducta ( que es otra cosa, muchas veces culturalmente condicionada o fruto de la curiosidad, busqueda de placer, historia de vida, etc) sino como impulso primario que suele estar condicionado geneticamente y que es evidente no responde a la necesidad reproductiva que garantiza la continuidad de la especie que es la principal función del sexo, más alla de que efectivamente hay otras.
Un tema complejo, creo que sobredimensionado por la historia pasada y reciente, creo que estamos lejos de verlo de forma objetiva y sin correr el riesgo de reducir a las personas a su sexualidad.

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Sobre el autor

Pere Estupinya

. Soy químico, bioquímico, y un omnívoro de la ciencia, que ya lleva cierto tiempo contándola como excusa para poder aprenderla.
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