Dulce Navidad en el Elíseo.
Francia ha perdido la 'grandeur', y casi ha dejado ya de buscarla para limitarse a un papel de segundón proactivo, más voluntarista que eficaz, más resultón que influyente.
Dijo un austriaco: si Francia estornuda, Europa se constipa. ¿Salvará París el euro, el futuro de la ajada Europa? No parece fácil. Mientras el aguacero ahoga a la liberté, la egalité y la fraternité, su clase política parece dedicada al virus italiano: sexo duro, maletas llenas de billetes, tráfico de armas... ¡París es una fiesta!
Miguel Mora es corresponsal en París, antes en Roma y Lisboa, fue redactor en la sección de Cultura y la Edición Internacional. Trabaja en EL PAÍS desde 1992, y es autor del libro ‘La voz de los flamencos’ (Siruela, 2008).
Dulce Navidad en el Elíseo.
Francia ha perdido la 'grandeur', y casi ha dejado ya de buscarla para limitarse a un papel de segundón proactivo, más voluntarista que eficaz, más resultón que influyente.
"Vamos a perder la triple A". Eso dijo Nicolas Sarkozy el domingo a algunos dirigentes de la UMP, según revela hoy Le Canard Enchaîné. El presidente francés cree que las agencias de calificación van a quitar la triple A a los países europeos que la mantienen, incluida Alemania. Lo malo es que también teme (y seguramente con razón) que a Francia no le van a bajar uno, sino dos escalones su máxima nota crediticia, que teóricamente permite a los Estados financiar las deudas a precios más bajos.
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