El pasado 16 de marzo a las 14 horas de un apacible día casi primaveral, un teléfono móvil despegó desde el Laboratoire Paragraphe de la Université Paris 8. El teléfono, dotado de una grabadora de vídeo encendida y un sistema de GPS, iba tomando altura propulsado por un manojo de globos llenos de helio, que lo arrastraban inexorablemente hacia lo desconocido. Su dueño, el artista Roc Parés seguía en vivo su merodear errático por los cielos de París, con una mezcla de aprensión y entusiasmo. En cambio aquellos que no pudieron acudir presencialmente a la performance, pudieron seguirla a través de la página web del proyecto, que transmitió en tiempo real las imágenes y el audio difundidos por el dispositivo.
