Hasta el sábado quien visite el pabellón Mies van der Rohe de Barcelona, se encontrará envuelto por los sonidos de bosques y forestas de todo el mundo, ocultos tras los mármoles y los cristales del precioso edificio, situado a los pies de la colina de Montjuïc. Buscar de dónde procede el sonido es inútil, según te mueves por el impoluto espacio se acerca y se aleja, se hace más intenso o parece desaparecer, justo como un espectro sin descanso. No por nada se trata de Ghost Forest, la foresta fantasma, una instalación del músico experimental y compositor madrileño Francisco López, producida por la Fundación Eina y la Fundación Mies van der Rohe, con el comisariado de Lluís Nacenta y Antoni Marí, en el marco de las actividades de SonarExtra.
