Luke Evans y Joshua Lake, dos estudiantes británicos de diseño grafico y fotografía de la Kingston University de Londres, se han convertido en una cámara humana. Cada uno se ha tragado un negativo o fragmento de película 35 mm y el resultado, tras el paso por sus cuerpos, se ha convertido en unas fotografías abstractas de gran formato. Todo sea dicho, la imaginación no tiene confines y, a pesar de las críticas que los más intransigentes puedan verter en contra del proyecto, en muchas galerías se pueden ver obras de arte plásticamente mucho menos interesantes y sin duda realizadas… con menos esfuerzos.
