Joaquin Roy

El día después: Un país en cambio imparable

Por: | 07 de noviembre de 2012

El consenso del análisis antes de los comicios y a la vista de los resultados, además de la prioridad prestada por los votantes, unido a ciertos temas, ofrece un retrato de drástica división ideológica y social en el país. Está por ver si la polarización, inédita en décadas, es una señal de permanencia o de evolución hacia otro formato político que domine las elecciones de 2016, ya sin Obama, generador del cambio. Election-obama-fam_2390963c[1]

Reduciendo las señales proporcionadas por los resultados, se confirma una cierta inclinación del voto republicano en los núcleos rurales, sureños, y del centro del país. Los favores demócratas son más perceptibles en los bloques urbanos, y en la orilla atlántica (sobretodo la norte) y la del Pacífico. Romney recibió más apoyo de más hombres y de altos ingresos, pero también de asalariados y jubilados temerosos de sus existencias. Obama sigue siendo el favorito de más mujeres jóvenes, minorías raciales y culturales, ciudadanos de cultura alta, e incluso en acomodados con sentido de responsabilidad social. Pero este retrato simplificado está sujeto retoques, aclaraciones y especulaciones acerca del futuro.

En primer lugar, más allá de la dictadura de una lectura de los resultados basada exclusivamente en la emisión de votos del Colegio Electoral, ese “malo de la película” que todos critican y pocos se atreven a reformar, hay otras cifras dignas de meditación. Según el sistema que catapulta a un candidato a la Casa Blanca, dos tercios (algo más de 300 votos electorales) del país eligieron a Obama. Pero Romney lo superó en el número de estados, y empató en el voto popular. Si el Colegio Electoral se guiara por el método de “un voto por estado”, habría ahora un presidente republicano. Los datos fríos aproximados ofrecen otros insoslayables ángulos.

En las dos elecciones exitosas de Obama, alrededor de 130 millones votaron, lo cual aproximadamente refleja que solo uno de cada dos electores potenciales fue a las urnas. Esta vez cada uno de los candidatos recibió unos 55 millones de votos. Esto representa que solamente uno de cuatro electores efectivos optaron por Obama, o sea solamente uno de cada seis de la población.  Nótese que si en 2008 Obama superó a McCain en diez millones de votos, ahora ha sido reelegido con unas tablas técnicas. Especialmente los que votaron republicano en 2008 y esta vez, no le perdonaron ni le perdonarán el éxito, a no ser que aprendan a reconstituir su estrategia política.

Romney perdió en gran medida por invitar a una mayoría a que se unieran a sus valores; Obama ha estado mandando un mensaje de dirigirse en la dirección de las mayorías.  Romney_2379755b[1] Romney se ha visto perjudicado por tener que mirar de reojo a su derecha y protegerse de los golpes del Tea Party. En gran parte, ésta ha sido la clave de su insuficiente perseverancia recompensada por los votos populares. El veredicto del sistema del Colegio Electoral es lo que cuenta al final. Ser subcampeón de la Copa Mundial es una estadística olvidable.   

Obama, reservando su carisma hasta el último minuto, el discurso de aceptación, ha estado ofreciendo una agenda calificable como socialdemócrata moderada, intentando la alquimia que en Europa tuvo éxito.  Va a seguir cultivando esa táctica de implicar la lealtad de los sectores tradicionales del centro izquierda del Partido Demócrata, que incluye la aureola del Kennedy, el progresismo de Johnson, el idealismo de Carter, el pragmatismo de Clinton. Primará, por supuesto, las expectativas de los hispanos, clave de su reelección.

El sucesor de Romney o los que hereden la confusión del Partido Republicano, con o sin el Tea Party, deberá meditar si quiere ampliar su clientela. Significativamente, volverán las miras hacia esos sectores que todavía no han podido votar pero que, al alcanzar la mayoría de edad lo pueden hacer. Los jóvenes de las familias que tradicionalmente profesan valores conservadores predeciblemente seguirán la senda de sus progenitores. Pero su lealtad no está garantizada. CryAdemás del hecho sociológico consistente en la evolución ideológica de los hijos, hay que contar con el detalle de que los nuevos votantes van a estar en contacto más directo con una sociedad en cambio, más mestiza, más diversa en ingresos y oportunidades, y sobretodo en visión de un planeta en transformación. Si sirve de predicción, resultará interesante observar la reacción del Congreso ante el referéndum (aunque no vinculante) de Puerto Rico al declararse mayoritariamente favorable a ingresar en la Unión como estado, con lo que contribuiría a convertir al país en más mestizo cultural y lingüísticamente. 

Las carencias de trabajos bien remunerados pueden hacer dudar a esos nuevos electores de la bondad de la iniciativa privada abogada por Romey. Nada tiene de extrañar, por lo tanto, que el futuro republicano sea más dudoso en las próximas décadas. La tozudez de la mayoría republicana en el congreso en bloquear programas progresistas de origen demócrata se puede convertir en un bumerang letal. 

Por otra parte, Obama y su sucesor deberán cumplimentar las expectativas de sus nuevos votante y la de los demócratas “de toda la vida” con realidades constatables de empleo razonablemente remunerado, protección laboral, educación asequible, vivienda financieramente al alcance, mínima sanidad protegida. En suma, deberán confirmar que el aparente insulto de “socialista” propinado por Romney no está descaminado. En fin, el Partido Demócrata del futuro deberá dar señales concretas del “sueno americano” cuya variante demócrata ha sido preferida a la vaga oferta de Romney. De momento, los hispanos le preguntarán a Obama: “Y de lo mío, ¿qué? Hispanics1[1]

De momento, la ventaja que Obama tiene, que legará a su sucesor, es que puede prometer “que lo mejor está por llegar”. Tanto durante la campaña como en estos próximos cuatro años lleva una ventaja sobre sus opositores. El mensaje demócrata supera al republicano en que cada vez serán más lo que al final del día se preguntarán si quieren ser parte de la construcción de una nación por libre voluntad. Si ese “plebiscito diario” palmado por Ernest Renan es positivo por lo menos en este segundo mandado, el esfuerzo de Obama habrá valido la pena,              

 

Hay 5 Comentarios

Me gustaría decir que la Sra. Justina ha comentado el artículo, pero no lo ha hecho, se ha limitado a criticar lo que para ella es toda idea opuesta su fe religiosa y a sus creencias políticas. Es lástima, porque de sus ideas puede deducirse que no comprendió ni el propósito ni el alcance del estudio que el Sr. Roy establece.
Bueno, el caso de Justina es sintomático.

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Un país en cambio en parable? Creo que el deficit va a ahogar a Obama antes de lo esperado y volverá a hacer lo unico que sabe: imprimir y gastar lo que no tiene. Subsidios y más subsidios y lo único que tiene que hacer es producir.

Tal vez al señor periodista le hubiera gustado que ganara el señor Romney. "Si se hubieran guiado por tal sistema tal vez el presidente electo hubiera sido Romney" dice el periodista. El sistema electoral de EEUU es el que hay y dice el resultado que ganó Obama. Mal que le pese al señor periodista.
Tal vez el señor periodista fue criado durante una dictadura, en medio de prejuicios, privilegios de unos pocos, represión, muy escasos derechos civiles, humanos y políticos, ergo se sienta más cómodo con un candidato como el señor Romney. Típico representante republicano, del poder económico más concentrado de EEUU, del tea party , del sector protestante más reaccionario, de los "poderes" invisibles y globales que todo lo avasallan.
Me alegra disentir con este periodista. Pienso humildemente que pese a todos los defectos que como todo humano y normal ciudadano Obama puede tener, un país gobernado por él garantiza al resto del planeta un mundo MUCHO MEJOR que aquél que habría si el máximo gobernante fuera el señor Romney. ESTOY PERSUADIDA DE ELLO.-

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Sobre el autor

Joaquín Roy es Catedrático Jean Monnet “ad personam” de Integración Europea y Director del Centro de la Unión Europea de la Universidad de Miami. Es Licenciado en Derecho (Universidad de Barcelona) y Doctor por la Georgetown University (Washington DC). Nacido en Barcelona, reside en Estados Unidos desde la administración Johnson.

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