Autopsia

Autopsia

El blog “Autopsia” es una mirada. Sólo una mirada y las palabras que deja como rastro para volver.
No creo en la inocencia de la casualidad. Hoy es más fácil crear una nueva realidad a la que mirar que enfrentarse a la existente, por eso tenemos que “ver por los propios ojos”, aportar nuestra mirada y compartirla.

Sobre el autor

Miguel Lorente

Miguel Lorente Acosta . Aunque parezca extraño, soy Médico Forense, también Profesor de Medicina Legal de la Universidad de Granada, Especialista en Medicina Legal y Forense, y Máster en Bioética y Derecho Médico.
He trabajado en el análisis del ADN en identificación humana, el análisis forense de la Sábana Santa, y en el estudio de la violencia, de manera muy especial de la violencia de género, circunstancia que llevó a que me nombraran Delegado del Gobierno para la Violencia de Género en el Ministerio de Igualdad.

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Los árbitros

Por: | 12 de julio de 2012

ARBITROS-TR
La noticia es terrible
,  ocurrió al final de un partido de fútbol en un país de oriente medio, de esos que terminan en “-anistán” y nunca se sabe dónde empiezan. Los hechos relatan cómo un grupo de 150 personas cogió a un jugador, lo sacaron fuera de las inmediaciones del estadio por no haber jugado como se esperaba, y sin más argumentos ni más pruebas que sus propias palabras, lo sentaron y lo ajusticiaron disparándole por la espalda y rematándolo mientras yacía tumbado en el suelo. Sólo los gritos de alborozo de los espectadores justicieros apagaron algo el sonido de los disparos del rifle. 

Las imágenes son explícitas, hombres sentados para ver el espectáculo mientras otros se disputan el honor de disparar, como si se tratara de una falta o un penalti que varios jugadores quisieran lanzar, al tiempo que alguno graba toda la escena con un móvil. La combinación de las nuevas tecnologías con las viejas mentalidades siempre es cruel. 

Si los hechos hubieran ocurrido de este modo la FIFA y la UEFA ya habrían sacado comunicados de condena, probablemente habrían sancionado a la Federación de Fútbol de ese país sin poder participar durante varios años en competiciones internacionales, y al equipo de los aficionados justicieros lo habrían presionado hasta hacerlo desaparecer. Pero no ha sido así. 

La persona ajusticiada era una jugadora de la vida, una mujer que según ellos había cometido el grave crimen de tener una relación extramatrimonial, el estadio era una aldea de Parwan, a 100 km de Kabúl, y las 150 personas, incluidos los asesinos, eran hombres que se habían concentrado a las afueras de las murallas para participar en el “espectáculo” de la ejecución a muerte de una mujer, un acto de esos de toda la vida, como dios manda. Hace poco, en Sudán, otra mujer, Intisar Sharif Abdallah, fue condenada a morir lapidada por la misma razón, por un “delito de adulterio”, y en los dos casos a los hombres partícipes no les ocurrió nada. Sin embargo, como se puede ver, las diferencias entre los dos sucesos también son importantes, los nuevos tiempos se acompañan de nuevos procedimientos, y como eso de lapidar puede ser lento y llamativo, resulta mejor la rapidez de las balas para que no se levante polvareda alguna y se pueda seguir con la práctica de estos procedimientos. 

Por eso no ha pasado nada, no ha habido condena internacional, ni medidas contra ninguno de los responsables, todos ellos perfectamente identificables en el video, ni acciones en contra del país, la ciudad, la organización que anda detrás de todas estas acciones… Nada de nada.  

Coincidiendo en el tiempo, y salvando todas las distancias, no sólo la geográfica, en España, concretamente en Vecindario (Gran Canaria) (9-7-12), un hombre llama por el móvil a su mujer, le dice que se asome a la ventana para que vea lo que va a hacer, y le entrega al hijo de ambos (al parecer previamente apuñalado) envuelto en las llamas del coche que el mismo estrella y prende para calcinar los dos cuerpos. La frase que le dijo por teléfono fue: “Esto es lo que te mereces”. El hombre que en febrero de este año (23-3-12) estranguló a su hijo en su domicilio de Inca y luego se suicidó, en cambio no dijo nada, sólo lo preparó todo para que su mujer encontrara la escena al regresar a casa. 

Muchos hombres se creen árbitros de la vida de las mujeres, porque son jueces y parte de una cultura en la que ellos han distribuido los papeles y las posiciones que deben desempeñar unos y otras para que el juego y la partida sea exitosa. Luego, a nivel particular, actúan como los entrenadores de su propio equipo, y cuando uno de los jugadores no cumple con lo que él ha dicho, lo castiga e incluso lo quita del terreno de juego, para eso son los que deciden y los que conocen las entrañas de las normas que marcan su identidad y delimitan la de las mujeres a la sombra de la suya. 

Pero como siempre ocurre lo mismo… nunca pasa nada. Y cuando se produce una agresión grave, como las que hemos descrito, las propias características ya hacen ver la realidad como la locura de unos pocos, y cuando las agresiones y el control o sometimiento que se impone a las mujeres no tiene un resultado “tan visible”, entonces nada es verdad, todo son denuncias falsas y exageraciones de unas malas mujeres que arremeten contra los hombres con la ayuda de leyes “feminazis” (como ellos las llaman) que lo permiten. 

Cuando una mujer comete una de estas agresiones, que también las llevan a cabo (recordemos lo que escribí en el post “Nosotros los hombres” -19-6-12-), a pesar de su ocasionalidad y de no contar con una estructura cultural que la justifique ni la normalice, la reacción es completamente beligerante y presentada como la clara demostración de la maldad de las mujeres. 

Da la sensación de que ese es el mensaje de fondo que se quiere mandar: los hombres son buenos, aunque hay algunos muy malos, y las mujeres no son de fiar, aunque hay muchas que son muy buenas.  

Por eso "son necesarios" los árbitros.

 

El País

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