Ayuda al Estudiante

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El ecosistema educativo tiene un triángulo esencial: estudiantes, padres y profesores. Lo demás es contexto. Si este se sitúa en el centro de gravedad, algo va mal. Los análisis sobre educación tienen un peligro casi invisible: la paralización fascinada por lo mal que estamos. Descalificar sin analizar es injusto y analizar sin proponer alternativas, estéril. Así que el propósito de este blog es claro: ayudar a estudiantes, padres y profesores a encontrar alternativas de mejora.

La educación traicionada

Por: | 25 de febrero de 2013

Manifestación en defensa de la educación
 

Decir que la educación es muy importante y en ella nos jugamos el futuro ya no sirve para nada. Porque es un tópico sin el que nadie sale de casa, y mucho menos el político que va al encuentro de un micrófono o una cámara. Como todo el mundo lo suscribe y nadie dice lo contrario, aunque la educación le preocupe lo mismo que la mosca del vinagre, ha degenerado en una frase altamente sospechosa de ser pura coartada o un lanzagranadas político contra el de enfrente.

Lo más sensato es considerarla por defecto el apartado 0 de cualquier intervención política. Como si fuera una especie de carraspeo para afinar la voz y así pasar directamente al siguiente punto, que debería ser y casi nunca es una respuesta clara a esta pregunta: “¿Qué propone usted que hagamos?” . Ahí es donde se complica la cosa, porque entramos en un terreno en el que lo que cuenta es la credibilidad de quien habla y el contenido de sus propuestas, y no la mera reconstatación de los problemas, el volumen de sus proclamas o el color político que luce en la banderita de la solapa.

Lo cierto es que la educación es ahora un territorio minado sobre el que algunos ciudadanos y la mayoría de los dirigentes políticos caminan como si fueran expertos (algún lector me ha reprochado exactamente lo mismo a mí), con ese áspero aire tabernario de “esto lo arreglo yo en un pispás”, mientras algunos otros huyen medio acobardados por la sospecha de que “esto no hay quien lo arregle”.

Hay que reconocer que, con poquitas excepciones, a lo largo del tiempo no hemos tenido mucha suerte en cuanto a la altura de los políticos a los que les ha tocado ocuparse de ella, sea en el Gobierno central, en los autonómicos, en la oposición o en la oposición de la oposición. En 1999, ya dejó dicho el fallecido Gregorio Peces-Barba que “ningún presidente se ha interesado por la Universidad”. La frase es totalmente actualizable a 2013 si se cambia Universidad por educación en general.


Gregorio Peces-Barba


Porque, a la hora de la verdad, quienes hacen solemnes declaraciones sobre su tremenda importancia la traicionan a los cinco minutos, la manipulan al mostrarse incapaces de llegar no a imposibles convergencias, sino a pactos suprapartidarios, y de camino la convierten en una especie de videojuego que, en ese mundo virtual en el que a veces se embriagan los políticos, les legitima para transformar al adversario en enemigo. Todo ello, a cuenta de la educación y con estudiantes, profesores y padres como rehenes de esa estrategia de la tensión.

Lamentablemente, esa refriega se viene acompañada de un bombardeo de pueriles recetas milagrosas, como lo es cualquier fórmula unidimensional aplicada a la educación. Porque dada la complejidad del asunto, es mejor no aplicar recetas de trazo grueso e incluso tratar de evitar que políticos y expertos nos secuestren el tema.

La educación es un sistema con tan extraordinarios vasos comunicantes como los del cuerpo humano (que hacen que un ligero dolor en el talón genere en dos días una lumbalgia acompañada de jaqueca) y con una tornillería tan delicada que, por ejemplo, cuando un ministro toca descuidadamente el sistema de “elección de centro”, puede acabar propiciando un modelo de “selección de alumnos” o cuando otro pretende democratizar los centros, acaban estos con un déficit de gestión que deja exhausta la capacidad de dirección de colegios e institutos.

El sistema educativo (por algo se llama sistema, porque funciona como tal) es muy complejo, con conexiones no evidentes, con alta sensibilidad a los cambios y una inercia nada despreciable (para lo malo, pero por suerte también para lo bueno). Y sólo gestores conscientes de ello pueden articular con inteligencia los delicados movimientos que necesitamos para mejorarlo. Como anécdota, cabe recordar lo que hace años decía en privado un ministro de Educación (hoy retirado de la política) que, aunque lo parezca, hablaba sin la menor intención de resultar cínico: “Estoy contento con mi gestión, porque creo que no he estropeado nada, y eso es a lo que puede aspirar un ministro de Educación en estos tiempos”.

En cualquier tiempo, los planteamientos inadecuados provocan en la educación un efecto masivo, pero tardío; devastador, pero temporalmente camuflado. Y a la inversa, cualquier propuesta de mejora, más o menos ambiciosa, no da frutos generalmente hasta una o varias legislaturas más tarde, lo que explica muchas cosas sobre la frecuentemente desidiosa política educativa. Pero además, nos ha tocado vivir en estos tiempos una situación extremadamente crítica como consecuencia de la crisis y las políticas de recortes que ha desencadenado. Si a ello se le añade la enorme vulnerabilidad de la educación respecto a las cuestiones ideológicas, se podrá llegar a aceptar la idea anterior de que la educación es un territorio minado.

Creo que lo más razonable es seguir exigiendo, cada vez con más intensidad, un gran pacto de Estado sobre la educación, porque es nuestra obligación moral y porque sería lo mejor para el país y para sus ciudadanos. Un pacto de Estado que aleje la mirada de la política y las cámaras de televisión y la ponga en el estudiante y en el aula. Y debemos exigirlo sin esperanza, pero con la cabezonería de quien persigue un bien moral.

Porque en España nunca lo veremos. No tenemos políticos valientes para eso. Esa es una verdad incómoda, pero es una verdad.

 

Otros posts sobre la reforma educativa

En este blog se han publicado otros posts sobre la reforma educativa. Por si el lector se siente interesado en ellos, son los siguientes:

Necesitamos dos cosas: reconciliación educativa y reforma multipartidista.

Yo sospecho de ti y tú sospechas de mí: el colapso educativo.

Por la superación de la ignorancia (a modo de posdata). Autor invitado: Juan Francisco Martín Castillo.

La burbuja educativa: origen y necesidad de una reforma. Autor invitado: Juan Francisco Martín Castillo.

No necesitamos una contrarreforma educativa. Autor invitado: Oriol Prunés.

Qué enseñar y cómo aprender.

Una reforma de cartón piedra.


Hay 8 Comentarios

Soy estudiante en Francia, tenemos que trabajar en un articulo de un blog y este articulo me parece interessante porque no se como fonciona la educaccion en Espana.

Depues leyendo este articulo, creo que hay similitudes entre el sistema frances y el sistema espanol. En efecto, en Francia, es la politica que toman todas las decisiones en el sector de la educaccion.En efecto a cada nuevo periodo presidencial, hay nuevas politicas de educcacion (actualmente es la proyecto de la educacion nacional ) Desde mas de 10 anos y con la alternancia politica hubo mas cambios que resultados.

Parà mi, como estamos en Europa es importante tener una institucion Europea y no solamente con politicos pero tambien con estudiantes reunidos. En efecto los habitos en Espana y Francias son diferentes y pienso que no se deben cambiar, pero el hecho de tener una grupo que pueda tomar decisiones podria ser muy interessante.

Parà concluir, pienso que no es a los gobiernos de tomar todas las decisiones, porque los estudiantes tienen igualmente el derecho de proponer soluciones parà su porvenir.

En Andalucía: Griñán se harta, efectivamente,de decir aquello de que la 'Educación es lo primero y más importante, y bla, bla, bla" Desde 2007, ha habido 5 consejeros de Educación (Sebastián Cano 2 meses; Teresa Jiménez, 1 año aprox.; Mª del Mar Moreno, 1 año aprox; Fco. Álvarez de la Chica, 2 años aprox; y otra vez Mª del Mar Moreno, ahora casi un año. En fin, es tan importante que cambia a los responsables de año en año y utiliza el puesto de comodín.

es brutal la verdad, ahora Rajoy como es ministro de Educación propone la magnífica asignatura del emprendimiento o del adoctrinamiento fiscal!!!
jejej
saludos

Creo que lomejor es que nuestros sucesores no aprendan ni a leer ni a enchufar el TV ni la radio ni siquiera hablen con nadie pues ya se empieza a divulgar que las amburguesas contienen carne de cerdo además de caballo y eso es muy grave sobre todopara los arabes que ya se están cabreando mucho . Y yo pienso que deberíamos comer lo quesea sinpreguntar , sin leer, sin hacer caso de ningúnperiodico ni .. en fin que da hasta miedo salir a la calle

http:://www.antoniolarrosa.com

Mientras se siga considerando al sistema educativo, la principal fuente de "licenciados" y "titulados", que sean "formados" para sacar adelante a su país, no habrá solución posible a este entramado montado para el beneficio de la política y los políticos, por un lado; y las multinacionales ávidas de "nuevos talentos". No estamos siendo "educados" sino "adoctrinados". Ya lo dijo un gran pedagogo brasileño, Paulo Freire. Estamos recibiendo una educación "bancaria", en la que los alumnos son cuentas abiertas, donde los que deberían enseñarles, les llenan "la cuenta" con el contenido que ellos depositan. Esto no es educación.

Solo la educación? La educación, la política, los valores, la monarquia, solo falta un escándalo deportivo en condiciones para que todos nuestros jovenes y niños se queden sin referencias a las que seguir...
http://cort.as/3UN6

Muy interesante esta entrada.

http://areaestudiantis.com/

Es cierto que todo el mundo coincide en afirmar que la educación es muy importante. Sorprende, sin embargo, la falta de debates a nivel político sobre qué objetivos debemos asignarle a la educación. ¿Queremos que nos coloque en la cima de la competitividad? ¿Queremos que nos ayude a ser más felices, a mejorar la convivencia, a reducir la violencia, etc.? ¿Cómo se consigue todo eso? Parece que eso solo es asunto de los profesores, y no de todo el mundo. ¿Por qué decimos que la educación es muy importante?
Este artículo lo explica mejor: http://www.otraspoliticas.com/educacion/%c2%bfque-educacion-queremos

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Sobre el autor

Carlos Arroyo

ha navegado profesionalmente entre las cuatro paredes de un aula, la redacción de EL PAÍS y la dirección del Instituto Universitario de Posgrado. Esa travesía le ha convencido de que educar bien a los hijos es saldar buena parte de la deuda con la vida. Es autor de Libro de Estilo Universitario y diversos libros de ayuda al estudiante.

Web: www.ayudaalestudiante.com
Correo: [email protected]

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