Ayuda al Estudiante

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El ecosistema educativo tiene un triángulo esencial: estudiantes, padres y profesores. Lo demás es contexto. Si este se sitúa en el centro de gravedad, algo va mal. Los análisis sobre educación tienen un peligro casi invisible: la paralización fascinada por lo mal que estamos. Descalificar sin analizar es injusto y analizar sin proponer alternativas, estéril. Así que el propósito de este blog es claro: ayudar a estudiantes, padres y profesores a encontrar alternativas de mejora.

No todo se aprende en el colegio

Por: | 04 de marzo de 2013

 

Charles Darwin

El título es de usos múltiples. En manos del lector quedan sus connotaciones. Estas van desde la más obvia e inocente, que el colegio no es el único lugar en el que se aprende; a la más incómoda, que ya está bien de depositar en los centros la responsabilidad educativa universal, y que padres, instituciones, autoridades, sociedad civil, agentes culturales y mediáticos, y el mismísimo estudiante tienen algunas responsabilidades a las que hacer honor.

De las interpretaciones me gusta más la incómoda y, pidiendo humildemente permiso al periodista Javier Sampedro, me remontaré a Darwin para desarrollarla. Los seres humanos formamos parte de la naturaleza, pero nos hemos agenciado una pequeña escapatoria para no regirnos del todo por sus leyes. En 1859, contra viento y marea, y 23 años después de su viaje en el Beagle, Darwin (conceptualmente acompañado de Alfred Russel Wallace) se atrevió a plantear que, en una especie de ensayo y error continuado, la naturaleza evoluciona en un proceso evolutivo de millones de años basado en dos ideas: descendencia con modificaciones (o herencia genética con mutaciones, en lenguaje de hoy) y adaptación al entorno local (gracias a la selección natural, que no es que el pez grande se coma al chico, sino que el pez adaptado a su entorno prolifera más que el que no se entera de qué va la fiesta).

La evolución natural es desesperantemente lenta y, por paradójico que suene, más que proyectarse al futuro, es hija del pasado. Hemos decidido que no disponemos de tiempo y debemos adaptarnos al futuro de forma acelerada. También que, en lugar de adaptarnos al entorno local es mejor hacerlo a un entorno global. Son dos ideas esenciales: aceleración y globalización.

El aprendizaje es nuestra mejor alternativa para esas redefinidas reglas del juego, porque, en el corto periodo de la vida humana, no podemos permitirnos el lujo de cambiar a ritmo natural. Necesitamos acelerar: aprender rápidamente lo que otros han aprendido y descubierto antes que nosotros. Para eso tenemos los sistemas educativos, creados inicialmente para asegurar la difusión y replicación de valores y pautas sociales, y que ahora son imprescindibles para acelerar nuestro proceso de aprendizaje (y posterior cambio).

Pues bien, la existencia de un ámbito genéricamente tan eficiente como el sistema educativo ha traído una consecuencia indeseable: la idea de que toda la educación es precisamente responsabilidad del sistema educativo. En otras palabras, muchos piensan y pocos dicen que son los profesores los que tienen que enseñarlo todo.

Lo mismo da que se trate de resolver inecuaciones de segundo grado, explicar las consecuencias de la Revolución Francesa, apreciar el diabólico humor de Quevedo o conocer el modelo atómico estándar (que puede ser muy estándar, pero no se está precisamente quieto). Y también pedimos que en el comedor enseñen a nuestros hijos a manejar con soltura y corrección el cuchillo y el tenedor, que les proporcionen criterio para no quedarse obnubilados ante la telebasura, que les adiestren en las normas de tráfico, que les sensibilicen contra los malos tratos y las discriminaciones raciales, que les impregnen de espíritu emprendedor y que les acerquen los valores morales necesarios para ser ciudadanos responsables. Y por qué no, que les enseñen a cocinar o, ya puestos, también a planchar o a hacerse la maleta.

 


Niños en el comedor escolar
Todo eso está bien. Todo es necesario. ¿Pero todo lo deben aprender en el colegio o el instituto? ¿A qué nos dedicamos en casa? ¿A quejarnos de que en el colegio no enseñan como nos gustaría? ¿En dónde guardamos nuestra responsabilidad personal de educadores de nuestros hijos? ¿Por qué tantos adultos delegan casi todo en los profesores?

Creo que mirar para otra parte cuando nos toca ejercer de educadores no es razonable, ni conveniente ni moralmente aceptable. Los padres en particular, y también la sociedad en múltiples facetas, tienen una responsabilidad de la que no se puede abdicar. Derivar todo al colegio o el instituto no tiene sentido. Los horarios académicos no son de plastilina, no podemos ir llenándolos incesantemente de cosas muy importantes sin sacar otras tan importantes o quizá más. Tenemos que jerarquizar, y eso obliga a dejar cosas fuera, porque el tiempo de nuestros estudiantes y nuestros profesores no es más elástico que el nuestro, aunque resulte cómodo pensarlo. Así que debemos ser conscientes de que, con un tiempo limitado, quedarán fuera temas importantes, incluso importantísimos.

La educación es una tarea compartida, y muchas de las cosas que queremos que asuman nuestros hijos tendremos que enseñárselas en casa, y no siempre con palabras, sino a menudo con el ejemplo. La Constitución puede enseñarse en clase, pero a ser un buen ciudadano se aprende en casa. La Semana de la Solidaridad puede celebrarse en el centro escolar. Pero la sensibilidad social se aprende en casa. El debate civilizado se puede practicar en clase, pero el respeto a la diferencia razonable de ideas se aprende en casa.

Porque si no, a este paso, cuando un chico deje la ropa usada tirada en el suelo también le vamos a echar la culpa al instituto. Por no habérselo enseñado.

¿En lugar de qué?

 

Nota. Sobre el tema de la abdicación de las responsabilidades educativas en los colegios recomiendo el post de Pablo Gentili Los ricos y su pobre opinión sobre la escuela pública, publicado el pasado 17 de febrero en el blog Contrapuntos, de EL PAÍS, cuyo seguimiento también recomiendo vivamente. Gentili, al que he tenido la suerte de conocer en Buenos Aires, me parece un experto digno de ser leído y escuchado pero que muy atentamente.

 

Hay 19 Comentarios

Quizas el numero de alumnos que no logran terminar sus estudios,requiere una solucion que impliquen a todos,profesores,alumnos,colegios,padres,instituciones,gobiernos....Inquietud y desazon al constatar el altisimo fracaso escolar en España.Miedo a que nadie sea capaz de ejercer autocriticas para poder ganarnos el futuro y crear una sociedad mejor.Por favor,por favor BALONES FUERA NUNCA Y NADIE

me quedo con una sensacion de inquietud y desazon al leer este texto. Por instantes, como luces de la noche, susurra contenido, ya hasta tiene sentido, se ve el final del sendero. Por otros, es como una liquadora de esas SOmEla antiguas, donde parece que el autor hubiese vaciado palabras y las hubiese escupido.

Creo que la educacion para el paro, la educacion para criar borregos, y la educacion que aturde al hombre pronto se acabara. Quienes deseen prosperar, y ser robustos en sus vidas deben ser profundamente practicos, y dejar que vayan a educarse por años , o los que les gusta el parloteo, o les pagan por eso o simplemente porque son parte de una secta que da lo mismo el diploma que tengan, los colocara.

Las causales del fracaso escolar, según el ‘decir’ de los docentes tanto de la escuela urbana como de la urbano-marginal, remiten a factores externos a la escuela, ya sea a problemas cognitivos/afectivos/orgánicos de los alumnos, a las dificultades socio-económicas de sus familias, a la falta de participación/colaboración de los padres o bien a los modos de funcionamiento del gabinete de psicopedagogía u otras instituciones análoga.
No entiendo como nunca o casi nunca,se admite la responsabilidad del docente .
Cuando el docente sólo ve más allá de sí mismo a la hora de explicar el fracaso escolar, es bastante probable que:

· Se fundamente en una definición del concepto de fracaso escolar que parte del supuesto de que las dificultades u obstáculos confrontados por el alumno en su aprendizaje son propios de un sujeto que construye su conocimiento en soledad, sin la presencia y la acción fundamentada del docente en ese proceso de construcción.
· Participe, tanto a nivel actitudinal como comportamental, de esa ideología dominante en la sociedad con respecto al rendimiento escolar que se alimenta de la mitología de los dones y le concede especial importancia al influjo familiar.
· Exprese su malestar o una respuesta defensiva ante esa “...crítica generalizada que...considera a los profesores como los responsables inmediatos de los fallos del sistema de enseñanza. Creo que seria un tema que nos enriqueceria a todos,con un indice de fracaso escolar tan alto en España,no aprecian,que los docentes se desmarcan de la problematica,y cada vez mas tienden a criticar a los medios de comunicacion,a los padres,a los videojuegos....Por supuesto que esto influye pero los docentes en que escalon de la responsabilidad se encuentran......

Pues Eloy, miedo me da la ayuda que le das a tu hija de 8 años. Además de demostrar que no has entendido nada del artículo, te pones agresivo. ¿Le das 3 o 4 horas al día extra a tu hija de 8 años? Espera un par de años, que te odiará profundamente y seguramente busque cualquier excusa para escapar de la horrorosa presión a la que le sometía su padre fanático. Luego está lo de "escribir algunas cosas entre comillas", que no tiene sentido "alguno".

La idiotez más grande que he leído en los últimos años. Soy un padre “no creo que el señor éste lo sea” que además de dirigir una empresa y tener tres hijos, me dedico todas las tardes “unas 3 o 4 horas” a dar clase a una de mis hijas (de 8 años). Explicándola y ayudándola a aprender todo el contenido que tiene. Parece ser que el modelo de enseñanza para niños de 8 años es prácticamente igual al de la universidad es decir la profesora hace su speech, los que se enteran bien y los que no, se fastidian. Éste señor no tiene en cuenta que en fases de aprendizaje de éstos niños tan jóvenes influyen muchos factores. Maduración a nivel fisiológico de su mente, estado de su nivel de concentración que en unos casos llega antes y en otros se adquiere después etc. Para algunos casos la enseñanza en estas edades tiene que ser más personalizada, teniendo en cuenta los factores anteriormente mencionados y muchos otros. Les puedo asegurar que en mi caso concreto el peso de la enseñanza lo llevo yo personalmente y que con el modelo de enseñanza actual no cabe la posibilidad de dar una atención más personalizada a mi hija. Ni que comentar que los valores como ser humano, su educación en el ámbito relacional, su sensibilidad etc. Nacen directamente de la familia. Cosa de la que me siento especialmente orgulloso.
Para concluir creo que muy por el contrario a las afirmaciones sin ningún valor de este señor la enseñanza está cayendo en picado a una especie de única dirección y de única responsabilidad: La de los padres, que después de una jornada de trabajo despedazadora tenemos el compromiso y responsabilidad de hacer lo que no es capaz de hacer el modelo de enseñanza actual.
No quiero comentar nada sobre el modelo universitario y la preparación obsoleta con la que salen nuestros jóvenes. Pero como empresario responsable de una empresa de tecnología les puedo asegurar que es de risa. Le ruego, si tiene a bien, que mire primero en su casa antes de meterse en la de los demás.
Un Saludo.

Hay gente que aún no se ha enterado, esos padres modernillos que no quieren ser padres sino amigos de sus hijos, los hijos tienen que tener padres que les pongan límites y que les digan más a menudo NO. En el colegio de tooooda la vida han enseñado, y de toooooda la vida hemos ido educados de casa, pero claro de donde no hay no se puede sacar.

Eso es sabido de toda la vida. En el colegio no se aprende todo. El problema es que cada día hay mas padres que delegan el 100% de la educación en los colegios y se implican nada en sus hijos. Por eso la creencia de que en los colegios se aprende todo. No señor todo no.
http://www.menfoodspain.com

Señor VVVVVVV no se a que escuela habrás ido tu, ni donde llevas a tus hijos si los tienes, pero eso de los regalos al profesorado y los peloteos y enchufismos es de otra época. Hablar de falta de profesionalidad es faltar el respeto a la inmensa mayoría de un gremio maltratado sistemáticamente por todos, desde los padres a los políticos, pasando por medios de comunicación, tertulias de bar, etc...
Por lo visto todo el mundo sabe ser profesor menos nosotros...

No hace falta romperse la cabeza sobre de quien es el trabajo de educar y de quien no. La responsabilidad que tenemos los docentes está clara y yo como la mayoria de mis compañeros creo que tenemos la conciencia bien tranquila. Yo me dejo la piel en las aulas y ... no me importa , de verdad, y sabeis por qué?? porque me gusta mi trabajo, me gusta lo que hago y disfruto con ello y cuando veo padres y personas que ponen en tela de juicio nuestro dia a dia lo unico que pienso es que yo ya aporto al máximo mi granito de arena para que esta futura sociedad sea lo mejor posible y por eso estoy bien tranquila; ahora le toca a los padres y demás personas pensar... yo he aportado algo para esta sociedad futura?. Nosotros los tenemos 1,2 o quizas 3 años, pero ellos los tendran toda la vida...

Carlos Arroyo,cuando escribo sobre una especie en extinción me refiere a esos padres y madres que sí nos preocupamos por la educación de nuestros hijos ,y no me refiero a la académica ,sino a aquella que les haga buenas personas. Yo no delego en ningún maestro la tarea de enseñar el respeto a las mujeres , al medio ambiente , el amor al Arte..
en tener empática hacia personas que lo pasan mal ,en la higiene diaria y muchos otros temas.
Yo no quiero ni que lo lleven al cine , teatro, granja escuela.
zoo , fiestas...yo sólo pido exigencia académica.

Aunque parezcamos ,según usted, una especie en extinción algunos todavía existimos.

En lo que a mi caso respecta mi percepción es exactamente la contraria, que el Colegio intenta abarcar demasiados campos ajenos a lo académico relegando éste a las tareas escolares. Tanto ensayar la canción de la función de Navidad, la canción del día de la paz, la canción del aniversario del Colegio... hace que el tiempo, que no puede alargarse, no alcance para lo académico volcando el esfuerzo en los deberes para casa. Las salidas a un función de teatro, a un museo son enriquecedoras y necesarias y siempre tienen encaje en el horario y la formación de los alumnos pero el tiempo invertido en los ensayos de villancicos y actuaciones con la única finalidad de ser filmados en vídeo para posterior babeo de los padres, es dilapidar el valioso horario escolar en el que deberían estar aprendiendo materias que luego les envía a casa en forma de cuaderno de actividades. El desayuno saludable deberían aprenderlo en casa, las cuentas de multiplicar, en el Colegio.

No estaría de más que, además de la responsabilidad de los padres, apeláramos a la responsabilidad de la sociedad para con sus niños.
Sí, la sociedad. Vivimos en un mundo niñofóbico, donde los pequeños son vetados en restaurantes o en hoteles, donde personas muy amantes de su tranquilidad en plena playa un domingo te miran con cara de terror cuando te ven aparecer con tu prole o los que cuando te ven esperar tranquilamente con los enanos frente a un semáforo en rojo, ellos cruzan sin contemplaciones importándoles un pito tu educación, la de los niños y la suya propia.
desde luego que el colegio no es responsable de la educación de nuestros niños. Pero quizás todos seamos un poco responsables de su socialización y me da que unos por desidia, otros por egoismo y los más, por pasotismo, nos estamos olvidando de ello.

Todo esto está muy bien, pero también hay que ver los valores que se imparten en la escuelas, donde se valoran los enchufes, los regalitos al profesorado, el peloteo, etc., que lo único que denota es una falta de profesionalidad espeluznante en el profesorado.
No es sólo un problema de los padres, es un problema de toda la sociedad, vaga, interesada, pelotera y bastante ridícula, por cierto.

Un ejemplo de lo que digo. En el cole les enseñan, por ejemplo, algo de educación vial y ves a la salida de los críos cómo sus padres cruzan la carretera por donde les da la gana. Ves a esas madres relimpias en su casa tirando los papeles al suelo o hablar con palabrotas delante de sus hijos sin cortarse un pelo. La educación empieza en casa, porque los niños lo imitan TODO.

Un buen amigo profesor de primaria me suele contar infinidad de cosas de su día a día. Para él es muy frustrante ver que hay muchos padres que delegan en ellos la educación de sus hijos. No se refiere a la docente, que es normal, sino a la educación del comportamiento que es exclusiva de los padres. Y yo, por lo que veo en amigos y conocidos, observo una inquietante falta de responsabilidad con sus hijos cuando a se comportan como los chachi-papis de fin de semana cuando ¡no hay normas ni reglas de ningún tipo! porque (ojo, escuchado varias veces) los fines de semana son para disfrutar y no "amargarse" con esas cosas. Es decir, para qué vamos a educar al niño un fin de semana, con lo bien que se está viendo la tele o comprando en el corte inglés de turno. Total, ya los educarán en el cole. Terrible, pero es así en muchos casos. Igual que hay padres que no les dan una comida en condiciones a sus hijos, porque se meten en el burguer o una pizzería, dejando para el comedor del colegio, la "ingrata" labor de comer en condiciones. Nuestra sociedad infantil hace niños con comportamientos caprichosos. Veo a padres más preocupados por enviar wassaps o jugar a la consola de turno, que ponerse con sus hijos. Veo muchas teles puestas todo el día, con dibujos a todas horas o programas de cotilleo que padres pasando un rato con sus hijos.

Te lo resumo: A la escuela se va a aprender, educar se educa en casa.

Pones el dedo en la llaga, los docentes siempre estamos en el punto de mira porque se espera de nosotros que hagamos de padre, maestro, guía moral y espiritual de nuestros alumnos y es demasiada carga. Muchos son los padres que nos cargan con esa tarea, sin embargo desde distintos ámbitos (iglesia, estado,...) se nos insiste en lo contrario, no te pasescon el adoctrinamiento que eso es cosa de los padres.
Si todo esto lo aliñamos con frecuentes cambios de sistemas educativos ya tenemos la ecuación perfecta para entender la situación social de desconcierto y desprestigio que sufrimos los docentes.

Un saludo

No parece lo más adecuado, ni tampoco que sea deseable, que la escuela sea el principal formador en valores, que sea el vehículo de transmisión de una determinada ideología. Esto es lo que de alguna manera quería señalar el premio Nóbel José Saramago, cuando decía “yo fui educado por una familia de analfabetos, que me inculcaron valores sin muchas palabras”. La socialización del individuo, la incorporación de actitudes y aptitudes que le permitan incluirse en la comunidad a la que pertenece y contribuir a mejorarla, ha de ser el resultado del convivir cotidiano y no de un procedimiento diseñado y controlado por una institución. Especialmente si los valores que se intentan inculcar están en contradicción con los que se defienden o practican fuera de la escuela, o incluso dentro de ella.
http://www.otraspoliticas.com/educacion/desmontar-la-escuela

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Sobre el autor

Carlos Arroyo

ha navegado profesionalmente entre las cuatro paredes de un aula, la redacción de EL PAÍS y la dirección del Instituto Universitario de Posgrado. Esa travesía le ha convencido de que educar bien a los hijos es saldar buena parte de la deuda con la vida. Es autor de Libro de Estilo Universitario y diversos libros de ayuda al estudiante.

Web: www.ayudaalestudiante.com
Correo: arroyocarlos@ayudaalestudiante.com

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