Ayuda al Estudiante

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El ecosistema educativo tiene un triángulo esencial: estudiantes, padres y profesores. Lo demás es contexto. Si este se sitúa en el centro de gravedad, algo va mal. Los análisis sobre educación tienen un peligro casi invisible: la paralización fascinada por lo mal que estamos. Descalificar sin analizar es injusto y analizar sin proponer alternativas, estéril. Así que el propósito de este blog es claro: ayudar a estudiantes, padres y profesores a encontrar alternativas de mejora.

5 cosas que no debes hacer en vacaciones y 10 que sí

Por: | 08 de julio de 2013

Simpsons vacaciones
El de las vacaciones quizá sea un artículo que muchos nos sentimos obligados a escribir, pero de cuya utilidad no tenemos demasiadas garantías, ¿no crees? Por varias razones:

- es difícil abarcar el paisaje (chicos aprobados y suspensos; de distintos niveles educativos; intereses y personalidades diversas; calendarios, lugares, planes y familias diferentes…).

- es muy difícil hacer aportaciones originales.

- es extremadamente difícil ofrecer ideas atractivas para la mayoría de los estudiantes (sobre todo de ESO, Bachillerato y FP).

- es dificilísimo que algún chico tenga intención de hacernos caso.

- es casi imposible que alguno de ellos acabe siguiendo alguno de los consejos. 

Quizá, ante este panorama, este debería ser el punto final. 

Pero, como en el Mayo del 68, seamos razonables (no realistas) y pidamos lo imposible. Trataré de ayudarte a enfocar las cosas con tus hijos. Garantías operativas no tenemos, para qué vamos a negarlo, pero conviene disponer de un buen esquema mental para abordar el tema con ellos. Así que no nos desanimemos: las vacaciones escolares están aquí, y debemos enfocarlas con filosofía relativista, pero sin renunciar a cierto magisterio práctico. Aunque en bastantes lugares y niveles los antiguos exámenes de septiembre se han adelantado, eso no convierte julio y agosto en meses que deban arrancarse del calendario a efectos del aprovechamiento personal.

He planteado el post en dos partes, redactadas ambas en términos dirigidos a nuestros chicos. La primera está formada por aquello que no debemos hacer. Son cinco ideas generales de alcance verdaderamente estratégico. Se dicen pronto, pero tienen mucha más miga de lo que parece. La segunda es un conjunto de recomendaciones concretas y específicas, necesariamente adaptables a las circunstancias particulares de cada uno.

Empecemos por lo que no.

1. No te comprometas a lo que sabes que no cumplirás. Napoleón dejó dicho que “el único medio de mantener la palabra dada es no darla nunca”. Sin llegar a tanto, considera las serias consecuencias negativas de incumplir tus compromisos: 

- te convierte en una persona de gatillo fácil para promesas vacías, 

- neutraliza el gran poder motivador de esos compromisos

- y deja tu credibilidad por los suelos. 

Súmale a ello la consecuencia directa, sea cual sea, de no hacer lo que se iba a hacer. 

Así que, si tu desempeño en el curso ha dejado agujeros que debes reparar, no esperes la llegada de la varita mágica veraniega: en dos meses no harás más tú solo, que en los otros 10 acompañado. Pero ningún cambio es menor, así que es mejor que te prepares un plan creíble (ver puntos 5-8 más abajo).

2. No pases del todo a la nada. Un frenazo en seco, al igual que un gran acelerón, sería un cambio brutal y no precisamente beneficioso. Hasta para descansar se necesita cierto sentido del ritmo, así que, también en vacaciones, es bueno bajar el nivel de actividad del curso, pero sin llegar al encefalograma plano. Si abandonas la actividad intelectual en verano, ella te abandonará a ti en septiembre, y el inicio de curso te costará más. Las vacaciones de un estudiante deben enfocarse como las de un deportista: es un tiempo de relax, pero no una temporada de abandono.

3. No busques descanso en el reposo total, sino en la variación. No hay nada mejor que cambiar de actividad e intensidad para descansar a conciencia. Uno no se oxigena estando varios días tirado en la cama, sino haciendo cosas distintas de aquellas que provocaron la necesidad de descansar. Me explicaré mejor: leer un buen libro permite descansar de un día de fiesta descomunal, al igual que una gran fiesta permite descansar de un día leyendo a muerte para preparar un trabajo; un viaje viene bien después de una temporada de exámenes, pero no es lo mismo después de cinco o seis viajes seguidos. En definitiva, lo que propongo no es arreglar el mundo en verano, sino mantener el pulso y la estimulación diaria en un nivel discreto.

4. No te encierres en los mismos escenarios y los mismos personajes. Para retomar fuerzas y no sucumbir a la rutina desmotivadora, necesitas cambiar de aire, y ese aire incluye a las personas y a los lugares habituales del resto del año. Esto quiere puede querer decir viajes, nuevos amigos y nuevos descubrimientos vitales. Todo lo que te aporte aire fresco en tu manera de ver el mundo puede ser muy positivo.

5. No vegetes 12 horas esperando las 6 de fiesta nocturna. El día a día veraniego de muchos estudiantes (sin materias pendientes o con ellas) transcurre de un modo que a ellos les parece natural y a los adultos estrafalario. Son 12 horas tirados en la cama o en el sofá, secuestrados por la pantalla del móvil, del portátil o de la televisión, y con el encefalograma bajo tierra. Todo parece la gran víspera de una fabulosa salida nocturna. Curiosa manera de tirar a la basura la mitad del día.

Una vez establecida esta especie de marco negativo general, vayamos a pautas más específicas. La variabilidad de las personas es amplia, pero lo importante es que cada uno haga su propia reflexión e interpretación de estas recomendaciones.

1. Divide las vacaciones en tres tramos. Desconexión (total), Recuperación (gradual) y Preparación (para la vuelta). 

2. El primer tramo es el de desconexión total. Puede durar una semana. Es el único de relax total, de encefalograma por los suelos, de reseteo mental. Lo podríamos llamar PVT (periodo de vagancia total). Es igual para quienes tienen materias pendientes que para los que no. No es un premio, es una necesidad. 

3. El segundo tramo es el de recuperación gradual. Dura la mayor parte de las vacaciones, entre 1,5 y 2 meses. Una vez reseteada la mente, necesitamos ponerla gradualmente a tono, poco a poco, pero sin las exigencias del curso normal. Centrándonos más en cosas que nos interesen, si no tenemos nada pendiente, y en lo que sea necesario estudiar si es el caso.

4. El tercer tramo es el de Preparación para la vuelta. Es el más corto, solo 3 o 4 días, pero es muy importante, porque permite llegar a clase con el motor encendido y en buenas condiciones de arrancar el curso. Consiste en afinar el instrumento antes del concierto (en este caso, la mente y el cuerpo), en una mentalización positiva respecto al hecho de que el curso es inminente, pero también en la preparación y puesta a punto de todo lo que se necesita para empezar. No es admisible comenzar el curso con el equipamiento a medias y la mente todavía deambulando por la última discoteca. Si afrontamos el último tramo de vacaciones como el del despiporre de despedida, lo más probable es que lleguemos a clase con una actitud más que negativa.

5. Si has suspendido, prepárate un horario de trabajo que puedas cumplir de forma realista: dos horas por la mañana y una por la tarde; o al revés, depende de ti. De 5 a 6 días a la semana. Pero cúmplelo. Te ayudará a cumplirlo no hacerlo coincidir con los momentos en los que todos los demás están divirtiéndose. Y si has aprobado, pero tienes tareas encargadas, haz algo similar, aunque más light.

6. Si te gusta leer, aprovecha para hacerte una selección interesante para el verano. No te engañes creyendo que puedes leer 25 libros. Si lees 5, estará muy bien. Un consejo que no apreciarás ahora, pero te vendrá bien luego: mete en el pack uno de los que previsiblemente deberás leer el curso próximo. Así vas adelantando y, si es de los más largos o complejos, mejor. Si no te gusta leer, pide consejo sobre un par de libros de esos que casi se leen solos. Pero intenta leer.

Cursos de verano de inglés.JPG (Conflicto de codificación Unicode)
7.
Si vas a hacer un curso de inglés, hazlo sin españoles al lado. Siento ser tan rotundo, pero gastarse varios miles de euros en un curso con más interacción en español que en inglés, es un error de los malos (o sea, de los imperceptibles). ¿Que algo es algo? Sí, pero es un tonto consuelo si hay alternativas mejores. Y, si no vas a hacer un curso de inglés, lee un libro en inglés. No es necesario que sea de clase, pero ve acostumbrándote a leer en inglés.

8. Si crees que tienes puntos débiles en algunas materias o necesitas un dominio especial en otras (porque te las volverás a encontrar en próximos cursos o aspiras a especializarte en ellas), no está mal que te plantees tres o cuatro horas a la semana para profundizar o repasar. No solo reforzarás, sino que mantendrás tu tono como estudiante.

9. Aprovecha el verano para hacer deporte. El que más te apetezca, pero haz deporte. Y si es en compañía, tanto mejor. El deporte moderado es muy bueno para el rendimiento intelectual.

10. Disfruta todo lo que puedas, pero no identifiques el disfrute con la nada.

Fuera de la lista te hago una última recomendación: lee el post titulado Tus errores son tu gran palanca de aprendizaje, del próximo lunes 15 de julio. Te permitirá hacer una autoevaluación del curso recién acabado que te ayudará a mejorar para el próximo.

Hay 18 Comentarios

Muy acertado todo. Algunas de ellas no la había pensado nunca, como lo de "No busques descanso en el reposo total, sino en la variación" que me parece genial.
Muy de acuerdo en todo. Aunque pondría un punto más en cosas que hacer. Un punto 11:
- Al menos saca una semana o dos para visitar algún lugar con gente afable, campechana pero con energía, divertida, que contagie las ganas de vivir y te haga reponer las fuerzas. Yo he probado los dos últimos años en La Costa de Cádiz a través del portal http://www.alquilarapartamentoenconil.com/ y la experiencia fue francamente buena.

Gracias por vuestro post !!

para mostrarselo a mi mama

¡Totalmente de acuerdo con el punto 7! En mi caso, no tenía miles de euros para irme a hacer un curso al extranjero pero sí necesitaba aprender inglés. Me recomendaron aprender a través de Skype con One2OneAcademy Estoy aprendiendo muchísimo y el hecho de que te pases la clase hablando con profesores nativos me parece un lujo. Muy recomendable.

¡Totalmente de acuerdo con el punto 7! En mi caso, no tenía miles de euros para irme a hacer un curso al extranjero pero sí necesitaba aprender inglés. Me recomendaron aprender a través de Skype con One2OneAcademy (http://www.one2oneacademy.com). Estoy aprendiendo muchísimo y el hecho de que te pases la clase hablando con profesores nativos me parece un lujo. Muy recomendable.

Pues menos mal que he leído el artículo, porque si no fuese así igual no hubiese sabido que hacer en estos meses de verano.

Gracias Dios por escribir así... madre mía...

http://cuidadoconloshuevos.blogspot.com/

Todo esto no está mal para estudiantes pijos ó de papa, porque me parece que una cosa es veranear y otra pasar el verano.

Muy interesante pero creo que estoy contigo cuantos seguirán tu consejo... muy pocos, por desgracia...

Muy buen artículo!!!! No siendo ya joven, lo veo muy práctico y espero que lo que temes, -que no se le preste atención-, sirva para que a algunos estudiantes recuperables para la "causa", les sirva de guía para este y sucesivos veranos.

¡Muy interesante! Los estudiantes nos merecemos unas buenas vacaciones y a empezar el curso que viene con mucha fuerza. Yo estoy ilusionada porque me voy a estudiar a Madrid y me muero de ganas de instalarme ya en la nueva residencia universitaria NEO MAGNA (http://bit.ly/rneomagna2 ).

Aplicación de las nuevas tecnologías a la Educación: http://cort.as/4cgE

Carlos Arroyo, como siempre, tan atinado en sus recomendaciones. Me parece una programación estupenda. Mi único temor es la serie de epítetos y descalificaciones que hubiera soltado cuando era estudiante. ¿Leer en verano? ¿¡¡¡Estudiar en verano!!!? ¿Hacer otra cosa que no sea no hacer nada? Tales preguntas irían acompañadas de los consiguientes insultos referidos a los malditos adultos que pretenden que seamos permanentemente productivos. ¡Un poco de pereza, por favor!
Leer, ver películas, viajar a los más mayores, practicar (que no estudiar) inglés,..., son actividades que me parecen coherentes. Lo de repasar en lo que hemos ido flojos, buena idea, pero puñetera, a que negarlo. Y prepararse, en general, para el curso que viene, suena interesante, pero mortificante.
¿Por qué no nos peguntamos de una vez para qué sirven los malditos exámenes? ¿Por qué hemos de recuperar lo que no se ha trabajado bien durante el curso, sea de quien sea la responsabilidad? El verano para disfrutar, por favor, lo cual no quiere decir, como se señala en el artículo, que pongamos el cerebro por debajo de cero. El resto del año para trabajar el cerebro y el conocimiento de manera más formal.

Para los que tienen que estudiar selectividad ( y con enlaces para ESO y bachillerato) recomiendo

http://academiaarganzuela.wordpress.com

Un saludo.

Buena idea este blog. Útil para los chavales que tienen que estudiar en el verano. ¡Ánimo para ellos!

Las mejores aplicaciones infantiles de utilidad pedagógica para el verano: http://bit.ly/NFjzqb

El artículo muy bien, pero el "coger prestada" una imagen de 123ref sin pagar derechos, muy feo. Anda que no tendrá fototeca El País de la que tirar...

Arroyo, que no Arrollo. Perdón.

Carlos Arrollo, deberías de informarte acerca del uso de fotografías con derechos de imagen. Nada más que añadir.

Me parece fantástico como programación!
Particularmente el punto 7 de las cosas que hacer: después de estar estudiando todo el curso inglés, creo que lo mejor es intentar ponerlo en práctica, a través de voluntariados, trabajos de verano, au pair,...en esas situaciones uno termina hablando sí o sí con los 'lugareños', además del subidón de autoestima cuando uno se da cuenta de que te las apañas mejor de lo que parece!

Y ciertamente, cambiar de actividad ayuda a 'reposar' lo que uno ha estudiado y al volver a coger los libros parece todo más fácil.

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Sobre el autor

Carlos Arroyo

ha navegado profesionalmente entre las cuatro paredes de un aula, la redacción de EL PAÍS y la dirección del Instituto Universitario de Posgrado. Esa travesía le ha convencido de que educar bien a los hijos es saldar buena parte de la deuda con la vida. Es autor de Libro de Estilo Universitario y diversos libros de ayuda al estudiante.

Web: www.ayudaalestudiante.com
Correo: arroyocarlos@ayudaalestudiante.com

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