Ayuda al Estudiante

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El ecosistema educativo tiene un triángulo esencial: estudiantes, padres y profesores. Lo demás es contexto. Si este se sitúa en el centro de gravedad, algo va mal. Los análisis sobre educación tienen un peligro casi invisible: la paralización fascinada por lo mal que estamos. Descalificar sin analizar es injusto y analizar sin proponer alternativas, estéril. Así que el propósito de este blog es claro: ayudar a estudiantes, padres y profesores a encontrar alternativas de mejora.

Reinventemos nuestra educación, porque se basa en creencias erróneas

Por: | 21 de noviembre de 2013

Trabajo en equipo
 

AUTOR INVITADO: SEBASTIÁN BARAJAS CASENY, emprendedor y consultor de empresas en finanzas corporativas, nuevos negocios y procesos de aprendizaje organizativo, gestión del cambio y formación.

 

En pleno siglo XXI, tras haber logrado llegar a la luna, con todo el planeta cableado y una nube tecnológica llena de páginas de información flotando sobre nuestras cabezas, resulta que nuestra sociedad, libre, abierta y avanzada, aún no sabe enseñar a nuestros hijos a leer o a calcular, según los datos del informe PISA. Quizá se deba a que eso de enseñar sea una difícil tarea, o a que nuestros hijos sean cada vez menos inteligentes… o a lo mejor es que hay algo en la base del sistema educativo que estamos haciendo realmente muy mal.

Imaginemos a un observador externo que no hubiese tenido ninguna experiencia con nuestro sistema educativo y que observase, con una mente limpia, inquisitiva y racional, lo qué hacemos en materia de educación y por qué lo hacemos. Descubriría una serie de creencias e hipótesis básicas de trabajo que no soportan el más mínimo contraste empírico y que son la causa de los graves problemas que tenemos. Pero nosotros nos hemos criado desde nuestros tres años de vida dentro de este sistema, por lo que nos resulta imposible concebir una forma diferente de hacer las cosas y, aunque sepamos que esta no funciona, no somos capaces de ver las causas profundas del problema. Eso hace que sigamos andando en círculos concéntricos sin ir a ninguna parte.

Veamos qué ha descubierto nuestro observador imparcial sobre las creencias del sistema:

1. Primera creencia: Enseñar es posible y los profesores enseñan. Ya dijo Galileo: “No podemos enseñar nada a ningún hombre, solo podemos ayudarle a aprenderlo por sí mismo”.

La evidencia empírica nos dice que es imposible enseñar algo a alguien si ese alguien no pone esfuerzo de su parte. Si una persona se dispone a aprender algo implicándose en ello, sí le podremos ayudar. La motivación es un requisito indispensable para el aprendizaje. Por lo tanto hemos de fijarnos en los mecanismos que guían el aprendizaje, es decir, en los alumnos, más que en la enseñanza, es decir, en el profesor. La conclusión es que enseñar no es posible si el alumno, o mejor el aprendiz, no pone el esfuerzo requerido de su parte y, para ello, ha de haber motivación.

2. Segunda creencia. La clase magistral es la unidad básica de organización del aprendizaje. La clase magistral, a la que sometemos a los estudiantes durante 18 años de su vida, tiene un origen muy curioso. En los monasterios de la Edad Media, origen de nuestras escuelas actuales, un (el) monje que sabia latín, leía un (el) libro, la Biblia, hecho a mano. Pocos monjes y pocos libros justifican la lectio (lección o lecture). En esa época, no había mucha discusión posible sobre la interpretación de los textos sagrados. Por lo tanto, “el Libro dice la Verdad que hay que aprender (memorizar)”. Sin más. Y hasta aquí hemos llegado.

La evidencia empírica sobre el grado de aprovechamiento de una clase nos dice que está entre muy poco y nada. Nuestra propia experiencia directa puede servirnos para evaluar lo que recordamos de cualquier conferencia a la que hayamos asistido, por mucho interés que hayamos puesto y muchas notas que hayamos tomado. Dos días después apenas retendremos alguna información. La conclusión es que la clase magistral es una tecnología educativa completamente ineficiente.

3. Tercera creencia. Las asignaturas son la base para organizar el conocimiento. ¿Puede alguien concebir un sistema educativo sin asignaturas? Pues deberíamos hacerlo, porque  organizar la vida escolar y universitaria de esta forma es absolutamente arbitrario. No existe ninguna base empírica ni racional para determinar qué es y qué no es una asignatura. Éstas se construyen como compendios de temas teóricos, normalmente los que sabe el profesor. La vida profesional real no se organiza en asignaturas, ni en repetir teorías en abstracto, sino en resolver problemas mediante la aplicación de complejos procesos de razonamiento.

La evidencia empírica nos dice que la transferencia del aprendizaje de una asignatura teórica a la vida real es nula. The learning transfer problem es un área de estudio sobre la eficacia del método tradicional, que llega a unas conclusiones que nadie quiere escuchar. Negar la evidencia no es el camino para resolver nada. La conclusión es que organizar el sistema mediante asignaturas teóricas es un trabajo inútil de cara al futuro profesional de los alumnos y, por lo tanto, de la sociedad.

4. Cuarta creencia. Los exámenes miden el aprendizaje. En este vídeo puede verse como se critican los exámenes por ser un mal método de medir el aprendizaje. Pero no es, ni mucho menos, un vídeo moderno: es un NoDo de la época, y se refiere a la Ley General de Educación (Villar Palasí, 1970). Dicha ley eliminó las reválidas que el ministro Wert vuelve a poner.

La evidencia empírica nos dice que nadie sería capaz de aprobar el mismo examen, dos meses después, sin estudiar. Y que un profesor de Historia de un instituto sería incapaz de aprobar el último examen de Física que haya puesto su colega de claustro, y viceversa. Si los propios profesores son incapaces de aprobar los exámenes de otra asignatura, ¿como podemos exigir a los alumnos que los aprueben? Si el examen es importante y su contenido también, ¿no debería ser algo que cualquier adulto supiera hacer, de forma natural? La evidencia empírica nos dice que la memorización tiene un efecto muy limitado en nuestra mente. Nuestro cerebro no está preparado para retener grandes cantidades de información. Y realmente no lo necesitamos. La conclusión es que la memorización es un esfuerzo inútil, y los exámenes también.

5. Quinta creencia. El sistema educativo enseña a entender el mundo. Estoy participando en un foro de discusión sobre educación, preparando unas jornadas de reflexión que patrocina el Consell Escolar de Catalunya. La mayoría de los participantes son profesores, y cuando propongo que la educación debe preparar a los chicos y chicas para la vida profesional, responden, sistemáticamente, que su labor fundamental es prepararlos para la vida, para entender el mundo. Esta creencia es sumamente curiosa, y se da mucho más en los profesores de humanidades, que habitualmente creen que “entender la vida” es tener una capa superficial de “cultura general”.

La verdad es que el tema es muy sencillo, mientras tengamos necesidad de trabajar para ganarnos la vida, y no veo un futuro próximo en el que esto no vaya a suceder, la mejor manera de “entender la vida” es prepararse para la vida profesional real. Por otro lado, nunca me he encontrado como adulto con alguien que, ante una crisis personal, de las que todos tenemos, haya ido a un psicólogo profesional en busca de consejo y le haya recomendado un curso de filosofía como terapia, y le haya puesto a continuación un examen antes de dar por resuelta la crisis. Tampoco conozco ningún plan en el sistema penitenciario que proponga resolver los problemas de delincuencia estudiando ética.

El contenido del sistema educativo esta completamente alejado de las necesidades de nuestra  sociedad. Este hecho queda perfectamente reflejado en la magnifica película de Laurent Cantet, La Clase. La conclusión es que lo que sucede en el aula, una actividad ritualizada y descontextualizada del mundo real, no tiene nada que ver con la vida real y, por lo tanto, es muy difícil que sirva para entender el mundo y la “vida”.

 

Las columnas que sustentan el sistema educativo tienen los pies de barro. La realidad es que el proceso de producción que tenemos hoy en la educación (clase magistral protagonizada por un profesor, estudio de teorías descontextualizadas y exámenes por asignaturas) está completamente obsoleto y no ha variado en los últimos 500 años.

Una hipótesis de Seymour Papert ilustra bien esta situación “Si pudiéramos trasladar a un cirujano de 1890 a un quirófano de 2013, entraría en shock y no sabría por donde empezar. La cantidad de innovación que ha habido en cirugía le impediría siquiera entender lo que sucede. Pero si tomásemos un profesor de instituto de la misma época y lo trasladásemos a una clase de hoy en día podría impartirla sin ninguna dificultad”.

Pero lo realmente importante y clave en este asunto es que nuestras creencias nos hacen negar la evidencia. Pretender mejorar el sistema educativo sin cambios profundos en el proceso de producción y la tecnología de aprendizaje es como querer hacer el tren de alta velocidad manteniendo la tecnología de la máquina de vapor.

La única forma de avanzar es mediante un proceso de reingeniería, tal y como se hace en la industria cuando el producto se queda obsoleto, los costes de producción son inasumibles o los clientes se marchan porque el producto no satisface sus necesidades: todas estas condiciones se dan, aquí y ahora, en nuestro sistema educativo.

La reingeniería de procesos es el rediseño radical y la reconcepción fundamental de los procesos de negocio, para lograr mejoras, de varias escalas de magnitud, en costes, calidad, nivel de servicio y velocidad de ciclo. ¿Suena bien? ¿Es algo que necesita el sistema educativo? ¿Por qué se hace en automoción y tenemos mejores coches, más seguros, más eficientes, menos contaminantes y más baratos cada año, y no lo podemos hacer en educación?

Un proceso de reingeniería es un proyecto de extrema complejidad y se necesitan auténticos expertos para poder diseñar y ejecutar un proceso de estas características. Los requisitos necesarios para realizarlo con éxito son fundamentar todo el diseño en evidencias empíricas ciertas (método científico) y suspender las creencias que acompañan al statu quo actual.

Roger-Schank-Tiching
Este grupo de expertos existió entre los años 1989 y 1996 en la Universidad Northwestern en Chicago en el Institute for The Learning Science, liderado por el científico cognitivo y experto en Inteligencia Artificial Roger Schank. En esos años se sentaron las bases de lo que hoy conocemos como Story Centered Curriculum y que es un ejemplo, probado ya con éxito, de reingeniería del proceso de producción en educación.

Podemos afirmar con rotundidad que hoy ya sabemos cómo construir un sistema de producción distinto, fundamentado en los conocimientos que tenemos de ciencias cognitivas, que nos confirman, sin ningún asomo de duda, que la única fuente duradera de aprendizaje es la experiencia, la práctica continua en hacer algo, el learning by doing (Aprender haciendo).

¿Cómo se organiza este proceso? ¿Qué sustituye a la clase magistral y a las asignaturas? ¿Y a los exámenes? ¿Qué papel juegan los profesores? ¿Qué experiencias reales tenemos y con qué grado de éxito las evaluamos?¿Qué posibilidades tenemos de aplicarlo a gran escala?

Todos estos temas son los que he desarrollado en el libro Aprender es hacer (Editorial Viena), con el único objetivo de plantear un debate libre de las “creencias” erróneas que encarcelan nuestro razonamiento y nos impiden avanzar en un tema tan serio como este. 

Del mismo modo, y para demostrar de forma empírica que este sistema funciona y que es una alternativa a los jóvenes licenciados en paro, hemos lanzado, junto a Roger Schank, Xtol Masters, una serie de cursos orientados al reciclaje profesional basados en la metodología Story Centered Curriculum.

 

NOTA SOBRE EL AUTOR INVITADO 

Sebastián Barajas es consultor de empresas y emprendedor. Dentro de las actividades que actualmente desarrolla están las finanzas corporativas (www.seisa.es) el lanzamiento de nuevos negocios (www.intelectium.com) y los procesos de aprendizaje organizativo, la gestión del cambio y la formación (www.learningworks.es).

En sus más de 30 años de experiencia profesional ha trabajado para grandes multinacionales del sector (Andersen Consulting, hoy Accenture, y Deloitte) y también en sus propias empresas. Y ha liderado proyectos en sectores como la banca, energía,  alimentación, construcción, telecomunicaciones y minería, para clientes nacionales e internacionales.

Aprender es hacer. Sebastián Barajas
Su interés por el aprendizaje y las ciencias cognitivas ha sido una constante desde sus inicios profesionales, por la complejidad de los proyectos de transformación empresarial, implantación de nuevas tecnologías y reingeniería de procesos de negocio, en los que ha participado. 
Proyectos en los que el aprendizaje, a gran escala, de nuevos comportamientos, es la clave del éxito. Es licenciado en Ciencias Económicas por la UAB y MBA por ESADE.
 

Hace ya unas semanas empecé a leer su libro Aprender es hacer (aquí podéis verlo hablando de él, entrevistado por María José García para La aventura del saber, el veterano programa educativo de La 2). Desde las primeras páginas, me di cuenta de que no podía dejarlo escapar. Así que le pedí que escribiera un artículo para el blog, a lo que se prestó de inmediato. Sobre el libro, simplemente diré que será interesantísimo tanto para quienes que finalmente lleguen a compartir ideas con él, como para aquellos que lo consideren excesivamente rompedor. En cualquier caso, es un libro que, con argumentaciones de inapelable lógica, nos hace replantearnos lo que estamos haciendo. Y eso es impagable, aunque es justo reconocer que resulta muy turbador.

 

 

Hay 11 Comentarios

Excelente!!! Felicitaciones. Todavía falta un poco cambiar la forma de pensar de algunas personas, pero allá vamos. Lo bueno es que se está hablando de esto y ya estamos empezando con el cambio. Muchas gracias,

Buen Artículo.
Sölo dos cosas: la vida no es sólo el quehacer profesional.ahí el artículo se queda estrechos en eso.
y la otra es esta frase "Tampoco conozco ningún plan en el sistema penitenciario que proponga resolver los problemas de delincuencia estudiando ética."
Malas noticias... en Chile a grandes empresarios que robaron a mucha gente pobre... se les condenó a una multa y CLASES DE ÉTICA... parece chiste pero es cierto.

No entiendo concebir la educación como si de un producto tecnológico se tratara, como si fuésemos máquinas en continua evolución que necesitáramos actualizarnos para los medios de producción que el sistema (capitalista y liberal) necesita. Qué tendrán que ver los avances tecnológicos de un quirófano con lo que es una persona. Por otra parte ese quirófano asombroso ha sido posible gracias a personas que, según el autor, han recibido una educación obsoleta.
Luego su argumentación no sigue un método lógico. Cuando le interesa desmonta lo que hay (las creencias asentadas sobre educación) y cuando no le interesa recurre a lo que hay (no conoce ningún sistema penitenciario en que se impartan clases de ética para erradicar la delicuencia) A lo mejor precisamente la delicuencia es tan frecuente por esas clases de ética. Y prepararse para la vida es algo más que ganarse el pan, es ganárselo con honradez, pensando en los demás y teniendo unos principios básicos de comportamiento, es decir, firmes, asentados, sólidos. Conceptos opuestos a esa evolución solicitada por el autor. Tal vez el problema de la educación actual radique en que nos hemos pasado evolucionando, en que habría que retomar lo que los profesores de letras dicen de "entender la vida", que no es otra cosa que entendernos a nosotros mismos, que somos algo más, mucho más, que futuros o actuales profesionales al servicio de la producción en cualquier empresa.

Al artículo le falta rigor por los cuatro costados y es excesivamente simplista, propio del mundo empresarial donde quizá su método si sea útil. Creo que (sin mala intención) el autor es demasiado ingenuo creeyendo que el conocimiento es una cuestión práctica que se puede tratar de forma sencilla.


El autor intenta hacer dogma de lo que dice repitiendo constantemente "la evidencia empírica" sin dar ninguna referencia ni ningún dato, ¿donde esta el empirismo entonces? Poquísimas argumentaciones y muchas frases preparadas. Se le ve el plumero...


Quiere dar al artículo un aspecto científico cuando en realidad propone que el conocimiento o las teorias se deben abandonar en la enseñanza y centrarse en la aplicación. Muy contradictorio ya que cualquier ducho en ciencias sabe que esta, desde ni se sabe cuánto, se desarrolla en base a teorías o paradigmas que van cambiando. Plantearse cambiar esto es igual que cuadrar el circulo. La misión de la universidad en cuanto a docencia ha sido y es la enseñanza de ciencia y otros saberes, por tanto es normal que se siga esa metodología con las limitaciones obvias que impone el estar un sociedad.


Si bien es cierto que no estoy de acuerdo en algunas cosas, como el necesario interés del alumno por aprender, creo que hay muchas aseveraciones sin argumentación que se pueden resumir en la eduación especialmente a niveles superiores (UNIVERSIDAD) no es una escuela de formación profesional.


Un ingeniero, matemático, químico, arquitecto piensa, diseña, razona, discurre. Muy complicado enseñar estos saberes siguiendo el método "naif" propuesto que es más bien un libro de recetas.

Algunos detalles:

¿Puede alguien concebir un sistema educativo sin asignaturas? Pues deberíamos hacerlo, porque organizar la vida escolar y universitaria de esta forma es absolutamente arbitrario.

Esto es demasiado ingenuo.

"La conclusión es que organizar el sistema mediante asignaturas teóricas es un trabajo inútil de cara al futuro profesional de los alumnos y, por lo tanto, de la sociedad."

Volvemos a lo mismo, la ciencia se construye a base de teorías.

Un ingeniero de teleco no puedo diseñar antenas si no tiene una formación en electromagnetismo. De forma simular, un industrial necesita de conocimiento de Teoría de estruturas para poder aplicar los conocimientos.

He puesto dos ejemplos de carreras prácticas, pues imaginense algunas más teóricas como matemáticas, física o biología.

Podemos afirmar con rotundidad que hoy ya sabemos cómo construir un sistema de producción distinto, fundamentado en los conocimientos que tenemos de ciencias cognitivas, que nos confirman, sin ningún asomo de duda, que la única fuente duradera de aprendizaje es la experiencia, la práctica continua en hacer algo, el learning by doing (Aprender haciendo).

Esto es una falacia y gorda. Personalmente creo que el razonamiento es bastante más fuerte que la experencia.


En definitiva, un emprendedor que se hace pasar por científico (sin conseguirlo) para vender la moto. La educación es algo más serio que lo que este señor propone.

Un saludo.

¿Qué tendría que cambiar en nuestra forma de aprender y de educar para que nuestro sistema educativo deje de ser anacrónico y esté en armonía con los espacios y los tiempos en los que vivimos?

Aunque parezca una contradicción, una de las primeras medidas sería abandonar el utilitarismo de los conocimientos; dejar de aprender con la intención de usar y empezar a hacerlo para formarse, para darse forma como persona. Aprender a leer es útil, pero es mucho más que eso. Leer no es traducir lo que está escrito, ni comprender y ejecutar correctamente una secuencia de instrucciones; leer es descubrir qué hay más allá de las palabras, encontrar su ritmo y recuperar las asociaciones y pensamientos que las vinculan. Leer, en realidad, es volver a escribir, haciendo nuestro lo que ya está escrito. Pero no es así como se enseña la lectura. Y lo mismo podría aplicarse para el cálculo, el dibujo, la historia, la física o cualquier otro de los saberes convencionales.

Un segundo cambio, que está relacionado con el anterior, es dejar de enseñar lo que creemos que se va a necesitar y empezar a enseñar lo que ahora se necesita; es decir, proporcionar aquello que tiene un sentido para el que aprende, aunque solo sea el de disfrutar con ello. Por ejemplo, diseñar y construir el prototipo de un coche que se mueve es mucho más concreto y tiene más significado que calcular su velocidad o describir el funcionamiento del motor de explosión; además es muy posible que, después de construir el coche, se quieran aprender estas cosas.

Se trata de resolver un problema real, una situación concreta, que no es trivial pero que está dentro de nuestras posibilidades, con todos los conocimientos y habilidades que tenemos en este momento, así como con aquellas que tendremos que adquirir o desarrollar durante el proceso.

http://www.otraspoliticas.com/educacion/educar-para-la-incertidumbre

Sorprende un poco que no se mencione la muy vieja máxima alquimista "lo que haces, te hace". El "Institute for the Learning Science" norteamericano no descubrió nada nuevo. Los alquimistas de todos los tiempos se han opuesto siempre al dogmatismo positivista imperante en todas las culturas. Frente a las enseñanzas teóricas ha habido siempre movimientos vilipendiados por los "maestros" oficiales como heterodoxos. Va siendo hora de que se reconozca el error y se desnitrifiquen las "creencias". Todos los oficios se aprenden practicándolos libremente, sin prejuicios rectores orientadores de la búsqueda que representan. No creo que esto sea nada nuevo para cualquier investigador científico de nuestro tiempo. Pero eso es, precisamente, lo que asusta a los pontífices dogmáticos y a sus instrumentos sociales (por ejemplo, los Wert de toda laya)….

Completamente de acuerdo con todo, menos con la la idea simplista de reducir la Educación a la formación para el mercado laboral. Argumentos como este se lo ponen muy fácil a muchos profesores, padres, políticos y gestores que no desean la transformación del Sistema Educativo.

http://fracasoacademico.wordpress.com/

Pero que artículo tan bueno!
Pero por qué no le hacen ministro de educación o mejor aun presidente? Una verdadera pena.

Me ha parecido un artículo muy interesante. Estoy de acuerdo en que la mejor forma de aprender es haciendo las cosas, equivocándote, analizando donde está el error y volviendo a empezar. En cuanto a la propuesta del método puedo decir que lo conozco y funciona. Mi hermana estudió con este sistema un postgrado en la Salle, en Barcelona, y hablaba maravillas de lo fácil y rápido que pudo avanzar en su carrera profesional.

PAULO FREIRE PRESENTE
Francisco de Alencar
Professor
Brasil

APRENDER PENSANDO y acostumbrarse a pensar.

Esa es la diferencia.

La diferencia entre un trabajador moderno y uno clásico está en entender lo que se hace y por qué se hace y eso a cualquier escala.

Para eso hay que acostumbrar a los niños y a los jóvenes a pensar en distintos niveles de abstracción desde lo concreto a lo general.

La diferencia entre una persona y una máquina está ahí y no en el mero ejercicio de una actividad económica.

No hay nada más perjudicial para la sociedad por ser perjudicial para sus individuos que dejar que "los expertos" como tú piensen por ellos en calidad de "especialistas". La clave de las comillas está precisamente
en que son supuestos expertos y supuestos especialistas.

La diferencia entre un científico o un tecnólogo y el mago Merlín es precisamente el entendimiento.

La vida es mucho más que el trabajo y la actividad profesional. Es obvio, aunque a veces no lo parezca, que los parados están vivos. Parecerían mucho más vivos si te hicieran ver a ti y a tus amigos con dinero que no tenemos mejores coches sino que tenemos coches con más equipamiento, pero con las mismas o más visitas imprevistas al taller, especialmente en las marcas denominadas premium. Es la fabricación a gran escala la que abarata un producto y eso, a nivel industrial, es el resultado de una ley que impone unos límites (las directivas EURO, la obligatoriedad del ABS y luego del ESP) y no de las demandas del mercado (el turbo es un viejísimo invento de Garrett, como lo es el compresor o la inyección directa).

En fin, tu balbuceos en inglés, tus eslóganes de visionario no son sino un ejemplo de puro marketing propio de esa gran mentira que pretende convertir todo en un proceso industrial cuyo único objetivo es aumentar aparentemente sin límite el beneficio de quienes hacen dinero con su dinero.

Si tuviéramos que preparar a nuestros jóvenes pensando en lo que esperan de ellos nuestros empresarios, el reto sería muy fácil de cumplir: habría que preparar idiotas sin conciencia individual y sin capacidad de entendimiento ni de abstracción. La razón es simple, pues tendrían que estar dispuestos a sacrificar su vida a la creación y el beneficio absoluto de otros individuos como si fueran esos otros.

Lo realmente sorprendente es lo tarde que llegan las modas a España. Mira que venir a vendernos aquí toda esta basura "educativa" de moda en USA en los 90 del siglo pasado...

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Sobre el autor

Carlos Arroyo

ha navegado profesionalmente entre las cuatro paredes de un aula, la redacción de EL PAÍS y la dirección del Instituto Universitario de Posgrado. Esa travesía le ha convencido de que educar bien a los hijos es saldar buena parte de la deuda con la vida. Es autor de Libro de Estilo Universitario y diversos libros de ayuda al estudiante.

Web: www.ayudaalestudiante.com
Correo: arroyocarlos@ayudaalestudiante.com

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