Ayuda al Estudiante

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El ecosistema educativo tiene un triángulo esencial: estudiantes, padres y profesores. Lo demás es contexto. Si este se sitúa en el centro de gravedad, algo va mal. Los análisis sobre educación tienen un peligro casi invisible: la paralización fascinada por lo mal que estamos. Descalificar sin analizar es injusto y analizar sin proponer alternativas, estéril. Así que el propósito de este blog es claro: ayudar a estudiantes, padres y profesores a encontrar alternativas de mejora.

Los niños deben empezar a aprender en la naturaleza, no en el aula

Por: | 12 de diciembre de 2013

Niña oliendo una flor 1-1

NEUROEDUCACIÓN (I)

AUTOR INVITADO: FRANCISCO MORA, catedrático de Fisiología Humana (Universidad Complutense) y catedrático adscrito de Fisiología Molecular y Biofísica (Universidad de Iowa, EEUU). Autor de Neurocultura (Alianza) y Neuroeducación (Alianza). 

 

En el mismo momento de nacer ya estamos aprendiendo. Aprender es un proceso innato y consustancial para mantener la vida. Es imprescindible para que la especie sobreviva. Es la necesidad más vieja del mundo: como comer, beber o reproducirse. Cualquier individuo biológico que no pudiera aprender, o que aprendiera mal, perecería pronto, como perecería quien no comiera ni bebiera. La vida no sería viable sin el aprendizaje.

La maquinaria molecular del proceso de aprendizaje se pierde en los arcanos del tiempo: ya existía en los seres unicelulares, hace al menos 3.000 millones de años. Aprender conlleva un proceso molecular que se ha ido elaborando y haciéndose más complejo con la aparición del sistema nervioso, comenzando con los invertebrados. Un caracol, por ejemplo, posee una poderosa maquinaria neuronal con la que aprende a distinguir en su entorno lo que es bueno (un trozo de comida) de lo que es malo (cualquier sustancia tóxica). 

El cerebro de los mamíferos, y entre ellos el ser humano, posee un diseño orquestado por códigos heredados a lo largo del proceso evolutivo que empujan a todos los seres vivos a aprender de modo espontáneo. Códigos que vienen impresos en el programa genético de cada especie. Al nacer, el de aprendizaje es el primer mecanismo cerebral que se activa. Es el mecanismo responsable de la adaptación al medio ambiente y la supervivencia.

Todos hemos visto en televisión cómo la gacela recién nacida intenta ponerse de pie en solo unos minutos, y lo hace aprendiendo de la realidad del mundo que pisa. El contacto directo con el mundo físico es absolutamente imprescindible para que los códigos genéticos se enciendan y, con ello, la maquinaria del aprendizaje. Se aprende aprendiendo: una vez puesta de pie, la gacela aprende que no debe correr por la pradera, expuesta a depredadores, y lo hace muy pegada a su madre, porque ya ha aprendido, rapidísimamente, que esta la protegerá. Eso es aprendizaje, y los mecanismos que lo sostienen son los códigos sagrados de la existencia biológica, que digámoslo una vez más, son los que mantienen la supervivencia.

Niños en una colonia rural de Cazorla
El aprendizaje del ser humano no es, en su esencia, muy diferente del que acabo de describir. En sus primeros años, el ser humano también debiera aprender cómo es el mundo de modo directo en la naturaleza, y no en las aulas. Es cierto que, a diferencia de la gacela, el aprendizaje del ser humano requiere un proceso activo por parte de los demás.

Por ejemplo, al niño de 2 o 3 años, ahora que nos estamos dando cuenta de la envergadura y trascendencia que tiene la educación en esas edades, no se le debería enseñar qué es una flor más que en el campo, haciendo que el niño observe la flor en el contexto de las demás flores y hojas y ramas, y mirándola de forma aislada o en el conjunto de otras flores. Y que pueda coger la flor, tocarla y olerla, y arrancar los pétalos y hacerlo tanto con una flor tersa, acharolada y reluciente, como con aquella que pierde su brillo y fulgor, y aun lo que queda, ya seco, de aquella misma flor. Y así, con las hojas y las ramas de los árboles. Y como en este ejemplo, todo el aprendizaje del mundo sensorio-motor del niño de esta edad debería ser extraído más de la realidad, en directo, y menos de las fotografías, los vídeos o los libros, encerrado entre las cuatro paredes de una guardería.

Solo así, de manera natural, no lo olvidará nunca y, además, con ello construirá los elementos sensoriales sólidos con los que luego creará los abstractos y las ideas, que son los átomos del pensamiento. Solo aprendiendo bien los concretos perceptivos se pueden aprender bien después esos abstractos que, engarzados en hilos de tiempo, constituyen el razonamiento humano.

Pues bien, todo esto viene orquestado por la emoción, por el cerebro emocional. Todo cuanto hay en el mundo, si resulta nuevo, diferente y sobresale de la monotonía, despierta la curiosidad, uno de los ingredientes básicos de la emoción. La curiosidad es la llave que abre la ventana de la atención y con ella se ponen en marcha los mecanismos neuronales con los que se aprende y se memoriza.

Flores 1-2
Es decir, el encendido de la emoción por lo que se ve, se oye o se toca es el núcleo central de todo aprendizaje, sea a edades muy tempranas, como las que acabo de mencionar, sea a cualquiera de las edades por las que transcurre el arco vital del ser humano, incluido el propio proceso de envejecimiento. Nadie puede aprender nada a menos que aquello que vaya a aprender le motive, le diga algo, posea algún significado que le encienda emocionalmente.

La curiosidad precede a la atención. La atención nace de algo que puede significar recompensa (placer) o castigo (peligro) y que por tanto tiene que ver, lo digo una vez más, con la supervivencia del individuo. La atención es como un foco de luz que ilumina lo que hay delante de nosotros y lo distingue, lo diseca de todo lo demás. Fuera de ese foco queda la penumbra, y en ella apenas si se puede discriminar algo. Es con esa luz como se ponen en marcha los mecanismos neuronales del aprendizaje y la memoria. Y es con ello como se crea el conocimiento.

Hoy la neurociencia comienza a conocer los ingredientes de esos procesos que son la emoción, curiosidad, atención, percepción y conciencia, aprendizaje y memoria, y toda otra serie de añadidos fisiológicos importantes para ese aprendizaje, como son el sueño, los ritmos circadianos y tantos otros. Y a partir de la neurociencia, empieza a tomar cuerpo la neuroeducación, que analizaremos en la continuación de este artículo, la próxima semana.

 

 

NOTA SOBRE EL AUTOR INVITADO

Francisco Mora es catedrático de Fisiología Humana (Universidad Complutense) y catedrático adscrito de Fisiología Molecular y Biofísica (Universidad de Iowa, EEUU). Se doctoró en Medicina en la Universidad de Granada y en Neurociencias en la Universidad de Oxford.

Neurocultura, de Francisco Mora (Alianza)Su recorrido académico e investigador es extraordinario. Ha publicado más de 400 trabajos y comunicaciones científicas en el campo de la Neurobiología. Ha pronunciado más de 1.000 conferencias, y ha publicado 63 libros y monografías. Entre ellos, Hot Brain, junto a C. V. Gisolfi (MIT Press, USA); Diccionario de Neurociencia (junto a A. M. Sanguinetti), Neurocultura, ¿Está nuestro cerebro diseñado para la felicidad?, El Dios de cada uno: por qué la neurociencia niega la existencia de un Dios universal, Cómo funciona el cerebro, Genios, locos y perversos, Neuroeducación. Todos los libros citados en español, en la editorial Alianza. Hace solo unos días acaba de entregar un largo capítulo introductorio con el titulo "Neuroculture: A new cultural revolution?" para un libro que publicará proximamente la Oxford University Press (2014). 

Su actividad docente se ha plasmado en la dirección de más de 40 tesis de doctorado y licenciatura. Fue presidente de la Sociedad Española de Ciencias Fisiológicas, y actualmente es miembro de la Common Room del Wolfson College de la Universidad de Oxford. Ha recibido numerosos reconocimientos científicos y ha sido miembro del los premios Príncipe de Asturias de Ciencia y Tecnología. 

Neuroeducación, de Francisco Mora (Alianza)Como comprobaréis al leer sus artículos y las líneas precedentes, casi no se le nota la pasión intelectual que siente por el estudio de la mente humana, y también por la pedagogía y la divulgación científica. Yo leí hace unos meses su reciente libro Neuroeducación, que me parece de lectura obligada para cualquier persona interesada en la educación y, además, está fenomenalmente escrito, como es propio de él. Neuroeducación me llevó a Cómo funciona el cerebro, que también me interesó muchísimo. Y entonces me decidí a contactar con él para que escribiera en este blog. Lo pillé en plena temporada de clases de Iowa (las clases en Estados Unidos son más laboriosas que en España para los profesores y no le dejaban mucho tiempo), pero se mostró encantado de hacerlo a su vuelta a España. Y aquí estamos.

Como el tema de la neuroeducación me parece apasionante y considero necesario que el mundo docente le vaya tomando el pulso sin miedo y con cariño, le pedí que se extendiera un poco, que no se limitara a un solo artículo. Así que publicaremos en semanas sucesivas otros dos artículos:

El próximo jueves, 19 de diciembre, La neuroeducación demuestra que emoción y conocimiento van juntos, una profundización en el tema abordado hoy.

El siguiente jueves, 26 de diciembre, Los profesores mejorarán con la ayuda de los neuroeducarores, una propuesta práctica para acercar la neurociencia no a la educación en abstracto, sino a los colegios y los institutos.

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APRENDER DE LA NATURALEZA

Cuando las ideas (teorías, opiniones) de los hombres sobre los conceptos relacionados con el Mundo en general y nuestra vida y nuestro comportamientos y actividades en particular no coinciden y son contradictorios, como es el caso de nuestras sociedades, para obtener la justa respuesta, no podemos fiarnos ni de las opiniones ni de las teorías de nuestros congéneres, sean éstos personas reconocidas y que tengan gran prestigio en alguno de los campos de sus quehaceres.
En esta situación confusa, un hombre inquieto y preocupado para no equivocarse, no tiene otro remedio que partir de cero y apoyarse en su propia experiencia sentida y de la observación del desarrollo de la Naturaleza buscar la verdad.
Haciendo esto, con el paso del tiempo y la profundización de sus indagaciones empezarán a revelarse inesperados conocimientos, que si no hubieran sido obligados a hacer este tipo de actividades se hubieran perdido.
Entre estos inesperados conocimientos, los más importantes se pueden considerar el descubrimientos que nuestro mundo manifestado (los elementos inanimados y entes animados de nuestro planeta) está desarrollándose como un organismo vivo en orden y armonía, parecido a un organismo de cualquier ser vivo, en el que las células que componen sus cuerpos tienen un papel específico, pero cada uno de ellos están subordinados a la idea subyacente (código genético) que daba origen al tipo y carácter de cada "organismo".
Comparando esta similitud con este "organismo envolvente" que es nuestro mundo manifestado y que a pesar de su complejidad, en esencia es idéntico con los "organismos particulares" de cualquier especie, sólo que sus células son los diferentes tipos de especies, las cuales tienen sus vidas propias y que en la evolución y desarrollo de este "organismo envolvente" se reproducen y consumen unos a otros, manteniendo a pesar de este desarrollo dinámico la proporción justa y equilibrada de cada especie.
Este orden y equilibrio nos demuestra que nuestro mundo manifestado, dentro del que nosotros desarrollamos nuestra vida conjuntamente con las vidas de otras especies no podía ser el resultado del azar sino como en el caso de una obra de arte (en la que las partículas que la componen están relacionadas unas con otras en orden y armonía), es resultado de un acto de creación, que en estos casos involucra una actividad creativa e intelectual de un ser humano.
Sin embargo, aunque existe en esencia una gran similitud entre una de obra de arte y de nuestro mundo manifestado, también existe una gran diferencia entre ambos y es que, mientras los particulares (colores en el caso de la pintura, sonidos en la música, volúmenes y espacios en arquitectura y escultura ), son elementos inanimados y pasivos, sin sentimientos, en el caso de nuestro mundo manifestado las partículas que la componen son seres animados (flora y fauna de nuestro planeta) con sentimientos, para los cuales, para poder realizar sus vidas en plenitud y obtener un bienestar, el ordenado y armonioso desarrollo de esta "obra de arte viva" es esencial, por lo que ésta tenía que ser también fruto de un acto de creación, pero aquí el factor de inteligencia, al tratar un "aparato" sensible de sentimientos no era suficiente, ya que un fracaso del "creador" hubiera creado daño, no sólo para sí mismo, por no poder experimentar el goce espiritual de su trabajo, sino a las "partículas", seres animados, que componen su "obra" y que en un supuesto fracaso hubieran experimentado daños y grandes sufrimientos.
Para evitar la posibilidad de esta catástrofe, el acto de la creación del "Supuesto Creador" de esta obra tenía que basarse en un Amor Puro y Universal y la inteligencia aquí tenía un papel secundario, un instrumento al servicio de la realización de la naturaleza única e innata del Amor Puro y Universal.
Como nosotros sólo conocemos un mundo manifestado que es nuestro planeta y que aquí, desde que lo conocemos, donde no ha intervenido la especie humana, siempre existía el equilibrado desarrollo entre las especies que la componen y gracias a esto, todos han podido desarrollar sus vidas en plenitud y obtener su bienestar, podemos deducir que nuestro mundo manifestado es el resultado de la autorrealización del Amor Puro y Universal, que en esta "obra de arte viva" actúa como la idea básica y subyacente, impregnando su carácter y naturaleza en cada "partícula", especie que componen su propia corporización.
Siendo esto así, cada especie lleva algo de su naturaleza y carácter, que les guía en sus comportamientos y es la explicación de por qué a pesar de tan diferentes tipos y tamaños de vidas animadas, cada uno se adapta perfectamente y sin dificultad a las Leyes de la Naturaleza, que refleja los principios de la Idea Subyacente de la obra del "Amor Puro y Universal".
Observando la naturaleza de cualquier ser vivo (excepto la especie humana) descubrimos que estos poseen tres tipos de amores que están impresos en sus instintos y que a través de ésta guían invariablemente sus comportamientos y definen sus papeles, tanto dentro de sus especies, como con el resto de los seres animados que componen el medio ambiente en el que realizan sus vidas. Entre estos tipos de amores, uno es el amor sexual, que se desarrolla cuando alcanzan la madurez y que se practica sólo en la época de celo y con una finalidad de reproducirse, que en la lucha de la constante reproducción y consumición de vidas entre las distintas especies, para mantener el equilibrio y ordenado desarrollo de este "envolvente organismo" es una necesidad preestablecida.
Una vez consumido este sentimiento, éste se cambia por un tipo de amor paternal, llevando a cabo la gestación y la protección de la cría no por la obligación sino con un gran gozo que se termina cuando acaba el período de la crianza y la cría está preparada para valerse por sí misma, cuando se convierta este sentimiento en un amor individual (una voluntad de vivir) con el fin de proteger su propia vida, durante el tiempo de llegar otra vez el período de celo y con ello el sentimiento sexual, empezando un nuevo ciclo en el desarrollo de sus vidas.
Siendo el Amor la esencia y (a excepción de la especie humana) la única guía para el comportamiento de todos los seres animados, éstos sólo pueden realizar sus vidas en perfecto orden y armonía con las Leyes de la Naturaleza, que dirigen la evolución y desarrollo de nuestro mundo manifestado, que como hemos visto no es otra cosa que la corporización de la Idea Subyacente del Amor Puro y Universal.
Observando este comportamiento descubrimos que, excepto de la especie humana, ningún ser animado tiene dificultad de cumplir sus papeles, tanto hacia sí mismos como hacia los otros seres con los que comparten sus vidas en perfecta armonía, como si hubieran comprendido el objetivo y voluntad del "Supuesto Creador" con su "Obra" del que cada uno de ellos forma parte integrante.
Lo más significado de este perfecto comportamiento y actividades aquí es que no existe ninguna ley creada por parte de ninguno de "ellos" sino que todo es innato e invariablemente impreso en sus instintos, a los que, por falta de conciencia (raciocinio) "ellos" no pueden modificar como nosotros, la única especie en la que la conciencia está de tal grado desarrollada que él está capacitado para juzgar y valorar los acontecimientos a su alrededor y formar su propia opinión sobre ello y obteniendo así su libre albedrío para sobreponer éste a la verdad impresa también en su instinto. Si su verdad subjetiva no está acertada y no coincide con la Verdad Objetiva sobre la Existencia en general, él, con su comportamiento y actividades erróneas adultera aquella y está condenado a equivocarse.
En este estado, al perder su capacidad de sentir su unión con los otros seres animados dentro de este "organismo envolvente" que es nuestro mundo manifestado y que en esencia es la corporización de la Realidad Esencial, del Amor Puro y Universal que está realizándose en cada ser viviente, guiando a través de sus instintos sus comportamientos, él ahora es como una célula enloquecida que liberada de la influencia positiva del Amor Puro y Universal cambia éste, sin darse cuenta de ello, a un amor egoísta y particular, buscando su bienestar y felicidad en explotaciones personales en todo lo que está a su alcance.
Al no comprender el real significado del Amor que es, como hemos visto, un estado de ser donde nada se hace para actuar en Amor, sino que todo sale natural e inconscientemente, él no entiende que el principal papel del deseo sexual no es su goce carnal, sino la procreación y el sentido del deseo sexual es más para asegurar la consumación de este acto, que de practicarlo exclusivamente por el gozo carnal, como se practica hoy, a costa del amor desinteresado y paternal en la educación y protección de sus hijos, de cuya consecuencia se rompe la unión y amor desinteresado entre hijos y padres, creando un ambiente hostil, no sólo dentro de su vida familiar, sino en las sociedades donde se deterioran todo tipo de convivencias, la justicia, la moral y el respeto hacia las otras vidas, a las que intentan resolver con cada día más complejos y contradictorias leyes jurídicas, restricciones y castigos que no pueden frenar nuestros males ya que la causa de éstas es la degeneración del perfecto estado de nuestra naturaleza psicosomática, que como en el caso de un drogadicto nos hace ver el mundo deformado, irreal y falso, que mientras nos encontremos por debajo de su influencia cualquier intento está condenado a un fracaso.
Al no descubrir esta relación sencilla y directa entre el estado de nuestra naturaleza psico-somática y de nuestras ideas y conocimientos, cuyos valores dependen de la calidad de aquella que como causa define nuestros intereses y actividades, confundiendo los grandes resultados obtenidos en conocimientos científicos y otros campos de nuestras actividades relacionados con nuestra vida práctica con verdaderos y reales conocimientos somos como un lego ante una obra de arte, quien al no poseer la capacidad creativa está incapacitado de percibir la idea y la esencia básica de la obra y piensa que con su descripción analítica ha logrado entenderla, cuando en realidad, dependiendo de su formación humana, preparación cultural e intelectual, sólo ha podido ver una u otra parte de su esencia, añadiendo con ello más confusión que solución a nuestros problemas.
Si es verdad que conociendo las reglas de la estética y poseyendo las técnicas que necesita la realización de una obra de arte, no es suficiente para que alguien se convierta en artista y la obra será perfecta, sino que es más bien una cuestión de un don interior de un ser humano quien, de acuerdo con el estado de su naturaleza psico-somática actúa intuitivamente, y para comprender en esencia su contenido y mensaje será necesario otro "artista" con los mismos dones y formación humana, entonces, para comprender nuestro mundo manifestado y nuestra vida que forma parte dentro de ella y que en esencia es una "obra de arte", sólo que más compleja que cualquiera creada por el hombre, y por eso sólo puede conocerla en esencia por sus capacidades de ver detrás de su forma manifestada, su idea subyacente, como las del artista de una obra de arte, ya que, sin este don interior es imposible descubrir el sentido y los papeles de las infinitas partes y sus justas relaciones entre sí y dentro del "conjunto".
Al faltar este don interior del hombre contemporáneo, quién, debido a su extremadamente materialista "filosofía del mundo y de la vida" ha destruido el perfecto estado de su naturaleza psico-somática y con ello adulteró, dentro de sí mismo, la naturaleza intrínseca del Amor Puro y Universal que dirige el desarrollo de nuestro mundo manifestado, su propia autorrealización, él, ahora, libre de su influencia es como un lego ante una obra de arte, que incapacitado de comprenderla en su esencia, se pierde en sus complejos detalles, del que sólo puede salvarse, aprendiendo de la Naturaleza, recuperando dentro de sí mismo el Amor Puro y Universal, que lograría restableciendo el perfecto equilibrio entre su alma y cuerpo, la parte espiritual e instintiva de su naturaleza especial humana.

Madrid, 19 de Febrero de 2014
Francisco Z. Lantos

Muy interesante, felicidades por el blog

AY SI!! QUE UTOPICOOO!! MUCHAS MADRES NECESITAN TRABAJAR Y NO TIENEN TIEMPO DE SER HIPPIE

A QUIENES LES INTERESE ÉSTE TEMA:JOSÉ INGENIEROS REALIZÓ UNA PROFUNDA INVESTIGACIÓN ENTRE LOS AÑOS 1910-1915 Y PUBLICÓ UN LIBRO TITULADO "PRINCIPIOS DE PSICOLOGÍA"-1919.

creo y concuerdo con todo lo que aquí dice pero porque no sumar??en la naturaleza primero y ademas en el aula, no soy neurólogo ni investigador en el cerebro pero si enseño arte "en los museos y en el aula" y veo a los niños de 3 o 4 años maravillarse con un cuadro impresionista con mucho color o besar una foto enorme de un perro, creo q para los niños de dos la foto es "casi el perro" no la diferencian demasiado de la real, entonces por que no ambas??

Desde nuestra naturaleza, de seres humanos y personas dotadas de una gran capacidad de observación y memoria ya desde la infancia.
Son los cinco sentidos los primeros libros de texto en el día a día según crecemos.
Si el entorno respira la calma necesaria y un mínimo de orden, se pueden asentar las bases de un buen sistema de aprendizaje a potenciar según los años.
Como ocurre con la mayoría de animales en libertad.
Y observando como de generación en generación se va asentando en la genética de la especie un crecimiento intelectual que predispone.
A asumir retos cada vez más complejos y a superar las barreras de la ignorancia.
Progresando en todos los campos.
Observando, en calma, casi sin darnos cuenta cada cual, cada persona, sumando datos.
Gracias a nuestro cerebro.

Interesantísimo post.

Copio de nuestro blog al respecto:

Los que hemos pasado largos períodos en contacto con la Naturaleza ya nos lo olíamos, lo intuíamos sin llegar a vislumbrarlo, pero ahora la ciencia sugiere que puede ser verdad: al aire libre todo se aprende mejor. Y es gracias a un pequeñísimo ser vivo de cuya presencia no somos conscientes: Mycobacterium vaccae, una bacteria muy especial.

Como nos cuentan desde la revista Muy Interesante, unos investigadores estadounidenses ya habían comprobado que esta bacteria, que vive en la tierra y que habitualmente respiramos e ingerimos cuando estamos en el medio natural, reduce la ansiedad en ratones desarrollando ciertas neuronas que aumentan los niveles de serotonina.

Ahora han llegado más lejos: pudieron comprobar en nuevos experimentos como esos ratones también se mueven mejor, más rápido y con menos ansiedad por sus pequeños laberintos cuando se les da comida impregnada de este microorganismo. Es un efecto temporal que desaparece cuando dejan de consumir la bacteria, pero ello sugiere que pasar más tiempo al aire libre podría tener consecuencias parecidas en el ser humano: mejorar nuestra capacidad de aprender nuevas cosas.

Aunque no sea necesaria la mediación de una bacteria para llegar a ella, la conclusión es muy evidente: salgamos más al campo, a la playa, a la montaña y, sobre todo, llevemos a los humanos más pequeños con nosotros. ¿A quién no le encantaba salir de excursión cuando íbamos a la escuela? Quizá ahora sabemos por qué aquellas desmesuradas ganas de salir de clase: además de por sentirnos más libres y desapegados de nuestros vigilantes tutores, quizá nuestro nerviosismo disminuía, quizá un sentimiento de comunión con el mundo se hacía bien palpable, quizá los guías nos explicaban cosas que entendíamos mejor y nos gustaba contar cuando llegábamos rendidos a casa. Y todo era, quizá, por esta pequeña bacteria, Mycobacterium vaccae.

Por cierto nada elitista, eso sí, privada y accesible a quien quiera educar a su niño/a en libertad. (Paideia)

Me parece muy interesante, es fundamental la curiosidad apara poder aprender porque solo se aprende cuando se quiere, no cuando toca o te lo impñonen. A propósito de los comentarios , echo en falta alguna referencia a la educación libertaria y a una de sus principales pedagogas Josefa Martín Luengo y su experiencia, aún activa: La escuela Libre Paideia, que lleva 36 años educando personas libres y felices.

Con el ánimo de buscar más si hay necesidad, me gustaría matizar a María (·er el 3er comentario) que las opciones no se reducen a centros elitistas y poco accesibles. En cuanto encuentras padres y profesores con vocación surgen inevitablemente iniciativas. Están formadas por personas valientes y se hacen accesibles en la medida que ellas la integran en su entorno social.
Élite y accesibilidad adoptan en el siglo XXI un valor bastante menos material, ¡la valentía de educar y el acceso a los valores son cualidades que se forjan!.-

Como silvestre confeso y practicante, en la medida de lo posible que "me permite" la labor docente (...) admito estar satisfaciendo GRATAMENTE mi curiosidad je,je. Con su permiso, me acomodo.

Muy buen post. Estoy de acuerdo con la necesidad de referencias de la Instituciòn Libre de Enseñanza, Montesori, Waldorf entre otros... Y decir, que este tipo de enseñanzas sòlo se ponen en marcha por desgracia en centros escolares elitistas, privados y poco accesibles para la mayorìa. Una pena...

Buen post. Tal vez falte una referencia a la pedagogía de la Institución Libre de Ensenanza, que promulga el contacto (y el respeto) al entorno natura como medio para el aprendizaje integral de los estudiantes. Francisco Giner de los Ríos, Cossio y tantos maestros formados en la Institución Libre de Ensenanza ya practicaban estos métodos hace un siglo. Les debemos mucho.

Muy buen post!! Ojalá se llevara más a la práctica estas filosofías.

http://areaestudiantis.com

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Sobre el autor

Carlos Arroyo

ha navegado profesionalmente entre las cuatro paredes de un aula, la redacción de EL PAÍS y la dirección del Instituto Universitario de Posgrado. Esa travesía le ha convencido de que educar bien a los hijos es saldar buena parte de la deuda con la vida. Es autor de Libro de Estilo Universitario y diversos libros de ayuda al estudiante.

Web: www.ayudaalestudiante.com
Correo: arroyocarlos@ayudaalestudiante.com

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