Ayuda al Estudiante

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El ecosistema educativo tiene un triángulo esencial: estudiantes, padres y profesores. Lo demás es contexto. Si este se sitúa en el centro de gravedad, algo va mal. Los análisis sobre educación tienen un peligro casi invisible: la paralización fascinada por lo mal que estamos. Descalificar sin analizar es injusto y analizar sin proponer alternativas, estéril. Así que el propósito de este blog es claro: ayudar a estudiantes, padres y profesores a encontrar alternativas de mejora.

Una clase de Lengua orientada a la acción... ¿y eso qué es?

Por: | 06 de febrero de 2014

3. Construcción contexto

 

AUTORA INVITADA: Paula Reyes Álvarez Bernárdez, licenciada en Filología Hispánica y formadora de profesores de lenguas extranjeras.

 

Suena el teléfono.

Eva: ¿Sí?

Ana: Hola Eva, soy Ana, de Love & Languages. Solo quería recordarte que mañana comienzas tus clases aquí, en el centro. Por favor, sé puntual y recuerda que los alumnos quieren clases muy comunicativas y orientadas a la acción.

Eva: Sí, descuida. Está todo controlado.

(Tras colgar el teléfono)

Eva: Ummh… Clases orientadas a la acción...  ¿y eso qué es?

Eva es profesora de español y empieza a trabajar en un centro de enseñanza de lenguas de una ciudad española. Durante seis meses, sustituirá a Laura en su baja por maternidad. Impartirá clases de español a tres grupos de alumnos de diferentes niveles. Entre las orientaciones que le han dado se encuentran que siga desarrollando el método y el enfoque empleado por Laura hasta ese momento. Eva conoce bien el método comunicativo. Pero desconoce por completo el enfoque orientado a la acción.

Como Eva, muchos profesores se dan cuenta de cómo se está consolidando un cambio de paradigma en la metodología de la enseñanza de las lenguas (maternas y extranjeras). Hasta ahora, todo el mundo se inclinaba por una metodología comunicativa, entendiendo por comunicativa aquella en la que los profesores no sólo enseñamos conocimientos lingüísticos, sino también conocimientos culturales y las habilidades necesarias que capacitan a los alumnos a desarrollar una comunicación eficaz en diferentes situaciones de la vida real. En otras palabras, la que permite desarrollar una buena competencia comunicativa en la propia lengua materna o en una segunda lengua.

Para contribuir al desarrollo de esa competencia comunicativa, los profesores generamos oportunidades en las que los aprendices pueden poner en práctica los conocimientos, destrezas y habilidades adquiridas durante el curso. Es frecuente que la metodología comunicativa se transfiera al aula gracias a un enfoque determinado que, en los años recientes, ha coincidido generalmente con el enfoque por tareas: determinadas tareas se vinculan a diferentes escenarios en los que los alumnos deberán desenvolverse.

Si Eva tiene que enseñar las formas de indicativo y subjuntivo, quiero y quisiera, con un enfoque por tareas, es muy probable que estableciese como regla general que la elección viene determinada por el contexto en el que se encuentren los hablantes. Si estamos en casa o en un ambiente familiar, utilizaremos: “Quiero un café”. Pero si nos encontramos en un espacio público o más formal diremos: “Quisiera un café”.

ContextoA diferencia del enfoque que acabo de comentar, el nuevo enfoque orientado a la acción (el que Eva desconocía) supone repensar algunas de los puntos en los que se basa su predecesor, el enfoque por tareas. Pero ¿cuáles son esos puntos? ¿Cuáles son las principales pautas que Eva debe poner en práctica para merecer la denominación de profesora orientada a la acción?

Pues diríamos que, al menos, Eva tendría que conocer o, mejor dicho, efectuar, de manera constante y consecuente, los siguientes tres movimientos de conciencia:

1. De la tarea al problema. Eva tendrá que enseñar contenidos lingüísticos y culturales a sus alumnos, pero también las estrategias necesarias que los capaciten para resolver problemas y afrontar diferentes situaciones más o menos inesperadas. Nadie nace siendo estratégico, sino que a ser estratégico se aprende, y por eso las estrategias hay que enseñarlas.

2. De lo externo a lo interno. Eva deberá replantearse qué es el contexto. La lengua no ofrece una imagen objetiva de la realidad, sino que muestra la realidad tal y como el hablante la percibe y, en consecuencia, quiere que la perciba su oyente. Por eso, cualquier regla gramatical que tome lo externo (forma y ubicación) como referente, no podrá pasar de ser eso, una regla perfectamente susceptible de generar excepciones. Retomemos el ejemplo anterior y pongamos que nuestro compañero de trabajo, Pepe, nos invita a tomar algo en una cafetería. Si es Pepe el que nos pregunta “¿Qué tomas?”, responderíamos: “Quiero un café”. Pero si es el camarero, y no Pepe, el que nos pregunta: “¿Qué desean tomar?”, nuestra respuesta, ya no tan directa, sería: “Quisiera un café, por favor”. En este caso, no es la ubicación (la cafetería), la que determina la construcción del discurso (texto), sino la interpretación que los interlocutores hacen de las características más relevantes e internas en cada situación comunicativa: persona a la que me dirijo, grado de confianza, intención comunicativa, interpretación del discurso recibido, etc. En otras palabras, el contexto ha pasado de ser una variable externa (cafetería), a convertirse en una dimensión conceptualizada y construida por los hablantes en el mismo momento de la interacción.

4. Contexto social
3. De lo significativo a lo consciente.
Hasta el momento se ha planteado la necesidad de desarrollar en el aula un aprendizaje significativo, es decir, un aprendizaje que resulte, ante todo, útil y relevante para el alumno. Sin embargo, si Eva quiere que sus alumnos sean capaces de resolver problemas y afrontar situaciones, que no siempre pueden preconcebirse, necesitará que comprendan cómo y porqué aplican una determinada estrategia, recurso o solución… En ningún caso se trata de prescindir de la utilidad, sino de sumar la capacidad de regular el aprendizaje, tomar decisiones lógicas y generar un proceso de aprendizaje más consciente.

Estamos en un momento de transición y, como es obvio, todo cambio nos coloca en una situación de incertidumbre, de vulnerabilidad, pues no sabemos qué resultados vamos a obtener con esas innovaciones.

Cuando formo a profesores me doy cuenta de que, sobre el papel, todo el mundo afirma desarrollar sus clases bajo una metodología comunicativa, todo el mundo practica el enfoque por tareas, todo el mundo tiene en cuenta la rentabilidad del aprendizaje y no el rendimiento, ¡incluso algunos conocen el enfoque orientado a la acción! Sin embargo, cuando observas y profundizas en esas prácticas, la realidad es muy distinta.

Puede que Eva, a partir de ahora, esté algo más (in)formada, pero más allá de la formación, necesitará (trans)formarse, es decir, no conformarse con conocer únicamente la teoría, sino interiorizarla, hacerla suya, y conseguir que sus procedimientos sean otros, pero que también lo sean sus concepciones, sus creencias y sus sentimientos asociados a la docencia (sentirse segura, motivada, convencida de lo que hace). En definitiva, necesitará establecer un cambio más profundo, un verdadero cambio que afecte a su identidad docente.

 

 

Nota sobre la autora

Paula Reyes Álvarez Bernárdez es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Vigo. Tiene un Máster en Lingüística y sus Aplicaciones, y también el Máster para el profesorado de secundaria, lenguas y lenguas extranjeras. Está redactando su tesis doctoral sobre competencias y estrategias docentes en evaluación. 

Es formadora de pofesores de lenguas extranjeras, y el pasado curso, 2012-13, fue profesora invitada en la Facultad de Letras y Comunicación de la Universidad Federal do Pará (Belém, Brasil).

Es participante asidua en congresos dedicados a la enseñanza y formación de profesores de ELE (Encuentro Práctico, Barcelona; Foro de profesores de ELE, Valencia; Jornadas de estudio para profesores de español, Utrecht) y pertenece al grupo de investigación de la Universidad de Vigo  GRILES (Grupo de Investigación en Lengua Española y Lenguas Signadas).

Le pedí que escribiera este artículo después de leer un interesante comentario suyo en el que ponía de relieve la importancia del contexto comunicativo en la educación.

 

 

 

 

 

Hay 7 Comentarios

Es interesante leer la discusión de si se dice "llevo" o "tengo tantos años haciendo algo" y si se debe decir así "en correcto español". ¿Con referencia a qué estamos hablando de "correcto español? Somos quizás más de 500 millones de personas que hablamos español como primera lengua. Es imposible conocer las diferentes variedades de cada una de las comunidades. ¿Por qué no aceptar -desde mi dialecto particular- que hay muchísimas variantes que no conozco y que son consideradas formas reconocidas y usadas en esas comunidades? Y de paso iré aprendiendo con mis estudiantes a medida que van apareciendo en el aula.. Tengo estudiantes que han hecho cursos de español en distintas regiones del mundo hispano y cuando intento explicar algún uso en particular me saltan con "¿pero y no se puede decir de esta otra forma, porque en la escuela de Costa Rica, o en Argentina, o de El Salvador me lo enseñaron así...?" Y esa forma es una forma diferente de la forma "estándar" peninsular. Confieso que he aprendido tanto de mis estudiantes de intercambio como ellos del español que enseño. Dejemos de ser xxxcéntricos (póngase en xxx el país que quiera) y aceptemos que hay muchísimas variedades y que la mía no es la verdad revelada. Es solamente una más, tan importante como las otras.

El aprendizaje que adquiere un estudiante es para desenvolverse y solucionar problemas de su vida diaria, entonces, nosotros debemos generar actividades significativas haciendo uso de los recursos que me ofrece el contexto mas cercano a ellos, para que de esta manera los estudiantes puedan desenvolverse de acuerdo al contexto en el que se encuentren.

Para Carmen: si te fijas sólo en la forma, tal vez pero muy tal vez se podría considerar erróneo "tengo muchos años enseñando". Si te fijas en la intención lingüística, hay un mensaje ahí que se está transmitiendo a mi entender la combinación de los sentidos de la perífrasis "tengo enseñado" (lo he hecho y lo domino) y la perífrasis "llevo haciéndolo" (tiempo que lo he hecho). Me parece una innovación semántica muy valiosa, y son matices que permite el sistema de la lengua, ¿o vamos a hablar como robots o en "foreigner talk" todo el tiempo? Además, de que si echas una mirada por gúgol, en muchos sistemas del habla existe esta perífrasis que calificas de errónea,

Desde la ignorancia pedagógica más absoluta, y solo a la vista de las familias y la chiquillería que llena las plazas de nuestros pueblos y ciudades.
Se nos antoja, que para empezar lo primero es conectar, y lo segundo interesar al alumnado en lo que hace, y que si además conseguimos amenizar entonces, es que lo bordan en el tema de enseñar.
Las dificultades primeras empiezan en un aburrimiento, quedando la asignatura en solo interesante para coquitos los listos y listas de la clase.
Pero si pensamos en mayorías, entonces hemos de descender al nivel en que se encuentran, que no es malo, no nos engañemos, es diferente.
A la época que vivieron los profesores y profesoras y de los padres, están lejos pero no perdidos.
Frustrados, porque el mundo que viven no coincide pero en nada, con la propuesta educativa desde la dictadura de aprobar por el convencionalismo.
Contestar lo que se quiere oír, repitiendo datos es aburrido.
Repetir como loros, es inútil y mañana es más inútil aun, y lo saben los chavales y chavalas.
Amarrados a los aparatos informáticos, lo único que les lleva la delantera, viendo todo lo demás obsoleto.
Aburridos.
No es que pasen, es que lo que ven y se les pretende meter con calzador no les interesa lo más mínimo, por carecer de lógica, aprender sin interés.
Ni interesar, por no servir mañana.
Casi para nada.
Desde el uso de la indiferencia ante las personas, que gastando sus vidas se quedan para vestir santos.
Lo que digo, nos dan cincuenta vueltas dormidos, esos a los que llamamos vagos.

Para Ma.Eugenia Lazcano R. : En correcto español se diría "LLEVO MUUUUCHOS AÑOS ENSEÑANDO" . Espero que no sea español lo que estás enseñando.

SI.TENGO MUUUCHOS AÑOS ENSEÑANDO...HAY QUE AMAR Y MUCHO LO QUE HACES....ENSEÑAR MI IDIOMA NO PUEDE SER MÀS PLACENTERO PARA MI.....

Cuando en clase de practicas el viejo profesor lasaliano decía que había que estudiar el abcedario que lo sabíamos por supesto y de carretilla, para conseguir que los párvulos de la clase lo aprendieran pronto y bien y así iba a calificar la aptitud pedagogica del docente, lo unico que se sacaba en conclusion es que es el docente el que tiene que acomodarse al nivel de lenguaje del alumno y no tratar de que el alumno entendiera nuestro abcedario. La cuestión es simple, si toda la sapiencia docente no sirve para que cuando se dice vamos no viene nadie, no es problema de sordera del discente sino de que el docente no sabe decirlo, no sabe comunicarlo, por mas reconocimiento academico que le sustente. Los analistas de despacho, que sigan con sus estrategias de invencion de acciones.

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Sobre el autor

Carlos Arroyo

ha navegado profesionalmente entre las cuatro paredes de un aula, la redacción de EL PAÍS y la dirección del Instituto Universitario de Posgrado. Esa travesía le ha convencido de que educar bien a los hijos es saldar buena parte de la deuda con la vida. Es autor de Libro de Estilo Universitario y diversos libros de ayuda al estudiante.

Web: www.ayudaalestudiante.com
Correo: arroyocarlos@ayudaalestudiante.com

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