Ayuda al Estudiante

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El ecosistema educativo tiene un triángulo esencial: estudiantes, padres y profesores. Lo demás es contexto. Si este se sitúa en el centro de gravedad, algo va mal. Los análisis sobre educación tienen un peligro casi invisible: la paralización fascinada por lo mal que estamos. Descalificar sin analizar es injusto y analizar sin proponer alternativas, estéril. Así que el propósito de este blog es claro: ayudar a estudiantes, padres y profesores a encontrar alternativas de mejora.

¿Tomar apuntes o copiarle al profesor hasta los estornudos?

Por: | 03 de marzo de 2014

Alumno tomando apuntes. Getty

EL MÉTODO DE ESTUDIO III

A los proverbios chinos les obligamos a decir cualquier cosa que nos convenga, pero hay uno que de verdad dice que "la tinta más pálida es mejor que la memoria más retentiva". En estos tiempos te sonará a cosa del siglo pasado (aunque tiene algunos más), pero es una de las grandes ideas que, por increíble que parezca, todavía se debe intentar inculcar a muchos estudiantes.

Anotar aligera de peso muerto la memoria y, en consecuencia, la agiliza, la centra en lo esencial y, de este modo, la hace más eficiente. Además, entendemos y recordamos mucho mejor lo que oímos y escribimos que lo que solo oímos. Hablaremos más adelante del controvertido tema de la memoria, pero quédate con la idea de que hay maneras de ayudarla a funcionar mejor. Y los apuntes son una excelente herramienta: de las mejores.

Para darle la importancia que tienen, piensa en la gran correlación existente entre apuntes y resultados académicos. Te será tan dífícil hallar compañeros con malos apuntes y buenos resultados como encontrarlos con buenos apuntes y malos resultados. Y aún más: busca a buenos estudiantes que no hayan perfeccionado con el tiempo su toma de apuntes. Poquitos encontrarás. Como el tiro libre o el saque de tenis, los apuntes mejoran notablemente con el ejercicio. Pero si alguien piensa que tomar buenos apuntes es una actividad robótica que solo depende de la oreja y de la mano, sin apenas pasar por la mente, va desencaminado. Es mejor que cambie de enfoque (sea estudiante o profesor).

Salvo en los lamentables casos en que el profesor se limita a dictarlos a cámara lenta, tomar buenos apuntes no es fácil, pues, además del alto grado de atención necesaria, exige el dominio de una buena técnica específica, la puesta en juego de capacidades intelectuales bien entrenadas y cierto conocimiento previo de la materia. Eso sí, si llegas a tener buena mano con ellos, es porque ya habrás conquistado una habilidad esencial: el raro y valioso arte de la síntesis, uno de tus mejores aliados no solo para el éxito en los estudios, sino incluso para entender el mundo.

Beneficios de los apuntes

Me referiré a los beneficios de los apuntes, siempre y cuando consideres que tomarlos va más allá de escribir al dictado. Insisto, si crees que convertirte en una grabadora humana y anotarle al profesor hasta los estornudos es una buena técnica, aún estás a tiempo de rectificar, porque en la vida adulta no te valdrá eso de ir diciendo a cada paso: “Un momento, ¿puedes repetir?”.

Estos son los beneficios de los apuntes concebidos como todo un ejercicio de recreación sintética:

1. Potencian tu atención en clase, ya que es imposible tomar buenos apuntes sin estar atento.

2. Favorecen un mayor grado de comprensión crítica de las explicaciones y, por esa razón, permiten que tus dudas afloren enseguida. Una duda temprana es facilitadora; una tardía es bloqueadora.

3. Te ayudan a desarrollar importantes capacidades intelectuales, como la de análisis (descomponer una cuestión en sus aspectos), síntesis (resumir, distinguiendo lo fundamental de lo secundario, lo esencial de los detalles) y generalización y asociación (aplicar algo a temas similares o próximos).

4. Te obligan a hacer una reelaboración personal, lo que facilita tu futura asimilación y aprendizaje.

5. Favorecen tu agilidad mental, al poner en juego una alta exigencia de traducción personal (o reelaboración rápida, si prefieres).

6. Tienen cierto impacto motivacional, al dejar bien escrito negro sobre blanco todo aquello sobre lo que estás trabajando. Tu esfuerzo no se evapora, sino que deja huella escrita.

Apuntes 1
Técnica de los apuntes

1. Si los apuntes no te ayudan a estudiar, son (casi) inútiles. Unos apuntes para rellenar archivadores y más archivadores pueden ser más o menos tranquilizantes, pero no te ayudan a aprender si no trabajas con ellos. ¿Consecuencias prácticas? Veamos uno de los casos que más se estilan: fotocopiar apuntes de otros. En realidad, no es ningún problema hasta que pase a serlo, cuando te veas afectado por el síndrome de la fotocopia (que consiste en creer que tienes bien colocadito en el cerebro lo que solo tienes en fotocopias).

2. Idealmente, tus apuntes solo deberían recoger lo que has entendido bien (o casi bien). Es decir, deben ser la expresión de tu capacidad de comprensión, no de tu velocidad de copia. ¿Quiere esto decir que si hay algo que no entiendes no debes anotarlo? No exactamente, pero sí que esa situación debería ser infrecuente y, si acaso, referida solo a alguna que otra parte de la explicación. Si no entiendes un fragmento amplio del tema, es mejor preguntar al profesor que ponerte en modo grabadora.

3. Tus apuntes mejorarán si antes de ver el tema en clase has hecho en casa una rápida exploración previa. Y también si dominas los temas anteriores, pues ello te permitirá entender mejor, asociar ideas e incluso reforzar tu comprensión de lo anterior. Es decir, hay proalimentación (de un tema al siguiente) y también retroalimentación (de un tema nuevo a los anteriores).

4. Tomarás los mejores apuntes si escuchas con la mayor atención y participas activamente con preguntas, petición de aclaraciones e incluso aportación de ideas propias. Puede haber algún profesor que no las acepte, pero la mayoría lo hacen.

5. Es imprescindible que distingas lo esencial de lo secundario; las grandes definiciones y leyes, de los ejemplos (que pueden ser importantes y clarificadores, pero necesitan referirse a la idea general para ser útiles). Si no captas el corazón del tema, es difícil que llegues a dominarlo: te quedarás saltando por las ramas. Para centrarte está el profesor, que suele dar pistas durante sus explicaciones y, además, casi siempre está dispuesto a contestar a tus preguntas.

6. Ten en cuenta que el profesor plantea a menudo sus explicaciones de acuerdo con una estructura o un plan: decir lo que va a decir; a continuación, decirlo, y luego, decir lo que ha dicho. En otras palabras, anticipación, contenido y recapitulación. Conocer de qué va a ir la explicación y refrescar de qué ha ido te ofrecen una enorme ventaja para mejorar sobre la marcha tus apuntes. Aprovéchala.

7. Otro aspecto básico de los apuntes es la pizarra (sea electrónica o tradicional). No te quedes mirándola como si se tratara de una aburrida película. Si el profesor considera necesario escribir algo en ella, probablemente sea importante o clarificador. Ahí suelen estar las palabras clave, las clasificaciones, los buenos ejemplos, los gráficos o incluso las dudas más frecuentes.

8. Interpreta la voz del profesor, su entonación y, sobre todo, sus cambios de ritmo. Ahí están los énfasis, las transiciones a nuevos apartados, las definiciones textuales, las ideas más complejas, las pistas especiales. Incluso percibirás aquello a lo que no concede demasiada importancia.

9. Es mejor que no rellenes toda la hoja. Deja espacios libres para luego completarlos, llegado el caso, con aclaraciones, ejemplos o incluso rectificaciones.

10. Los apuntes tienen varias vidas: no acaban al acabar la clase. Revísalos en casa, si puedes, el mismo día o el siguiente, cuando aún tengan la tinta fresca. Así podrás rellenar huecos o perfeccionar las explicaciones que no te hayan quedado redondas. Y también contrastarlos con el libro y cualquier material que consideres necesario. 

Mapa conceptual del sustantivo
Abreviaturas

Como los apuntes deben reflejar tu comprensión del tema, es mejor que desarrolles tu propio sistema de abreviaturas para no depender de tu velocidad de copia. No sugeriré abreviaturas concretas, pero sí algunas pautas:

1. Tus abreviaturas son personales, nunca para aquellos escritos que están destinados a ser leídos por otras personas.

2. Reserva la abreviaturas para expresiones de uso frecuente (general o por materias).

3. No uses dos abreviaturas distintas para una misma expresión ni una sola para dos expresiones: una abreviatura, una expresión.

4. No cambies tu sistema sobre la marcha, salvo de forma estable. No seas vacilante y prescinde de cualquier abreviatura que te produzca confusiones.

5. Los elementos gráficos son de una ayuda incalculable para comprender y recordar. Así que úsalos con generosidad: colores, tamaños de letra, subrayados, recuadros, numeraciones, comillas, corchetes, paréntesis, flechas, círculos, asteriscos, etc.

Aspectos formales y materiales

La manía, tan difundida, de hacer prevalecer la fastuosa limpieza de los apuntes sobre su contenido puede llegar a convertirlos en una especie de estampita testimonial sin grandes utilidades. En mi opinión, un exceso de limpieza solo puede ocultar un desaconsejable enfoque literal, no preferentemente comprensivo.

Actualmente, la reelaboración de los apuntes es fácil gracias al ordenador. No obstante, hay estudiantes que prefieren trabajar con documentos escritos a mano, así que la cosa queda a tu criterio. Ten en cuenta los siguientes aspectos:

1. Identifica en las esquinas todas las hojas, porque es fácil que se desordenen al trabajar. La identificación comprende: asignatura, fuente (cuando no se trate del profesor: por ejemplo, una conferencia, un libro, una web…), fecha, número del tema (y en la primera página de cada uno, también el título), número de página.

2. Cuida estéticamente los títulos, los apartados, los epígrafes y, en particular, todo aquello que refleje visualmente la estructura del tema. Captarla a simple vista ayuda mucho a recordar. Usa con generosidad el punto y aparte, porque así clarificas esta estructura.

3. No ahorres papel justamente en los apuntes. Deja márgenes generosos para añadidos, matices o rectificaciones.

4. Cambio de tema implica siempre cambio de folio.

5. Escribe con la mayor claridad posible. Hay estimaciones que cifran en la mitad los estudiantes con dificultades para entender sus apuntes por motivos estrictamente visuales.

6. Puedes tachar, pero nítidamente, que no haya lugar a confusión.

7. Las fórmulas requieren la pura perfección: un simple signo equivocado las altera.

8. Necesitas archivadores de dos anillas. Aunque depende de los gustos de cada uno, quizá sea recomendable tener uno no muy grueso para llevar y traer del instituto, y otros más gruesos para almacenar en casa.

9. Un estudiante experimentado trabaja con hojas sueltas, porque necesita ampliar, ordenar y reordenar sus materiales permanentemente. Lo normal es usar cuadernos cuadriculados en primaria, hojas cuadriculadas sueltas al inicio de secundaria y DIN A4 en blanco en los cursos superiores.

10. Ten siempre a tu alcance alguna opción para subrayar o remarcar (bolígrafo rojo, lápiz bicolor, marcadores…). Pero no compliques demasiado tus códigos de colores, hasta el punto de que ni tú mismo los mantengas con coherencia.

La última idea que me gustaría compartir contigo es que tomar unos buenos apuntes es agotador, pero no para la mano, sino para la mente. Si esa no es tu experiencia, esa es la prueba de que algo no funciona: me atrevo a sugerirte que releas el artículo.

 

  

Los artículos sobre el método de estudio son

1. El método de estudio: pínchalo en tu tablón de corcho.

2. Aprovechar o no 20.000 horas de clase, esa es la cuestión.

3. ¿Tomar apuntes o copiarle al profesor hasta los estornudos?

4. Conoce a tu profesor como a ti mismo (o casi). 

5. ¿En tu habitación o en la mía?

6. El horario de estudio como antídoto de la desmotivación.

7. Tres maneras de leer para estudiar mejor.

8. El subrayado, un arte en el que menos es más.

9. En síntesis, tu documento personal de estudio.

10. El sobresaliente te espera entre mapas, esquemas y resúmenes.

11. La memorización y la "burocracia del aprobado".

12. El repaso, una herramienta definitiva contra el olvido. 

13. Los exámenes en 40 pautas.

 

Hay 5 Comentarios

Me gustaría saber su opinión sobre el artículo de Ignacio Vidal-Folch de 20 de mayo "En pantalla o en papel", que dice textualmente: Ahora tenemos pruebas empíricas de que es más efectivo tomar los apuntes a mano que teclearlos en el ordenador. Gracias.

Con relación al texto sobre apuntes considero que todo lo que se expone allí esta en lo cierto; también considero que es muy necesario q a partir de estudios primarios, este método sea mas inculcado entre las personas, ya que es muy apropiado para aprender sobre lo visto en clase.

Que buen escrito sobre apuntes, es muy interesante que los alumnos tengan la idea de lo que son ??? y para que sirven ??? la capacidad intelectual que desarrollan las personas por medio de esto es muy grande. como se dice en el articulo se mejoran muchas capacidades como la atención, la critica, la síntesis, el análisis, en fin... tomar apuntes en base a lo que quiere dar a entender un profesor son muy necesarios. Que buen articulo

Si no tomas bien los apuntes es imposible aprobar. Incluso las posibles chuletas las haces de los apuntes http://xurl.es/9ik46

Un aspecto importantísimo para el alumnado y el buen rendimiento en la enseñanza, es el saber tomar apuntes y que el profesorado incite a ello desde el principio de la etapa escolar.
Porque se esquematiza el concepto enseñado en la pizarra concretándolo.
Y porque es más fácil archivar en la memoria un dato referenciado en un apunte, que un dato aislado en una explicación larga.
Siendo los apuntes como cajones que guardan de forma ordenada un tema concreto, al lado de otros.
Para los alumnos y las alumnas resulta mucho más fácil retener los conceptos de esta manera, para relacionarlos entre si acudiendo al trabajo de sus apuntes.
Donde intervienen varios sentidos a la vez y la voluntad en su elaboración, y la disposición de los mismos en el cuaderno, la gestión del apunte está ordenada por la voluntad de los alumnos y alumnas, conectado con la retención de temas y correspondencias.
Traduciendo la explicación de los profesores y profesoras replicando los expuesto en su propio cuaderno.
Y tomando parte activa.
No como simples oidores pasivos.

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Sobre el autor

Carlos Arroyo

ha navegado profesionalmente entre las cuatro paredes de un aula, la redacción de EL PAÍS y la dirección del Instituto Universitario de Posgrado. Esa travesía le ha convencido de que educar bien a los hijos es saldar buena parte de la deuda con la vida. Es autor de Libro de Estilo Universitario y diversos libros de ayuda al estudiante.

Web: www.ayudaalestudiante.com
Correo: arroyocarlos@ayudaalestudiante.com

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