Ayuda al Estudiante

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El ecosistema educativo tiene un triángulo esencial: estudiantes, padres y profesores. Lo demás es contexto. Si este se sitúa en el centro de gravedad, algo va mal. Los análisis sobre educación tienen un peligro casi invisible: la paralización fascinada por lo mal que estamos. Descalificar sin analizar es injusto y analizar sin proponer alternativas, estéril. Así que el propósito de este blog es claro: ayudar a estudiantes, padres y profesores a encontrar alternativas de mejora.

El sobresaliente te espera entre mapas, esquemas y resúmenes

Por: | 26 de mayo de 2014

Desesperación de la estudiante
EL MÉTODO DE ESTUDIO X

El último artículo abordó cuestiones como qué es una buena síntesis, cuáles son sus ventajas, cuáles las pautas recomendables y cómo identificar las ideas fundamentales. Y nos quedamos al borde de los diversos tipos de síntesis, orientados siempre a crear nuestro documento personal de estudio. Damos ahora un paso más y lo reflejamos en el siguiente mapa mental de los tipos de síntesis.

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Aclaremos que la mejor manera de afrontar la elaboración del documento personal de estudio para tal o cual tema es de forma flexible, intentando adaptarnos a lo que mejor nos venga para captar su contenido. No hay dogmas. La mejor síntesis es la que mejor te funcione a ti, no la más lucidita. Podría ser que todo el tema reciba el mismo tratamiento, o que su primer apartado fuera recogido en un esquema, el segundo en un resumen con un gráfico dentro y el tercero en un mapa conceptual más el desarrollo de uno de sus términos en un microrresumen, por ejemplo.

Ni es descartable que en alguna ocasión te convenga hacer un esquema, por ejemplo de siete puntos, de los cuales el cuarto sea en sí mismo un resumen (en lugar de seguir las pautas generales del esquema), simplemente porque ese punto ya es seguro que cae en el examen y así puedes ensayar la respuesta.

Así que no plantees estas modalidades de síntesis de manera excluyente, sino elástica: en ocasiones son alternativas y, en otras, complementarias o integrables. Lo importante es que conozcas todas las posibilidades y las aproveches en función de tu estilo cognitivo y el previsible tipo de examen o trabajo.

Algunas requieren más trabajo previo y otras más elaboración directa; las hay más simples de manufactura, pero que facilitan menos la memoria, y otras muy complicadas de hacer, pero más útiles para estudiar. Al final, debes elegir siguiendo tu instinto.

Un buen criterio es que los temas trascendentales, los que te vas a reencontrar, los que influyen en otros (en definitiva, los temas de primera categoría), merecen que uno se caliente más la cabeza para trabajar la síntesis, por sofísticada y laboriosa que sea. Los temas menores no merecen quizá tanto esfuerzo.

Los esquemas

Es el modelo más frecuente de reelaboración de temas para su asimilación y estudio. Estas son sus características:

1. Son índices redactados. Con numeración, guiones o puntos, pero ofrecen, en lugar de solo títulos, contenido redactado de forma más bien lacónica.

2. Ganan potencia si incorporan recursos gráficos y de diseño: abreviaturas, iniciales, colores y todo tipo de signos (recuadros, óvalos, llaves, flechas, barras, asteriscos, llaves, etc.).

3. Aunque lleven preferiblemente numeración para ordenar los apartados, no siempre es así: depende de las necesidades.

4. Forzosamente desaprovechan papel para resultar airosos, no hiperdensos.

5. Lo ideal son apartados no muy extensos y distribuidos a uno por página: así se facilita la memoria visual.

6. Negritas, cursivas, subrayados, colores, tamaños y mayúsculas sirven para destacar lo más importante dentro de lo importante.

 

Las pautas para hacer buenos esquemas son:

1. Tener un buen conocimiento previo del tema.

2. Realizar una lectura comprensiva y un buen subrayado del material.

3. Identificar ideas fundamentales y datos esenciales.

4. Captar la estructura y plasmarla en un primer borrador.

5. Una vez captada la estructura, decidir si la modalidad que te conviene es un esquema numérico (1. / 1.1 / 1.2 / 1.2.1 / 1.2.2 / 1.3 / 2. / 2.1…), de letras, de barras, de llaves, de ramas, mixto…, siempre según el contenido.

6. Los epígrafes de primer nivel son los apartados vertebradores, los que contienen las ideas principales. Se completan con sus ideas secundarias, terciarias, etc., hasta el nivel de detalle necesario.

7. Cada epígrafe o punto tendrá una sola frase, breve, clara y precisa. Si necesitas ideas complementarias o detalles entre paréntesis, las incluyes en lenguaje telegráfico.

8. Si no entiendes algún punto, pide aclaraciones antes de incluirlo en tu síntesis.

9. Es un texto que no solo se lee, sino que también se ve para recordarlo mejor. No debe ser abigarrado.

10. Usa recursos gráficos y abreviaturas que no te provoquen dudas.

Veamos un ejemplo:

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Los resúmenes

Un resumen es un texto de apariencia normal en el que se reflejan las ideas relevantes, condensadas y redactadas de forma precisa y con una adecuada relación entre sí. Es el modelo que sueles usar para responder en exámenes de respuesta larga o media. Así que son una especie de ensayo del examen, solo que algo abreviado para no sobrecargar la memoria con aquello que podrías desarrollar fácilmente sin aprendértelo literalmente. Sus características son las siguientes:

1. Tienen una apariencia de texto normal.

2. Tienen una coherencia gramatical perfecta, algo que no se le exige a los esquemas, de lenguaje más telegráfico.

3. Son pequeños ensayos de respuesta a exámenes.

4. Su uso es algo menos frecuente que el del esquema.

Algunas de las pautas para hacer buenos resúmenes son idénticas a las de los esquemas (y cualquier tipo de síntesis): conocimiento previo del tema gracias a la atención en clase, los apuntes tomados, la lectura de exploración y, en su caso, las complementarias. La posterior lectura comprensiva dará paso al imprescindible subrayado y, en ocasiones, al esquema, que nos permitirá redactar lo esencial de forma correcta y bien estructurada, sin necesidad de mayores recursos gráficos. La extensión debe aproximarse a la que tendría una respuesta de examen.

La modalidad del resumen no es tan idónea para estudiar como la del esquema, sobre todo por su menor impacto visual, que lo hace más complicado de memorizar. Pero algunos estudiantes lo prefieren al esquema porque les hace sentir más seguros. En mi opinión, la razón de fondo de esta preferencia es la dificultad de sintetizar, una habilidad que el esquema exige en mayor medida.

Mapa conceptual del sustantivoLos mapas mentales (o conceptuales)

Con los mapas mentales me acuerdo de aquel refrán: “Vísteme despacio, que tengo prisa”. En mi opinión, superan a todas las demás síntesis. Si eres capaz de hacer un mapa mental, es seguro que ese tema lo has comprendido perfectamente, porque se trata de una refinada expresión de tu nivel de comprensión. Muy laboriosos de hacer, sobre todo por el considerable esfuerzo de captación de relaciones y jerarquías entre las ideas, una vez articulados son fáciles de retener y más aún de repasar.

Su propia denominación sugiere despliegue gráfico y claridad en las conexiones entre conceptos esenciales, sin grandes desarrollos ni complementos. Son diseños gráficos en los que se representa la estructura del tema, con sus conceptos bien enlazados y expresados de forma lacónica.

En este artículo he incluido un ejemplo muy simple (en realidad, suelo hacer un mapa mental antes de ponerme a escribir muchos artículos de este blog, y, la verdad, acelera el proceso). Hay programas informáticos interesantes: de pago, como ImindMap (de Tony Buzan, uno de los creadores de la idea de mapa mental, evolucionada a partir de los mapas conceptuales) y gratuitos, como Examtime, una web gratuita que merece la pena conocer y utilizar.

Entre las ventajas de los mapas mentales (o conceptuales) podemos citar:

1. Tienen una poder de síntesis enorme. Es difícil ir más allá, porque son casi organigramas conceptuales.

2. Permiten transmitir de forma sencilla ideas y estructuras complejas.

3. Facilitan la memorización, ya que, como todo el aprendizaje significativo, establecen buenas redes y, además, tienen un ingrediente gráfico muy clarificador.

4. Potencian el aprendizaje futuro al establecer redes de ideas en la mente.

5. Son muy reutilizables y ampliables (si se hacen con ordenador).

Recomiendo la lectura del libro de Tony y Barry Buzán El libro de los mapas mentales (Urano). Aunque no es barato, vale más de lo que cuesta, a pesar de algunas de sus exageraciones.

El libro de los mapas mentales, de Tony y Barry Buzan (Urano)

 

Las tablas

Las tablas organizan los contenidos en filas y columnas. Las normales son de doble entrada (filas y columnas). Las hay más complejas, pero no merece la pena profundizar, porque no son muy utilizadas por los estudiantes.

Sus características son las siguientes:

1. Tienen un extraordinario poder de síntesis, ya que, además de breve, su estructura se rige por uno o varios criterios, pero aplicados por igual a una serie de aspectos.

2. Son de gran utilidad para clarificar las ideas en lo que se refiere a estructuras, a clasificaciones, etc., si bien no siempre pueden ser usadas como respuestas en los exámenes. Pero eso no les resta utilidad, ya que siempre estarán en tu mente para dictarte los contenidos muy bien organizados.

3. No es necesario tener una docena de aspectos (en filas) sometidos a otra docena de criterios (en columnas) para hacer una tabla. Una modesta tabla de 2x2, nos resultará de gran utilidad para aclarar, visualizar y memorizar el contenido.

4. Las tablas son una modalidad de síntesis perfecta para integrarse en otra distinta: por ejemplo, un esquema puede llevar dentro una pequeña tabla.

 

Las pautas para elaborar tablas son:

1. Elegir bien los aspectos o temas que se van a analizar y disponerlos en filas.

2. Elegir según qué criterios se van analizar y disponerlos en columnas.

3. Rellenar las tablas de una manera hipersintética (siempre que se pueda, con una sola palabra o cifra). No se trata de ser gramaticalmente correctos y completos, sino de definir la estructura y fijarla visualmente en el cerebro.

4. El ordenador ha facilitado mucho la elaboración de tablas gracias a programas como Excel (Windows) o Numbers (Mac). Ahora se pueden elaborar en bruto, maquetar y reordenar de diversas formas de modo casi instantáneo con ayuda de los filtros. En todo caso, el manejo de estos programas es recomendable a partir de Bachillerato.

 

Otras modalidades de síntesis son los gráficos y los listados, generalmente usados también dentro de otras síntesis. No es preciso desarrollarlos porque son de sobra conocidos, si bien en el caso de los gráficos, su uso suele ser más bien pasivo, porque no siempre es fácil hacerlos. Hay que tener un ángel gráfico guiándonos la mano.

 

Respecto al PowerPoint, tampoco es ahora momento de hablar de él, pero me sumo a los muchos que muestran su estupefacción por el abuso que se hace, no solo en presentaciones públicas, sino en cualquier tipo de documentación. Creo que al PowerPoint puede aplicársele aquel dicho de que “lo poco agrada y lo mucho enfada”, por no hablar de lo mal que se utiliza casi siempre.

 

Todos los tipos de síntesis comentados darán lugar al documento personal de estudio, que se va a convertir en tu auténtico material de estudio y repaso de los exámenes, por lo que, una vez terminado, tienes que someterlo a una revisión o validación en la que buscarás posibles fallos. Sobre todo, olvidos de ideas importantes, malas interpretaciones o inclusión de aspectos irrelevantes. Para que las correcciones no resulten pesadas, es recomendable utilizar el ordenador.

 

Los artículos sobre el método de estudio son

1. El método de estudio: pínchalo en tu tablón de corcho.

2. Aprovechar o no 20.000 horas de clase, esa es la cuestión.

3. ¿Tomar apuntes o copiarle al profesor hasta los estornudos?

4. Conoce a tu profesor como a ti mismo (o casi). 

5. ¿En tu habitación o en la mía?

6. El horario de estudio como antídoto de la desmotivación.

7. Tres maneras de leer para estudiar mejor.

8. El subrayado, un arte en el que menos es más.

9. En síntesis, tu documento personal de estudio.

10. El sobresaliente te espera entre mapas, esquemas y resúmenes.

11. La memorización y la "burocracia del aprobado".

12. El repaso, una herramienta definitiva contra el olvido. 

13. Los exámenes en 40 pautas.

 

Hay 2 Comentarios

es lo peor del

Se llamaba cuaderno de apuntes en limpio, uno por asignatura que nacían de otro cuaderno en sucio de uso diario que valía para todo.
Y después el repaso del tema, rellenando en el cuaderno las lagunas.
O sea varios repasos y fijaciones manuales, con algunos diagramas y colores.
Azul y rojo.
Por el lápiz que se vendía con punta en cada lado, bicolor.
Y manos a la obra, en cada curso, en cada asignatura, repartiendo el tiempo de estudio.
Parando para jugar un poco al futbolín, o a la pelota.
Para merendar jugando al pin-pon.
Y a clase o al estudio.
Cada día desde las 09:00 hasta las 19:00.
Hiciera frío o calor.
Y el fin de semana, partido y el estudio abierto para quien quisiera retocar algún tema atrasado.
Recuerdo en algún caso, que hubo quien se sacó dos cursos a la vez.
Con notas altas.

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Sobre el autor

Carlos Arroyo

ha navegado profesionalmente entre las cuatro paredes de un aula, la redacción de EL PAÍS y la dirección del Instituto Universitario de Posgrado. Esa travesía le ha convencido de que educar bien a los hijos es saldar buena parte de la deuda con la vida. Es autor de Libro de Estilo Universitario y diversos libros de ayuda al estudiante.

Web: www.ayudaalestudiante.com
Correo: arroyocarlos@ayudaalestudiante.com

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