19 septiembre, 2007 | 19:57
Arantza Coullaut
El grafólogo de Cibeles y la gallina guineana de Victorio&Lucchino
En Cibeles uno se puede encontrar de todo: agentes de seguridad que tras horas y horas viendo desfilar a las modelos terminan andando como ellas, gente guapa que se cuela, gente no tan guapa que se no se atreve y se queda mirando a las modelos en una pantalla instalada fuera, dj… aunque después de las tops y de los diseñadores, la gente hace cola para ver al grafólogo Julio Cabezudo para que éste analice su firma en el stand de una revista de moda.
“Pasan más de 50 personas al día y lo que queda”, comenta un poco desesperado Cabezudo. Mucha gente quiere psicoanalizarse aunque de momento ningún diseñador se ha acercado. No lo han hecho Victorio&Lucchino que han presentado esta tarde su colección “Summertime”. Bueno, parte de ella pues tiene más de 300 prendas. La firma sevillana se ha inspirado en los años 50. Sobre la pasarela: lazos espectaculares que han realzado la cintura de las modelos y faldas con muchísimo vuelo. Amarillos lila, rosas, azules o naranjas han llenado de color la pasarela aunque el gran protagonista ha sido el negro. Lo mejor del desfile ha llegado al final: el vestido de plumas de gallina guineana. Como suena.
Más hippie ha sido la colección de Lidia Delgado "Paradise. Diosas y niñas". A medio camino entre la estética de las comuniones y las brujas de Eastwick, la catalana ha presentado vestidos inspirados en la primera comunión, blusas de arte sacramental tejidas de seda y ha combinado túnicas de encaje geométrico con pantalones masculinos.







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