Después de la comida, muy mala por cierto según las modelos: “Luego dicen que si comemos aunque esto está bastante malo, no he pedido verduras porque estaban remuertas”, le ha tocado el turno a Ailanto. Antes, Javier Larrainzar ha pasado sin pena ni gloria y ha dejado un regusto de dejà vu entre el público del recinto.
Ailanto se ha inspirado en la película Blow Up que rodó en 1966 Michelangelo Antonioni. El maestro italiano, que murió el pasado mes de julio, se inspiró a su vez en un relato de Julio Cortázar que cuenta cómo un fotógrafo, gracias a las sucesivas ampliaciones de una fotografía descubre un asesinato, inadvertido pese a haberlo fotografiado.
Ailanto ha presentado una línea pop y psicodélica. Entre el público, una de las actrices y modelos que protagonizaron la película: Veruschka. La modelo, que con 20 años realizó performances para Salvador Dalí y que se convirtió en los 60 en un icono de belleza ha puesto el toque más kitsch en los dos días que llevamos de pasarela.







No se fue, se esfumó. Entre la primera parte y la segunda parte del desfile, se apagaron unos segundos las luces, la soprano Paloma Soria comenzó a cantar Aleluya y ni rastro de la presidenta madrileña en la pasarela. Aguirre, que estaba sentada en primera fila al lado de la condesa de Montarco, se la tragó la tierra y en dos segundos estaba fuera del recinto.