Anécdotas de la temporada

Por: | 18 de mayo de 2014

Decididos los ganadores y los perdedores, a uno le quedan de la temporada de la Bundesliga recién terminada un puñado de historias humanas, de imágenes y sucesos, así como un rico anecdotario que tanto provoca la sonrisa como complace la curiosidad.

Será difícil olvidar la primera rueda de prensa de Pep Guardiola al poco de su llegada a Alemania. Había corrido el rumor de que llevaba varios meses estudiando alemán como él acostumbra hacer tantas cosas, esto es, obsesivamente. Y al poco de tomar la palabra se metió a todo el mundo en el bolsillo. Titubeaba, alargaba los sonidos, dijo unas cuantas frases que sonaron a ensayadas. Nada de ello le impidió salir airoso de la prueba. Todavía, cuando se le resisten los vocablos alemanes, intercala otros ingleses. Eso sí, no bien le acercan un micrófono se rasca la cara, se acaricia la calva, se toca la nariz, señal inequívoca de nerviosismo.

Pep

Pep Guardiola imparte órdenes a Ribéry. Odd Andersen (AFP)


No menos crudo lo tiene el olvido para borrar de sus archivos el minuto horrendo del español Álvaro Domínguez durante el primer partido de la temporada, el que disputó su equipo, el Borussia Mönchengladbach, contra el Bayern Múnich. Cometió penalti por tocar el balón con el brazo. Bien, puede pasar. Lanzó Müller y falló, y en el rechace, ¿qué hace Domínguez? Pues eso, vuelve a tocar el balón con el brazo. Al día siguiente, la prensa alemana tildaba con sorna al español de jugador de balonmano.
El no-gol de Kiessling contra el Hoffenheim merece un monumento a la pericia humana para inventarse la realidad. Incluso desde el planeta Neptuno se vio que el balón había entrado en la portería por un roto en la red. El jugador juró que no había visto lo que las cámaras demuestran que estaba mirando. Y como sus compañeros, pandilla de simuladores, se pusieron a celebrar la existencia de amapolas amarillas, él también. El posterior alud de insultos y amenazas forzó al delantero del Leverkusen a cancelar su cuenta de Facebook. Ya puede subir de rodillas al Everest o beberse de un trago el océano, que se le recordará toda la vida por aquel gol de sainete.

Tremendas las tres cantadas de Baumann, el portero del Friburgo, en el partido contra el Hamburgo, determinantes del resultado final: 0-3. Retirado el equipo al término del encuentro, la afición reclamó a voces la presencia de Baumann en el campo. El portero salió y fue largamente ovacionado. Ha sido uno de los mejores en su puesto. Para cantadas, la de Ter Stegen (pronto en el Barça) contra el colista, el Eintracht Braunschweig. Al ver las imágenes no sabe uno si apenarse o soltar la carcajada.

Un número de circo de 90 minutos de duración fue el partido del Hoffenheim contra el Werder Bremen, a finales de noviembre. Tres penaltis, sustitución del portero por rendimiento deficiente y un resultado de 4-4. El Werder le tomó gusto a que le metieran goles: 0-7 perdió contra el Bayern la semana siguiente, 1-5 contra el Borussia Dortmund poco después.

El gol que le metió Thiago Alcántara en enero al Stuttgart va directo al álbum de los momentos estelares del año. Corren los minutos de descuento. Centra Rafinha. Antes que le llegue el balón, el español ya ha adoptado de un salto una posición horizontal, como si estuviera acostado en el aire. Todo cuadra: la postura acrobática, el pie dispuesto, la llegada oportuna del balón. Y, para redondear el bello cuadro, el gol que supuso la victoria (2-1) de su equipo.

De quitarse el sombrero fue el gesto de Aaron Hunt en el partido de su equipo, el Werder Bremen, contra el Núremberg. Cayó en el área, rodante, aparatoso. Suena el silbato: penalti. Hunt se llegó al árbitro, le dijo la verdad. El penalti fue revocado. Hunt recibió el premio al juego limpio que concede la Sociedad Olímpica Alemana.

No olvidamos el asiento vacío en el Allianz Arena, a la izquierda del de Karl-Heinz Rummennigge, donde se sentaba ese señor que siempre lucía la bufanda rojiblanca. ¿Cómo se llamaba? Uli Hoeness, el presidente condenado en marzo a tres años y medio de prisión por fraude fiscal.

Y al final, claro, las despedidas. El portero Ter Stegen llorando con un ramo de flores en las manos, vitoreado por la afición del Mönchengladbach. Muy aplaudido asimismo Robert Lewandowski, a quien los aficionados del Borussia Dortmund no afean su marcha. No es para menos después de haber marcado para los amarillos 106 goles en partidos de la Bundesliga.

Hay 9 Comentarios

Hola,

La temporada de Guardiola en el Bayer ha sido de sobresaliente. Todos los títulos menos superco alemana y Champions. Si sigue así todos los años va a ser el entrenador con más títulos de la historia.

Un placer

NeyLo2011

Disfruté mucho desde Plasencia leyéndole. Un abrazo y que vuelva usted en septiembre.

Don Fernando, en verdad ya no publicará más este blog la próxima temporada, que si es así, se le echará mucho en falta.

Ojalá solo sea un mal entendido, porque he disfrutado muchísimo leerle.

Le saludo desde Guadalajara, México.

Incremente tu resistencia física con este suplemento usado por miles de años en el Tibet y la China:
http://dxncadiz.wordpress.com/

¿Último artículo? como es eso, espero que te refieras por esta temporada y la que viene podamos seguir disfrutando de tus articulos, ¿o no?
Ya estoy en ascuas

Buen blog

Señor Aramburu; su contestación me ha dejado un poco frío. ¿Significa que la próxima temporada no podremos disfrutar de esta mirada diferente de la Bundesliga?

Gracias, amigo. Ya lo he corregido. Este ha sido mi último artículo. Espero haber ofrecido una perspectiva aceptable de la Bundesliga.

Muy buen resumen. Ya se me había olvidado aquello del penalti del Werder. Magnífico. Por cierto Fernando, creo que es Hunt.
Lo siento por la corrección.
Un saludo desde Augsburgo y a seguir con este blog.
Antonio Moreno

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Sobre el blog

Crónicas de la Liga más alemana del mundo.

Sobre el autor

Fernando Aramburu

, donostiarra, es autor de cuentos y novelas. Desde 1985 reside en la República Federal de Alemania, donde se dedicó durante largo tiempo a la docencia. Entretanto cayó el muro, como caen tantas cosas. Y hoy pulsa las teclas y no precisamente las del piano. Lo que más le gusta del fútbol es la literatura, o sea, el barro y el gol en el último minuto, la épica y la lírica.

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