Héroes y villanos

Por: | 21 de mayo de 2012

El deporte resulta excelente caldo de cultivo para producir héroes y villanos. Su ventaja ante las otras dos grandes factorías de este tipo de personajes que son los comics y la ficción escrita o representada, es que en este caso surgen de la realidad y no de la imaginación de un dibujante o un guionista. Cada uno de nosotros tenemos nuestros héroes y villanos particulares y asistimos con interés a sus aconteceres para jalearles o maldecirles. No son listas cerradas, por lo que vamos sumando con cierta regularidad nuevos nombres. Un jugador, un entrenador, un árbitro, un equipo entero, nuestros sacos de héroes y villanos son como el que llevaba Harpo Marx o el estómago de Fernando Romay, sacos sin fondo donde se mezclan propietarios, alquilados, invitados y fugaces paseantes.

El ser héroe en un saco casi te asegura tambien el ser villano en otro, pues en el deporte no hay monedas con una sola cara. Existe también algun tipo de conexión casi invisible que conecta los dos sacos y consigue que alguien pueda pasar de un lado en un suspiro, y si no que se lo pregunten a Figo. Por eso existen pocos héroes para todos y durante todo el tiempo. Quizás Nadal, una vez más inmenso este mediodía frente a uno de nuestros nuevos villanos favoritos, de nombre Djokovic. Por eso es probable que moleste tanto lo de los guiñoles franceses, porque proyectan sombras sobre el único héroe 100% héroe que tenemos. Un héroe capaz de seguir siendolo incluso cuando pierde, lo que contradice la victoria como único camino para la gloria.

También hay muchas formas de convertirse en villano. Eso sí, la que más molesta es la que viene provocada (o empujada) por las tácticas de algunos para seguir siendo héroes: apuntar hacia otro lado para salvarse ellos mismos (el Madrid tiene un auténtico profesional en su banquillo futbolero). Ejemplo Pau Gasol. La temporada pasada. Fue irritante como a sus deméritos deportivos (no jugó bien) se unieron las voces y actitudes del entrenador y algún que otro compañero que no dudaron en señalarle. Su estrategia surtió efecto y Pau se convirtió en el villano número uno, en el causante directo de la eliminación, en el tipo del que había que desprenderse. Le salvó (es un decir) la campana y ha completado una nueva temporada que seguramente acabará en unas horas. Pero el camino ya está mostrado. Y cuando vienen mal dadas, lo más fácil es apuntarle de nuevo. Manda huevos que Kobe le señale despues del cuarto partido de la semifinal de la Conferencia Oeste. Ahora va y dice que tiene que ser más agresivo en ataque. Más morro y se lo pisa. ¿Más agresivo cuando es la tercera opción de ataque de su equipo? ¿Más agresivo cuando su entrenador le hace jugar casi como guardia de la circulación desde más allá de la línea de tiros libres? ¿Más agresivo cuando Kobe prefiere jugarse un partido tirando de espaldas que dándosela a otro? ¿Más agresivo al estilo Bynum? ¿O al del descerebrado Meta World Peace? No seré yo quien diga que Pau está jugando un gran baloncesto, ni mucho menos. Y que el error en el pase robado por Durant fue decisivo y de esos que se consideran imperdonables. Pero el apuntarle con el dedo me parece una bajeza, sobre todo cuando el que apunta es tan responsable (o más) de donde se encuentran ahora los Lakers.

Pero estabamos hablando de héroes y villanos. El sábado, en la final de Champions, los sacos estaban todos revueltos y no se sabía muy bien quienes eran unos y quienes otros. Para los que nos gusta el fútbol de cierta clase, respetuoso con el balón, que busca dominar, asociar, crear y divertir, el Chelsea es el demonio personificado. Pero hay mucho amante del resultado por encima de todo, del esfuerzo solidario aunque sea para meterse todos a la vez en el área defensiva, de la lucha en solitario de un delantero como Drogba. Y luego están los seguidores del Chelsea, que son muchos, como se ha visto en las celebraciones en Londres. Y estaban Torres y Mata, que bueno, si te da igual, pues tiras un poco para casa. Y muchos del Madrid, a los que no se les ha pasado el disgusto (no me extraña, viendo el partido del sábado y el “nivelazo” de los dos equipos) ni se les ha olvidado la chulería de algunos como Neuer, el que dijo que no sabía que a Sergio Ramos le gustaba tirar los penaltis por encima de la portería. La venganza se sirve fría, y Neuer la probó alegrando con su fallo y su derrota el corazón a más de uno. O sea, que ese diablo que veíamos muchos eran ángeles para otros.

En Bilbao, mientras tanto, Prigioni terminaba su ida y vuelta entre sacos siendo causante directo de una dulce revancha para el Caja Laboral. El base argentino hace años ganó como pocos el corazón de la hinchada baskonista y aquel amor parecía no tener fín. Pero esos amores eternos no existen en deporte, y bastó recorrer 400 kilómetros para pasar de héroe a villano, de generoso a pesetero, de aplaudido a pitado. Aquello daba la impresión de no tener remedio, pero tampoco por eso existen en deporte los desafectos irremediables. Recorrió de vuelta los 400 kilómetros, comenzó tímidamente, poco a poco, a coger los mandos y ha terminado prácticamente donde empezó. Siendo el capo del equipo y contando con el cariño que sólo consiguen los hijos pródigos.

Y así podíamos seguir, hablando de unos y de otros como si fuesen unos y otros cuando en realidad son sólo unos a los que vamos poniendo disfraces según nos interese o sintamos. No, no existen ni los héroes ni los villanos. Y tampoco existe diferencia entre la ficcion y esa supuesta realidad, porque esa supuesta realidad no lo es tal y sólo existen las realidades de cada uno. Condicionadas por nuestros gustos, aficiones, simpatías, herencias emocionales, historias y leyendas escuchadas o por algo tan efímero a veces como los éxitos y los fracasos. Sólo así puede haber gente capaz de ser héroe y villano a la vez, cuando probablemente no sea ni lo uno ni lo otro. !Vaya chasco!

Postada.- Hoy se despide para siempre el Doctor House con la emisión en EE UU del último capítulo de la octava y terminal temporada. House es toda una metáfora de esta dualidad en las que nos movemos. En la imposibilidad de la pureza absoluta. En la inutilidad de las etiquetas sin matices. A pesar de sus altibajos, le echaré de menos. A Hugh Laurie y a muchos diálogos extremadamente inteligentes.

 

 

 

 

 

 

 

Sobre dinero y también sobre ‘playoffs’

Por: | 17 de mayo de 2012

El fin de semana pasado resultó curioso. Por un lado observamos el éxito del dinero y por otro lado confirmamos que no siempre el dinero te lleva al éxito. En pocas horas asistimos a la nueva celebración del Real Madrid, construido a golpe de talonario hasta conformar una plantilla estratosférica capaz de llevarse la Liga batiendo todos los récords habidos y por haber. En Málaga, el dinero del jeque consiguió un sitio en la Champions, aristocracia del fútbol europeo. Y en un final de esos en los que terminas frotándote los ojos para confirmar que no es pura imaginación, el Manchester City de otro jeque que no sabemos si es amigo del jeque malagueño, ganaba in extremis la mediática liga inglesa. Tres triunfos donde el factor pasta ha resultado fundamental. Afortunadamente, en Estambul encontramos el contrapunto y comprobamos que el deporte no es una ciencia exacta y que los millones no siempre aseguran la victoria. Al CSKA de presupuesto ilimitado le pudo su soberbia y terminó devorado por su propia ansiedad, quién sabe si por el peso de un favoritismo incuestionable basado en la contratación de caros talentos que quebraron en el momento más inoportuno. Sin tener nada a favor o en contra de CSKA u Olimpiakos, celebré el sorprendente triunfo de los griegos, que tendrán el país al borde del desastre total, pero al menos se han llevado una alegría y de paso nos recuerdan la certeza de dos topicazos: los partidos duran 40 minutos, ni 20 ni 30, y los dólares, siendo mucho, no lo son todo. Lo que pone en valor el concepto “juego” y todo lo imprevisible que puede resultar. Llegados a cierto punto, las cuentas corrientes pueden perder valor ante otras emociones y mecanismos que a veces no entienden de cuestiones relacionadas con el llamado vil metal.

Lo que logró el Olimpiakos podría servir de confirmación del slogan con el que arrancan hoy las eliminatorias para el título de la ACB, presentados como el tiempo donde “Todo es posible”. Este slogan siempre es cierto a priori, aunque existe el peligro, una vez que se celebren, que se quede más en un elemento de mercadotecnia que en una deseada realidad. Por eso las primeras preguntas a la hora de analizar lo que se inicia esta noche por partida triple revolotean sobre si verdaderamente es posible o factible que veamos algo fuera de lo previsto. La decisión llevada a cabo ya hace alguna temporada de limitar esta primera ronda de cinco a tres partidos abunda en la intención de que el guion salte por algun lado. Veamos en qué medida y qué lugares parecen más proclives a ello. 

Barcelona-Lucentum. 

El viaje de los azulgrana a la Final Four resultó extremadamente indigesto. No solo por la derrota en semifinales, sino por la muy deslucida actuación colectiva, que fue de las que dejan muchas dudas. Algunos jugadores salieron tocados en su prestigio, los refuerzos contratados este año no reforzaron casi nada y el fracaso deja la Liga como último cartucho para evitar una temporada en blanco. Pesada carga para afrontar el último acto del curso baloncestístico, agravada por el delicado estado de salud de Navarro, que es más que probable que hoy no juegue. Aun así la diferencia con su adversario no invita a apuestas arriesgadas. El Lucentum llega con el estómago más que lleno después de ser equipo revelación, salvar los muebles económicos que apuntaban incluso a su desaparición y colado en los playoffs in extremis. ¿Les quedará hueco para ponerle las cosas difíciles al Barça?. Lo dudo, por lo que el pronóstico es de serie liquidada por la vía rápida. 2-0 y a esperar a que la Bomba se active de nuevo. 

Real Madrid-Banca Cívica. 

Despues del refuerzo anímico que tuvo que suponer su buen partido en el Palau, el Madrid llega pisando fuerte. El proyecto va consolidándose al mismo tiempo que el juego, sin dudas desde hace tiempo sobre el estilo a seguir. La apuesta es inequívoca y no cambiará ahora que llegan los momentos importantes. El camino no es fácil, empezando por los de Plaza, que en más de una ocasión han dado un disgusto. El Banca Cívica intentará enfriar al máximo los partidos, pues en un intercambio de golpes sabe que terminará en la lona. En una eliminatoria exprés como esta, el primer partido marca la serie. Siendo en Madrid, entiendo que con algún problema que otro terminará decantándose por los blancos, que deberían liquidar la serie en Sevilla. Mi bola de cristal, nada infalible por otro lado, apuesta por ello. 

Caja Laboral-Gescrap. 

Esta es otra historia que tiene ya mucha historia. Duelo vasco deportivo y social que promete grandes emociones. Los bilbaínos arrancan como lo hicieron la temporada pasada, teniendo que hacer una machada. No es un territorio donde se encuentren incómodos, porque si algo han mostrado este año es que resultan imprevisibles. Lo mismo alcanzan los cuartos de final de la Euroliga como no llegan a la Copa o tienen el cuarto puesto a mano y terminan sextos. Mientras, en Vitoria, esperan recuperar la supremacía del baloncesto vasco, que han ostentado durante una eternidad y que desde hace bien poco le discuten los de Miribilla. Aunque me pese un poco, apuesto por el Caja Laboral por dos razones. La ventaja de campo se me antoja crucial y no veo a los hombres de negro con la efervescencia emocional del año pasado. Me juego un euro, que las cosas no están para grandes dispendios, al 2-1. 

Valencia Basket-Lagun Aro

Que levante la mano el que pensaba que el Lagun Aro se clasificaría para la Copa, se metería en playoffs como quintos y tendría dos jugadores en el quinteto ideal de la ACB, MVP Panko incluido. Bien, veo que nadie levanta la mano, ni siquiera sus propios jugadores, entrenadores o afición. Una más fácil. ¿Les siguen quedando ganas de guerra? Una tercera. ¿Se habrá dedicado estos larguísimos (y posiblemente evitables) 10 días sin competir a celebrar su enorme rendimiento y reconocimiento general o habrán mantenido la tensión? Pues no lo sé, pero de ello dependerá el transcurrir de esta eliminatoria. Porque el Valencia Basket no está para otra cosa que meter la cabeza en semifinales y justificar una temporada donde no han hecho mucho ruido sino más bien lo contrario. Creo que los dos primeros partidos los ganará el equipo local, y el tercero y definitivo… se lo llevará el Valencia. 

Total, que insistiendo en que “Todo es posible”, estos cuartos los veo más dentro de la lógica clasificatoria que quedándonos con la boca abierta. Eso sí, si alguien salta la banca, bienvenido sea.

Jodido pero contento

Por: | 11 de mayo de 2012

Siempre me ha gustado esta expresión. No recuerdo cuando la escuché por primera vez, si formaba parte de un chiste (tipo el de 'andó jodido, querrás decir anduvo, bueno sí anduvo jodido, pero al final andó) o simplemente es una frase que en un momento determinado se le ocurriría a alguno y ha terminado formando parte de nuestro lenguaje coloquial. Pero me parece que condensa como pocas cierto estado de ánimo complicado de explicar a veces, pues mezcla dos emociones casi contrapuestas, la pena y la satisfacción, sin ser plena ninguna de las dos. Como creo que todo el mundo ha estado alguna vez jodido pero contento, no resulta difícil entender mi estado anímico posterior a la final de Europa League del miércoles, que sospecho que fue ganando adeptos entre la afición del Athletic según iban pasando las horas posteriores al partido.

Dicen que el tiempo lo cura todo, pero lo que creo que el tiempo hace mejor es poner las cosas en perspectiva, logrando que abramos el foco y vayamos de lo puntual a lo general. Lo puntual es que nos llevamos un sofoco. Gordo. Inesperado. Vale, perder entraba dentro de lo factible, pero estoy seguro que nadie estaba preparado para que la segunda final de la historia rojiblanca bilbaína se convirtiese en un tormento cuando todavía no habíamos dado ni un par de chupitos a la cerveza inicial. Pilló la primera Falcao (menudo pájaro, vaya partidazo se cascó), la metió por la escuadra y a partir de ahí, sangre, sudor y, al final, mucha lágrima. El partido se convirtió en una agonía en la búsqueda del empate, hasta que Amorebieta decidió disfrazarse de Beckenbauer (en torpe), Falcao hizo una maravillosa maniobra de goleador letal y el partido se quedó para heroicidades que no llegaron. A unos cuantos jugadores del Athletic la cita les vino grande, muy grande, y tambien hay que darle todo el mérito que tiene lo que hizo el Atlético, que hizo un señor encuentro.

Hasta hace unos años, siempre pensé que el universo deportivo de élite era algo muy especial. Ahora no lo creo tanto. Es más, pienso que la mayoría de necesidades y problemáticas se repiten como en cualquier grupo de personas que se juntan en busca de un objetivo común. Al fin y al cabo estamos hablando de seres humanos, y siendo cada uno de su padre y de su madre, existen patrones. Un buen liderazgo, la justa motivación, el correcto trabajo en equipo o una comunicación sana y fluida son cuestiones comunes, lo que convierte al deporte en un buen laboratorio para extraer conclusiones útiles. Un ejemplo. Entre Mourinho, Guardiola y Vicente del Bosque se puede explicar casi todo sobre el liderazgo.

Ahora bien, si existe algo que convierte al deporte de élite en único es la concentración de presión que se puede producir en un determinado momento. En el último mes hemos tenido buenos ejemplos de lo que puede llegar a provocar el jugarte tanto en un partido, un penalti, un putt de tres metros. Muchísimas horas de trabajo y la ilusión de millones de personas puede convertirse en una pesada carga. A los jóvenes jugadores del Athletic no hacía falta que les explicasen lo que estaba en juego en Bucarest. Era una oportunidad que había tardado tres décadas y media en volver a producirse, una posibilidad de hacer historia para el resto de sus días y hacer realidad los sueños de familiares, amigos, conocidos, desconocidos y así hasta toda una provincia que les han acompañado en apoyo constante, multitudinario e incondicional desde que la noche soñada de Manchester hizo desbordar el optimismo. Por lo que se vió en el partido, fue demasiado para gente todavía en proceso de formación deportiva y humana. Eso sí, y no es un tópico. Estas cosas curten un huevo y deberían hacerles comprender que su carrera tiene una particularidad: lo que hacen provocan sentimientos extremos y que lo bonito (ser portadores de la ilusión de muchísima gente que les convierten en héroes cuando ganan) lleva de la mano algo menos agradable. Cuando pierdes, la decepción puede llegar a resultar monumental al saber que a muchas personas les costará conciliar el sueño. Manejar estas dos realidades, sin volverte loco, resulta asignatura fundamental para alcanzar su madurez.

La afición del Athletic hemos visto la película Europa League y como nos ocurre cuando vamos al cine, un final decepcionante e inesperado ha ocupado los primeros minutos (u horas) de la charla posterior. Pero mal haríamos si se nos olvidase el resto de la película, que ha sido tan buena que estoy seguro de que dentro de años seguirá siendo una de nuestras favoritas. Tantos momentos gloriosos, tanto reconocimiento atesorado, tanto orgullo recuperado, tanto buen fútbol desarrollado debe sepultar una mala resolución. Hay victorias que no merecen ni justifican determinados caminos, y hay caminos que se elevan por encima de victorias y derrotas. Y este viaje ha resultado fantástico, emocionante, lleno de lugares de ensueño.

Quizás el presente puntual escueza todavía un poco, pero para eso está el pasado y el futuro. Uno lo hemos visto y disfrutado, el otro lo intuimos. Y no me refiero sólo a lo del 25 de mayo, que son palabras mayores, sino a lo que nos espera teniendo el equipo que tenemos, el juego que tenemos, el entrenador que (todavía) tenemos. Y sí, aunque sea una frase hecha, que nos quiten lo bailao, que ha sido mucho y muy bonito.

Lo dicho, jodidos pero contentos. Y más que lo estaremos. Y si todo falla, para eso está Leo Harlem

 

Postdata. Enhorabuena total a los colchoneros. El Aleti se mereció de cabo a rabo ganar el partido. Eso sí, lo de dejar de ser el Pupas justo el miércoles..... ¡Que lo disfrutéis! Y que no os quiten a Falcao, Adrian, Diego, Turan...  

El Palomero

Sobre el blog

Palomero: Según la RAE, persona aficionada a la cría de palomas. En el mundo del baloncesto tiene otra significación. Sirve para apodar al personaje ese de la foto. El que se hace el inteligente poniendo la manita como si estuviese pensando.
www.juanmaiturriaga.net

Sobre el autor

Juanma Iturriaga

es un todoterreno de los medios. Tras una brillante carrera deportiva, colabora en prensa, radio y televisión. Artista renacentista, polifacético y multidisciplinar, ve la vida de forma optimista desde su 1,95 de altura. No le gusta la gente pesimista ni dogmática. Tiene más de 50 años pero no los aparenta.

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