El Palomero

Esa cara que se te queda

Por: Juanma Iturriaga

26 abr 2012

XX

Durante mi etapa en el Madrid, había una frase que solíamos repetir cuando perdíamos algún partido de forma inesperada, aparentemente injusta o simplemente en una resolución de última hora (afortunadamente no la tuvimos que usar mucho). “Lo peor no es perder, sino la cara de gilipollas que se te queda”, nos decíamos para buscar un punto de humor en la desgracia. Bien, hoy es jueves y ya llevo dos noches con esa cara (abstenerse chistes sobre si igual son más de dos y la llevo toda la vida sin darme cuenta). Los motivos son diferentes. La del martes surgía de mi afición al fútbol por encima de los colores. Me gusta la propuesta futbolística del Barcelona, como me gusta la de la selección española. Todo lo contrario que la del Chelsea, tan esforzada como rácana en elementos que al menos para mí, hacen del fútbol un deporte hermoso. No pretendo quitar méritos a los ingleses, que quizás plantearon la batalla de la única forma en la que podían tener esperanzas de éxito. Pero no puede contar con mi simpatía y ni mucho menos con mi alegría en su triunfo (gran palomerada de Torres, por cierto) aunque haya sido ante el sempiterno rival azulgrana.

La de ayer, aunque terminase con parecida expresión facial, vino por otros territorios emocionales. Aunque Mou diga que los pseudomadridistas nos entristecimos el sábado y nos alegramos el miércoles (qué insistencia en el “estás conmigo o estás contra mí"), la derrota ante el Bayern fue de las que hacen mucha pupa a todos los que (de diferentes formas, seguro) sienten este club. La oportunidad de la Décima estaba aparentemente servida en bandeja. Venir de ganar una Liga en el Camp Nou, tener que remontar un accesible 2-1 en casa y de lograrlo, disputar la final con un Chelsea de nivel futbolístico por debajo de los otros tres semifinalistas (y disminuido por numerosas bajas) daba a entender que los hados se habían vestido de blanco. La euforia era indisimulada, y no te digo con el 2-0 al cuarto de hora. Reconozco que con el segundo de Ronaldo envié un mensaje a un amigo pronosticando 4 ó 5 goles en la portería alemana (quizás debería plantearme dejar de hacer pronósticos).

Pero se me olvidó que enfrente estaba uno de los pocos equipos a los que el Bernabéu no asusta, uno de los pocos a los que “90 minuti no son molto longos”. Dicen que las estadísticas están para romperlas, pero también para estudiarlas, pues no surgen de la nada y detrás de los números se esconden siempre razones a tener en cuenta. Y las estadísticas decían, como se volvió a demostrar, que el Bayern es un dolor de cabeza histórico para el Madrid (se puede cambiar Madrid por Barça y Bayern por Chelsea). Este tipo de cuestiones, aunque no lo parezca, se terminan instalando en las cabezas de los jugadores, que acuden a esos campos “favorables” con una dosis de confianza extra y así lo declararon explícitamente los jugadores del Bayern, incluso después del 2-1 de Múnich.

Sería un error por parte de Barcelona y Real Madrid limitar su análisis sobre lo ocurrido a cuestiones relacionadas con la diosa fortuna, pues eso limitaría la necesaria autocrítica, condición previa para la mejora. Pareció esquiva con el Barça, al que solo dio la impresión de faltarle puntería, como si esta fuese simple cuestión de suerte, y también con el Madrid, pues como muchos han dicho ya, los penaltis son una lotería. Pero estoy seguro que la razón de su eliminación va algo más allá. Coinciden ambos entrenadores (¡albricias!) en que no podían pedir más a sus jugadores de lo que dieron. No dudo que lo dieron todo, pero eso no exime al colectivo de cometer fallos o lucir carencias que convendría estudiar. El Barça ha llegado demasiado apagado, excesivamente messidependiente y sin un plan b de urgencia. El Madrid, por su parte, se echó atrás justo cuando empató en Múnich y lo volvió a hacer en el Bernabéu con la eliminatoria en ventaja, ahondando en lo que parece la asignatura pendiente para poder dar el próximo salto de calidad: el control de los partidos, que normalmente se hace en el centro del campo. El Madrid es como era Mike Tyson, un noqueador casi infalible. Casi. Cuando no logra el K.O., cuando se trata de ganar a los puntos, con un poco más de paciencia, pasa más problemas, lo que por otro lado no le ha impedido ganar justa y brillantemente la Liga.

Total, ninguno de los dos mejores equipos del mundo jugarán la final. ¿O no son los dos mejores equipos del mundo? Yo creo que sí, creo que en una liga, competición más justa que otra de eliminación directa, el Chelsea o el Bayern quedarían no a 30 puntos, pero sí a una buena distancia (bueno, quizás el Chelsea sí quedaría a 30). Pero eso ahora ni cuenta ni consuela. Alrededor de la rivalidad Madrid-Barça se suele decir que la risa va por barrios. Aunque no seamos muy proclives a compartir destino, en 24 horas la Champions ha colocado a ambas aficiones en el mismo sitio. Un lugar triste donde reina el desencanto, el recuerdo de las oportunidades perdidas, el lamento por la mala suerte. Un lugar donde puede aparecer un compañero como los que yo tuve y decirte: "Lo peor no es haber perdido, sino la cara que se te queda”. Y encima tener razón.

Eso sí, la tierra no ha dejado de girar.

Postdata.- Escribo desde Bilbao, a poco más de cuatro horas del Athletic-Sporting, enorme oportunidad de llegar a la segunda final europea de su centenaria historia. Espero que a las 11 de la noche no tenga que mirarme al espejo.

Hay 106 Comentarios

Itu, lo siento por el Athletic. Mi pronóstico para la Supercopa es: Bayern 0 - Atletico de Madrid 1. Gol de falta directa en el minuto 116

...y yo que me alegro por Jupp Heynckes, oigan. Si gana la Champions con el Bayern, verán como ellos no le echan después...

¡¡¡Athletic, karajo!!!

Yo creo que el Bayern jugó mucho mejor que el Madrid en la ida y que en la vuelta estuvo igualado, para mí, es justo vencedor.

Bastante de acuerdo contigo Itu, la cara que se les quedo a barcelonistas y madridistas sobre el terreno de juego... igualito que en tantos cuartos de final de mundiales con la seleccion: "hemos jugado mejor pero pa'casa otra vez en cuartos..."
Sobre el Bayern, que decir que no se haya dicho ya, yo creo que las prisas entraron tarde, ya en prorroga, con la gasolina justa. Tal vez se deberia haber mantenido mas la posesion, pero el Bayern no es ningun equipillo, los tienen (y siempre los han tenido) bien cuadrados, y se hicieron con el control del balon la mayor parte del partido. Si las prisas y el animo con que salio el equipo en prorroga se llegan a tener en el minuto 46 puede que un tercer gol (necesario por otra parte para evitar sustos) hubiera sido una buena inyeccion de moral para los merengues.
En cierta medida es una buena cura de humildad para la liga, y los proclamados "mejores equipos del mundo" por tanta gente. A ver si esta tarde hay mas suerte (aunque si no la hay, sigo con mis supersticiones para la Eurocopa, cualquier ayuda no va a estar de mas) y se plantan mas equipos nuestros en final europea. Seria un buen premio para los de "esa otra liga".

Eso, eso, una final rojiblanca, y que ganen los de la capital, que vosotros tenéis la opción de la copa

En la rueda de prensa de Mourinho cuando mencionó lo de los pseudomadriditas me acordé de tí ;-)). Qué falta de autocrítica y qué arrogancia tiene éste hombre.
Si sumamos los 210 minutos de eliminatoria quizás los alemanes hubieran ganado a los puntos. Ojalá que este varapalo sirva para que la prensa deportiva de éste pais deje de dar la brasa con tanto Madrid-Barça, Barça-Madrid...resulta cansino.
Nos vemos en Bucarest, Palomero...duelo de atleticos.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre el blog

El palomerismo es toda una filosofía de vida que se basa, como la termodinámica, en tres principios. El de la eficiencia: “Mínimo esfuerzo, máximo rendimiento”. El del aprovechamiento. “Si alguien quiere hacer tu trabajo, hacerte un regalo o invitarte a comer, dejale”. Y el de la duda: “Desconfía de los que no dudan. La certeza es el principio de la tiranía”. A partir de ahí, a divertirse, que la seriedad es algo que ahora mismo, no nos podemos permitir.

Sobre el autor

Juanma López Iturriaga

Básicamente me considero un impostor. Engañé durante 14 años haciendo creer que era un buen jugador de baloncesto y llevo más de 30 años logrando que este periódico piense que merece la pena que escriba sobre lo que me dé la gana. Canales de televisión, emisoras de radio y publicaciones varias se cuentan entre mis víctimas, he logrado convencer a muchos lectores para que comprasen mis libros y a un montón de empresas que me llaman para impartir conferencias. Sé que algún día me descubrirán, pero mientras tanto, ¡que siga la fiesta!

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal