A ambos lados del Atlántico está en plena resolución las dos mejores ligas del universo baloncestístico. Después de muchos meses de competición, ha llegado el momento de traspasar o no la línea que separa a los buenos equipos de los campeones. Una línea parecida a la que distingue los actores principales de los secundarios, los cracks de los catacraks. Son semanas apasionantes como la que está a punto de terminar y donde hemos visto grandes espectáculos deportivos como el tercer partido de la serie Real Madrid-Caja Laboral o el segundo de la de Miami-Boston. Y el fin de semana viene cargadito. Entre tanto que comentar, me voy a quedar con cinco asuntos relacionados con la semifinal entre madrileños y vitorianos, un auténtico clásico de nuestro baloncesto y que está confirmando las expectativas creadas a su alrededor.
Y Lázaro anduvo. Si esto no es una resurrección…. Por fin estamos viendo algo parecido a lo que Velickovic apuntaba hace unos años cuando le vimos hacer algún que otro roto con la selección de Serbia. Cuando más lo necesitaba el equipo tras la lesión de Mirotic, su respuesta ha superado las expectativas hasta de su propia familia. Seguramente existe una explicación deportiva a la mejora de su rendimiento (olvidados inventos, juega donde mejor le va a sus cualidades) pero tamaño cambio necesita echar mano de otras cuestiones como la recobrada confianza, facilitada tambien por el hueco abierto por la ausencia de Mirotic, lo que ha limitado la rotación. Entonado, el serbio es un jugador muy difícil de pillar pues auna altura, rapidez, buena mano, ganas de correr la cancha y suficiente juego de espaldas a canasta, lo que dificulta en extremo su defensa. Su recuperación es una noticia inmejorable para el Madrid, aunque deberá pasar la prueba del algodón, y quien dice algodón, dice continuidad en el buen rendimiento.
Un pack inseparable. Sergio Rodríguez, como otros cuantos jugadores de gran talento, es un tipo siempre bajo sospecha. Así como en el principio de su carrera sus virtudes primaban sobres sus defectos a los ojos de entrenadores y público, su paso por la NBA cambió la percepción y se pasó a hablar más de lo que no hacía que de lo que dominaba, hasta el punto de restar importancia a las cosas buenas que hizo (que las hubo) en sus cuatro años por Estados Unidos. Tampoco le ayudaba mucho ese cierto aire de hombre inalterable (para algunos pasota) al que parece que le da igual arre que so, meter un triplazo que fallar un pase inocentemente. Y entonces ves partidos como los dos de Vitoria y te das cuenta que Sergio es un pack que viene con la genialidad y también con la capacidad de desesperar al más pintado. Y que tenemos dos opciones. Disfrutar con un jugador diferente, con esos pases o triples increíbles, con su tendencia a hacer lo difícil fácil y viceversa o desdeñar sus virtudes para volver a la cantinela de que no defiende con fiereza o que es poco de fiar en sus decisiones. Ahora bien, lo que va a ser ya bastante difícil es que cambie. Y el primero que lo sabe es Pablo Laso, que le está utilizando con sabiduría. Poca gente mejor que Sergio para sacarte de un apuro gordo, para dar la vuelta a una dinámica, para dinamitar un partido. ¿Qué tiene defectos? Sin duda, pero si tuviese menos, no estaría por estos lares.
Arriba y abajo. El polaco Maciej Lampe es otro de los que está haciendo mucho ruido en esta serie. La pena para el Caja Laboral es que a veces, los platos que rompe son los suyos. Decisivo en el primer partido, desacertado en el segundo, errático en el tercero y otra vez en buena versión en el cuarto. Anticipar qué Lampe vamos a ver mañana en el Palacio es tarea prácticamente imposible incluso para la Bruja Lola y seguro que a Ivanovic le encantaría saberlo, pues de su eficacia depende parte del futuro de los vitorianos. Con Teletovic en plan Guadiana, San Emeterio algo peleado con el aro y Prigioni sin producir en los últimos partidos, los puntos de Lampe, sean de lejos o de cerca, posibilitan otras otras vías necesarias de anotación propias y ajenas. Está bien el control de los partidos, pero las dos veces que Caja Laboral se ha quedado por debajo de 70, ha perdido.
¿Con la lengua fuera? Dominador del primer partido, da la sensación de que a Pablo Prigioni la serie le está viniendo un poco larga y demasiado exigente físicamente para su veteranía. Cada encuentro que pasa su influencia ha ido descendiendo (salvo alguna acción marca de la casa como la inteligente última jugada del tercero) la de los dos Sergios (Llull y Rodríguez) aumenta y, sobre todo, el control del ritmo de juego no es nada férreo, lo que favorece al Real Madrid. Sospecho que el ritmo alto que quieren imponer siempre los blancos tiene entre sus objetivos no sólo jugar a la velocidad donde se mueven mejor, sino también y como efecto secundario, exigir físicamente a Prigioni para que no pueda ejercer el mando en plaza con la cabeza fresca. Porque el argentino con el oxígeno suficiente, sigue siendo mucho.
¿Y mañana qué? Buena pregunta. No tengo ni idea de lo que puede pasar en el cierre de la serie en Madrid. Es lícito pensar que el Madrid ha hecho lo más difícil, pero era lo más difícil hasta ayer. Cerrar una eliminatoria, aunque sea al amparo de tu público, suele resultar un trago complicado, como bien se demostró en Vitoria. Ahora bien, sí que da la sensación de que el Madrid va para arriba desde la derrota del primer partido (pudo ganar perfectamente el tercero también) ha recuperado para la causa a Mirotic, su moral estará por las nubes y el ambiente será de primera. Dicho esto, pensar en un partido cómodo es no conocer cómo se las gasta el Caja Laboral. Un quinto partido es cuestión de táctica (25%), piernas (30%) y cabeza (45%). En las dos primeras parece que va ganando el Madrid, pero en la última no me jugaría yo mucho a favor de nadie. Lo que está claro es que nos esperan 40 minutos de lo que echamos tanto de menos durante buena parte de la temporada. Tensión, dramatismo, incendio ambiental, dos grandes equipos echando el resto y un billete para la final en juego. Suficiente para tener claro el plan para mañana a las seis de la tarde a las 20.30 horas
Postdata.- No, no me voy a escaquear de hacer un pronóstico. Ganará el Madrid entre 5 y 10 puntos. Y para afinar más aún, que no cuesta nada, me inclino por un 82-75.

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