El Palomero

Sobre el blog

Palomero: Según la RAE, persona aficionada a la cría de palomas. En el mundo del baloncesto tiene otra significación. Sirve para apodar al personaje ese de la foto. El que se hace el inteligente poniendo la manita como si estuviese pensando.
www.juanmaiturriaga.net

Sobre el autor

Juanma Iturriaga

es un todoterreno de los medios. Tras una brillante carrera deportiva, colabora en prensa, radio y televisión. Artista renacentista, polifacético y multidisciplinar, ve la vida de forma optimista desde su 1,95 de altura. No le gusta la gente pesimista ni dogmática. Tiene más de 50 años pero no los aparenta.

¡Pregunta!

Pregunta al palomero

TWITTER

El palomero

Facebook

Últimos comentarios

Buscar

Últimas entradas

A entrenarse a tope

Por: | 09 de julio de 2012

Paco López, hombre cabal, excelente ser humano y preparador físico del Real Madrid durante mi carrera como merengue, dijo una vez una frase que adopté inmediatamente. “El descanso es una forma de entrenamiento”, soltó un buen día; me convenció al instante. Hemos llegado al final de una larga temporada donde, con mayor o menor fortuna, en este blog se ha reflexionado sobre diversos asuntos que han abarcado deportes, deportistas y, en alguna ocasión, temáticas que van más allá de lo meramente deportivo. Han sido muchas semanas, muchos textos y alguna que otra neurona quemada. El lunes pasado, cuando llegué a Madrid a las 8.30 de la mañana procedente de Kiev (sí, fui uno de los 11.000 afortunados en vivir en directo una noche gloriosa), pensé que habia llegado el momento de echar la persiana durante unas pocas semanas, hacer caso a Paco López  y poner a “entrenarme” a tope. Lo de Ucrania fue el mejor colofón posible. Un viaje que surgió por sorpresa, unas horas inolvidables en la capital ucraniana, imágenes que durarán hasta que mi mente se vaya a negro definitivamente y la sensación, como me ocurrió en Manchester, de haber tenido la fortuna de estar en el sitio indicado en el momento justo. 

Como llegué a Madrid algo desguazado por las muchas horas de vuelo nocturno (eso sí, más feliz que unas castañuelas), dejé para el martes el relato y la despedida temporal. El martes pasó rápido, como lo hizo el miercoles. El jueves, comencé a cerrar asuntos diversos y el viernes llegó sin darme cuenta, presentación de los Premios Chupete incluida. Dos hijos yéndose de campamento volatilizaron el sábado y aunque ya no vaya a misa, siempre he creido que el domingo está para descansar. Total, que con una semana de retraso, quiero anunciar que voy a echarme una cabezadita hasta que el próximo día 27, en el Estadio Olimpico de Londres, comiencen los 17 días más excitantes que puede ofrecer el universo deportivo. Porque anda que no tenemos retos en estos Juegos. Empezando por el baloncesto, donde soñamos con esa revancha con EEUU de la que no deberíamos ocuparnos con demasiada antelación, no vaya a ser que nos ocurra como a Alemania en la Eurocopa. Tanto hablar de España y luego te vas a casa sin cruzarte con ella. Por tener puntos de atención, hasta contamos con el futbol, displicente históricamente con los Juegos, pero que han dado con un modelo que sin ser el mejor, sí cuenta con suficientes alicientes como para que le prestemos un ojo.

Además, cuando se trata de unos Juegos Olímpicos y te gusta el deporte, la identificación nacional tampoco resulta necesaria para disfrutarlos a lo grande. Vamos a ver a tanto genio deportivo, que las banderas que porten a veces es lo de menos. De todo ello dara cuenta este blog, pues el palomero me ha prometido que va a hacer un diario casi diario (me ha dicho de apunte lo de casi diario por si algún día no puede cumplir). 

Pero antes de eso pillaré coche y familia y me daré una vuelta por el sur, recorreré la costa atlántica que va desde el Algarve hasta Lisboa, seguiré mi reencuentro con Los Soprano, goze inenarrable y causante directo de que en los últimos tiempos haya hecho más spinning que en toda mi vida anterior, comenzaré a leer “Ahogados en la orilla”, un libro de Carlos Molina sobre las grandes derrotas de la historia del deporte, que de todo se aprende, terminaré Submarino, retrato de la vida con los ojos de un adolescente y recomendaré “El Ritmo de la cancha” de Jacobo Rivero, al que agradezco su regalo y cuyas historias alrededor del baloncesto me han resultado lectura amena y gratificante. Tomaré algo el sol (aunque como decía mi añorado tío Joaquín, “lo mejor del sol es una buena sombra”), me meteré en el agua lo que ese gélido océano Atlántico me lo permita (es lo que tiene acostumbrarte al Mediterráneo y ser de Bilbao, pero no del centro mismo) y volveré 15 días después, más fresco que una lechuga para la sobredosis olímpica.

Entonces todos los que tengan a bien podrán reencontrarse en este diminuto espacio cibernético. Hasta que llegue ese día, espero que el verano os sea propicio, curréis o no curréis, podais iros de veraneo o no, seáis de Mourinho o de Guardiola, os parezca Del Bosque poco moderno o un genio, creáis o no acertada la inclusión de Sergio Rodríguez en la selección, os hayais alegrado o maldecido de que LeBron tenga ya su anillo, vibréis o os la traiga al pairo que Fernando Alonso gane, entendáis o no para qué tiene la cantera el Real Madrid, penséis que la primera temporada de Pablo Laso ha sido un éxito o se ha quedado a medias, utilicéis o no la misma crema protectora para el sol que Iniesta, opinéis que Sergio Ramos es un crack o un insensato por su penalti a lo Panenka, digáis o no “gracias Sara”, queráis o no que traspasen a Pau y a Calde, o estéis con Bielsa o con el Athletic en la surrealista historia de las obras de Lezama.

A todos, un fuerte abrazo y nos leemos en 18 días. ¡Qué comience el entrenamiento ya! 

 

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal