El Palomero

Un Mundial, una rueda de prensa y una rivalidad

Por: Juanma Iturriaga

28 ene 2013

Un Mundial ganado

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Con una portentosa actuación, se llevó España el Mundial de balonmano y la frase Soy español, ¿a qué quieres que te gane? volvió a convertirse en todo un hit (suena antiguo, pero me turra lo de trending topic) en el universo twittero. Como no podía ser de otra forma (en sentido del humor y mala uva también vamos sobrados), al fútbol, baloncesto, balonmano, tenis, motos, etc... se unieron rápidamente parados, chorizos, recortes en sanidad y educación, incultura, descargas ilegales y otros chascarrillos. Formas más o menos tragicómicas de pasar la tarde de domingo aparte, hay que reconocer que sigue siendo sorprendente la constante catarata de éxitos de nuestro deporte. Recuerdo épocas pasadas no tan lejanas, cuando mirábamos con indisimulada envidia a Francia o Italia, por nombrar las que tenemos más cerca, al observar sus éxitos multidisciplinares. Y ahora los envidiados somos nosotros. Eso sí, la acuciante crisis económica que sufrimos ha terminado por crear toda una paradoja. Eso llamado Marca España vive su peor momento en casi todos los ámbitos y el mejor en lo que al deporte se refiere.

Me corto la mano antes de utilizar estos éxitos como ejemplo de lo que somos como país, que para eso ya están los políticos. No creo en una relación directa, y a nuestra situación me remito. Pero no deja de resultar curioso que sean precisamente los deportes de equipo donde el rendimiento resulta más espectacular, pues para ello se necesitan entre otras cosas, buenos y consistentes valores, priorización del bien común por encima del individual, trabajo constante y honesto y ausencia de atajos. En contraposición, cada vez tenemos más claro que en muchos otros lugares de nuestra sociedad, estos conceptos han brillado por su ausencia. Comparaciones aparte, que no siempre son odiosas, el alegrón fue de los gordos. Por la categoría del torneo y porque ver al balonmano en primera página (como diría the king) es motivo de satisfacción. Como otros muchos deportes, el balonmano lleva años sobreviviendo con enormes problemas, fuera del foco mediático la mayoría del tiempo y con sistemas de competición algo confusos. Pero es una especialidad deportiva en la que contamos con una gran tradición, precioso en fuerza y plasticidad y donde no son para nada ajenos los éxitos. Su historia está llena de grandes nombres y seguro que merece la pena darle más oportunidades que las que tiene para atraer la atención. Pero siendo realista, como ocurre con otra mucha gente y especialidades, desaparecerá de la mayoría de radares hasta el próximo Mundial, Europeo o Juegos Olímpicos. Pero bueno, no aguemos la fiesta que esto podrá ser motivo de debate mañana. Lo que ahora toca es darles la más efusiva de las enhorabuenas y decirles que nos ha emocionado que hayan ganado con la sencillez y autoridad con lo que lo han logrado.

Una extraña rueda de prensa

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El pasado jueves el Real Madrid escribió la penultima página de sus líos con la extraña rueda de prensa de su presidente. Utilizo extraña pues Florentino no es amigo de este tipo de actos y es más del estilo Rajoy que de andar apareciendo dando explicaciones. También serviría el término extraña pues una rueda de prensa con un margen de preguntas tan escueto y limitado a una única cuestión, muy rueda de prensa no lo es. Y también extraña por el motivo que le indujo a presentarse ante los medios de comunicación. No es ni la primera ni la última portada o información parecida que se ha producido en los últimos tiempos, y con el acto del jueves se le dio un alcance y relevancia que no tenía anteriormente. Lo dijo su querido Valdano por la noche desde México: “Una portada del Marca no es noticia mundial. Una aparición del Presidente del Real Madrid, sí”.

En mi humilde opinión, la rueda de prensa fue fallida. El motivo principal y único sobre el que Florentino basó todo su discurso, nunca será el tema principal de atención y discusión. Por mucho que se empeñe. Sospecho que el personal lo que se pregunta es si existe ese distanciamiento, si es verdad que algunos jugadores condicionan su continuidad a la de Mourinho, si las decisiones técnicas del entrenador no son solo técnicas y tienen componentes disciplinares. Que de eso se hablase en un comida o no, resulta accesorio (salvo que el debate sea sobre los medios, no sobre el Real Madrid) y de ahí que todas las preguntas que intentaron sin éxito hacerle a FP fuesen en esa dirección. Al no responder a esta cuestión y reiterar una y otra vez la cantinela de la comida, pues creo que se acrecentó la sensación de que la información igual no es cierta en cuanto a la fecha pero sí en cuanto al contenido. Eso sí, hay que agradecer a Florentino que, aunque probablemente al callar otorgó, no hiciese honor a la cantinela de moda y no dijese eso de “a mí no me consta" o "yo no tengo conocimiento de ningun tipo de problema en el vestuario”. Y mucho menos lo de “si me entero de algo, no me temblará la mano”.

Una apasionante rivalidad

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Lo de Messi y Ronaldo lleva camino de convertirse en algo histórico. Se ha dicho unas cuantas veces que el jugador del Real Madrid ha tenido mala suerte en jugar en tiempos del argentino. Que de no haber sido así, el sería el que tendría cuatro Balones de Oro y todos los pichichis posibles. Hay otra forma de ver las cosas. Sin la competencia que mantienen, quizás su desarrollo no hubiese sido tan descomunal. Se miran con el rabillo del ojo, y cada actuación de uno provoca movimiento en el otro. Los grandes deportistas necesitan grandes rivales para no caer en la complacencia y explotarse al máximo, y nada resulta más estimulante que esa rivalidad tenga nombre y apellido. Se lo hemos escuchado un montón de veces a Nadal de Federer y viceversa, a Magic de Bird y a Bird de Jordan, en deportes colectivos y también en individuales. Pero bueno, como el mundo del fútbol tiene sus particularidades, pues ni uno ni otro quiere reconocerlo. Tampoco es importante que lo hagan, mientras sigan haciéndonos disfrutar con dos estilos tan diferentes pero a los que une un talento y una competitividad máxima. Tremenda gozada.

Credibilidad

Por: Juanma Iturriaga

21 ene 2013

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Credibilidad. Cualidad de creíble. 

Creíble. Que puede o merece ser creído. 

Son malos tiempos no sólo para la lírica, sino también para la credibilidad. Como ocurre con otros valores como la confianza, cuesta mucho conseguirla y muy poco perderla. La credibilidad resulta necesaria para ahuyentar un fantasma que sobrevuela siempre cualquier tipo de relación o comunicación, y que no es otro que la sensación de que a la hora de expresarse o actuar, priman cuestiones interesadas por encima de otras cosas. Cuando detectamos que el interlocutor se mueve, declara o actúa bajo esa premisa, la comunicación se tambalea, la veracidad se pone en cuestión y la sospecha que nos están vendiendo un coche en mal estado prevalece arruinando el ejercicio. Vivimos en una sociedad cada vez más descreída, a la que le cuesta un mundo evitar la sospecha. Razones no le falta, pues los casos en los que los depositarios de nuestra confianza nos están fallando son tan numerosos que están consiguiendo que queramos o no, el hacer tabla rasa y colectivizar estas malas prácticas resulta casi inevitable. Hoy en día la crisis de credibilidad abarca a nuestra clase política, que se lo gana (o la pierde) día a día, nuestros medios de comunicación, sospechosos de que sus noticias y análisis están demasiado teñidos de intereses ideológicos o económicos, nuestros entramados financieros y empresarial, cuyo lucro parece su único credo, la justicia (algo recuperada en los últimos tiempos) y otros colectivos básicos en el funcionamiento democrático. Pésimas noticias todas ellas.

A pesar de los muchos estudios sobre el tema, no existe una receta infalible para resultar creíble, pues buena parte de ella se basa en percepciones. El miércoles pasado tuve la oportunidad de asistir a un acto en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas donde primero en un discurso y luego en una agradable sobremesa, tuve el placer de escuchar a Vicente del Bosque, volviendo a confirmar que todo lo que dice, hace, siente, afirma o niega Don Vicente rezuma credibilidad, por lo que su estilo, basado en la sencillez, honestidad y coherencia puede asegurar una buena dosis de este impagable valor. O tomando como ejemplo a otros, y no quiero dar nombres, pongo la mano en el fuego para asegurar que el oportunismo, la falta de autocrítica o "la culpa es siempre del otro" provocan el efecto contrario. Pero también intervienen otras cuestiones más sutiles que pueden llegar hasta el lenguaje no verbal, el escenario, la parafernalia publicitaria, la simpatía y magnetismo personal o la vestimenta elegida para la ocasión. Pensaba todo esto mientras veía la entrevista a Lance Armstrong donde ha reconocido públicamente por primera vez que se dopó sistemáticamente durante su carrera deportiva. Como me ocurrió, por ejemplo, el día que Tiger Woods salió a la palestra para confesar sus infidelidades y meterse en un oscuro túnel del que todavía no ha emergido, o cuando Iñaki Urdangarín soltó aquel discurso antes de entrar en los juzgados, no me creí ni media. Quiero decir que por encima de todo, se me quedó la sensación de que sus declaraciones, el momento elegido, la entrevistadora, el plató, el orden de las preguntas, las expresiones, los silencios, las emociones, todo formaba parte de un guion pertrechado en algún despacho de abogados, asesores o publicistas. En ningún momento pude evitar el pensar que cada palabra le salía de la cabeza y no del corazón. Cierto es, que descubierto su monumental engaño, para el que necesitó una frialdad y falta de escrúpulos descomunal, casi todos estamos de uñas con él. Pero escuchado y leído mucho análisis, Armstrong no convenció ni a sus más fieles defensores, aquellos que deseaban encontrar una razón que explicase o hiciese mínimamente digerible el deplorable montaje a través del cual logró éxito, fama, dinero y reconocimiento. 

En esta sociedad sobreinformada (que no siempre significa bien informada) en demasiadas ocasiones prevalece el miedo al error. Lo vemos constantemente. Donde antes había ruedas de prensa, ahora hay declaraciones sin preguntas. Donde antes había entrevistas, ahora hay cuestiones pactadas de antemano. Cualquier personaje que se precie tiene su asesor de imagen, comunicación y redes sociales.  El objetivo principal que les inspira: no meter la pata, repetir una y otra vez las líneas maestras de un mensaje encorsetado, contestar lo que quieres decir independiente de la pregunta a la que debes responder. Y a base de intentar controlar todo, con el personaje en cuestión sometido a un montón de prevenciones, con los momentos y lugares elegidos meticulosamente, al final lo que consiguen es que finalmente, no nos creamos nada. 

En un caso como el de Armstrong, desconozco los motivos que le convencieron para elegir un determinado día y una determinada manera para hacer su solemne declaración. Supongo que serían varios y que van desde asuntos legales hasta personales. Ahora bien, tengo la sospecha que lo que esperábamos la mayoría era que a través de sus palabras, tonos, rostros o incluso lágrimas, era poder atisbar un mínimo de arrepentimiento. Como muy bien dice Luis Piedrahita en uno de sus imprescindibles monólogos, Dios hizo al ser humano en seis días, y se nota. Distamos mucho de la perfección, y quien no hay metido la pata alguna vez en su vida que tire la primera piedra. Ahora bien, siendo permisivos al error, lo somos mucho menos a la falta de arrepentimiento. Y lo que Armstrong no dejó traslucir en ningún momento fue que además de pifiarla, lamente profundamente lo ocurrido. Llegados a ese punto, con esa sensación metida en las entrañas, la comprensión y sobre todo el perdón resultan mucho más difíciles.

 

 

 

Crisis, tres crisis

Por: Juanma Iturriaga

15 ene 2013

Una de las palabras más populares hoy en día es la tan traída, llevada y maldita crisis. Crisis por aquí, crisis por allí. Crisis por la mañana, por la tarde y por la noche. Crisis económica, financiera, social, política, de subsistencia,  energética, de oferta, de demanda, bursátil y un montón más. La única crisis que no padecemos es la de chorizos (como mucho sería una crisis de abundancia) donde gozamos de una salud de hierro.  Ahora bien, si existe un universo en el que estamos familiarizados desde hace mucho tiempo con este concepto, es el del mundo del deporte. Según un estudio de la Universidad de Twins Falls (Idaho, EEUU, muy cerca del Parque Nacional de Yellowstone) la última vez que en todas las páginas de un diario deportivo español no se escribió ni una sola vez la palabra crisis, fue en la edición del As del 14 de Febrero de 1963.  En los equipos, las aficiones y los medios de comunicación, las crisis pueden nacer, crecer, reproducirse y morir en tiempo variable que va desde los dos días hasta años. A veces cuenta con una base real y otras son producto de la imaginación de alguna de las partes. Es lo que tienen espacios tan emocionales como los deportivos, que es como vivir en el Dragon Kahn de Portaventura. 

 Ahora mismo estamos asistiendo en vivo y en directo a tres crisis de calado. La del Barcelona de baloncesto, la del Madrid de fútbol y a nueve horas de diferencia, la de los Angeles Lakers. Llamalo crisis, llamalo mal momento, no hay duda que su situación dista mucho de ser la esperada por todos, empezando por ellos mismos. Llamados a ser protagonistas, lo son pero más por sus tropiezos que por sus aciertos. Rasquemos un poco para ver qué sale. 

La del Barcelona

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Ni los más viejos del lugar recuerdan un Barcelona tan desangelado como el que llevamos observando desde casi el inicio de la Liga Endesa. Sólo sacudido a veces por Navarro, sus problemas abarcan ya todos los rincones, los aptitudinales y tambien los relacionados con la actitud. El juego es muy deficiente, su fortaleza anímica deja mucho que desear, jugadores básicos como Lorbek (quíen le ha visto y quién le ve) o Marcelinho (muy penalizado el brasileño por un estilo de juego más de tanque que de bólido de carreras) no rompen, se echa de menos la consistencia defensiva que daban N´Dong y Fran Vázquez, la nómina de tiradores es la más limitada de los últimos años y de los jóvenes ni hablamos. Existe la teoría que quizás en tiempos de crisis no resulta conveniente cargarles con el mochuelo a los más noveles, y son los veteranos los que tienen la responsabilidad de sacar hacia delante la situación. Vale, pero cuando un equipo está plano como lo está ahora el Barcelona, no veo tampoco mucho donde está el riesgo. Peores partidos que unos cuantos que ha hecho, es difícil.  La mejor noticia para los culés es que a día de hoy nada está perdido. Metido en la Copa casi con calzador, en cuatro semanas partirá de cero en la disputa del primer título de la temporada. La Liga se decide dentro de cuatro meses y en la Euroliga su posición es buena. Vamos, que lo mismo en Junio estamos hablando de una gran temporada, aunque para ello deba darse la vuelta como un calcetín y sobre todo recuperar el tono vital, el entusiasmo, el placer de jugar a baloncesto y hacer desaparecer la imagen de equipo atormentado que muestran últimamente. 

La del Madrid

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Esta es harina de otro costal, pues la crisis deportiva se ve acompañada con cierta fractura social, sobre todo alrededor de su entrenador, convertido en centro y vértice de una dosis infernal de ruido. Dejando las opiniones a un lado, pues para gustos están hechos los colores, vayamos con los datos. Lo primero, a la vista y consensuado por todo el mundo, es que el juego está siendo muy deficitario, verdad palmaria reconocida por jugadores, afición y medios. A partir de esta evidencia, llegan las interpretaciones y como no, el reparto de responsabilidades. No entraré en quien fue antes, el huevo o la gallina, pero detrás de lo visto en el terreno de juego se adivina un colectivo desorientado, sorprendido por el curso de los acontecimientos, alterado por un sin fin de problemáticas que en lugar de decrecer, aumentan semana a semana. La digestión de su buena temporada pasada está siendo todo menos apacible, los rumores de división interna son cada vez más sonoros, las decisiones del entrenador arrastran, intencionadamente o no, excesivas controversias y da la sensación que cualquier día de estos se va a montar una buena. Si esto es la causa del mal juego o si el mal juego y las primeras derrotas han provocado esta situación es algo que resulta dificil de discernir. Pero sea el orden que sea, la realidad parece querer indicar que o el Madrid encuentra una tregua en su convulso camino o terminará perdiendo lo que todavía tiene a su alcance. Ahora mismo parece más cerca esto último que cualquier otra cosa. 

La de los Lakers

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A mitad de camino de las dos ya comentadas, nos encontramos con la que se está viviendo en Los Angeles. Las grandes esperanzas depositadas con los fichajes de Howard y Nash han desaparecido por completo, su juego es una ruina y quizás lo peor de todo, no existe ningún indicio racional para pensar que la cosa vaya a cambiar. Bueno, sí, supongo que en algún momento empezaran a ganar más que a perder, pero sólo desde cierta locura se podría pensar que Los Lakers tienen algo que decir en esta liga. El cambio de entrenador y estilo ha confundido más que esclarecido y en esta temporada han logrado lo que nadie consiguió antes, echar a Tio Jack del Staples Center, harto de tanto ejercicio de impotencia. Como ocurre siempre, el desatino colectivo cambia la percepción individual. Cuatro meses despues de mostrarse como un equipo a la altura de la leyenda amarilla, todo es bien diferente. Steve Nash parece demasiado mayor para tanto trote, Kobe parece incidir en su egoismo, Pau parece un paquete con el que no saben que hacer y Howard no parece ir más allá de un musculitos con poco raciocinio incapaz de cualquier tipo de liderazgo y más dispuesto al cachondeo que a currarselo defensivamente, aparte de algún que otro tapón estratosférico.  Vamos, que de Fab Four, poco  o nada. 

Crisis diferentes, crisis similares. Estados de ánimo delicados, amenazas de fuertes tormentas si perduran en el tiempo. Siete acepciones tiene la Academia de la Lengua a esta palabra tan desagradablemente de moda. 1.-Cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente.  2. -Mutación importante en el desarrollo de otros procesos, ya de orden físico, ya históricos o espirituales. 3. -Situación de un asunto o proceso cuando está en duda la continuación, modificación o cese. 4. -Momento decisivo de un negocio grave y de consecuencias importantes. 5. -Juicio que se hace de algo después de haberlo examinado cuidadosamente. 6. -Escasez, carestía. 7. -Situación dificultosa o complicada.  Que cada uno coloque al Barcelona canastero, el Madrid futbolero y los glamourosos Lakers lo que crea conveniente. 

Triste postdata.- Hablando de crisis, se me cae el alma a los pies viendo el triste final de Telemadrid. Comencé mi carrera televisiva en una cadena joven, fresca, ilusionada, que poco a poco fue ganándose el respaldo de los espectadores. Pero llegaron los chicos de Esperanza y poco a poco la fueron convirtiendo en un puro y siemple elemento propagandístico. Aumentó la deuda de forma escalofriante haciendo cada vez peor televisión y sus telediarios dejaron a Urdaci como un aprendiz. Como no podía ser de otra forma, la audiencia le hemos dado la espalda hasta límites insospechados pero que no provocaron ni la más mínima reflexión a sus responsables. Con tener espacio para la infinita loa de sus políticos afines y constante crítica de los que no lo son, era suficiente. Finalmente, la liquidación. Y nos cuentan que es la crisis económica la causante. Manda huevos. Despues de años de pésima gestión, de multiplicar la deuda, de engordar la nómina de dirigentes, de llenar los bolsillos de las productoras de sus amigos, de sonrojar a todo el que tenga un mínimo talante democrático, ahora resulta que es inviable por su alto coste. Echamos a 800 y ya está. Eso sí, su grandes gestores siguen confortablemente en sus despachos. Que pena. 

Lolo

Por: Juanma Iturriaga

11 ene 2013

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Hoy toca ejercicio de memoria. El motivo radica en una noticia que me ha llevado directamente al tunel del tiempo. No es otra que la nominación de Lolo Sáinz para el Hall of Fame, Salón de la Fama para entendernos. Como si de los Oscars se tratase, todos los años se anuncian unas candidaturas que finalmente proclaman elegidos durante el All Star de Febrero. Hasta hace años reservado al universo norteamericano, en una decisión loable se abrió a la internacionalidad y en esta edición Lolo comparte honor con gente como Divac, Marchoulenis o los cañoneros Gallis y Oscar Schmidt. La competencia es dura, sin duda, para que el entrenador español se una a Pedro Ferrándiz y Antonio Díaz Miguel, ya presentes en ese Hall of Fame. 

Lolo fue el único entrenador que tuve en el Real Madrid. Estamos hablando de doce años, que en su caso se completaron con uno por delante y otro por detrás para firmar catorce como técnico,  más otro mogollón como jugador y posteriormente una breve estancia como responsable de la sección. Toda una vida, que dice el tópico. Eran otros tiempos, y las largas permanencias de jugadores y entrenadores resultaban mucho más habituales que en la actualidad, pero aún así resulta destacable. En lo profesional, lo mejor que se puede decir de Lolo (aunque su impresionante historial habla por sí solo) es que recibió una difícil herencia, la de Pedro Ferrándiz y sus continuados éxitos, y en un baloncesto poco a poco más exigente y competitivo, supo mantener la racha hasta casi su final. Su ideario de baloncesto era sencillo, si lo comparamos con la parafernalia actual, pero además de mantener el estilo habitual del Real Madrid, supo evolucionar hacia planteamientos más complejos. En lo táctico, tuvo dos momentos gloriosos. El primero fue en la Final de la Copa de Europa del 80 en Berlin, ante el gran Maccabi de Tel Aviv de Aroesti, Bertkowitz, Perry, Silver, Williams y compañía. Ante aquel equipazo y por primera vez trabajamos y planteamos una defensa alternativa dependiendo de quien metiese canasta. Si lo hacía un hombre exterior, plantábamos una zona. Si metía un pivot o fallábamos, hombre a hombre. Ahora suena a viejuno, pero os aseguro que resultó tan novedoso como fundamental para nuestro éxito, pues les desconcertamos totalmente. A pesar de que en algún momento ni nosotros mismos sabíamos qué estábamos defendiendo. Gran equipo aquel. 

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El segundo momentazo táctico fue en la final de la liga 84/85 ante el Joventut. Habíamos perdido claramente el primer partido en Madrid y al ser el playoff al mejor de tres, debíamos ganar el segundo en Badalona sí o sí. En aquella ocasión Lolo se sacó de la manga una defensa que parecía zona pero sólo lo era en los tres hombres interiores. Los dos exteriores seguíamos en hombre a nuestros atacantes. Resultó ideal para un Joventut que tenía como una de sus mejores armas a Jimenez jugando de tres interior. Ganamos ese crucial partido y rematamos en Madrid unos días despues. Insisto, suena muy simple ahora, pero estamos hablando de hace 28 años y creo que esta parte tan innovadora de Lolo no ha sido suficientemente reconocida. En su debe, y porque no todo suene a loa era de sota, caballo y rey, en sus elecciones y rotaciones (las escasas que había) y si como planeador era muy bueno, una vez en la batalla le costaba algo más cambiar el curso de los acontecimientos. 

Ahora bien, cuestiones tácticas o técnicas aparte, lo que más aprecié de él es que fuese un persona normal. Vale, de vez en cuando se agarraba unos mosqueos de primera y te soltaba alguna que otra lindeza que como ocurre ahora con el tema de los coscorrones a los niños, en la actualidad sería muy mal visto. Pero la relación con él era sencilla. Mantenía la autoridad en el campo pero tampoco abusaba de ella fuera de él. No hacía cosas raras, no nos perseguía y sabía dejarnos esferas privadas en las que no entraba. Creía en la autogestión del vestuario en muchas cuestiones y hasta permitía que en una partida de mus le mandases a freir espárragos si te sacaba unos duples insospechados. La convivencia era fluida y nos conocíamos los suficiente para no pisar más callos de los necesarios. Sé que otros jugadores de otros equipos la envidiaban, pues sus técnicos no eran tan llevaderos

Mi relación personal con él fue siempre buena. En principio tuvo tintes paternales, pues yo era un chaval de 17 años llegado de Bilbao con el ego un poco subido y con cierta necesidad de que me parasen un poco los pies. Aquel Madrid era un colectivo muy jerarquizado, los derechos se iban adquiriendo con tiempo y acumulación de méritos, y los privilegios, tanto deportivos como personales, había que ganarselos. Esa filosofía la fui recibiendo poco a poco, unas veces con palos y otras con zanahorias, tanto por parte de Lolo como de los jugadores más veteranos. Con cariño pero con firmeza. Poco a poco maduré y nuestra relación se fue haciendo más adulta, siempre conté con su confianza y creo que fue correspondida con mi rendimiento. Nuestro gran desencuentro llegó una mañana de Junio de 1988 cuando me comunicó, a botepronto que diría nuestro king, que ya no contaba conmigo. Ni me gustó la noticia ni mucho menos el lugar elegido para dármela, una cafeteria. No volvimos a hablar durante unos cuantos años en los que,  lo reconozco, le guardé rencor por aquello. Afortunadamente el tiempo pone todo en perspectiva y cuando la herida fue sanando, fui capaz de ponerme un ratito en su lugar e intentar comprender a la otra parte. Y así como para mí fue un palo, estoy seguro que dar la boleta a un jugador con el que has convivido doce años, que le trajiste al equipo cuando era un crío y con el que has tenido una gran relación personal y profesional, pues tambien tiene que doler. Si hizo lo que hizo, sus razones debió tener, y aunque le faltase un poco de tacto, tampoco es plan el mantener la mala sangre indefinidamente. 

Hace unos meses, antes del verano, y con motivo de la participación de ambos en unas jornadas profesionales, estuvimos tomando una cerveza. Hacía mucho que no le veía, y le encontré estupendo. De físico y tambien de coco. Tanto que le dije que de mayor, me gustaría ser como él. En todo momento fue muy cariñoso conmigo y el encuentro resultó extremadamente agradable. Percibí, a pesar del paso del tiempo, que su afecto hacia mí sigue intacto y yo pude tambien transmitirle el mío. Me marché de muy buen rollo, sobre todo porque ya no hay ni la más mínima duda que lo que nos queda no es ni por asomo aquella mañana en aquella cafetería y lo que provocó, sino lo de antes, los doce maravillosos años donde coincidimos en un grupo muy especial y donde vivimos un montón de buenas historias, suficientes como para que no quede rastro del borrón. 

Me alegro mucho de este reconocimiento y sea finalmente elegido o no, merece una gran enhorabuena.  

 

 

Cosan que pueden hacer que merezca la pena el 2013

Por: Juanma Iturriaga

08 ene 2013

Ocho de Enero de 2013, primer día de curro postnavideño (o segundo dependiendo de la comunidad en donde vivas, que ni para poner las fiestas nos ponemos de acuerdo)

Querido lector: 

Entiendo que si en este momento estás leyendo este post, has sobrevivido. No han podido contigo las reuniones familiares, el discurso del rey, el tupé de Imanol Arias, la locura de los regalos, las comidas o cenas con amigos, compañeros de trabajo, equipo, barrio de infancia, grupo de Whatsup o de Facebook. Tampoco la casi caída del vestido de Paula Vázquez, el tráfico infernal, el fichaje del gran gestor Rodrigo Rato por Telefónica (de bien nacidos es ser agradecidos), la ¿entrevista? al Rey, el especial de Miguel Bosé (o cualquiera de los novedosos programas de televisión) y las uvas con pepitas. En definitiva, todas las cosas buenas que nos trae la Navidad. Mi más cordial enhorabuena. 

Ahora bien, quedan más de 51 semanas de un año del que ya se han dicho cosas tan bonitas como “va a ser malo de solemnidad (o de cojones, en su versión más contundente)”, “viene horrible”, “el 2012 nos va a parecer una maravilla cuando termine el 2013”, “si no has comprado un refugio antinuclear es culpa tuya” o “no va a haber paraguas suficientes para la que nos va a caer”. Desde nuestro animoso presidente del gobierno, al que siempre da gusto oirle pues sabe transmitirte toda su pasión y optimismo, hasta el camarero de un bar de carretera donde paré y me advirtió que “vamos a echar de menos que los mayas no tuviesen razón” todos los pronunciamentos hacia el 2013 son entre malos y peores. Dios, Thor o Zeus me libre, no seré yo quien diga que nuestros prebostes, políticos, banqueros y demás vigilantes de nuestra felicidad no están capacitados para hablar de desastres, pues muchos de ellos son los mismos que provocaron este que vivimos ahora, pero yo creo que exageran un poco. Es más, al más puro estilo Woody Allen en Manhattan, aquí van unas cuantas razones para pensar que el 2013 podría merecer la pena.

 

Como esto, aunque a veces no lo parezca, es un blog deportivo, pues empecemos por ese universo

-Habrá Mundiales de balonmano, motos, tenis de Mesa, badmington, natación y hockey sobre hielo entre otros. F1, Ligas, Champions y Euroligas, Copa de Federaciones futbolera, Europeos varios, 4 Grand Slams de Tenis y Copa Davis de propina, Tour y Vuelta, Seis Naciones de Rugby, el British Open de golf y por supuesto, el Europeo de Curling.  

-Navarro seguirá sorprendiéndonos. El Madrid de baloncesto seguirá divirtiéndonos. La Copa del Rey seguirá siendo una fiesta. La selección seguirá actuando en verano. 

-En las madrugadas (o en los resumenes mañaneros, si eres de los cobardes que duermes) estarán a nuestra disposicion Lebron, Durant, Kobe, Paul, Griffin, Ricky, Calde, Ibaka, Gasoles, Wade, Westbrook, etc. 

-Iniesta seguirá jugando a fútbol. Sergio Ramos seguirá jugando a fútbol y twitteando. Messi y Cristiano seguirán su duelo particular para deleite del aficionado. Vicente del Bosque seguriá al frente de la selección. Mourinho no seguirá. 

-Nadal se recuperará. Federer, Djokovic, Murray y Ferrer siguen ahí. 

-Los moteros seguirán ganando. Fernando Alonso seguirá siendo el mejor, gane o no gane (¡qué importa eso!)

-Lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo tendremos deporte a todas horas (si queremos, claro, que no es obligación) y hasta nos quedará tiempo para dejar el salón e irnos a practicarlo nosotros mismos. 

Como no sólo del deporte vive uno, tambien podremos disfrutar con series de televisión. 

2013 no puede ser mal año cuando nos espera: 

-El final de Breaking Bad. Sí, Walter White y Jesse se van, pero nos quedan OCHO capítulos nuevos y todas las repeticiones que hagan falta para seguir disfrutando de una de las mejores series que se han hecho. Una historia de un tipo normal que termina siendo todo un peligro. 

 

-Nuevas temporadas de Juego de Tronos, Mad Men, Justified, Boardwalk Empire, Homeland, Louie, The Newsroom o Boss mientras nos seguimos divirtiendo con la cada vez mejor The Big Bang Theory, Modern Family o la tenebrosa American Horror History. 

-Despedir como se merece a Fringe (ohhhh) y a 30 Rock (más ohhh)

Y para rematar, algo personal. 

Son esos pequeños (o grandes) objetivos que nos van a servir de estímulo y cuya consecución nos llenará de satisfacción. ¿Qué no lo logramos? Ya lo ha dicho el locuaz Iniesta en una entrevista “Lo importante es disfrutar del camino”. 

Yo este año tengo pensado: 

-Recorrer Nueva Zelanda en caravana. Sí, ya sé que es el mismo que el año pasado, pero no lo pude cumplir. Y como dijo el gran Joe Rigoli, “yo sigo”

-Aprender chino. No, no he fumado nada. De aquí al verano tengo previsto poder mantener una conversación fluida con cualquier camarero de un restaurante chino. De hecho ya he aprendido unas cuantas cosas, como a decir No entiendo (Wo bu mingbai) y ¿puede hablar más despacio, por favor? (Ching, ni kayi shuo man yi diar) fundamentales en una conversación de primerizo. De ahí a “el pollo al limón está excelente pero la sopa de aleta de tiburón está algo fría”, solo van un par de semanas. Si alguien está interesado, es con un metodo por internet que suena increible (yo pasé de él a la primera) pero no lo es. Media hora al día y en seis meses haces de interprete de Gao Ping en el juicio que habrá si antes no se pira a ver los atardeceres de Hong Kong. Preciosos por cierto. O al menos eso me han dicho, porque a Hong Kong, como a Nueva Zelanda, tampoco he ido. 

-Escribir un libro. ¿Otro propósito igual que el del año pasado? No. El año pasado quería escribir “Antes de que se me olvide”. Ahora mi intención es escribir “Y entonces me puse a estudiar chino”. Dos libros diferentes, dos propósitos distintos. 

-Ponerme (más) cachas. Este no tiene defensa alguna. Es el mismo de todos los años. Y cada vez lo tengo más difícil, pero uno se crece ante las adversidades. 

Podría seguir dando razones para que este 2013 merezca la pena. Porque sí o sí, habrá nacimientos, nuevas parejas, matrimonios, fiestas, sonrisas de niños, encuentros, viajes, solidaridades, Todo por la Radio, Berto Romero, Javier Coronas, ingenio en Twitter, videos en Youtube, besos, amor, sexo, buenas pelis y obras de teatro, sobremesas entrañables, enfermedades dejadas atrás, conversaciones estimulantes, gente que encontrará trabajo, libros que te hacen pensar, días soleados, noches de luna llena, amaneceres grandiosos, la Gala del Inocente, historias de superación, millones de te quieros verbalizados, padres que te ayudan, hijos que te abrazan y te derriten, llamadas sorprendentes, correos electrónicos que te hace reir, descubrimientos científicos, reconciliaciones a tiempo, lágrimas de alegría y muchas cosas agradables más. En definitiva, vida, mucha vida. 

Habrá mucha mierda también, pero de esa ya nos habla demasiada gente.

El optimismo no es más que la esperanza de que algo bueno nos va a pasar. Te deseo de todo corazón, amigo lector, que seas optimista, realista o pesimista, en 2013 tengas tu buena dosis de cosas buenas.  

Fdo. Palomero14

 

 

 

 

 

 

Sobre el blog

El palomerismo es toda una filosofía de vida que se basa, como la termodinámica, en tres principios. El de la eficiencia: “Mínimo esfuerzo, máximo rendimiento”. El del aprovechamiento. “Si alguien quiere hacer tu trabajo, hacerte un regalo o invitarte a comer, dejale”. Y el de la duda: “Desconfía de los que no dudan. La certeza es el principio de la tiranía”. A partir de ahí, a divertirse, que la seriedad es algo que ahora mismo, no nos podemos permitir.

Sobre el autor

Juanma López Iturriaga

Básicamente me considero un impostor. Engañé durante 14 años haciendo creer que era un buen jugador de baloncesto y llevo más de 30 años logrando que este periódico piense que merece la pena que escriba sobre lo que me dé la gana. Canales de televisión, emisoras de radio y publicaciones varias se cuentan entre mis víctimas, he logrado convencer a muchos lectores para que comprasen mis libros y a un montón de empresas que me llaman para impartir conferencias. Sé que algún día me descubrirán, pero mientras tanto, ¡que siga la fiesta!

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