El Palomero

Scariolo y Rajoy 2020

Por: Juanma Iturriaga

31 oct 2016

Imagen-sin-titulo

Han querido los hados que en un breve espacio de poco más de veinticuatro horas, los contratos de Sergio Scariolo y Mariano Rajoy hayan sido renovados por cuatro años. De esta forma se tapan dos importantes agujeros, pues un país no puede estar sin seleccionador de baloncesto ni sin presidente del gobierno.

Lo de Sergio estaba cantado. Éste es un matrimonio muy beneficioso para ambas partes. Scariolo presente un currículum extraordinario, seis años casi inmaculados donde ha cosechado dos medallas olímpicas (plata y bronce) y dos oros y un bronce en tres europeos. Tamaña hoja de servicios le debería poner a salvo de dudas, lo que no es del todo cierto, pues quien sabe si por su origen, carácter o estética, el italiano sigue suscitando en algunos sectores ciertos injustificados recelos.

Hagamos historia. Llegó al puesto en 2009 y el regalo era envenenado, pues se hizo cargo de un equipo que había sido campeón del mundo, subcampeón de Europa y plata olímpica en sus tres últimas apariciones. Como por entonces la selección cambiaba de entrenador como de camiseta y no dejaba de ganar, se empezaba a establecer la idea de que con el descomunal talento que tenían los jugadores, los entrenaba cualquiera. Vamos, que si triunfaba era lo normal y si fracasaba el nombre del culpable estaba marcado.

En aquella primera etapa Scariolo hizo lo mismo que Pepu Hernández o Aito Garcia Reneses, seguir ganando, pero con el añadido de que no se peleó con el presidente o con los jugadores ni tuvo que sufrir la incompatibilidad de los técnicos españoles que les impide compatibilizar equipo de ACB con ser seleccionador, lo que posibilitó su permanencia durante un cuatrienio de lujo que finalizó con aquel segundo partido ante EEUU en Londres, cima histórica del baloncesto español.

Por las razones que fuesen, que me imagino que serían variadas, el vínculo entre Federación y seleccionador se rompió y dos años más tarde, a la vista que ni a unos ni a otros les sentó bien la separación, sus caminos se volvieron a cruzar. El momento tampoco era fácil. El cataclismo provocado por el fracaso en el mundial español, unido al acercamiento de la retirada de los míticos del 80 y una situación competitiva endiablada para lograr el pasaporte a Río 2016 hicieron asomar el pesimismo sobre el futuro del mejor colectivo de la historia del deporte español.

Ya sabemos lo que ocurrió. España volvió a las andadas, curó su herida, dio un golpe de mano inolvidable en Francia y subió de nuevo al cajón olímpico. Salvo Calderón, siguen en la pomada todos los históricos y parece que todavía queda por ver la ¿última? carga de la caballería en el Eurobasket del año que viene, donde Felipe y Navarro podrían superar a Epi en numero de internacionalidades y los hermanos Gasol tendrían la posibilidad de jugar juntos por ¿última? vez.

Repasados los antecedentes y mirando hacia el futuro, sabiendo su conocimiento del grupo, el manejo de egos, el respeto de sus jugadores y su capacidad para hacer crecer a los equipos durante el campeonato, condición absolutamente necesaria para el éxito, me pregunto si existe alguna razón para que no sea una buena noticia la continuidad de Scariolo. Yo, al menos, no la encuentro. Salvo si abrazas esa máxima no escrita de que los aciertos son de los jugadores y los errores de los entrenadores. Sin ser, ni mucho menos, un defensor del gremio, creo que este razonamiento solo queda para gente con alma de hater.

1026829_1

En cuanto a la otra renovación, la de Rajoy, pues felicitar a la FED (Federación Española de Diputados) por su elección. Les ha costado casi un año y dos elecciones, pero creo que ha merecido la pena, pues ahora ya podemos decir que España vuelve a tener un presidente fuerte, capaz, querido, moderno (hasta mejora día a día en su manejo de tuits y SMS) activo e intachable que nos guiará con su enorme capacidad de liderazgo hacia el éxito total. Bueno, ya estamos casi en él, pues ya nadie habla de crisis económica, se crea empleo de máxima calidad y a cascoporro, la brecha entre ricos y pobres disminuye día a día mientras crecemos al triple de velocidad que los demás países europeos. Estamos a punto de superar los 200 refugiados acogidos, la Gurtel, la Púnica o lo de Cajamadrid eso fue cosa de unos a los que nadie conocía y ahora, gracias a él y a su partido, se persigue incansablemente la corrupción. A martillazos más concretamente.

Pero no solo hay que dar la enhorabuena a Rajoy, al PP y sus ocho millones de votantes que tan sabiamente les han sabido perdonar pequeños pecadillos y depositar la papeleta correctamente, que no ha debido ser fácil. Desde aquí también quiero hacer extensible mi felicitación al PSOE y a Podemos, sin cuyos esfuerzos esto hubiese sido imposible de conseguir. Gracias Pedro, Susana, Felipe, los barones, Pablo y su troupe y todos aquellos que han posibilitado la alegría de ver otra vez a Rajoy jurando su cargo de presidente. Que no se preocupen, que tal sacrificio por la patria es algo que nunca olvidaremos.

Buena semana a todos y buenos cuatro años a Sergio y Mariano. 

 

 

 

Dos y diez

Por: Juanma Iturriaga

25 oct 2016

2016-17-nba-regular-season-kevin-durant-lebron-james-russell-westbrook

Comienza la NBA con sus trompetas y fanfarrias, vendiéndonos una vez más (y tan bien como siempre) que este curso va a ser la bomba. Hay que descubrirse ante su capacidad para regenerar el relato, encontrando siempre una historia seductora sobre la que edificar su imperio propagandístico. En esta ocasión todo, o casi todo, gira alrededor de la decisión de Kevin Durant de abandonar Oklahoma e irse a Oakland a jugar con los Warriors, que dicho sea de paso, vienen de hacer dos cosas que nadie antes había logrado. Ganar 73 partido en temporada regular y perder una final después de dominarla por 3-1.

Si ya el curso pasado pasamos los meses mirando a Curry y compañía, qué no pasará este en el que la llegada de Durant les ha convertido en claros favoritos y enemigo numero uno a batir por el resto de la liga. Su capacidad anotadora, que ya era lo nunca visto, alcanza un nuevo techo con la incorporación del exjugador de Oklahoma, al que el juego rápido, sin contemplaciones y triplero de los Warriors le va como anillo al dedo. El espectáculo está garantizado a la espera de saber si su adaptación es la deseada, pero todo hace suponer que las derrotas caerán con cuentagotas.

Mientras tanto, el rey Lebron dejará que las miradas se posen en la costa oeste. Ya lo hizo el año pasado y no le fue nada mal. Su territorio no es la rutina de los 82 partidos, sino el vértigo de los siete en una futura tercera final consecutiva frente a los niños guapos de Oakland. El chorreo de millones que ha caído sobre la NBA no ha alterado el ecosistema en Cleveland, donde mantiene todo su arsenal, llámese Irving, Love, J.R. Smith o Tristan Thompson. Salvo efectos perniciosos de la conquista del título, no parece que haya una alternativa en el Este capaz de darles el más mínimo dolor de cabeza.

Espanoles_nba-340x200

En lo que no atañe más de cerca, la representación española marca un nuevo récord. Hasta 10 jugadores la disputarán, por lo que los puntos de atención se han multiplicado. Tenemos los que ya estaban (Marc, Mirotic y Ricky sin moverse, Pau, Calde e Ibaka estrenando camiseta) uno que vuelve (el Chacho) y tres que aterrizan por primera vez (los Hernángomez Brothers y Abrines). O sea, historias y circunstancias dispares y para todos los gustos. A priori, a los altos les debería ir bien. Marc ya está sano y es el jefe de Memphis. Pau parece haber hecho de nuevo una elección inteligente, y Mirotic e Ibaka cuentan con hábitats favorables en Chicago y Orlando. Queda Willy Hernángomez, que ha aprovechado bien la pretemporada pero está en una de las plazas más difíciles del mundo, la de los Knicks, donde lo mismo te sales que te sacan a gorrazos.

La gente pequeña lo tiene más crudo. Ricky vive entre rumores, el hueco de Calde en los Lakers no se muestra muy amplio, lo mismo que el de Juancho y Abrines. Sólo Sergio Rodriguez parte en una buena situación, sin los prejuicios que se pueden tener sobre los debutantes. Eso sí, la pinta de Philadelphia hace pensar que el Chacho va a perder en un año más partidos que en el Madrid en 3 o 4. Como con el dinero, pero al revés

Pues así están las cosas a pocas horas del comienzo de la temporada. Dos equipos por encima del resto y una decena de españolitos dispuestos a llamar la atención. Buenos alicientes para poder aguantar cinco meses y medio de temporada regular e infinitos partidos, muchos de ellos altamente intrascendentes. Eso sí, mucha, muchísima estrella en el firmamento. Tanta que están esquilmando otros caladeros como el europeo. Pero bueno, esta es otra historia.

Que empiece la fiesta nocturna que un cobarde como yo la seguirá desayunando.

Al base lo que era del base

Por: Juanma Iturriaga

17 oct 2016

Corbalan

Hace ya bastante tiempo, los bases dominaban el baloncesto. Eran, parafraseando a Pep Guardiola y su famosa frase dedicada a Mr. Cicuta, los putos amos. Tenían mando en plaza, se jugaba a lo que ellos decían, decidían hacer la tres para fulanito o la cinco para menganito y cuando el pívot les pasaba el balón después de un rebote, elegían según su único criterio el lanzarse como posesos hacia el campo contrario o bien templar ánimos y cruzar parsimoniosamente el medio campo mientras levantaban una mano y marcaban jugada. Su poder era total y siendo alero o pívot, más te valía llevarte bien con ellos, por si acaso. Dicen que los perros terminan pareciéndose a sus amos. Es posible, pero lo que sí es cierto es que por entonces, los equipos llevaban la marca de sus bases.

No sabría ubicar el momento preciso, pero más o menos con el final de los 90, poco a poco fueron perdiendo su ascendencia. Aparecieron los técnicos ajedrecistas, los obsesos del control y las decisiones a tomar por los bases menguaron pasando de la cancha al banquillo. El base dejó de ser un jugador con criterio propio y fue mutando a una especie de mera marioneta en manos del entrenador titiritero de turno, hasta el punto de resultar imposible hacer nada sin primero consultar con la mirada a la banda. Los equipos dejaron de parecerse a sus bases y pasaron a ser como sus entrenadores.

Lll

Pues bien, quizás estemos en un momento donde sin llegar a lo aquellos remotos tiempos, el base esté recuperando su lugar en la pirámide jerárquica y su ascendencia sobre el juego. Es otro baloncesto el actual, y quitarles el enorme poder que ahora tienen los entrenadores para intervenir resulta imposible, pero al menos podemos celebrar el observar como vuelven a resultar enormemente influyentes. Es evidente que el Madrid se ha movido al son de sus dos Sergios, el Barça buscar recuperar terreno respirando por donde respira Rice o que Campazzo es el alma de un UCAM Murcia al que no hay que perder la pista. Por cierto, lo del argentino es pura bendición para esta liga por su descaro, ambición y competitividad. Y podríamos hablar de unos cuantos más (Oliver, Bellas, Adams, etc) algunos que siguen y otros que ya no están por aquí. 

Pregunté a Ettore Messina en una entrevista hasta donde daba libertad a sus jugadores. Me contestó que hasta la que eran capaz de gestionar. Afortunadamente parece que muchos de nuestros equipos cuentan con bases que han demostrado a sus entrenadores que pueden manejar altos grados de responsabilidad para saber qué hay que hacer en cada momento sin necesidad de contar con un perro lazarillo sentado en la banquillo o pegando voces mientras recorre nervioso la banda.

Es una buena noticia, pues estamos hablando de gente capaz, talentosa, que entiende el juego y suele ser generosa con el espectáculo. Directores de operaciones capaces de lograr que sus equipos lleven su firma, abanderados de una cruzada que trata de devolver al base lo que era del base.

Por mí, que así sea.

Tontería dominante

Por: Juanma Iturriaga

11 oct 2016

Camiseta-polemica-pique-kav-U203456145246JjB-575x323@RC

Hay que reconocerle una cosa a la condición humana. Su capacidad para superarse. Cuando crees que ya lo has visto todo, cuando estas convencido de estar curado de espanto, llega una nueva situación que bate lo que pensabas record infranqueable. Como decía Buzz Lightyear, hasta el infinito y más allá.

Bien, pues ese infinito y más allá de la tontería ha sido de nuevo alcanzado con el asunto Piqué. Todo el desarrollo de los acontecimientos es un puro dislate, una oda al sinsentido. Desde el primer cerebro bienpensante que dijo, ostras, este antiespañol ha cortado la camiseta con intenciones aviesas, vamos a ponerle a parir, hasta la Federación explicando cómo es la dichosa prenda, pasando por algunos periodistas que vieron un filón en el debate y lo calentaron sin hacerse ni una sola pregunta previa o el propio Piqué enseñándola en zona mixta.

En una primera lectura, a uno le entran ganas de mandar a la luna a los salvapatrias, los guardianes de ese patriotismo rancio y trasnochado, esos que dictan lo que debe ser y cómo debe actuar un español, un catalán o un vasco, que zoquetes hay en todos los lados. Son un montón, probablemente cada día más, teniendo en cuenta el crispado ambiente político que vivimos desde hace tiempo, que estimula los radicalismos. Estos iluminados se sienten legitimados para dictar derechos y deberes y repartir carnets de buen patriota o pedir la retirada del pasaporte de aquellos que no cumplen con una constante e inequívoca filiación a una determinada bandera. Además poseen poderes dignos de un programa de Iker Jiménez, pues son capaces de meterse en la cabeza de un determinado personaje y descifrar sus sentimientos sin albergar ni un ápice de duda.

Pero realmente da igual el tema. Hombre, este asunto de Piqué es como una tormenta perfecta. Un pisacharcos que no deja indiferente, además de jugador del Barcelona (ser culé o merengue asegura hordas de defensores y detractores) y un asunto relacionado con filiaciones nacionales. ¡Qué más se puede pedir! Aunque para montar el lío basta con que sirva, aunque sea sólo durante unas horas, para discutir, enfadarse, insultar o cubrir el mayor número de minutos de programa posible en ese universo periodístico donde hacen honor a aquella frase de “Que la verdad no estropee un buen titular”. Y así vamos, de bronca en bronca, discutiendo de las estupideces más irrelevantes, elevando a la categoría de voz autorizada a los descerebrados trolls que abundan en las redes sociales, siendo engañados por opiniones que se venden como datos, observando que el pseudoperiodismo o periodismo forofo sigue conquistando terreno.

Encima la cosa pinta cada vez peor. Las conversaciones, los intercambios de opiniones, están poco a poco siendo sustituidas por otra cosa que tiene más que ver con las entrañas que con el intelecto, con el desprecio que con el respeto, con absurdas incondicionalidades a unos colores que con una mínima capacidad crítica, con la sublimación de lo superfluo ante lo sustancial. Y es una forma de relación, de acción reacción sin pensamiento alguno que no sólo domina el panorama futbolístico, sino que ha sido trasladado a otras esferas sociales. Da mucha pena.

Baloncesto recreativo

Por: Juanma Iturriaga

04 oct 2016


GAL-TRIPLE-LLULL-1_3AM8436Thumb

He de reconocer que me senté a ver el partido entre el Madrid y los Thunder sin ninguna esperanza pues hace tiempo que dejaron de interesarme las visitas de los equipos NBA a nuestras latitudes. Estos advenimientos de representantes de la mejor liga de baloncesto del mundo, que en algún momento fueron auténticos acontecimientos, ahora los veo más como ejercicios de propaganda y marketing donde lo deportivo cuenta bien poco. Los equipos norteamericanos llegan con unos pocos entrenamientos, cara todavía de vacaciones y más proclives a la visita turística y la foto con Ronaldo o Messi (que por cierto, suelen mostrar la mejor de sus sonrisas forzadas) que a partirse el pecho en la pista.

Steven-adams-and-cristiano-ronaldo_1aynflone3exb19l0awqi6vhm4

Los europeos, por su parte, están metidos ya en faena, echándole aceite a sus engranajes y todavía preguntándose si los fichajes de este año habrán sido los acertados. Tampoco el jugador local tiene la motivación de antaño, pues casi todos han disputado ya un buen número de partidos frente a esos que antes parecían llegados desde otro planeta. Total, que hay más rutina que excepcionalidad, y lo novedoso se ha convertido en una costumbre cada año menos atractiva venga quien venga. El resultado suele ser el mismo, un partido kilométrico que pasará al olvido en cuanto el árbitro pite el final, donde los norteamericanos utilizarán con cuentagotas a sus mejores jugadores y tampoco aclarará nada sobre que pasaría si estos partidos en lugar de jugarse en octubre se celebrasen en febrero.

Los dos primeros cuartos confirmaron mis peores expectativas, y si no dejé de verlo fue porque el mando a distancia lo tenía lejos y mi cuerpo, después de ir al gimnasio, no anda sobrado de fuerzas. Bendita vaguería, pues me hubiese perdido una espectacular hora de baloncesto recreativo. Sí, baloncesto recreativo 100%. Porque cuando por las circunstancias que sean, no ha lugar al baloncesto competitivo, sólo nos queda el otro, el despreocupado y divertido, el destensado defensivamente, el de mirar poco al banquillo, el de tirar por la calle de en medio en cuanto me dejen un poco. Y claro, si hay un equipo que sepa jugar al baloncesto recreativo por estos lares, ese es el Real Madrid.

529Spain Madrid Thunder Basketball

Hay que advertir que no es fácil esto del baloncesto recreativo. A la mayoría les cuesta un mundo, pues su modus operandi habitual está tan alejado de la diversión, que cuando toca liberarse, ni pueden ni saben. El Madrid, en cambio, en los últimos años ha ido desarrollando un estilo que está destinado principalmente a competir, pero que mama de algunos de los aspectos del juego más atractivos como son correr y tirar. Mejor dicho, correr y meter. El Madrid hizo 142 puntos con un estratosférico 54% en tiros de tres puntos (a distancia americana) cifras que hablan de una capacidad ofensiva sin igual en el baloncesto europeo y a la que solo accedes si se junta mucho talento y un estilo adecuado.

El partido terminó poniéndose precioso, con Thompkins, Nocioni, Oladipo, Kunter, Hunter o Abrines desatados. Bueno, si hablamos de gente desatada, hay que hablar de Llull, el jugador más desatado que queda en Europa. No es fácil saber qué fue antes, si el huevo o la gallina, lo mismo que no se sabe bien si cuando el partido se volvió maravillosamente loco apareció Llull, o fue precisamente Llull el causante de que el partido se pusiese maravillosamente loco. El caso es que Sergio entró en combustión y como bien sabemos desde hace años, a partir de ese momento, cualquier cosas podía pasar, como remontar 5 puntos en 4 segundos e ir a la prorroga.

1475529731_356921_1475530040_noticia_normal

Finalmente ganó el Madrid, lo que no deja de ser motivo de alegría sin mayores consecuencias, pero sobre todo ganó el baloncesto recreativo. Ya sé que cuando hay algo sobre el tapete, este debe dejar paso al baloncesto competitivo, que es otra historia, pero tampoco es necesario irse al otro extremo. De hecho, el gran éxito de la NBA es por haber logrado un buen entendimiento entre lo recreativo y lo competitivo, y ambos van de la mano sin fagocitarse pues saben de la importancia de ambas vertientes. En Europa, en cambio, en aras de la pura y simple competitividad, hasta se ha llegado a demonizar a la parte más lúdica y conectada con el espectáculo. Y así nos ha ido.

Pero bueno, ese es otro debate. El caso es que lo de ayer entre el Madrid y los Oklahoma fue simple y puro divertimento y que inesperadamente me reconcilió con este tipo de partidos. Para un lunes por la noche, qué más se puede pedir.

Sobre el blog

El palomerismo es toda una filosofía de vida que se basa, como la termodinámica, en tres principios. El de la eficiencia: “Mínimo esfuerzo, máximo rendimiento”. El del aprovechamiento. “Si alguien quiere hacer tu trabajo, hacerte un regalo o invitarte a comer, dejale”. Y el de la duda: “Desconfía de los que no dudan. La certeza es el principio de la tiranía”. A partir de ahí, a divertirse, que la seriedad es algo que ahora mismo, no nos podemos permitir.

Sobre el autor

Juanma López Iturriaga

Básicamente me considero un impostor. Engañé durante 14 años haciendo creer que era un buen jugador de baloncesto y llevo más de 30 años logrando que este periódico piense que merece la pena que escriba sobre lo que me dé la gana. Canales de televisión, emisoras de radio y publicaciones varias se cuentan entre mis víctimas, he logrado convencer a muchos lectores para que comprasen mis libros y a un montón de empresas que me llaman para impartir conferencias. Sé que algún día me descubrirán, pero mientras tanto, ¡que siga la fiesta!

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal