Este blog tiene, como bien sabéis, vocación de servicio público. Por eso y dado que este fin de semana va a producirse un desembarco de madridistas y culés en Londres por la Final Four, pues me veo casi obligado a dar una serie de instrucciones para que vuestro viaje sea lo más agradable posible. Eso sí, no puedo hacer nada para que vuestro equipo gane, por lo que me ceñiré a cuestiones de intendencia, conocimientos generales y alguna que otra recomendación. Vamos allá.
1. Los ingleses no son como nosotros. No comulgan con el euro, prefieren las millas a los kilómetros, conducen por la izquierda, los enchufes de electricidad son endiablados (llevar adaptador) tienen cariño a Mourinho y su concepto de estar moreno es lucir el color de una gamba roja. Aunque os entren ganas de hacer apostolado y que entren en razón, ni lo intentéis. Es un caso perdido.
2. El baloncesto les interesa entre poco y nada. Por eso no les habléis de Navarro, Lorbek, Rudy o Llull, porque ellos te saldrán con Ronaldo, Messi, Iniesta o Xabi Alonso. En el fondo son muy suyos y como el baloncesto lo inventaron en Estados Unidos y no en Inglaterra, como ocurrió con el fútbol, pues no le hacen ni caso. Allá ellos.
3. A la hora de llenar el buche, ten en cuenta los horarios. Allí no se come entre las dos y las tres, ni se cena entre diez y once. Ya, ya sé que las doce de la mañana no es ni siquiera la hora del aperitivo, y a las seis de la tarde el cuerpo te pide más un gintonic que una ensalada con pepino, pero vuelvo a lo mismo. Son muy cabezotas y no les vamos a cambiar en un fin de semana. Tampoco tengas grandes esperanzas culinarias. Salvo que quieras donar un riñón, comer es más cuestión de supervivencia que de placer.
4. Contraataque. Si por lo que sea un inglés se pone a darte la brasa con su historia, su música, los reyes legendarios, la batalla de Trafalgar, Gibraltar y cosas así, te dejo un dato para que contraataques. Según una encuesta reciente, España ocupa el noveno lugar en los países donde más se hace el amor, e Inglaterra es el cuarto por la cola (y nunca mejor dicho). Hasta ahora siempre habíamos creído que los ingleses vienen a España por el sol. ¡Que equivocación! Vamos, que lo tienes crudo este fin de semana para comerte una rosca, salvo que la lleves desde aquí.
5. Precios. Prácticamente todo en Londres es caro. Los hoteles, la comida, las compras, y sobre todo, por comparación, el transporte público. Tren, metro, autobuses, todo. Tanto que muchas veces te sale a cuenta ir en taxi como un señor. Por cierto, ¡como molan los taxis! No sabéis lo que agradecemos los altos ir en esos cacharros.
6. Trabajo previo. Procura evitar pasarte los tres días preguntando “¿qué hora será en España? y haciéndote un lío con que si es una hora más o una hora menos. ES UNA HORA MÁS. Repítelo unas cien veces hasta que se te quede. De igual forma, una libra es más o menos 1,2 euros. Practica esta multiplicación y deja de dar la brasa con ¿esto cuanto es en euros?
7. No es necesario ir montando el número por la calle, ni cantar a la menor oportunidad, ni mucho menos insultar a los que veas con la bufanda del equipo rival. Y sobre todo, !no te quites las camiseta!". Recuerda siempre lo que sientes cuando ves en la tele las imágenes de los aficionados ingleses o alemanes cuando vienen a España. ¿Vas a querer ser tú como estos de la foto?
8. Advertencia cultural. En Londres, además de bares y restaurantes, hay también museos.
9. Advertencia económica. No te dejes llevar por las ganas de llamar a todos tus amigos que no han podido ir para recordarles que tú si estás en Londres. Al final provocar envidia te puede salir caro. Desactiva el 3G y la transferencia de datos nada más llegar a Londres, salvo que tengas un plan ad hoc, pues nuestras queridas compañías telefónicas, a la que te descuidas, te meten unos viajes que para qué. Busca una wifi gratuita y bombardea a tu gente con fotos en Feisbul (Rajoy dixit) o Twitter.
10. No es absolutamente necesario, repito, no es absolutamente necesario ir al Palacio de Buckingham, ni tampoco sacarte una foto con un Bobby. Es más, incluso lo desaconsejo, pues va a estar lleno de gente que no me va a hacer caso a esta recomendación. Y olvidaros de subiros en la noria si no estáis dispuestos a pasar una hora o más en la cola. Por cierto, en general, los ingleses suelen ser muy respetuosos con las colas. O sea, que no vayas de listo hispánico y respétalas tu también.
11. No te deprimas cuando compruebes que tu inglés es algo más macarrónico de lo que pensabas, pues no logras ni entender ni hacerte entender con los nativos. Recuerda entonces a gente como Robinson o Arlauckas, que veinte años después de establecerse en España, todavía a veces no se les entiende. Si esto no es suficiente, piensa en la mayoría de nuestros políticos, empezando por el gran Aznar, el rey del acento. ¡Fuera complejos!. Sigue intentándolo.
12. Tristeza la justa. En el caso que tu equipo pierda la semifinal, que el mosqueo no te dure más allá de la segunda copa. Estás en Londres, te quedan dos días para disfrutar de una magnífica ciudad y antes de que te des cuenta estarás en otra Final Four. Eso sí, procura no cruzarte mucho con aficionados del equipo ganador, pues no creo que sean capaces de reprimir una mirada, una sonrisita o algún comentario no precisamente de ánimo. No lo tomes a mal. Seguramente tú harías lo mismo.
13. Mitmanía. Si eres beatlemaníaco y tienes pensado irte al paso de cebra de Abbey Road a sacarte una foto cruzándolo (superoriginal, por cierto) ten en cuenta que en Londres hay ¡20! calles llamadas Abbey Road. Asegúrate que es la correcta. Y tampoco te hagas ilusiones y ahorrate la visita a Nothing Hill con la esperanza de encontrarte con Julia Roberts. ¡Era una película!.
14. Mala suerte. Completamos el número mágico de 14, llevado por grandes deportistas de la historia, con algo que os sorprenderá. Este fin de semana va a llover en Londres. Es raro, pues como sabéis el clima de la City suele ser radiante, sólo comparable al de Santiago de Compostela, pero en esto vamos a tener mala suerte. Por eso no olvidéis llevaros ropa de lluvia y teclear en google “cosas que se pueden hacer en Londres cuando llueve”.
Termino con una frase que solía decir mi madre después de alertarme de ciertos peligros y darme recomendaciones para mis viajes. “Luego no digas que no te he avisado”.
Postata.- ¿Y el partido? Pues es entre lo que he dicho en la entrevista digital de esta mañana y el artículo que se ha publicado hoy en el Pais, pues poco más queda por decir. Al menos hasta que llegue a Londres y vea como está el ambiente.

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