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Blog de Xavi Sancho

Sobre el blog

50 millones de fans de Elvis no pueden estar equivocados. Del mismo modo, casi 34 millones de turistas tampoco pueden ir tan desencaminados, si cada año eligen este país como destino para sus vacaciones. Así, el autor decide explorar durante una semana, y prácticamente a tiempo completo, las casi infinitas posibilidades de ocio nocturno y nada bio que ofrecen estas tierras durante el solsticio de verano. Así, una pacífica fiesta de cumpleaños en una terraza puede desembocar en una escena censurada de un film indie de los 90. Una reunión de expatriados en un club a la moda, en inquietante metáfora orwelliana. Una fiesta mayor de pueblo, en akelarre generacional. Salir, puede salir cualquiera. Pasárselo bien –y sobre todo, sentirse parte de algo-no está al alcance de todos, descubrirá.

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Autor

Xavi Sancho (Barcelona, 1972) cursó periodismo en la UAB. Tras pasar por La Vanguardia, se exilió en Londres. Infructuosamente, trató de desandar todo lo andado. De vuelta, ejerció brevemente de experto en fútbol español para The Sun hasta que el Real Madrid vendió a Steve McManaman. Se enroló en varias publicaciones gratuitas, donde a falta de retribución económica, aprendió a sacarle partido al catering de los actos para prensa. Escribe en El País desde 2002, pero todavía no ha logrado sacudirse, ni el complejo de Peter Pan, ni mucho menos el mal vicio de salir entre semana.

agosto 2007

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26 agosto, 2007 - 03:49

Pensando en creer

"La playa de Miami es donde los neones van a morir" (Lenny Bruce). Y la playa de Barcelona es donde yacen los restos de los edificios que nos molestaban cuando queríamos ser olímpicos, y las sobras que nos quedaron cuando acabamos de arreglarnos para la foto. Descubrir que resultaba que sí que había playa en esta ciudad fue una espesa sorpresa, similar a aquel momento en Fiebre en las gradas, de Nick Hornby, en el que el autor recuerda el primer día en el que vio a Pelé en la televisión y éste marcó un gol de falta directa. ¡Un gol de falta directa! "El ordenador dice no", recordaría el personaje de Little Britain. "Tú sí que nos has metido un buen gol, Ardiles. ¿Dónde nos llevas hoy?" Ya empezamos. Hoy toca fiesta en la playa, sobre las arenas que se extienden a lo largo de bastantes kilómetros de costa urbana. Para la cifra exacta, ya saben: Google.

La playa, como las alcaparras, la amas o la odias. Tal es la glorificación de estos espacios por ciertos humanos, que cualquier evento que suceda sobre arena es celebrado como una metáfora liberadora. Otros, en cambio, identifican la playa como el lugar donde van a morir los mediocres. La gente que se cree muy lista acostumbra ser la que se piensa demasiado. Ahora suena: Stuck with you, de Huey Lewis and The News. Un genio incomprendido, uno de los grandes. El músico preferido de Sean Bateman, el protagonista de American Psycho, editó este maravilloso single en 1986. El vídeo es fantástico.

Llegamos al chiringuito. Un letrero que parece un homenaje a Footloose advierte de que está prohibido bailar en el recinto. La libertad de expresión corporal es confinada a la arena. Suena una especie de housedepptechnoraveminimal y alguien recuerda Plataforma, de Houllebecq, donde unos terroristas atentan desde su lancha contra unos turistas en una playa tailandesa pre-tsunami, pero pos 11-S. El timing lo es todo. Una opción de martirio menos dolorosa sería un atracón de Vicodin, el analgésico de moda en EE UU. Como recordaba en una entrevista el escritor Chuck Palahniuk, este medicamento tiene como principal efecto secundario la sordera. "¡Y la mitad de las estrellas de Hollywood están como una trompeta!". Chuck reía con el semblante de alguien suficientemente desequilibrado como para escribir El club de la lucha. Mientras dudábamos, la arena se ha llenado de gente que baila y ama mucho a todo el mundo. "¿Quieres ser mi amigo?" Se nos acerca un indígena vestido de turista, para así pasar desapercibido. No, gracias, amigos ya tengo. Y desaparece cámara digital en mano. Esto de la imagen digital es como los bufets libres, parece que tengas que comer hasta llevar el negocio a la quiebra para sentir que has amortizado la inversión. JPEG, Mp3, C3P0, RD2... simplemente di no.

Los nórdicos con carnet de Bicing bailan junto a los locales que desean aparearse con ellos. Su keynesiano estado del bienestar es irresistible, sobre todo si lo superpones a una escena tan Sensación de vivir como ésta. Cambiamos de chiringuito. Descubrimos que la universalización del concepto Ibiza conduce inexorablemente a la proliferación de una tipología de replicante harto peculiar. Gente convencida de que es muy moderna, pero que en su ropa de lino se descubre que dejaron de escuchar la voz de la modernidad hace años. Estos son los que se piensan tan poco que creen que todos aspiran a ser como ellos. Echamos otro vistazo. Todo el mundo es muy guapo -tanto que pondrían tieso incluso a Ricardo III-, pero parece que, como los libros de Sánchez Dragó, lleven colgando un letrero de peligro, no tocar. Esto nos recuerda aquella leyenda que se encontraba en el libreto del disco de Paris Hilton: "Cada disco mío que compras me coloca un poco más lejos de tu alcance". Nos vamos sin consumir, por si acaso.

Ahora suena At home he's a tourist, de Gang Of Four. Pospunk marxista en uno de los mejores temas de esta increíble banda, que en 1979 inventó el sonido que definiría la primera década del siglo XXI.

Comentarios

Barcelona es bonita de dia. De noche es otra ciudad, prácticamente sin barceloneses y en muchos sitios sin vida propia.

Las playas aún tienen mucho que mejorar, ese agua brillante en la orilla, nos recuerda que tiran mucha porquería los barcos.

http://gruposifulanointegracion.blogspot.com/

Miami Beach es una ciudad, no "La Playa de Miami". Lenny Bruce se refería a ella.

He conectado con lo que escribes. Es curioso, solo me suele pasar con libros, no con las nuevas tecnologias de este siglo XXI. Para muchas cosas, sigo en el XX, para mas sennias en 1996... Cuando te das cuenta de que envejeces pero no creces? Madurar, que es? He repasado algunos post ateriores a este y me refeiero con esto a esa descripcion de los padres rockeros... No es que haya vivido lo mismo, pero los paralismos con otras cosas que he visto, me acojonan. Estoy en Taiwan, que desde alli (en Espannia) parece muy lejos, pero que una vez que estas aqui, es aqui... Y la vida es tan igual... pero con caras de chino... que asusta. En menos de una annio he visto pasar a un amigo, de ser un bendito crapula, a padrazo. No es ya ese seguir joven pero distinto que te he leido, es ese ... ZAP!!! cambio profundo en como ve el mundo lo que asusta. Somos tan poca cosa. Nos creemos la hostia, vamos por ahi creyendnos la hostia, vamos a dejar huella, somos especiales... Y durante un tiempo lo somos, pero de pronto la cotidianeidad te devora: estaba alli, esperandote emboscada a la vuelta de la esquina... Yo ya no se si es que me resisto a madurar o es que no lo estoy... Es la paradoja eterna de hasta que punto la realidad es real o o un vacile cosmico.
Apunte: Me joe Matrix, su idea es tan poco original... Me jode haber tenido que explicar a mil personas que es un puto plagio de las ideas de otros... Lo dejo

Si eres persona, contestame...
Miguel

¿Chuck Palahniuk desequilibrado por escribir el Club de la Lucha? Desequilibrado es cualquier consumista que deja que la economía le consuma. Es triste pensar que si
El Club de la Lucha no hubiera sido película el mensaje del libro estaría un poco perdido. El sistema capitalista tiene tanta cohesión social que hasta da voz a los que intentan restarle credibilidad.

ale laia vamos flamenca a bailar al ritmo de la nocheeee.

carlos estoy totalmente de acuerdo contigo

Comomolo:
yo te lo agradezco de corazón. Pero invitaba a Xavi Sancho a las fiestas de mi pueblo porque yo no bailo pero miro y si tengo con quién, comento. En fiestas la gente ríe, baila, bebe, salta,... pero no habla, en todo caso grita y como mucho, balbucea. Casi no ven, como para mirar...
Por éso no voy, para no decir amablemente que no a todo el mundo. ¿Quién quiere beber, reír, escuchar, mirar y comentar en una fiesta? Casi nadie quiere. Porque "no es normal" y porque "para éso está el día".
Yo lo haría, pero me temo que tú no y Xavi Sancho tampoco.
Un beso a ambos.
Laia.

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