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17 abril, 2007 - 01:00

Los deseos y las realidades (II)

Desiertos Lejanos

BLOG INVITADO: Desiertos lejanos

  • Dirección: http://www.desiertoslejanos.com/blog
  • Autor: "No existe un solo autor, somos varios autores. En conjunto nos hacemos llamar "Colectivo Desiertos Lejanos".
  • Descripción: "Un blog dedicado contra las teorias conspiratorias del 11M".

Hablábamos en la entrega anterior de la increíble inverosimilitud de las teorías conspiracionistas sobre el 11-M, en la medida que requieren el concurso activo de decenas o cientos de personas y el silencio cómplice o la mentira de otros muchos, tal vez miles. En elaborar laboriosamente esa lista de persona estábamos cuando me entero que hoy por la mañana y en La Mañana, Don Federico Jiménez Losantos ha declarado sospechoso de complicidad con el 11-M a la totalidad del Cuerpo Nacional de Policía, de Díaz-Pintado hacia abajo. Como dicen que decía Pancho Villa: Mátalos, después viriguas.

Es un fenómeno que muchos habíamos predicho: enfrentado a la empecinada realidad, el conspiracionista sólo tiene la alternativa de reconocer su error, cosa que pocos logran, o emprender una loca huida hacia adelante, hacia una realidad paralela en la que ningún hecho es lo que parece y todos son malos menos él y unos pocos iluminados. Eso tiene un nombre que seguramente nuestros psiquiatras de cabecera acertarán a pronunciar. Y es que las cosas pintan mal para el conspiracionismo.

Los conspiradores omniscientes en la planificación y omnipotentes en la ejecución, aunque a la vez y paradójicamente chapuceros que se dejan por todos lados pistas tan obvias que un grupo de ciudadanos sin especial formación logra detectar cientos de ellas, de pronto han vuelto a su absoluta e invulnerable infalibilidad: han logrado que prácticamente todos los testigos que pasan por el juicio mientan. –Hombre, eso no tiene mérito –me dirá alguno–; mentir es fácil. Pero no es así. El truco está en mentir consistentemente. Esto es muy difícil. Tan difícil que una táctica policial y judicial bastante común estriba en cotejar las declaraciones de diferentes testigos en busca de inconsistencias significativas. Pero he aquí que en las semanas que llevamos de juicio, ni los dos abogados de las acusaciones conspiracionistas ni las defensas con las que comparten común proyecto han logrado detectar una sola inconsistencia importante. Hablando coloquialmente, todos los testigos se les han ido vivos. A la vez, decenas de afirmaciones conspiracionistas han sido rebatidas durante la vista oral, sin que los autores y defensores de tales afirmaciones se hayan retractado o hayan propuesto contraargumentos.

Siguiendo un viejo hábito, los defensores de las teorías conspirativas simplemente ignoran aquello que les es incómodo. No sólo eso; la actitud del Presidente del Tribunal, Javier Gómez Bermúdez, es clarísima en cuanto a la inadmisibilidad de algunos de los argumentos conspiracionistas favoritos. En particular, el conspiracionismo se refugia con frecuencia en afirmaciones categóricas universales –aristotélicos que son– del estilo de “Todos los terroristas islamistas son suicidas” o “Los GEO siempre graban sus intervenciones” o “Las organizaciones terroristas siempre terminan por colaborar”. Son dogmas cómodos, indemostrables (y con frecuencia refutables con un simple contraejemplo), que no tienen en cuenta la forma como funciona la realidad. En efecto, en la realidad no caben tales normas de comportamiento humano universal. Ya hemos desmontado la existencia de un “Manual del perfecto terrorista islamista”, cualquier infracción del cual hace al conspiracionista enunciar la contundente conclusión de que el atentado X no puede ser islamista porque el terrorista no siguió la norma Y. En particular, que todos los atentados islamistas sean suicidas está refutado por decenas de ejemplos, el más claro de los cuales es el del World Trade Center en 1993. Y que los islamistas no se suicidan simplemente por estar rodeados por la Policía ha quedado dramáticamente desmentido por los tres suicidas de Casablanca de hace un par de días.

Pero el punto importante es que Gómez Bermúdez insiste una y otra vez, ante la insistencia de los letrados conspiracionistas, que las afirmaciones categóricas universales “no conducen al esclarecimiento de la verdad” (sus palabras literales). En efecto, en un juicio interesa la evidencia particular, específica al asunto que se juzga. Poco importa si los estranguladores tiendan a usar cuerdas de guitarra, para poner un ejemplo hipotético. Si hay evidencia de que el que estamos juzgando usó un cordón de zapato, la supuesta regla general no tiene primacía sobre dicha evidencia. En otras palabras, los tribunales son empiristas, no escolásticos (afortunadamente). Tampoco ha permitido Gómez Bermúdez la irrupción de supuestas noticias publicadas en los diarios, afirmando claramente que éstos no son fuente de prueba. Finalmente, aunque algunas personas le ven demasiado permisivo con preguntas conspiracionistas, él mismo ha sido muy claro en que permite preguntas impertinentes para preservar el derecho de defensa, sin medro de que las que son clarísimamente improcedentes, como la célebre de Abascal –el abogado de Zougham y Ghalyoun– sobre la relación de ETA con los atentados contra el WTC en 93, sean inmediatamente atajadas.

Otra de las intervenciones importantes de Gómez Bermúdez es centrar el juicio, cortando preguntas sobre, por ejemplo, la conveniencia de la actuación de los GEO. Finalmente, el presidente acertadamente impide a los letrados hacer decir a los testigos cosas que éstos no han dicho, algo que se ha convertido en costumbre inveterada de algunos para llevar agua al molino conspiracionista. Pero tal vez lo más interesante es ver cómo se van desmoronando los mitos del conspiracionismo. Hagamos una breve relación, comenzando por los sucesos de Leganés. En artículos posteriores iremos complementando la misma. Los suicidas de Leganés ya estaban muertos cuando ocurrió la explosión. La fuente de esta afirmación es Luis del Pino, en su Enigma 18. Ha sido refutada por las declaraciones de los GEO que ya han declarado en la vista oral, y que estaban en el rellano de la puerta del piso (por ejemplo, el jefe, carné 14.702, y también el 28.400 y el 63.583). También lo ha refutado uno de los policías que llegó primero (74.693). Todos ellos escucharon a varias personas dentro del piso, algunos hasta segundos antes de la explosión. Todos ellos escucharon tiros. Y sus compañeros que faltan por testificar sin duda lo confirmarán, reiterándose en lo que afirmaron en su declaración judicial. Pero no sólo eso. Jesús de la Morena, Comisario General de Información y Pedro Díaz-Pintado, Director General Operativo del CNP, confirman los gritos y cánticos que Luis del Pino decía que no existían.

¿Mienten todos? Pues a denunciar el delito, señor Del Pino, que se trata de falso testimonio y no denunciarlo puede ser encubrimiento. Si quiere le acompaño personalmente al juzgado. No se encontraron cinturones de explosivos, por lo que nadie se suicidó Esta afirmación está contenida en el libro “11-M: Golpe de Régimen”, de Luis del Pino, pag. 79:     8. De hecho, en aquel piso no se suicidó nadie. Analizando las actas de levantamiento de cadáveres y de registro del piso de Leganés (que quedó reducido a escombros), se comprueba que allí no apareció ningún cinturón explosivo, ni tampoco ningún resto de ese tipo de cinturones Es totalmente incorrecta. En la vista oral el testigo a href=”http://www.datadiar.tv/juicio11m/indiceintervenciones_test.htm#28296″>28.296, Inspector Jefe de Tedax que participó en el desescombro del piso de Leganés, según la transcripción no literal de Datadiar:     Se localizaron dos cinturones adheridos a dos cuerpos con bolsas de plástico y “cebados” (con explosivo y detonador). Si lo anterior fuera una revelación sería explicable el error… Pero ¡esto se sabe al menos desde que se publicó el auto de procesamiento (pag. 191)!

¿Cómo es posible que Del Pino no haya hecho una simple búsqueda en Acrobat para encontrarse lo que transcribo a continuación?     Una vez vaciada la piscina…. bajo uno de los colchones que se encontraban en el fondo, la mitad longitudinal de un torso humano y, en íntimo contacto, un artefacto explosivo del que se observaba la masa de explosivo… Los GEO siempre graban sus intervenciones Esta afirmación de Luis del Pino, que intenta arrojar una sombra de falta de transparencia a la actuación de los GEO en Leganés, ha sido refutada una y otra vez durante el juicio. Nuevamente, el jefe de los GEO, carné 14.702, declara taxativamente en la vista oral que las intervenciones no se graban nunca. Esto lo confirma también el 28.400, y el propio Díaz-Pintado, que es el jefe operativo de los GEO, y que afirma que sólo la UIP (Unidad de Intervención Policial) ocasionalmente realiza grabaciones, sobre todo en manifestaciones, para identificar a quienes les agreden.

Desde luego, esperaremos el retracto de Del Pino… cómodamente sentados. La activación de inhibidores de móviles en Leganés hacía imposible que las llamadas de despedida de los suicidas se hubieran realizado Nuevamente, afirmación de Del Pino. Pero sucede que el GEO no usa inhibidores (declaración del agente 28.400). Peor aún, Díaz de Mera testificó que a él se le ocurrió, después de cortar agua, luz y teléfono, usar los inhibidores de su propio coche, teniéndolo que retirar con posterioridad porque interfería las propias comunicaciones de la Policía. Jesús de la Morena recuerda en su declaración que esto ocurrió después de que él llegara a Leganés… y aquí está el quid del asunto. A De la Morena le informaron que se habían realizado las llamadas de despedida en su coche, cuando iba camino de Leganés. No es difícil de deducir la explicación más probable: que las llamadas ocurrieron antes de que se colocara ningún tipo de inhibidor.

Por si fuera poco Díaz Pintado declara que los inhibidores se colocaron sobre las 20:15 o las 20:30, cuarenta y cinco minutos o media hora antes de la intervención de los GEO. Pero sucede que no hay registro de ninguna llamada desde el piso de Leganés posterior a las 20:01 (pag. 598 del Auto de Procesamiento): la conclusión se reafirma. No resisto, a estas alturas, poner el mito demolido número uno del señor Del Pino: Nadie ha logrado refutar nuestras afirmaciones Sobran comentarios. Continuaremos en una próxima entrega con los mitos demolidos. Y continuaremos esperando –sentados– que los conspiracionistas nos contesten.

Comentarios

Desde muy joven no creo en las casualidades y aquí hay muchas. Lo cierto es que casi 200 personas la palmaron y muchos habéis vivido de ellas y queréis seguir viviendo.

brillante artículo.
Los de la teoría conspiradora (al fin!) se han quedado sin argumentos, se están quedando sin ellos a medida que avanza el juicio sobre el 11-M. La táctica del partido que la sustenta es muy vieja y manida: atacar para defenderse, acusar a quien te acusa de lo mismo que te acusa, aunque sea de locos, da igual, si lo repetimos muchas veces, parecerá una verdad. No, ya no, señores. Prueben a escribir novelas de espías si lo desean, pero dejen de engañar aquí y ahora, que ya no cuela.
un saludo

Creo que al Sr Jimenez Losantos habria que aplicarle todo aquello que él hace y dice de los demás. Seguramente le sentaría muy mal.
Si alguna vez se muerde, seguro que se evenena.
Seguro que, se demuestre lo que se demuestre, los que llevarán el paso cambiado, siempre serán los demás.
Un hombre pequeñito INFALIBLE,¡Que Rouco nos libre de él!
Amen.

Es importante que se acabe el juicio, que se escuche la decisión del tribunal y que nos dejen vivir en paz. Ya basta de tanta vuelta y vuelta, es necesario olvidar y seguir viviendo.

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