Descubrí a Haruki Murakami en una librería. Lo comento porque para mí es muy extraño descubrir a los autores en las librerías. Normalmente, los libros los compro después de saber de ellos. Los suelo descubrir leyendo bitácoras, aunque veces pasa también en un suplemento cultural. En cualquier caso, allí estaba yo, en la librería, repasando los libros. No tengo claro por qué lo hacía; quizá estuviese buscando un regalo de cumpleaños. Da igual, la cuestión es que di con un nombre claramente japonés y un título tremebundo: Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. ¿Quién no se pararía ante semejante título? Sobre todo, cuando prácticamente bailaba en un lomo enorme.
Leo en El País, que según los datos del Banco de España indican que la morosidad duplicó su tasa de crecimiento en 2006, al aumentar un 10% respecto al año anterior (en 2005 el incremento anual fue del 4,6%).
Entre risas e ironías el tiempo fue pasando. Todos los villanos Lindorf, Cooppelius, Miracle, Dapertutto, una vez más lograron humillar y robar el amor a Hoffman. Isabel lo lamentó junto con el joven Dimitry –así se nombra el escritor- durante el intermezzo debatieron entre Ouzo si la obra podía ser representada de mejor manera. Ella no muy experta en el área, elucubró acerca de otras que había visto en el Liceu en Barcelona.
Descripción: "El llamado 'Ser humano' que transita cada día en las diferentes ciudades del mundo, se convierte en el protagonista de muchas de las historias narradas en este blog. Lleno de defectos para muchos. Las historias están llenas de humanidad, teniendo como juez al lector, quién tiene la última palabra".
Ya intenté hace tiempo explicar lo que pasa con los guionistas de televisión en España, y el Hastiado acaba de hacerlo brillantemente en su post A dos millones de metros bajo mierda. Pero parece que hay que repetirlo otra vez: Los guionistas no deciden
qué se produce ni qué se emite.