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29 julio, 2007 - 09:32

La importancia de llamarse Ernesto

Tomo prestado el título de una obra de teatro Oscar Wilde en la que el maestro de la ironía jugaba con la trascendencia del nombre para alcanzar el éxito en el amor.

En el mundo de la tecnología es importante el nombre que se les asigna a las cosas, sean HW (máquinas, componentes, …) o SW ( programas, sistemas, aplicaciones, servicios, protocolos, herramientas, …). Aunque a los tecnofriquis no se nos supone corazón, lo tenemos y bien sensible. Nos gusta bautizar a todo lo que nos rodea y muchas veces la elección del nombre de un elemento da lugar a más discusiones que su propia definición. Voy a relatar un par de casos de elecciones de nombre que ilustrarán la forma de denominar a los objetos aparentemente sin alma que cobran vida y significado con su nombre propio.

Barriblog

BLOG INVITADO: BARRIBLOG

  • Dirección: http://www.barriblog.com/
  • Autor: M. Luz Congosto
  • Descripción: "Bitácora creada para recoger los avatares de esa aventura que se llama Doctorado, intentando realizar una herramienta para descubrir barrios de blogs.."

En un proyecto, que trabajé años ha, teníamos muchas máquinas de desarrollo y el administrador optó por aplicar esa costumbre tan castellana de poner nombre del santo del día en que llegaban. Nuestros servidores tenían nombre tan exclusivos como Demetrio, Paciano, Mauro, etc. Cuando llegó el momento de instalar la aplicación que desarrollábamos en casa del cliente optamos por hacerle un poco la pelotilla (orientación a cliente se llama) y buscamos nombres taurinos para las dos máquinas porque sabíamos la afición por el arte de Cúchares del destinatario. En aquellos tiempos Joselito y Ponce eran las estrellas de la fiesta taurina y así quedaron bautizadas las máquinas (un año después los nombres hubieran sido sin duda José Tomas y Joselito, en ese orden). Mi granito de arena fue poner a Joselito como máquina maestra y a Ponce de respaldo (al quite por si le pasaba algo a Joselito). Al contrario que en la vida real Joselito sigue funcionando y Ponce casi tiene telarañas en la CPU por falta de uso.

Hace una semana, después de mucho esfuerzo, conseguí plasmar en una presentación cómo quedaba mi proyecto BarriBlog encuadrado en otro proyecto de más envergadura de la UPM. Definí los componentes, la funcionalidad, las interfaces y los escenarios de interoperabilidad. Pero de toda esta información los comentarios de los revisores se centraron en lo inadecuado del nombre de dos componentes que van a extraer la información de los blogs. La verdad es que no me esforcé mucho en bautizarlos, me pudo el lado funcional más que el emotivo y los llamé Vampiro-padre y Vampiro-hijo. Menos mal que Joaquín Salvachua ha lanzado una propuesta de nombres con glamour y posiblemente se llamen: Lestat y Carmilla. Espero que estos nombres propios les den vida, en este caso infinita, que solo puede ser terminada clavándoles una estaca en el corazón.

Larga vida a Demetrio, a Paciano, a Mauro, a Joselito, a Ponce, a Lestat y a Carmilla

Comentarios

interesante entrada..., pero wilde no jugaba con la importancia del nombre para alcanzar el amor, sino con la importancia de ser sincero (sincero y ernesto son palabras que suenan igual en inglés y de ahí el "chiste").

un saludo,

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