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03 julio, 2007 - 08:57

¿Quién aventurero y quién turista?

Después de patearme el mundo, sin agotarlo, saqué como conclusión de que los españoles habíamos dejado hacía tiempo de salir de nuestras fronteras en busca de lo desconocido, de lo insólito. España inventó la literatura de viajes en los siglos XVI, XVII y XVIII. Nuestra aventura no solo fue americana, aunque sí principalmente, hasta nuestros misioneros alcanzaron Japón y, por supuesto, Filipinas. De repente, nuestro país se replegó sobre sí mismo y cedió nuestra primacía a franceses y alemanes. Y yo me desesperaba empujando a mis compatriotas a perderse por el ancho mundo, a tomar posesión del mismo, a someterse a ese maravilloso aprendizaje de vencer los obstáculos para afianzar nuestra propia personalidad.

Enrique Meneses

BLOG INVITADO: ENRIQUE MENESES

  • Dirección: http://www.enriquemeneses.com/
  • Autor: Enrique Meneses
  • Descripción: "EnriqueMeneses.com es un blog sobre vivencias y reflexiones de más de sesenta años de periodismo, del análógico al digital, con especial atención a los temas de política internacional.".

Losaventureros_2 Como periodista y comunicador, decidí crear un programa en Radio Nacional de España, Radio 1, invitando a los españoles a irse en busca de la aventura, a descubrir nuevos mundos aunque algunos ya estuviesen descubiertos. Ver que el continente africano se encuentra a 14 kilómetros del europeo y que pocos españoles se lanzaban a descubrir Marruecos, me indignaba. Mandar periodistas a los lugares más exóticos para contarnos lo que veían me parecía un curso de geografía para oyentes apoltronados. Los programas los quise realizar a partir de hombres y mujeres auténticamente aficionados. No se trataba de gente que se inscribía en un grupo de turismo alternativo para vivir una aventura organizada por profesionales.

Seleccionábamos las aventuras que nos ofrecían en función del exotismo pero también de las vicisitudes vividas por los interesados. ¿Se imaginan a un mercenario español en el Congo ex belga que se casa con media docena de chicas indígenas, hijas de notables jefes de tribu, y que nuestro hombre, vasco para más señas, se divorcie pasado un tiempo de todas a la vez regalándolas otras tantas máquinas de coser manuales ? ¿Y un español, maquinista de tren, preso de los simbas de Katanga, que se escapa con una locomotora a vapor? ¿Un jovencito Manu Leguineche, al servicio de un chino estafador, vendiendo píldoras PTY australianas por Tailandia haciéndose pasar por un Herr Doktor alemán que garantizaba la autenticidad de los resultados médicos? ¿Hacerse guía turista en 24 horas estudiándose la literatura correspondiente en Estambul y trabajar al día siguiente con grupos españoles captados en el hall de un hotel? Docenas de aventureros españoles que agudizaban el ingenio, desarrollaban la audacia y aprendían a desenvolverse con éxito en cualquier circunstancia adversa. Nuestra fuente de información era la de nuestros oyentes que habían vivido las aventuras. Éramos una mesa de redacción puesta a disposición del público aventurero.

Después de la experiencia radiofónica, suspendida por un nuevo Director de RN1 (diferente del que la aprobara en su día) que reconoció a este autor, haber viajado una sola vez al extranjero, a Marruecos concretamente, y que había jurado no volver a abandonar nuestro país. Para colmo era vasco, un pueblo amante de la aventura que ha dado viajeros alternativos a mansalva. Saqué la revista mensual "Los Aventureros" que duró siete años en el mercado y de la que saqué una edición inglesa en Londres, "The Adventurers". La filosofía era siempre la misma. Que fuesen personas normales, con trabajos normales quiénes viviesen las aventuras y animasen a "sus" lectores a lanzarse por el vasto mundo, siempre motivados por un proyecto concreto que se había estudiado detenidamente antes de partir.

El placer para el aventurero ofrece tres partes a cual más placentera: Planificar detalladamente el viaje, llevar a cabo la aventura y narrarla posteriormente con el máximo de documentación. La visión del profesional es distinta, pasa por un toque inevitablemente construido y no tiene la espontaneidad del autor de la aventura. No es el envío de la información desde un centro organizado sino que éste es el que recibe la savia de experiencias sentidas. El camino inverso al tradicional y sin el artificio de la profesionalidad.

Comentarios

Le había perdido la pista a este gran profesional, pero me apuntaré la dirección. Yo era un loco de "los reporteros" y luego de "Los aventureros".
Y sobre el post, yo creo que las generaciones de ahora son más cortadas a la hora de viajar, porque tienen el mundo al alcance de las pantallas...

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