Publicar un comentario

Los comentarios están moderados y no aparecerán en el blog hasta que el propietario los apruebe.

If you have a TypeKey or TypePad account, please Inicia sesión

febrero 2009

lun. mar. mié. jue. vie. sáb. dom.
            1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28  

« David de Ugarte y el poder de las redes | Inicio | Gphone, gPhone o GPhone y el runrún »

28 agosto, 2007 - 11:02

Cuaderno de vacaciones - Su majestad en los Muertos

Cabo de Gata tal vez sea el lugar más monstruosamente salvaje de toda la península. Estamos en Almería, en pleno parque natural, donde encontrar un sólo árbol es algo más que noticia. Una multitud de ondulaciones se yergüen con el mar siempre puesto como referencia. Aquí no es díficil ver por algunas zonas torrentes tan profusos que terminan por ser cárcavas y en algunos casos la horadación de la tierra es tal que allí mismo encuentras estalactitas o estalagmitas.

Pétalos de acero

BLOG INVITADO: Alfanhuí

  • Dirección: http://alfanhui.lasideas.es/
  • Autor: David Plaza Hernández
  • Descripción: "En este blog encontrarás mucho ego, mucho yo y muchas cosas que afectan a mi vida cotidiana. Entre ellas los toros, a cuyo sector dedico mis esfuerzos desde el año 1996, un poquito de literatura -mi gran pasión- y un poquito menos a los viajes, humoradas y chismografías. Un sitio muy poco serio, como verás, pero espero que ameno."

La tierra es dura como un témpano, la piedra cortada por la erosión del asfixiante viento enseña bloques de origen volcánico. Otras veces, basta con mirar al suelo para imaginar grandes parecidos con fósiles de hace millones de años. El cabo en sí mismo es un gran hallazgo para la humanidad.

A pocos kilómetros de Carboneras, muy cerca de Garrucha o Vera, ya más cerca del límite con Murcia que de la capital, está el lugar adonde van a parar los cuerpos yermos de marineros, inmigrantes o quien sabe si de algún bañista, ahogado en la playa de San Pedro o de Las Negras. Las corrientes suelen ser caprichosas pero al mismo tiempo exactas, siempre tienen un punto de embocadura donde depositar lo que no le gusta. El mar, Su Majestad, es así de despótico con quienes no forman parte de su medio sino que son el pretexto para encontrar un mejor horizonte.

Esa indolencia, llena de una dramática naturaleza se transforma en días de Levante en algo colosal. Las olas azotan y lanzan a cinco y seis metros su espumeante cresta siendo imposible aceptar el reto de bañarse en el interior de la playa de los Muertos. Quienes llegamos a aceptar el desafío de estar en la orilla no pudimos sortear la furia con que expulsaba. Las fuertes corrientes obligaban a veces a agarrarse a la tierra como a un clavo ardiendo para no ser una víctima de lo más majestuoso y bravo que tiene la tierra: el mar.

La playa de los Muertos acoge a mucha gente en algo que parece paradójico. Los accesos son dificilísimos, tanto que a mi amigo Roberto se le ocurrió decir que aquello parecía Bora Bora, donde Bin Laden protagonizaba alguno de sus vídeos tras un paísaje arisco y rocoso. La bajada a la playa tiene dos caminos, uno más corto y apropiado sólo para hacer mountain bike, y otro un poco más largo para el que necesitas un buen calzado, unos buenos tobillos, fuerza y paciencia. En algo más de 10-15 minutos estás arriba o abajo, según. Arriba hay un mirador desde donde tomé alguno de las fotos que pongo por aquí, mientras que abajo hay planos más arriesgados, donde capturar el romper de una ola es cuestión de segundos o incluso compartir un paisaje de gente nudista con otros que no lo son. Por cierto, allí descubrí que ser nudista tiene sus ventajas. Al menos no tienes que vaciar los bolsillos y la redecilla del bañador de las piedras y tierra que te entra por culpa del fuerte oleaje.

Comentarios

TrackBack

URL del Trackback para esta entrada:
http://www.typepad.com/services/trackback/6a00d8341bfb1653ef00e54ee75f2c8834

Listed below are links to weblogs that reference Cuaderno de vacaciones - Su majestad en los Muertos:

Prisacom S.A. - Ribera del Sena S/N - Edificio APOT - Madrid [España]