Habla Perico Vidal:
Nick Ray era un tipo sensacional, de los que ya no se fabrican. Alto, con las piernas muy largas, cabellera rizada, sempiterno cigarrillo entre los labios. Caminaba como un cowboy o un marino que no acababa de estar seguro en tierra firme. Parecía venir de un mundo donde todo se movía a cámara lenta. Yo adoraba a Nick y a su primera mujer, Gloria Grahame, que se divorció de él para casarse con su hijo, Tony. Eso había sido un terremoto para él, pero seguían viéndose de cuando en cuando, aunque Nick estaba entonces con Betty Utley, su nueva mujer, que hizo unas coreografías para Rey de Reyes e incluso participó en el guión de 55 días en Pekín. Nick y Betty habían alquilado una casa en La Moraleja, cerca de donde vivía Ava Gardner. Con Betty nunca acabé de congeniar. Me parecía una mujer extraña, todavía más introvertida que Nick. También es cierto que la vi pocas veces. Pero a Gloria Grahame solo la vi una vez y me encendió de la nuca a las puntas de los pies: al natural tenía el mismo morbo que en la pantalla.