Habla Perico Vidal:
En la infancia o en la adolescencia aparece, con suerte, la figura de ese maestro por el que lo darías todo, por el que estarías dispuesto a hacer cualquier cosa, por respeto, por admiración, y trabajas para él como no has trabajado para ningún otro con tal de no defraudar las expectativas que ha puesto en ti. Yo no tuve a ese maestro ni en la infancia ni en la adolescencia, pero lo encontré en David Lean. Fue mi mejor maestro, mi hermano mayor. Y, desde luego, uno de los más grandes cineastas de la historia. No soy el único en decirlo, faltaría más. Para Billy Wilder, que a puñetero no le ganaba nadie, la cumbre absoluta del cine eran Eisenstein, Lubitsch y Lean. Lo dijo Wilder, y lo dijo Kubrick y lo dijo Spielberg, que sigue considerando Lawrence de Arabia como su película favorita de todos los tiempos, la que le hizo dedicarse a este oficio.