Cuatro funciones en Madrid que no hay que perderse:
(o sea, que vayan reservando entradas ya)
a) Noche de Reyes (Shakespeare) en la Abadía. El reparto es un tanto desigual, pero la dirección de
Eduardo Vasco es imaginativa y elegante. A destacar los espléndidos
trabajos de Arturo Querejeta (Feste), Daniel Albaladejo (Orsino) y
Hector Carballo (Malvolio)
b) La verdad, de Florian Zeller, en el Cofidis/Alcázar. Un vodevil con ecos de Pirandello y Guitry (y una última
escena de antología), muy bien dirigido por un Flotats que podría
pasarse veinte pueblos, pero felizmente no sigue la desmesurada línea de Pierre Arditi en París y está admirablemente sobrio, matidazídismo. Muy buenas
interpretaciones también de María Adánez y Aitor Mazo.
c) Un trozo invisible de este mundo, de Juan Diego Botto, con formidable dirección de Peris-Mencheta. También en el Matadero. Una de las mejores piezas de teatro político/social (o como quieran llamarlo: o gran teatro, a secas). Brillantes textos de Botto, que está descomunal, impresionante, apabullante. De todos los monólogos, Turquito te parte el corazón y está a la altura del mejor Eduardo Pavlovski.
Y en Barcelona, tres parejas que se salen:
Ramon Madaula y Carlota Olcina en Oleana, de Mamet (dir. David Selvas, Romea)
Anna Alarcón y Xavier Sàez en Sé de un lugar (texto y dir. Iván Morales, Romea - hall)
Ramon Vila y Jordi Rico (sin olvidarnos de Norbert Martínez), en Las mejores intenciones ("Les millors intencions), de Jordi Casanovas, dir. Ferran Utzet (Flyhard)
Los próximos sábados me explayo.