José Ignacio Torreblanca

¿Hay demasiados inmigrantes en tu país?

Por: | 30 de septiembre de 2014

Repasando el último barómetro de opinión transatlántico, Transatlantic Trends 2014 ( Descargar Trends_2014_complete) me encuentro con este interesantísimo gráfico. Muestra la respuesta a la pregunta "¿Piensa que hay demasiados inmigrantes en su país"? 14 países de la Unión Europea, Estados Unidos y Rusia. La barra más oscura, situada a la derecha de las dos que se presentan por cada país, muestra la respuesta bruta de la gente, es decir el porcentaje de encuestados que responden afirmativamente a la pregunta. La barra más clara, situada a la izquierda, muestra los porcentajes de respuesta una vez que a los encuestados se les facilita el dato con el número de inmigrantes reales (en porcentaje) que hay en su país. Los resultados son espectaculares.

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El caso de Grecia, un país donde asistimos al auge de la extrema derecha neo-nazi y a un continuo hostigamiento de los inmigrantes, es espectacular. A priori, un 57% por ciento de los griegos piensa que hay demasiados inmigrantes en su país, pero cuando son informados del porcentaje real, el número baja al 27%.

Lo mismo puede decirse del Reino Unido, el país donde el partido UKIP de Nigel Farage ha logrado situar la inmigración en el centro del debate público, incluso arrastrando al primer ministro David Cameron a posiciones muy restrictivas con la inmigración. Entre ambos han convencido al 54% de los británicos de que hay demasiados inmigrantes. Pero fíjense cómo reaccionan cuando se les da el dato real: el porcentaje baja al 31%. 

El patrón es el mismo en el resto de países. Aunque las diferencias no son tan significativas, sí que son relevantes, pues en todos los casos (excepto en el sueco y el polaco), los porcentajes son notablemente distintos. El gráfico nos dice dos cosas: una, que los políticos deberían facilitar más frecuentemente y hacer más accessible la información sobre el número real de inmigrantes para; dos, desde una perspectiva menos ingenua, lo que tenemos delante es precisamente la razón por la que muchos no lo hacen, es decir, la explicación de por qué es tan rentable electoralmente manipular la cuestión de la inmigración. Lo que queda pues en este gráfico es un índice de manipulación política, demagogia, irresponsabilidad de los líderes, como lo quieran llamar, lo dejo a su elección.

 

 

 

 

¿Desconfía Podemos de la ciudadanía?

Por: | 24 de septiembre de 2014

Podemos

Según nos anuncian los líderes de Podemos, su decisión de no concurrir con sus siglas a las próximas elecciones municipales es una decisión inspirada en estrictos cálculos electorales y de estrategia política. Utilizando el lenguaje típico del marketing político que tantos partidos han adoptado en las últimas décadas, Podemos nos anuncia su deseo de preservar la “marca” de su eventual desgaste (curioso ejemplo de sumisión de la política a la lógica de mercado) así como de “minimizar riesgos y de maximizar oportunidades” (otro ejemplo de la introducción del lenguaje típico de la mercadotecnia en la política). [véase noticia completa]

Nada que criticar al hecho de que Podemos esté dirigido por actores racionales que buscan maximizar el beneficio electoral en un mercado competitivo, pero la verdad, cuesta reconciliar esta visión tan fría y descarnada de la política con las continuas apelaciones de los líderes de Podemos a reinventar la democracia, poner patas arriba el sistema y acabar con la “casta” que oprime al pueblo y le roba su futuro y libertades.

Es posible entender que Podemos no esté preparado para presentar candidaturas en todos los ayuntamientos en liza, pero sorprende una renuncia tan completa que incluya renunciar a gobernar con su marca en algunos ayuntamientos seleccionados y emblemáticos. Una serie de victorias estratégicas en sitios perfectamente calculados sin duda que darían una proyección importante a Podemos, pero sobre todo podrían mostrar a los ciudadanos cuál es el camino del cambio.

“Venimos”, dicen sus líderes “a terminar con el caciquismo, los en­chufes y el secuestro de la democracia. Y a inaugurar la transparencia y la honestidad”. Pero de forma sorprendente, renuncian a lograr el poder y a gobernar, ¿La justificación? “Debemos reconocer”, confiesan “que preferimos no concurrir a las elecciones municipales que hacerlo sin ofrecer a los ciudadanos plenas garantías a su confianza y su voto”.

Muy sorprendente. ¿De verdad todo el proceso asambleario puesto en marcha en barrios y municipios mediante los llamados “círculos” no es capaz de lograr encontrar ciudadanos y ciudadanos honestos que puedan formar candidaturas y presentarse para cambiar el sistema? ¿No es esto un jarro de agua fría para esos ciudadanos a los que se invita a protagonizar el cambio y que llevan meses debatiendo en las plazas y locales? ¿No habíamos quedado en que la vieja democracia representativa iba a ser sustituida por la democracia participativa y que la ciudadanía iba a tomar la palabra? ¿De verdad que entre el millón doscientos mil votantes de Podemos en las europeas no es posible encontrar dos o tres mil candidatos a concejales que puedan abrir las ventanas de nuestros anquilosados gobiernos municipales y enseñar a la “casta” el camino de salida?  Parece que no. El resultado es que el mensaje de Podemos es que por razones de estrategia electoral los ciudadanos tendrán que esperar a 2018 para lograr limpiar la política municipal.

¿Qué explica realmente esta extraña decisión? En mi opinión, la respuesta no es complicada. Podemos no está consolidado como partido político. El éxito en las europeas le ha pillado desprevenidos y la experiencia, algo tumultuosa, de estos últimos meses ha sido que sin una estructura centralizada, Podemos corre el riesgo de convertirse en una franquicia (por seguir con el lenguaje de marketing), una marca que cualquier grupo de ciudadanos pueda adoptar y operar bajo ella sin rendir muchas cuentas a la organización central. Así que, pese a lo que digan sobre la ciudadanía, la vieja Grecia, el ágora y la democracia asamblearia, los dirigentes de Podemos se comportan como cualquier líder clásico de un partido político clásico: prefieren gobernar desde arriba a ser gobernados desde abajo.

La segunda explicación, complementaria, es que a diferencia de las elecciones europeas, donde no se elegía gobierno (pues el número de eurodiputados necesario para ser influyente es muy elevado), la política municipal está estructurada de manera que un solo concejal puede dar la mayoría a un grupo u a otro. Como sucedió en la Italia del Movimiento 5 Estrellas de Beppo Grillo, el día después de las elecciones, a menos que hayan logrado la mayoría absoluta, los concejales de Podemos tendrían que decidir si apoyan a Izquierda Unida (a quien quieren suplantar), al PSOE (a quien quieren destruir) o se abstienen (facilitando el gobierno al PP). Todas esas decisiones enajenarían a alguien, serían difíciles de explicar y dejarían insatisfechos a muchos. Peor aún, no serían coherentes ni homogéneas: en el Ayuntamiento A votarían a Izquierda Unida, en el Ayuntamiento B se abstendrían para que no gobernara el PP y en el Ayuntamiento C podrían buscar una coalición con el PSOE. Sí, gobernar es elegir, y elegir es arriesgarse, a eso eso refieren con proteger la “marca”.

Y una tercera razón tendría posiblemente que ver con la necesidad de evitar la gestión municipal. El periodo que va desde las municipales hasta las autonómicas y nacionales puede ser visto como un laboratorio para la izquierda alternativa: pero tanto para lo bueno como para lo malo. Si Podemos gana alcaldías tendría que gestionar la recogida de la basura, hacer planes de urbanismo, gestionar impuestos, etc. Eso puede ser positivo y dotar de experiencia a los militantes así como generar cuadros de confianza. Pero con un partido no consolidado y una marca franquiciada, nadie asegura que Podemos pudiera llenar los ayuntamientos de gestores competentes que pudieran demostrar su valía y capacidad a la hora de implantar una economía municipal social al servicio de los vecinos. Por eso es mejor refugiarse detrás de otras marcas: si las cosas van bien, Podemos aglutinará el voto útil en las autonómicas y generales, si va mal podrá ofrecer su modelo centralizado de gestión de la democracia participativa como alternativa eficaz. Desde luego que hay que felicitar a Podemos por su astucia táctica. Otra cosa es dónde quedan los ciudadanos y la democracia participativa. Pero eso son sus votantes quien tienen que preguntárselo.

 

 

Por qué importa 1914: notas desde el Hay Festival de Segovia

Por: | 22 de septiembre de 2014

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El sábado tuve la oportunidad de moderar el debate “Voces libres: 1914 – 2014” con el que se inauguró la novena edición del Hay Festival de Segovia.

 Representantes de cuatro periódicos europeos (Giles Tremlett, corresponsal de The Economist; Guillermo Altares, periodista de El País; Paolo Rumiz, columnista en la Repubblica, y Adam Michnik, director de Gazeta Wyborcza) añadieron su reflexión a una serie de preguntas encadenadas: ¿qué le pasa a Europa? ¿configuran el auge de los nacionalismos y de las rivalidades entre estados una vuelta a 1914? ¿O estamos, por el contario, adentrándonos en nueva Guerra Fría?

Abrió el fuego, Adam Michnik, afirmando que no estamos en 1914, sino en 1938. Se refería a la anexión de Crimea por parte de Rusia, seguida de la continua desestabilización del este de Ucrania por parte de Putin. Pero sobre todo a la inacción occidental, empeñada en dar argumentos a Putin para justificar su invasión y en no hacer nada para detenerlo. Ese doble paralelismo entre la anexión y la no respuesta es el que le llevó a comparar el momento actual con el “Anschluss” austríaco por parte de Hitler.

Paolo Rumiz, un gran experto en la Primera Guerra Mundial, se distanció de las analogías, más interesado en entender esa guerra que en compararla con otras. Tres días antes del estallido de una guerra que se demostraría brutal y devastadora, la prensa no mostraba ninguna inquietud por el conflicto ni por sus consecuencias. Fue una guerra absurda, inútil e irracional, en eso coincidimos todos, pero sin embargo ocurrió. Eso es lo que nos debe hacer reflexionar, señaló Rumiz.

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Preguntar fue el error

Por: | 19 de septiembre de 2014

Los escoceses se han asomado al abismo, pero luego, al ver el panorama y, seguramente, los enormes costes e incertidumbres de la independencia, han decidido dar un paso atrás. “¿Por qué independizarse pudiendo probar primero con una mayor dosis de autogobierno?”, deben de haber pensado. La tercera pregunta en liza (“¿Es usted partidario de profundizar el autogobierno?”), que David Cameron, en un típico ataque de soberbia y tacticismo, nunca llegó a ofrecer, ha sido la ganadora.

Al calor de una campaña desastrosa por parte de los unionistas, basada sobre todo en el desprecio y las amenazas, el Reino Unido casi se rompe. Gracias al giro de 180 grados adoptado por los unionistas en las últimas dos semanas, especialmente el importante papel jugado por el exprimer ministro Gordon Brown, escocés y laborista, los escoceses tendrán un grado de autonomía más elevado, que era lo que mayoritariamente deseaban desde el principio.

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Escocia el día después de la secesión: ¿dónde ponemos las armas nucleares?

Por: | 16 de septiembre de 2014

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El Reino Unido, como saben, es una potencia nuclear. Su asiento en el Consejo de Seguridad y su lugar entre los grandes se sostiene sobre los cuatro submarinos de propulsión nuclear clase Vanguard que posee junto con un arsenal de 200 cabezas nucleares montadas en 58 misiles Trident II. Uno de esos submarinos, armado con 16 misiles que pueden portar, cada uno, hasta 8 cabezas nucleares, está permanente en el mar, sumergido, suponemos, cerca de la costa rusa, con el objetivo de disuadir a Moscú de la tentación de realizar un primer ataque nuclear.

Sí, todo esto de la disuasión nuclear puede parecer una reliquia de la guerra fría, pero el problema es que los submarinos nucleares están basados en Escocia, concretamente en Faslane, una base naval situada en el estuario del Clyde, a unos 40 kilómetros al oeste de Glasgow. Comoquiera que el gobierno escocés ha manifestado claramente su intención de desnuclearizar una Escocia independiente, el problema es evidente.

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Video análisis sobre la Comisión Juncker

Por: | 11 de septiembre de 2014

 

Canal en pruebas. Gracias.

La Comisión Juncker: una apuesta valiente pero arriesgada

Por: | 10 de septiembre de 2014

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Conocida la composición de la nueva Comisión Europea (vínculo), lo primero que hay que destacar es que su Presidente, Jean-Claude Juncker, ha apostado fuerte  por un diseño innovador, pero también arriesgado. Los críticos de Juncker decían que era un hombre previsible y aburrido, y que su Comisión iba a representar el estancamiento europeo, incluso, como llegó a decir Renzi, “lo aburrido”. (Véase nota de prensa completa) Descargar IP-14-984_EN

Pero Juncker ha sorprendido a todo el mundo. Hacer una Comisión con 28 miembros sería una apuesta arriesgada incluso aunque se dispusiera de una libertad total pues todo el mundo sabe que no hay 28 responsabilidades sustantivas, y mucho menos equilibradas. La Comisión Europea tiene a lo sumo cinco o seis carteras importantes, siendo lo demás pura gestión administrativa. Si hay 28 Comisarios es simplemente porque los gobiernos, aunque la Comisión no represente a los Estados, se resisten a reducir el número de Comisarios. Eso explica esa doble tensión que siempre preside el trabajo de la Comisión Europea: por un lado, los Comisarios son independientes y se comprometen a no recibir instrucciones nacionales, por otro lado, todo el mundo considera al Comisario de cada país como “su” Comisario.

A las dificultades intrínsecas de la tarea, se añaden los complicados equilibrios entre países que el Presidente tiene que intentar respetar: ni puede humillar a los pequeños con carteras insignificantes ni ignorar a los grandes, y así sucesivamente en las demás divisiones (políticas, geográficas o de género).

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Si Escocia se va del Reino Unido, el Reino Unido se va de la Unión Europea

Por: | 08 de septiembre de 2014

Queda poco para el referéndum escocés, que se celebrará el próximo día 18. Las encuestas nos dicen que los resultados están muy ajustados, con un aumento significativo de los independentistas en las últimas semanas, incluso hasta el punto de ponerse por delante, aunque por la mínima, en algunos sondeos.

Café Steiner ha estado en Londres la semana pasada, debatiendo sobre Europa con algunos de los más recalcitrantes euroescépticos del Partido Conservador como John Redwood y Liam Fox, ambos partidarios sin más de la retirada del Reino Unido de la UE. 

En ambos casos, me ha impresionado sobremanera lo emocionalmente cargado de sus argumentos: la permamencia o retirada de la Unión Europea va más allá de los costes materiales concretos, políticos o económicos.

Ante varias intervenciones muy duras de representantes del mundo económico financiero advirtiendo de que la salida del Reino Unido sería un desastre para las empresas y, especialmente, para la City ("nos vamos a Frankfurt", advirtió el representante de un gran banco), la respuesta fue de una frialdad total.

Se trata, para ellos, de una cuestión de dignidad, de soberanía, de recuperar la independencia y, casi, la libertad de una nación. Ven la Unión Europea como una prisión, o incluso como un cadáver pestilento al que se encuentran atados. Por esa razón, la cuestión de los costes es irrelevante. O relevante, pero de una forma distinta: precisamente porque la libertad es lo que está en juego es necesario pagar un precio. ¿No les suena muy similar a las recientes palabras de Artur Mas en un contexto más cercano?

Pero hay una reflexión de un participante que me impresionó aún más. Dado que los escoceses son mayoritariamente europeístas, parece obvio que la salida de Escocia del Reino Unido cambiaría el equilibrio de fuerzas entre partidarios de la permanencia y de la salida de la UE, que en estos momentos estaría también muy equilibrada, a favor de los partidarios de la retirada.

Eso permite abrirnos a algunas hipótesis interesantes como que Escocia podría acabar "heredando" el asiento del Reino en la UE, o incluso formando una federación con Irlanda y Gales para mantenerse dentro de la UE y que fuera Inglaterra quien abandonara la UE. ¡Qué lío! ¿no? Está claro que el referéndum escocés, si acaba dando la victoria a los independentistas, va a tener implicaciones muy profundas en toda Europa.

Pruebas de la presencia de militares rusos en Ucrania

Por: | 03 de septiembre de 2014

 
Order_of_Suvorov_(Russia)[Este video ha sido añadido con posterioridad a la creación de esta entrada: es una grabación de una columna mecanizada rusa dentro de Ucrania que incluye 13 tanques, 42 vehículos de combate blindados y 31 camiones de transporte. Las señales en la autopista indican que se trata de la autopista M04 / I40 dentro de Ucrania, los distintivos de las unidades y los uniformes son también rusos.]

Esta es la "Orden de Suvorov", una de las máximas distinciones militares rusas. Homenajea el valor y la destreza militar de Aleksandr Vasílievich Suvórov (1729-1800), un general ruso famoso por sus victorias contra los turcos en, precisamente, Crimea, al que el Zar le concedió el título de Generalísimo. Fue establecida en 1942 por el Soviet Supremo de la URSS para galardonar a las tropas que en su lucha contra el enemigo (alemán) mostraran un valor excepcional. El primero en recibirla fue el Mariscal Zukov, comandante en jefe del ejército rojo durante la segunda guerra mundial. 


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Y este es el Decreto Presidencial del 18 de agosto del corriente en el que el Kremlin concede a la 76 División de Asalto Aerotransportado (Paracaidistas), la Orden de Sujorov. La concesión de dicha condecoración ha coincidido con las denuncias por parte del gobierno ucraniano acerca de la presencia de hasta cuatro batallones de blindados en su territorio, las fotografías aéreas suministradas por la OTAN y el apresamiento de una decena de soldados rusos en territorio ucraniano, que Moscú justificó como resultado de la desorientación de una patrulla, que habría cruzado la frontera "accidentalmente". Sin embargo, en el Decreto Presidencial, se habla del "coraje y heroísmo" de los soldados de la división y de su "éxito en misiones de combate". 

Troopers

 Más elementos. Esta es la tumba del Sargento Mayor Leonid Kishatkin, perteneciente a la 76 División de Paracaidistas de Pskov. Como muchos de los integrantes de su división, dejó de comunicarse con sus familiares el 15-16 de agosto. Su cadáver fue entregado a su familia sin más referencias sobre las causas ni el lugar de su muerte. La fotografía la tomó un periodista ruso, Alexei Semyonov, de un periódico local de Pskov. Otros periodistas rusos, del diario Gazeta Novaya, visitaron el cementerio de Pskov y pudieron comprobar la existencia de más tumbas de soldados de esa división fallecidos a lo largo del mes de agosto (acceso aquí, en inglés). Ante la perenigración de periodistas, rusos y extranjeros al cementerio de Pskov, para verificar estas noticias, individuos sin identificar han comenzado a bloquear el paso a los periodistas y a amenazarlos. En este vídeo se ve como el coche de unos periodistas es golpeado y zarandeado.

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Otro elemento en disputa tiene que ver con la captura por parte del ejército ucraniano de dos blindados de transporte rusos (tipo BMD-2), que habrían resultado dañados y abandonados tras un intercambio de disparos entre los dos ejércitos. Aunque el número del blindado (en la parte izquierda, 275) había sido borrado, dentro de él se encontró la documentación del vehículo así como de los que lo operaban, incluyendo la cartilla militar del Teniente Pavel Popov. Los papeles del vehículo lo identifican como asignado al Regimiento 234 de Paracaidistas de la División 76 con base en Pskov. Gracias a las redes sociales rusas, se ha podido verificar que la identidad de estos soldados corresponde con militares de dicho Regimiento (ver noticia completa).

Suma y sigue. El ejército ucraniano, que a finales de julio llevaba la iniciativa contra los rebeldes pro-rusos, de repente se encuentra a la defensiva en mútiples frentes. El Kremlin, de nuevo, en un alarde de cinismo típico de la época soviética disimula sólo a medias. Parafraseando a Rajoy: "salvo algunos cosas que son ciertas, todo es falso"..... Las madres y mujeres de los militares muertos en Ucrania exigen saber la verdad, pero nadie les hace caso.

 

 

 

 

 

 

28 jefes y dos guerras para Mogherini

Por: | 01 de septiembre de 2014

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Foto: Federica Mogherini inaugura la reunión anual del European Council on Foreign Relations (ECFR) el pasado 12 de junio en Roma.

La socialista italiana, Federica Mogherini, ha sido elegida alta representante de la unión para la política exterior y de seguridad, un puesto al que nos referiríamos como Ministra de Exteriores de la Unión Europea si no fuera porque hay 28 Ministros de Exteriores que se resisten a aceptar que su existencia está poco justificada en una Europa integrada.

El nombramiento se debería haber llevado a cabo en julio, pero como es habitual en la Unión Europea, los delicados equilibrios geográficos, ideológicos y de género hicieron muy difícil lograr un acuerdo rápido. Estamos ante una victoria para el joven primer ministro italiano, Matteo Renzi,  que ha entrado en Bruselas pisando fuerte y queriendo, como en Italia, sacudir el polvo de unas instituciones anquilosadas y algo viejunas (“Europa es como una vieja tía aburrida”, dijo Renzi).

Gracias al empuje de Renzi, Italia tiene además de a Mario Draghi al frente del Banco Central Europeo, la institución más importante, a una italiana al frente de la política exterior de Europa. Bravissimo por Renzi. Y que tome nota España, que se consuela con la promesa (incierta todavía, pues los Países Bajos se resisten) de que Luis de Guindos irá al Eurogrupo. Pero a los socialistas europeos se le ha quedado cara de circunstancias: el nombramiento de Mogherini parece poca compensación por haber votado al luxemburgués Jean-Claude Juncker como Presidente de la Comisión cuando la Presidencia del Consejo, que ostentará el polaco Donald Tusk, también ha recaído en manos de los populares.

 

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro "¿Quién Gobierna en Europa?" (Madrid: Catarata) se ha publicado en mayo de 2014. Antes, publicó la "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). Todos los viernes en la edición impresa de EL PAÍS.

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