José Ignacio Torreblanca

Los siete noes de Berlín

Por: | 01 de junio de 2012

CoyoteEscribo estas líneas desde Berlín, donde está reunido el European Council on Foreign Relations para hablar de la crisis del euro y del papel de Europa en el mundo. Después de escuchar a los representantes  del gobierno alemán, una cosa queda clara: nadie va a regalar nada a España. Al contrario: el apoyo se venderá caro.

La primera palabra es “condicionalidad”: esto a cambio de esto, aquellos a cambio de lo otro. ¿Por qué esta dureza? Porque la percepción aquí es que la responsabilidad de la crisis es española al 90% y que no hay otro camino que equilibrar el presupuesto, pagar las deudas contraídas, moderar los salarios, ganar competitividad y ser más productivos. Se acabó la fiesta del dinero barato, dicen, no se sale de una crisis de deuda emitiendo más deuda.

¿El alza de la prima de riesgo? Se debe a las sospechas sobre las cuentas públicas y la situación de los bancos: dudas que, señalan, el propio Gobierno ha contribuido a generar con su baile de cifras en torno al rescate de Bankia, cuyo coste ha ido aumentando día tras días. Por tanto, la segunda palabra es “credibilidad”.

A la sima entre la opinión pública alemana y española que señalaba el miércoles en la anterior entrada en este blog (“de la deuda a la duda”), se añade una divergencia casi total entre las elites políticas respecto a la crisis. Eso explica, como cuento hoy en mi columna en el diario impreso (“El efecto coyote”) que estemos suspendidos en el vacío.

Berlín es siguiendo a Martin Wolf,  la ciudad de los siete noes (The ridle of German Interest) que mantiene en vilo a Europa (Financial Times 30 de mayo de 2012). Estos son:

  • No a los eurobonos, pues aliviarían la presión y llevarían a la relajación de las reformas.
  • No a aumentar la dotación del mecanismo europeo de estabilidad (MEDE) o, popularmente, “fondo de rescate”, pues los contribuyentes alemanes ya han ido bastante más lejos.
  • No a un mecanismo de resolución de crisis bancarias de ámbito europeo, pues de nuevo sería europeizar la irresponsabilidad de unos pocos.
  • No a relajar las medidas de austeridad, pues son el único camino.
  • No a facilitar liquidez a los gobiernos para enfrentar sus reformas, pues la prima de riesgo es la señal que necesitan para entender la gravedad de su situación.
  • No a relajar los tipos de interés, pues eso elevaría la inflación, lo que se comería los ahorros de los alemanes.
  • Y no a estimular el consumo, lo que exigiría elevar los salarios, pues Alemania quiere seguir siendo competitiva. 

 Son siete noes como siete soles, que se han convertido en algo así como el equivalente alemán de los siete pilares de la sabiduría. A unos, estos siete noes le parecen la prueba de que el euro no tiene futuro y de que habrá ruptura, a otros la condición esencial para que el euro sobreviva pues argumentan que sin equilibrio presupuestario y un cambio de mentalidad total respecto al déficit a la deuda el euro fracasará.

 

Hay 14 Comentarios

Son los "noes" del que acaba pagando siempre las facturas.
Yo haría exactamente lo mismo que la señora Merkel.
Que cada cual arregle sus asuntos; no es soportable para ninguna economía europea seria, que se toleren en su seno, Gobiernos nacionales que no saben dirigirse ni a ellos mismos y pretendan imponer su "no saber hacer" a los demás.

Y en medio de todo el río revuelto de Europa Obama decide salir huyendo: Acaban de anunciar que la flota de Usa mueve el 60% de su capacidad al Océano Pacifico. Primera vez que sucede desde la Segunda Guerra Mundial. Usa abandona el Teatro Europeo, OTAN queda abandonada a sus recursos.

Ahora es obvio e innegable: Obama detesta a Europa y los europeos. Si antes habían dudas, ya no hay. ¿Qué haremos los europeos, sin ejércitos, sin armas, sin amigos? A ver en que terminamos, o nos morimos solos o si tendremos ayuda. Buena fortuna a todos.

Sr.Surroca Surroca:
suscribo cada palabra que ha escrito

Muy buena síntesis.
Pero, pese a todo, no creo que Alemania, sus políticos, banqueros y economistas se crean en serio todo lo que predican. Me parece que no es más una cruel e irresponsable manera de sacar la máxima tajada de la situación apelando al rigor.

Algunos comentarios sobre esos 7 pilares:

• Los eurobonos frenarían la especulación, que es el principal motivo, entre otros, de la presión sobre algunos países. No se entiende sino que Inglaterra no haya sufrido ninguna rebaja en su calificación ni alza de los tipos sobre su deuda (por cierto, mayor que la española) pese a presentar un déficit igual al español en 2011.
• El fondo de rescate incluiría también a bancos alemanes, casos futuros que pudieran producirse similares a los de Hypo, que requirió un rescate de 50.000 millones de € por parte del Gobierno alemán en 2008 (por poner un ejemplo, hubo otros más).
• Idem. que el anterior y un apunte: ¿desde cuándo los bancos alemanes son un ejemplo de buenas prácticas bancarias? Habría que enviarles un dossier con ejemplos de rigor bancario alemán.
• Sobre la austeridad y su efecto sobre el crecimiento basta con comprobar la situación de Irlanda o Portugal. ¿Son los irlandeses, que ya son austeros, unos vagos poco competitivos también? ¿por qué no salen del embrollo?
• La prima de riesgo tiene dos vertientes: los que la sufren y los que se benefician de la evidente situación asimétrica. ¿Francia está aplicando medidas de austeridad o se está beneficiando de la situación sin aplicar nada de todo esto?
• Sobre los tipos de interés pueden pensar lo que quieran, relajarlos no sirve de mucho, ya se ha hecho, tarde, por su culpa, y no ha servido de nada ni servirá. Las inyecciones monetarias no suben los tipos de interés en esta situación de depresión absoluta, ya se ha hecho, afortunadamente, y no ha sucedido.
• Sobre estimular el consumo en una situación de crisis ¿qué se dice en las cátedras de economía alemanas? Es una nueva teoría que acaba con la historia de la teoría económica hasta hoy y no parece que haya mucho revuelo. ¿Habrá que cambiar los libros de texto en las Universidades de todo el mundo y pedir a los ministros alemanes que redacten la verdad?

En fin, que habrá que empezar a aprender alemán.

Lo único que considero positivo de esta crisis que está estrangulando la economía española es la revolución social que promueve. La reacción de algunos de nuestros gobernantes ante los reveses que sufrimos tiende a ser demasiadas veces inmadura, visceral e improvisada con tintes populistas y sin duda poco profesional. Basta ver las declaraciones que se produjeron cuando Argentina nacionalizó parcialmente YPF o los incidentes entre patrulleras de la Guardia Civil y la policía de Gibraltar que no hacen más que hacer sonrojar a aquellos que creemos en una política exterior propia de un país occidental culto y avanzado. Está claro que nuestra política en Latinoamérica ha sido equivocada y debido a ello cada vez tenemos menos amigos no solo en Argentina, Bolivia, Ecuador, Venzuela o Brasil sino en todo el continente. Política arrogante del "porqué no te callas" sin querer escuchar y respetar a los demás actuando así como típicos nuevos ricos patanes.
En Europa las cosas no marchan mejor porque no acabamos de entender lo que es una política seria y profesional que no está abierta al pasteleo carpetovetónico. Las normas están para cumplirlas y esta misma idea no parece que haya calado demasiado en el subconsciente del español medio que es el que elige a sus políticos que son, como no puede ser de otra manera, a su imagen y semejanza. El problema se retroalimenta a través de la imagen que esos mismos políticos proyectan a la sociedad a la que sirven como modelos. La fiesta ha sido colosal y la resaca será tremenda. Ahora nos miramos unos a otros sorprendidos y convencidos de que otros tienen la obligación de pagar la cuenta porque hemos decidido que son ellos los responsables y no nosotros.
En países de verdad avanzados las cosas se hacen en serio, las normas se cumplen caiga quien caiga porque la transparencia y el control democrático forma parte del genotipo de estos pueblos, un código que se ha forjado a lo largo de generaciones de esfuerzo y sufrimiento. Es por todo ello que creo que la crisis está desatando una respuesta social, una revolución incruenta imparable en la que ya nadie está libre de ser juzgado y condenado por desmanes que en el pasado se habrían considerado derechos inalienables de esas elites sociales. Así los casos que afectan a la Familia Real, a la llamada sociedad civil catalana, a los demagogos paternalistas de la supuesta izquierda como ha ocurrido en Andalucía, a los políticos corruptos, a los miembros de la alta judicatura y así un largo etcétera de gentes que pensaban que las normas que se aplican al ciudadano medio no iban con ellos. Una revolución sin guillotinas que se materializa en la protesta callejera por la indignación que produce por ejemplo que la banca no se haga responsable del descalabro que ha causado por su actuación temeraria mientras que en otros países se dan cuentas públicas y televisadas ante comisiones profesionales de investigación.
El proceso va a ser muy doloroso como ocurre en toda revolución social aunque sea pacífica y ordenada pero de ella surgirá una administración más eficiente, centrada en el servicio del ciudadano, con representantes públicos que trabajen en el interés del social y no mirando sobre todo al enriquecimiento impropio porque además hacerlo de esa manera esté penado con cárcel, en el que al fin la cultura del esfuerzo y el trabajo prevalezcan como los valores necesarios para prosperar. Solo entonces seremos parte de Europa y dejaremos de mirar con estupor a nuestros mayores porque creen que las deudas están para ser pagadas, que no se puede vivir por encima de las propias posibilidades sin incrementar seriamente el riesgo de quiebra y que en definitiva han de desaparecer de la sociedad el amiguismo, el enchufe, el compadreo, el chanchullo, el nepotismo, la corrupción y el fraude y ser sustituidos por la seriedad, el respeto estricto a las normas y a las personas, la meritocracia, la profesionalidad y en definitiva la búsqueda del bien común. Ya ven ustedes que el camino por recorrer es muy largo todavía. ¡Viva la revolución!

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En esta misma edición, aparece un artículo, titulado: "No queremos volver a la España de los 50". Puede ayudar a reflexionar.

Gracias José Ignacio por tu artículo y por facilitarnos el intercambio de ideas.
Seguimos con mucho ruido y con mucha confusión.
Hay ciertos comentarios que parecen venir de niños, no de adultos. Y muchos de estos últimos comportan miedos, ansiedad, rabia, tristeza, irresponsabilidad (que no es otra cosa que la falta de habilidad para responder), etc. Todas estas emociones nos bloquean, y por ser dolorosas, nos inducen a elaborar discursos alejados de la realidad pero que nos permiten malvivir, como los consistentes en buscar culpables y cargar nuestras maltrechas energías sobre ellos, en vez de centrarnos en lo que yo y nosotros podemos y hemos de hacer en una situación como la que plantea el artículo de José Ignacio.
Introducir a Hitler a estas alturas, y compararla de alguna manera con Merkel no lo veo lo más apropiado, pero ya que se ha planteado, me viene decir que la España de esta época estaba destrozada material y emocionalmente ¡Y salió adelante a pesar de sus pros y de sus contras!
Yo entiendo a los que no quieren europeizar la irresponsabilidad de unos pocos, porque tampoco estoy de acuerdo en nacionalizar la irresponsabilidad de unos dentro de cada Estado. Estoy totalmente de acuerdo con quien dijo que un país culto y responsable no se deja gobernar por los corruptos e irresponsables. Creo que nosotros tenemos mucho que hacer aún para llegar aquí. Entre otras cosas, luchar para conseguir que quien la haga, la pague, de una manera que ya no le queden más ganas de volver a hacerlo. Esto supone luchar por unas mejores leyes y por una justicia que de verdad lo sea. Toda justicia que tarda siglos en ejercerla no es justicia y no ayuda a la democracia.
Tenemos la mirada puesta en Alemania, la culpable de parte de nuestros males y el chivo expiatorio de muchos. Pero no es el verdadero asunto. El tema de fondo es la globalización, la cual nos está mostrando que tal como lo hemos económicamente montado, no estamos preparados para afrontar la competencia procedente de otros países, como China, India, Estados Unidos, etc. Y mientras ésta se ha ido mostrando de forma evidente, nuestro país ha mirado hacia otro lado, asignando parte de sus recursos a inversiones que no aportaban valor y a estructuras estatales, regionales y locales dignas de un país super rico que no somos. Pero podemos hacerlo bien. Podemos hacer mucho con poco, si nos lo proponemos. ¿A qué actividades económica, ecológica y socialmente sostenibles nos vamos a dedicar para dar empleo a los millones de parados existentes? Hemos de ponernos seriamente a trabajar en ello. ¿Vamos a crear una Formación Profesional de verdad y acorde con dichas actividades? ¿Vamos a redimensionar nuestras Universidades y darles la calidad que merecen y merecemos?
¿Cuándo vamos a centrarnos a hacer bien las cosas de una vez?
Lo que se ha conseguido ha sido gracias al esfuerzo de muchos. Nuestro descenso actual ¿Nos permite hablar de derechos adquiridos? Llegaremos hasta donde nos permitan los recursos que seamos capaces de generar, queramos o no. ¿Por qué siempre hablamos de derechos y nunca de obligaciones? ¿Qué educación es esa que hemos recibido? ¿Qué nos impide mirar el futuro con la limpieza, claridad y energía necesarias?
La Transición fue ejemplar y ejemplo para todos. Pero fue sólo la primera fase de un proceso largo, complejo y no abordado por ahora llamado Reconciliación. De momento, vamos perdiendo mucha energía vital por el desagüe de nuestro inconciente colectivo que se manifiesta por la confrontación emocional constante porque no miramos ni afrontamos aspectos esenciales nuestros como Estado y como sociedad. Y hoy se sabe cómo hacerlo. Mientras discutimos si son galgos o son podencos, los perros se nos echan encima. Y así, no miramos ni hacemos lo que tenemos que hacer para salir de este hoyo y para dar vida e ilusión a las generaciones que nos siguen. En cambio, Alemania lleva años limpiándose psicológica y emocionalmente de los horrores de la última guerra. Este Berlín de los siete noes nos lo muestra de una forma sutil con algunos de sus monumentos más importantes. ¿A qué esperamos nosotros para empezar este proceso de Reconciliación, al tiempo que vamos ordenando lo desordenado?
Carlos Surroca Surroca

¿cuánto valen las expectativas?. Todo. La visión estática que hay en el relato alemán de la economía, el intento de descubrir la cerilla culpable en lugar de apagar el incendio rampante, es no comprender que somos esperanza y desesperanza. Si España no estuviera en recesión profunda por las políticas de austeridad, se vendería, de vez en cuando, algun piso propiedad de bankia, entonces sus balances serían un poco menos desastrosos y el rescate tal vez se quedaría en ¿10.000?. Alemania no es Alemania: es Rajoy, Cameron, es ideología. El nacionalismo alemán, bundesbank, merkel, convenció a los alemanes de que están mejor sin Europa. Eso es también una expectativa, ya descontada. Ahora ya lo creen y eso es lo que vale Europa: nada.

Hitler apenas les pidio que manden la Division Azul a Rusia y acepto la negativa de Franco de impedir el transito de tropas alemanas a invadir Gibratal.
La Merckel solo les pide que se mueran de hambre y languidezcan durante 15 o 20 años.
¿Que Diktat era mas severo? Se aceptan apuestas...

Wal

"¿qué nos promete Alemania a cambio de esto?"

Qué tal no dejarte morir de hambre y frío? ¿No ya nos dio millones de millones en el pasado para que nos sintiéramos "europeos" de primera, y no como antes que eramos europeos de cuarta? Reclamarle a Alemania algo a cambio de que no nos dejen hacernos mierda solos es de una cara tan dura como el concreto armado. Buena suerte, pordiosero, exige como sociata descerebrado.

que hacer...? seguir en europa compitiendo con una europa del norte con todos sus paise industrializados, desarrollados y con unas economias bastante mas fuertes o por lo menos con mas credibilidad que la de aqui? o salir del euro y asumir las consecuencias de volver a una espnha de los 50 como dicen en la editorial
aqui http://elpais.com/elpais/2012/05/31/opinion/1338475092_453958.html
personalmente creo que seguir en Europa es y sera mas favorable pero no a cualquier precio..seamos honestos, no podemos competir con ellos, cuando llego la entrada de capital con la entrada a europa y de ''dinero barato'' no se hizo un plan a largo plazo para cambiar el modelo economico de turismo a industria e investigacion, mas bien por el contrario empezo el tiempo del despilafarro, del beneficio cortoplacista y del ladrillo donde algunas comunidades hicieron lo que quisieron para luego acabar con sus cajas de ahorros en Bankia (eh Espe??). Los paises del norte de europa tambien lo sabian y tampoco dijeron nada, pues al fin y al cabo sus exportaciones a la periferia iban en aumento, ademas sabian y bastante bien, que en esta especie de champions league de la economia ellos competian con Bayer munich (deutche bank o BCE) y manchester united(la city) y nosotros con el vallecas futbol club...
Si se decide seguir en Europa tendremos que aceptar las dos europas, la sajona con sus industria y sector tecnologico, donde nuestros talentos tendran que emigrar para no acabar de camareros, y la de los PIGS (cerdos en ingles, que asi es como nos llaman) de balneraio para los guiris con economias de risa y en segunda fila. SI salimos seria casi lo mismo , pero por lo menos el control del pais estaria en manos de los ciudadanos y de sus ''magnificos representantes politicos'' para volver a salir de esta..de una manera u de otra va ha doler, pero cual es el camino a eligir, eso es lo que el pueblo espanhol deberia elegir, pero claro esta bien informado, cosa en estos dias casi imposible...
un saludo

Hitler planteó la hegemonía racial germánica con tanques, cañones, bombarderos, y holocaustos de judíos, gitanos y otros. ¿Qué consiguió? ...la muerte de mas de 50 millones de seres humanos, son contar los heridos y el arrasamiento de parte de Europa. Merkel lo plantea de otra manera, al estilo económico de destruir los derechos sociales y convertir a ,los trabajadores en meros esclavos de los ladrones financieros, y todo ello gracias a la traición de la clase política que gobierna a Europa. Esperemos que las balas económicas no maten a millones de trabajadores esclavos y revierta la historia del ojo por ojo y diente por diente.

Muchas gracias por el post, Nacho!
Los siete "noes" son innegables, y cada día más c(l)aros. La pregunta es, estos "noes" pueden ser asumidos pero, ¿a cambio de qué? España quiere seguir en el euro y las reformas de los dos últimos años demuestran que no espera que sea una permanencia regalada.
Muy bien: reformamos, ajustamos. Pero ¿hasta donde? y sobre todo: ¿qué nos promete Alemania a cambio de esto? Sueldos y niveles de vida más bajos, más años de trabajo, menos prestaciones, etc. Alemania ya lo hizo y puede ser un precio a pagar por seguir en Europa, pero sólo si esta tiene futuro. Es decir, menos sueldos pero todxs con trabajo; más "competitividad", pero toda Europa vendiendo a China, no sólo Alemania. ¿Tiene una visión, Alemania de todo esto? ¿De cómo cambiar el modelo productivo europeo?
En tu columna pides que Almenia deje claras las condiciones de su liderazgo. No podría estar más de acuerdo, pero sólo a base de noes no se conseguirá...

No solo Alemania condena a la eurozona al desastre, la Comisión Europea sigue insistiendo en la reforma de las pensiones, cuando España ya ha ido lejísimos en el desmantelamiento del sistema de pensiones (jubilación a los 67). http://economia.elpais.com/economia/2009/10/14/actualidad/1255505584_850215.html
¿Qué quieren, que sigamos trabajando hasta los 80 mientras nuestros jóvenes se dedican a emigrar, a la economía sumergida, a la delincuencia o a los paraísos artificiales? ¿Cuándo va a surgir en España algún partido o alguna corriente contra esta Europa dominada por esta Alemania? En Europa ya los hay y dan miedo.¿O llegaremos al desmantelamiento completo del proyecto europeo y los nacionalismos del siglo pasado?

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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