José Ignacio Torreblanca

El morsímetro: un buen comienzo para Egipto

Por: | 30 de noviembre de 2012

Morsi
Otra crisis en Egipto, esta vez provocada por el “decretazo” de Mohamed Morsi, que el 22 de noviembre firmó cuatro decretos tan polémicos que, según los expertos, le sitúan por encima de la ley, con poderes incluso mayores a los que disfrutó Mubarak. Las protestas han vuelto a Tahrir, en paralelo a la redacción de la Constitución por una Asamblea Constituyente dominada por Hermanos Musulmanes y Salafistas.

 Para muchos, todo esto confirma lo que venían advirtiendo sobre los Hermanos Musulmanes: lobos con piel de cordero que nos llevan (según los gustos) a un pasado dictatorial o a un futuro teocrático. Sin embargo, la inmediata reacción de la sociedad ante el decretazo, movilizándose en su contra, muestra que el pasado no está tan cerca como muchos piensan y que el futuro podría ser muy distinto, y mejor, de lo que comúnmente se cree.

El activismo no está sólo en la calle, no es sólo físico, sino también virtual, está en la red, que se ha convertido en el espacio político por antonomasia, el nuevo “ágora” donde transcurre la política contemporánea.

El “Morsímetro” es un buen ejemplo de lo que el nuevo Egipto puede emprender y eventualmente lograr. Se trata de una evaluación del desempeño del Presidente Egipcio, Mohamed Morsi, tras sus primeros 100 días en el Gobierno. En lugar de construir un gran índice político, como Freedom House u otros, se recogen cinco categorías concretas relacionadas con la calidad de vida de la gente en el día a día: tráfico, seguridad, combustible, pan y contaminación. Para cada una de esas dimensiones se recogen las opiniones de los ciudadanos y se elabora el “Morsímetro”.

Los resultados nos ayudan a comprender el malestar de los egipcios pues sólo 10 de las 64 promesas detectadas en estos ámbitos se han hecho realidad, mientras que 24 van camino de materializarse y las demás ni siquiera están en marcha. No es de extrañar que la satisfacción de la gente sea baja: después de la revolución, las cosas no mejoran tan rápido como deberían, incluso se deterioran.

Pero más allá de ello, la importancia del “Morsímetro” no es técnica (pues los datos están basados en 3.092 cuestionarios respondidos por Internet, lo que  seguramente introduce un sesgo urbano y laico en la muestra), sino política y social pues muestra lo que, gracias a la combinación de nuevas tecnologías y apertura o liberalización política se puede lograr.  Una sociedad civil, vibrante, capaz de adoptar iniciativas como esta y otras, es una sociedad que logrará consensuar un sistema político y una Constitución que funcione e introduzca el consenso necesario. El decretazo de Morsi es reversible , la movilización social y la creación de redes sociales y políticas, no.

 

 

Hay 5 Comentarios

Morsi = Comandante Supremo de Egipto; Metro = Medida. ¿Qué mide ese nuevo comandante? MIde la cantidad de fieles (al poder) y la cantidad de infieles (a ese poder). ¿Cuál es la base del poder? La ignorancia en la que viven millones de fieles, que solo saben obedecer al amo, con disfraz y sin disfraz. ¿Cuál es el mejor disfraz? La religión convertida en opio. Y para que ese opio funcione hay que acudir a la venganza divina. Yo pensaba que la venganza era una atribución exclusiva del diablo, una atribución inoculada biológicamante a una parte del astuto Homo Sapien.

Que se diria si en España se impusiera que en los viajes en autobus la separacion por sexos? que no pudiera una mujer tener plaza, asiento, al lado de un hombre,que necesitara demostrar que es su marido? pues eso solo es Turquia, imaginaros el resto de paises musulmanes. Los que se manifiestan en Egypto son los mismos que violaron el dia de la caida de Mubarak y en el centro de la plaza a la periodista norteamericana. No quieren un nuevo dictador, pero tampoco quieren derechos para los cristianos o para las mujeres. Quieren justicia y orden, es decir, Sharia. No quieren las leyes degeneradas de los infieles. Si Turquia es un ejemplo, entonces que pongan las mismas leyes en España.

Cuando lo de Homeini parecía que un movimiento popular había derrocado al Sha, que lo de la religión era un ingrediente folclórico/popular. Cuando, con el neo peronismo de los años 70, subió a Lopez Rega e Isabelita, parecía que eran los últimos coletazos de los dinosaurios del peronismo fascista...
Las revoluciones terminan en stalin.
La política-internet puede provocar que todo cambie (para que todo siga igual). ¿dónde está occupy wall street?¿dónde el 15M?¿qué consiguieron?(aparte de la sensación de tener razón y sentirse bien por ello).
Ignacio Gonzalez, como Morsi, esperará en su despacho que las manifestaciones se cansen. Esperará en su despacho hablando con rato de capio sanidad y con adelson de un mundo feliz sin impuestos ni leyes laborales.

Cada vez se parecen Soros (y por tanto Torreblanca) y Brzezinski a Lord Palmerston pero en el siglo XXI. Provocando y manteniendo la confrontación continua entre los enemigos: Libia, Siria, Egipto...

Y no es menos cierto también que Morsi tiene que responder al acoso de un poder judicial todavía influenciado por la "vieja guardia"? Disolvieron el Parlamento, y es posible que hubieran hecho lo mismo con la Asamblea Constituyente.

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior) ha sido publicado en julio de 2011. Todos los viernes en la edición impresa de EL PAÍS.

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