Hillary Clinton deja la Secretaría de Estado en manos de
John Kerry y lo hará entre muy merecidos parabienes. Sus comienzos no fueron
nada prometedores: lastrada por ser la “mujer de” (nada menos que) Bill Clinton,
la perdedora de las primarias ante Obama y con escasísima experiencia en
política exterior, muchos interpretaron su designación en clave de política
interna (“mejor tener al enemigo dentro que fuera”) y auguraron lo peor para la
política exterior de Estados Unidos justo cuando el legado de los ocho años de
Bush más necesario hacía poner en marcha una política exterior novedosa y
valiente.
Pues se equivocaron. Hillary Clinton ha sido una magnífica Secretaria de Estado, integrándose muy eficazmente y con toda lealtad en el equipo de Obama y a sus órdenes, algo no muy frecuente a este lado del Atlántico y que habla, una vez más, de las virtudes de la cultura política estadounidense. Como Hillary ha demostrado, ser una buena perdedora y una triunfadora son dos caras de la misma moneda. Su secreto ha estado en el trabajo constante, en el carácter abierto y dialogante y en la capacidad de construir equipos de primera calidad y dejarse asesorar. Hillary no ha querido imprimir un toque personal a su mandato sino hacerlo bien y con profesionalidad, y lo ha conseguido.
¿Qué hacer de esta contradicción entre una buena gestión y unos resultados no muy espectaculares? ¿A quien atribuir la responsabilidad? El mundo ahí fuera es un lugar complicado, podría alegarse encogiéndose de hombros. Estados Unidos es el actor principal de este juego llamado política exterior pero eso no le garantiza el éxito. Como señaló Paul Kennedy en un interesante artículo publicado el 19 de octubre pasado en el New York Times (American foreign policy drifting slowly downstream), “saber ir corriente abajo” sin chocar con nada ni con nadie también requiere mucha maestría. El legado de Bush era una política exterior empeñada en ir contra corriente aunque eso supusiera ir contra todo y contra todos: darle la vuelta y conducirse con humildad, consciente de las limitaciones y las debilidades, es una muestra de inteligencia, tanto de Hillary como de Obama.
Hay 4 Comentarios
"conserva buena relación con Clinton"
Me imagino ya que es ESPOSA de Clinton. En cuanto a que buena relación pueda tener con su marido habría que preguntarle. Pareciera ser un matrimonio por interés a estas alturas gracias a los escándalos sexuales del marido.
Rara la comparación con Albright pues ésta es diplomática de carrera, hija de diplomáticos, habla fluidamente más de 5 idiomas, académica con muchas publicaciones, 3 libros generales publicados, judía checoslovaca emigrada a Usa, sobreviviente de los nazis, etc.
Hillary en cambio es abogada de pueblo pequeño, un idioma, sin experiencia diplomática, un viaje previo a Yugoslavia comunista donde vivió un tiempo con su marido mientras huía del servicio militar y Viet Nam, y sobreviviente de los escándalos y violaciones de mujeres de su marido mientras fue gobernador de Arkansas.
Muy parecidas, ¿no?
Publicado por: Antoni de Sallas | 05/02/2013 17:06:21
Es una mujer muy capaz, muy curtida en las lides de la política . Por cierto, conserva buena relación con Clinton. Esta mujer habría sido una buena presidenta. Me recuerda a Madeleine Albright, otra mujer que ocupó su mismo cargo con gran profesionalidad.
Publicado por: Lambda | 04/02/2013 18:16:23
¿Y qué han hecho? NADA, aparte de hacer el ridículo. El Oriente Medio está hecho un desastre, las relaciones con Rusia en el suelo, China galopando a su antojo por el Oriente, y los dos dementes echándole gasolina al fuego. Valientes "héroes" esos dos. Otros más como ellos, y el mundo se viene abajo. Ah, y Guantánamo sigue abierta. ¿Qué tal si les damos un Premio Nobel por los fracasos?
Publicado por: Antoni de Sallas | 04/02/2013 15:24:37
En mi opinión ha ido creciendo en su cargo, poca gente confiaba en ella al principio y hoy son muchos los que la echaran de menos..
Publicado por: Bolso Barato | 04/02/2013 11:52:41