José Ignacio Torreblanca

Banderas deshilachadas

Por: | 27 de marzo de 2013

Bandera1

Pie de foto: Marca España. Bandera ondeando en Casa Cuartel de la Guardia Civil, 27 marzo de 2013.

Es probable que como George Steiner, patrón de este blog, usted sea alérgico a los esencialismos. En lo referente a las identidades nacionales, una pizca de cosmopolitismo funciona como una vacuna: impide la inflamación del músculo nacional y previene la activación del ese reflejo nacionalista que a veces nos impide ver las cosas con claridad.

Ese tipo de cosmopolitismo es sano: nos permite, aunque sea temporalmente salir de nuestras identidades y observarnos, a nosotros y a los demás, desde fuera. También nos permite, por qué no, sentirnos identificados con otras colectividades, aunque sea parcialmente o sólo temporalmente.

Todos tenemos raíces, no hace falta renunciar a ellas, sino celebrarlas: sentirse identificado con el país de uno, sus gentes, historia, lengua o cultura no es una prueba de irracionalidad. La identidad no es pues el reverso (irracional) de la racionalidad sino un plano distinto de nuestra existencia. Ese sano cosmopolitismo tiene una gran ventaja: en lugar de sustituir a nuestra identidad, nos permite disfrutarla.

Todo esta larga, y algo defensiva, introducción para justificar la reflexión a la que induce la fotografía que encabeza esta entrada en el blog. La fotografía, tomada hoy 27 de marzo de 2013, muestra una bandera de España completamente deshilachada.

Este proceder sorprende a muchos vecinos europeos que visitan nuestro país, pues en sus países los símbolos comunes se cuidan algo más que aquí. No hace falta que vayan a Estados Unidos, donde en los campus universitarios la bandera se arría todas las noches con una ceremonia en la que participan militares en la reserva; basta con quedarse en Dinamarca o cualquier país escandinavo donde la visión de una bandera deshilachada en un edificio oficial es inconcebible.

Una bandera deshilachada no es una gran noticia, cierto; los españoles estamos acostumbrados a ver banderas sucias y rotas colgando de cientos de edificios oficiales (escuelas, hospitales y otros edificios públicos). Sí que sorprende, sin embargo, que la desidia acerca de la bandera haya llegado a los cuarteles de la Guardia Civil. ¿Quizá sea esta homogeneización de la desidia una prueba definitiva de la normalización de este país? ¿Debemos dar pues la bienvenida a la Guardia Civil a esta sana indiferencia? ¿O lamentar el estado de abandono de una bandera que al fin y al cabo representa a la España democrática y constitucional?

Es un debate interesante que traslado a los lectores. ¿Mejor nos preocupamos de otras cosas, que bastantes problemas tenemos los españoles en este momento, y miramos hacia otro lado? ¿O por el contrario, sin necesidad de excitar excesivamente nuestros sentimientos nacionales, nos mostramos incómodos por la imagen que de nosotros mismos damos con este proceder?

Pero hay una tercera opción: que lo verdaderamente prescindible de este debate sea el debate mismo, y que la situación intermedia actual refleje un equilibrio adecuado entre arriarlas (que parecería algo dramático) o cambiarlas (que sería excesivamente costoso y daría lugar a acusaciones de patriotismo fácil). Sigamos pues como hasta ahora y pensemos en esa bandera deshilachada como verdadero símbolo y retrato fidedigno de cómo estamos. Saludemos pues a la bandera deshilachada. Es lo que hay.

Hay 13 Comentarios

La bandera deshilachada es una metáfora de la situación en que se encuentra España (recortes, corrupción...). Yo soy optimista y confío en que esa bandera se zurza otra vez con el apoyo no violento de todos los españoles para lograr una patria cuya identidad sea la libertad, la igualdad y la fraternidad; o sea el legado que nos dejó la Revolución francesa.

Quizás Soros y Torreblanca mantengan ahora una imagen de antiausteridad por la causa que sea.
Pero Soros fue uno de los asistentes a la cena de hedgefunds en Nueva York en febrero de 2010 donde se decidió atacar de forma conjunta al euro, comenzando por Grecia...y continuando por España.
Uno de los culpables, por tanto de la situación en la que estamos:
http://www.reuters.com/article/2010/02/26/markets-euro-hedfunds-idUSN2515219020100226

lo que no hay son milagros
Si Steiner, Torreblanca, Soros y demás calaña abogan por austeridad y recortes, luego no puedes pedir que las banderas estén bonitas. ¿Qué quieres, que las paguen los guardias de su bolsillo? ¡¡si probablemente no tienen ni para gasoil para el coche patrulla!!
en resumen, ¿de quien es la culpa?

[Respuesta: el autor de este comentario parece desconocer que tanto Torreblanca como Soros (cito por el orden que usted menciona) se han manifestado en numerosas ocasiones en contra de las políticas de austeridad].

No sé, no sé ... en U. S. A. están también atravesando una fuerte crisis económica, pero ... por banderas no será. ;)

El asunto creo que va más allá. Desde el fin de la dictadura los diversos gobiernos nunca se plantearon seriamente modificar símbolos institucionales -con pocas excepciones- y lo que es peor, nunca se propusieron intentar inculcar a la ciudadanía respeto a los símbolos nacionales. Gran culpa de esto radica en los partidos de derechas que se apropiaron indebidamente de los colores de la bandera por lo que existe un soterrado rechazo o menosprecio por quienes no comparten las tesis de esos (o de ese partido).

La carga simbólica de los objetos depende de un delicado equilibrio entre las emociones personales y las colectivas. Cuando ese equilibrio se tambalea, cuando pierde peso la satisfacción de la sociedad con los valores tradicionales que estaban asociados a un símbolo concreto, resulta cada vez más difícil a los sujetos particulares manifestar su devoción o su afinidad por él, aunque pudiera seguir representando principios positivos, universales y benéficos, para esos mismos individuos. Una bandera deshilachada podría ser así tanto o más conmovedora que una nueva. Sometida al embate de los elementos, apenas ondeada, por no suscitar la adhesión de antaño y sí, en cambio, el desencuentro ciudadano en según qué ámbitos de relación, nos propondría tanto un modelo de resistencia heroica como un acicate para restaurar cuanto de abarcador tuviera.
 Aunque en algunos momentos, sin embargo, pueda implicar una inversión de sentido porque aquellos mismos valores podrían ser tomados como indeseables tras una estudiada deconstrucción fruto de la agit-prop y la demagogia sectaria, los hilos que flotan al viento, como si fueran rastros de una disolución de la materia en el flujo agitado de emociones encontradas, nos recuerdan que la nación ha de nacer cada día y que sólo la desesperanza puede arrebatarle el futuro.

Interesante, inteligente y oportuna observación.
Como ciudadano español que he hecho la mili se, de buena tinta, que en los cuarteles de la Guardia Civil no hay ni mucho menos se tolera la desidia. Que escenifica por tanto dicha imagen: ¿Una España rota o una España por construir?.
Al margen del articulo decir que viajo mucho por España y a lo largo y ancho de la geografía Española se da una constante que me parece también muy fea y negativa para la imagen de España , la existencia de numerosos edificios, por todas partes, que por una razón u otra, están sin acabar, y por consiguiente sin habitar . Este sin acabar , es fácil de percibir en la capital , Madrid, únicamente dándose un paseo por un sitio tan céntrico como es la estación del Norte. Que curiosa imagen de España, en la que lujo y pobreza confluyen, edificios sin acabar o en ruinas con lujosas y modernas construcciones, o modernos sistemas de vigilancia por video con banderas deshilachadas.

Si cambian la bandera, casi con seguridad la nueva habrá sido confeccionada en China.

Un pueblo que malquiere o descuida sus simbolos comunes demuestra escaso aprecio o respeto por lo que comparte. Y esto es extensible a cosas presentes en el ágora común. Por poner un ejemplo, la educación en el trato es un ejemplo de de como la forma acompaña el contenido (el respeto). Aún nos queda para interiorizar o comprender lo básico de esto. Parece baladí, pero son esos detalles los que marcan y dicen mucho de cómo nos vemos de verdad. Es ahí donde una sociedad congrega a largo plazo sus esfuerzos, en unir sus ideas, sus ideales de convivencia y formas de vivir, en esos simbolos. Hoy por hoy, la Corona ( mas bien el rey actual) es un simbolo mas aceptado y quizas respetado que la bandera rojigualda actual, por los españoles.

Un simbolo es un simbolo, y conviene usarlo con cuidado, porque si pierde su sentido, significa que algo ha muerto; por eso el uso ha de ser masivo pero mesurado, debe estar en muchas partes, visible, y debe exigirse que quien los use, sea responsable de su buen aspecto, caso contrario, mejor no la muestre(hay que retirar la autorizacion de su uso), igual para los particulares en sus ventanas y balcones; tambien debe restringirse el uso politico y patriotero, porque apesta a oportunismo, limitar el uso a las FFAA, es contraproducente, ya de por si se las ve como poco unidas al pueblo, en fin, mas cuidado.

Como el propio articulista reconoce, el penoso espectáculo de una bandera nacional deshilachada en una institución oficial provocaría indignación y escándalo en cualquier otro país. En España se ve como algo normal, reflejando por un lado el estado de postración material y moral del país y, por otro lado, la preocupante y anormal carencia de nacionalismo español, sin el cual malamente podremos luchar contra las imposiciones de la bruja Merkel y el federalismo europeo o contra el desafío separatista catalán. Claro que la verdadera "excepción española" es que aquí lo "progresista" es ser cosmopolita contra el nacionalismo español mientras se tolera o comprende cualquier otro nacionalismo. Sigamos así y nos darán bofetadas por todas partes.

El desaliento de los ciudadanos normales, que son incapaces de percibir quienes viven en la burbuja hermética de la Carrera de San Jerónimo, está mejor representado por esa bandera.
Ahora bien, quien comanda esa sede podría recaudar 0,50 € de cada uno de sus militares para cambiarla. Como proclamando: el país es nuestro, no de Cospedal y su marido. Sería como expresar la esperanza de que algún día lo recuperaremos.
Mientras tanto en el mazmorra de los azotes siguen dando lustre a su himno: deutschland, deutschland über alles. Sí, los símbolos tienen eficacia.

El comentario fácil es decir que esa bandera es una alegoría del estado actual del pais, que está como unos zorros. Otra lectura podría ser que los trapos coloridos ya no representan gran cosa para el imaginario de la gente, lo cual sería una buena noticia. En fin, sea lo que sea, parece que no hay ni ánimos( o fondos) para mantener visible un símbolo supuestamente importante en esa institución.

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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