José Ignacio Torreblanca

¿Es la clase política española una élite extractiva?

Por: | 09 de octubre de 2013

Continúo con el tema de mi entrada anterior, intentando animar el debate planteado por César Molinas en su libro “¿Qué hacer con España?” y, particularmente, en torno a su muy polémica caracterización de la clase política española como una “élite extractiva” (véase el artículo original de César Molinas en EL PAIS).  Se trata de un concepto tomado del trabajo Acemoglu y Robinson “¿Por qué fracasan las naciones?, un muy recomendable macro-estudio histórico sobre por qué determinados países fracasan y otros triunfan.

Como señalaba en mi anterior entrada, una cosa es el legítimo enfado (por decirlo suavemente) con la clase política española, responsable de muchos (pero no de todos) los males que nos aquejan, y otra es la discusión sobre la adecuación de este término a la situación española. Porque, una “élite extractiva”, lo es en la medida que se vale de “instituciones económicas extractivas” y, correlativamente, de “instituciones políticas extractivas” para extraer rentas de la sociedad en su beneficio propio a costa del desarrollo del país.

Por esa razón, es muy difícil que una democracia liberal, es decir un Estado de derecho con elecciones regulares, respeto de los derechos fundamentales y libertad de mercado pueda tener ese tipo de instituciones extractivas. Los propios Acemoglu y Robinson nos hablan de “la seguridad de la propiedad privada, un sistema jurídico imparcial y servicios públicos que garanticen la igualdad de oportunidades”, a lo que posteriormente añaden “la libertad de crear empresas, unos servicios públicos de calidad, infraestructuras de comunicaciones” etc. Mientras, en el ámbito político, nos hablan de una estructura de poder centralizada (la existencia de un Estado con el monopolio legítimo de la fuerza, en el sentido weberiano) pero a la vez pluralista, es decir, una en el que se permita la competición política, la entrada de nuevos participantes en el sistema y la fijación de límites claros al ejercicio del poder por parte de los gobernados.

Piensen en Marruecos y en España y entenderán claramente la diferencia: el primero gobernado por un monarca absoluto cuya legitimidad es de origen divino y es, además, el principal empresario del país, con resultados funestos en términos de crecimiento, desigualdad y analfabetismo; el segundo, una democracia parlamentaria con un estado del bienestar anclada en el seno de un gran mercado interior europeo.

Pero además del debate teórico, es necesario tener un debate empírico: si España estuviera en manos de una élite extractiva, ni habría crecido ni habría redistribuido la renta como lo ha hecho. Que el periodo democrático español no sólo haya producido crecimiento, sino unas cotas de igualdad inéditas en la historia de España es la mejor prueba de que España ha tenido instituciones políticas y económicas de tipo incluyente, no excluyente. Otra cosa es que el crecimiento y la redistribución hayan sido insuficientes, de acuerdo, y que posteriormente nuestro modelo político y económico haya entrado en crisis y que se estén produciendo retrocesos.

Pero es indudable, primero, que los treinta años que van desde 1978 a 2008 son los mejores de la historia de España, tanto desde el punto de vista de la inclusión política como de la económica y social y, segundo, que es precisamente la expansión sin control del gasto público en pensiones, seguros de desempleo, sanidad, educación, infraestructuras (precisamente en aquellos elementos que configuran un sistema incluyente) lo que en parte nos ha llevado a la crisis. Dejo abajo dos gráficos que muestra  el crecimiento del gasto público en pensiones, desempleo y educación, pero hay muchos similares que mostrarían una historia similar.

 En definitiva, si de algo se puede acusar a la clase política española, más que de “corrupta” y de “extractiva”, es de “irresponsable”. Precisamente porque nuestras instituciones políticas son incluyentes han financiado la redistribución y la expansión del bienestar mediante el endeudamiento púbico y privado (alimentando burbujas) en lugar de mediante la corresponsabilidad fiscal y la inversión en políticas de crecimiento sostenible.

Nuestros políticos han aplazado la resolución de los problemas y la adopción de reformas estructurales muy necesarias, haciendo que el sistema quebrara, pero no lo han hecho (salvo excepciones) desde una lógica extractiva, sino precisamente desde una lógica incluyente. En esto, nuestros políticos se parecen a todos los demás de nuestro entorno, especialmente el democrático. Por eso, más que una teoría de élites extractivas o una teoría específica de la clase política española, nos vale con las herramientas analíticas que ya tenemos.

Puede que no sea un consuelo, y además, no escondo que esto es sólo una opinión personal, pero nuestros políticos no parecen ser mucho peores que los de nuestro entorno, solo peores que la media, lo que no tiene nada de extraordinario puesto que España suele estar por debajo de la media europea en multitud de dimensiones (en parte porque esa media incluye países como España). Prometo, en una entrada siguiente, justificar algo más esta afirmación y rechazar el pesimismo antropológico y cultural que a veces nos domina.

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Fuente: Wonkapistas

Hay 27 Comentarios

Doña Hanna:
La que tiene que reflexionar antes de realizar juicios temerarios de valor es ud. Un sistema inclusivo es el que dedica los recursos nacionales al bien general no el que "gasta sin control" y genera desequilibrios que acarrean la insolvencia del Estado y, al cabo, ahondan las dificultades socieconómicas del país, como ha hecho la izquierda que tan desatinadamente gobernara durante las dos legislaturas anteriores. Tanto más resulta culpable esa tendencia al despilfarro demagógico cuanto se asienta en el simple deseo de mantener el poder generando tanto grandes bolsas de voto subsidiado como no menores masas de apoyos irracionales, caracterizados ni más ni menos que por intervenciones como la que ud. ha protagonizado en este blog.

El libro al que hace referencia el artículo da ejemplos de países que fracasaron después de haber conseguido niveles de desarrollo notables. El capítulo dedicado a Rusia trata este punto. Que España haya tenido los 30 mejores años de su historia no es un argumento de peso en contra de que los politicos formen parte de una elite extractiva. Esos 30 años de desarrollo se pueden justificar porque España partía de una situacion muy mala y con que se hayan hecho unas pocas cosas bien (por primera vez) se ha conseguido un avance espectacular. Pero todo ese avance podría paralizarse o revertirse por culpa de las politicas extractivas.

En las sociedades democráticas y de derecho, la corrupción es la mayor fuente de politica extractiva. En España hemos visto como el sector de la construcción, el más corrupto de las actividades economicas, ha sido el más beneficiado por parte de los políticos. La corrupcion desincetiva la competitividad, ya que lo que realmente vale para hacer negocios no es ser el mejor, sino tener los mejores contactos. La corrupcion es causa de exclusion, ya que si no tienes a alguien en el ayuntamiento, estas fuera de la elite. La corrupcion hace que las leyes no sirvan de nada, ya que al final las leyes se manipulan o se compran a los jueces o si todo falla, se indulta. Hay una clara correlacion entre pobreza y nivel de corrupcion y estoy convencido de que la corrupcion es más la causa que el efecto.

Cebrian pertenece a esa clase extractivista,que manda a cientos de empleados a la calle y el se embolsa millones a pesar de ser un pesimo empresario que esta llevando a la empresa Prisa a la quiebra

En fin, que no, y no merece la pena ni argumentar siquiera, tanto frente a la totalidad del texto, una especie de batiburrillo -frente a despistados de variada condición-, como frente a cada una de de las aseveraciones que lo conforman. Un ejemplo: "Pero es indudable, primero (...) y, segundo, que es precisamente la expansión sin control del gasto público en pensiones, seguros de desempleo, sanidad, educación, infraestructuras (precisamente en aquellos elementos que configuran un sistema incluyente) lo que en parte nos ha llevado a la crisis". Pero ni en parte, hombre de Dios, ni en parte, y si acaso de lo creyera, reflexione algo; tendría que haber hecho encaje de bolillos antes, y ni eso. Hilarante. De cuando en cuando, me dicen que hay posibilidad de encontrar artículos de opinión en este diario, y caigo como una idiota. Espero no volver a repetirme, como espero, eso también, poder corroborar que se publican todos los comentarios.

Creo que el principal problema de la democracia española es la excesiva polarización partidista. Los partidos actúan como captadores  de votos y gobiernan no en función del bien común sino del efecto que sus decisiones puedan tener sobre el electorado; un electorado que, por otra parte, está sometido a una manipulación emocional de la que pocos son conscientes. Esta situación se ve reforzada por una estructura estatal que tiende a compartimentalizar el ámbito de las decisiones de gobierno causando redundancias innecesarias, descoordinación e incluso antagonismo entre administraciones, politización de los mecanismos de control y funcionamiento del estado y un exceso de legislación asociado a déficit de gestión.
En general, España hace tiempo que salió del pelotón de los "países en desarrollo" y sus dificultades actuales se deben más a la incompetencia de los gobernantes anteriores que a la ineficiencia del sistema, que, por supuesto, necesita de reforma y aggiornamento. Y es aquí donde cobra relevancia la polarización y la tendencia  al espíritu de la trinchera, manifiesta sobre todo en una izquierda, por desgracia, aún infectada por el morbo guerracivilista. El sectarismo suele obnubilar la capacidad de las organizaciones políticas para la elección de personas competentes y honradas, restringe las posibilidades de consensos sobre asuntos básicos (como la educación, como hemos visto en estos días en que el Gobierno ha tenido que sacar a delante en solitario una nueva ley que tratara de corregir las carencias de la fracasada LOGSE, ante la cerrazón irresponsable de la oposición) y tiende a cronificar los problemas que un análisis desprejuiciado debería poder encauzar en plazos razonables.
Es esa ansia de tener aprisionado el voto del ciudadano mediante la creación de un esquema de buenos y malos lo que propicia que en los partidos se formen quiristocracias (de quiristos, los peores en capacidad) que se justifican sólo por medio de la demagogia, la arrogancia y la descalificación permanente del adversario político.
 Dicho esto, cabe hacer otra consideración adicional sobre los hábitos que en la población española ha generado esa polarización. Por ejemplo, creen  quienes se dicen de izquierdas que la preocupación por que los ciudadanos vivan una existencia mejor  depende de que el poder político subvencione todos los instantes de la existencia; por muy bien que suene esa concepción paternalista del gobierno, ese es precisamente el camino para arrinconar a la sociedad y encorsetar su potencial de desarrollo. Tal vicio de origen es muy difícil de cambiar si resulta útil para que perduren esas quiristocracias. En cierta forma, se trata de un mecanismo retroalimentado que sólo verdaderos estadistas con gran capacidad de liderazgo podrían modificar. 
En suma, creo que el problema no se halla tanto en una clase política con características extractivas como en el carácter militante de los antagonismos partidistas. Dudo, en cualquier caso, que este estado de cosas pueda evolucionar a mejor en un futuro cercano.

aplicado a la produccion autonoma de los particulares. Son este cúmulo de pequeños detalles que perciben y comentan muchos ciudadanos comunes lo que les hace sospechar de que estas practicas no son tan aisladas, sino algo sucintamente aceptado como normal. Y esto a veces se ilumina claramente en casos de corrupción. Son los peldaños previos. Usted calificó en el anterior articulo a la clase política de " irresponsable". Y creo , que de buena y mala fe, esa es su mejor definición. Algo inaceptable, porque son puestos de mando y organización, en suma, de responsabilidad. Un empresario irresponsable quiebra, o afronta consecuencias. Un político irresponsable rara vez se encuentra en esa tesitura. Si se observa el ruedo político en las hemerotecas, se percibe claramente que la visión de Estado se pierde en particularismos ideológicos (esto es letal en ambitos como la educacion o la investigacion) y tambien una practica de la política tacticista y tendenciosa, a veces decididamente pedestre.
Esos síntomas se trasladan por ósmosis al funcionamiento del Estado: basta ver que la independencia judicial misma esta en entredicho, afectando la seriamente a credibilidad en torno a decisiones graves.
Todo esto conforma un fresco complejo, inane en su prolijidad, pero evidente en una cosa: la dificultad para exigir responsabilidades a la clase política en su conjunto. Y más aún, cuando se lucran en el ejercicio de sus funciones.

Para no hablar de España, que suele despertar pasiones, yo hablaría de eufemismo. Que en los años que van de la caída de la amenaza comunista hasta ahora las cosas se llamen de otra manera, no significa que sean otra cosa. Si miramos EEUU vemos que el avance brutal de la desigualdad promovido por el "trabajo" de los diputados comprados con el dinero del 0,1% consigue que esa elite extractiva no resulte visible como Obiang, que sus métodos sean opacos. Pero haberlas haylas. Y en Europa, la recesión deliberada que se dirge a privatizar lo público es también otra forma de llamar las cosas. En timepos de Nixon USA era una democracia, en tiempos de Kohl Europa era un proyecto. Hoy es el negocio de los bancos.

El articuló no me termina de convencer del todo de la no existencia de prácticas extractivas en (no necesariamente. Toda) la clase política o las instituciones. del país. Como he mencionado. en otros sitios , existe la practica de realizar estipendios a costa del erario publico de forma opaca en muchas instituciones a distinto nivel. No es generalizado, pero. si lo bastante extendida como ser notada. . Por otro lado, a altos niveles, la toma de decisiones a veces sencillamente aplaca. o favorece lobbies corporativos, bancarios o energéticos. El gravamen aplicado al uso de la energía fotovoltaica

Interesante articulo.
No conozco el trabajo de Acemoglu y Robinson , ni he leído tampoco nada de Cesar Molinas, desconozco por tanto a que se refieren exactamente con lo de elites extractivas.
Tradicionalmente se han considerado Estados extractivos, con economías extractivas, a aquellos que teniendo una muy baja presión fiscal, obtenían sus recursos de otras fuentes, por ejemplo de la explotación de recursos naturales. Las economías comunistas eran extractivas. Los ciudadanos como no pagaban apenas impuestos veían los servicios públicos, como un regalo del Estado, no quejándose por ello de su baja calidad. El caso más claro lo tenemos con Rusia, Estado que aún hoy se sigue financiado principalmente de la explotación directa de recursos naturales. No se por tanto si calificar a las elites españolas de extractivas es el termino más adecuado para definir una realidad que por otro lado es innegable, lo que Vd. describe como “extraer recursos de la sociedad para su beneficio propio a costa del desarrollo del país”. Es indiscutible que las elites gobernantes españolas han impulsado la actividad económica, mediante determinadas políticas, hacia concretos sectores que favorecían sus intereses y les permitían un enriquecimiento rápido, sin considerar ni mínimamente si ello era lo que más le convenía al desarrollo del país. Es cierto, que parte de dichos recursos han provenido de lo recaudado por el Estado a través de la presión fiscal. Las elites, hábilmente, mediante obras públicas, apoyando determinado sectores económicos, etc., han canalizado recursos públicos, no solo fiscales sino también provenientes de la UE, hacia los sectores que beneficiaban sus intereses y permitían su enriquecimiento. Pero la mayor parte del enriquecimiento de las elites se ha logrado a base de endeudamiento exterior, no de fuetes internas de recursos, ni fiscales ni de otro tipo, endeudamiento canalizado, dirigido a beneficiar sus intereses a través de la aplicación de determinadas políticas por parte del Gobierno de turno.
Lógicamente lo anterior no es incompatible con el hecho de que España haya logrado un gran desarrollo entre los años 78-2008, como se suele decir coloquialmente “cuando sube la marea suben todos los barcos”. Además dicho desarrollo se ha debido fundamentalmente a políticas impuestas desde Bruselas y a los abundantes fondos para cohesión que España ha recibido de la UE.
Creo que la critica a las, en mi opinión, mal llamadas elites extractivas, abre la incógnita, la duda de ¿No se esconderá detrás de esa crítica a las denominadas elites extractivas únicamente el deseo del liberalismo de nuestra época de reducir la presión fiscal, para beneficiar precisamente a las elites económicas españolas?

Discrepo en dos cuestiones:

1-Que el incremento en gasto público social pueda calificarse de incontrolado e irresponsable. Las comparativas con cualquier país europeo avanzado deberían bastar en este punto.
Otra cuestión es el gasto en infraestructuras, pero ahí vendría a demostrarse, si no la existencia de élites extractivas, sí la influencia poderosísima de las grandes empresas de la construcción españolas, a las que no cuesta imaginar, por lo demás, contribuyendo generosamente a la financiación de los partidos políticos mayoritarios.
2-Que el incremento del gasto público no nos ha llevado a la crisis, ni siquiera parcialmente. Ha sido, creo yo, la combinación de la entrada en la zona euro, la pobre evolución de la productividad y el diferencial positivo de inflación. Y con respecto a esto último, una vez más, se puede coquetear con el término "élites extractivas", si consideramos los precios finales de los productos suministrados en mercados oligopólicos, en cuyas empresas suelen encontrar tan impúdicamente acomodo no poca cantidad de ex-ministros y sucedáneos.

El titular es una broma ¿Verdad?... Es tan "extractiva" la irresponsabilidad como la corrupción. O acaso queremos ir fermentando la idiotez en el extraído. Profesor?

Bastante extractiva diría yo

Sinceramente no creo que la creación de riqueza y la expansión del gasto social no pueda coexistir con una élite extractiva. Al contrario, esa élite extractiva (o sea, los políticos) se aseguran de esa forma que su chiringuito perdure en el tiempo y además se les presentan muchísimas más oportunidades de medrar en una sociedad que se enriquece y que gasta más. Ejemplos acerca de esto están en el diario: hospitales, EREs, obras públicas, etc. En cualquier caso, la mejor demostración de que son una élite extractiva es el blindaje que ellos mismos hacen de sus propios cargos, carreras y compañeros de "profesion": listas cerradas, ausencia de libertad de voto en las cámaras, órganos de control inexistentes o dependientes, justicia politizada, etc., etc. No sé si la definición de "élites extractivas" tal y como la definen Acemoglu y Robinson es aplicable a los políticos españoles y tampoco creo que importe el matiz semántico. La definición de caraduras les va que ni pintada.

Pues digale como quiera, pero en este país existe una casta que chupa del resto via BOE y relaciones políticas. Nombres para darle en las grandes empresas y en la villa y corte hay a patadas. En buena parte ligadas a las grandes familias de ahora y siempre y al régimen franquista. A mi el concepto en este sentido me sirve como explicación de una realidad evidente. Antes puede que se dijese caciquismo. Persistir en un bonismo trasnochado halagándose de "los mejores treinta años" no ayuda a salir del bache.


Muy interesante su crítica, es importante discernir las élites de problemas estructurales e institucionales. Sin embargo, recuerde que según Robinson y Acemoglu las instituciones económicas extractivas también pueden generar riqueza, pero de forma distinta. Por ejemplo, Cuba o Haití generaron altos niveles de renta gracias a la producción de azúcar, mas las instituciones económicas seguían siendo extractivas ya que se oponían a la creación destructiva o al avance tecnológico. En España, el azúcar podría ser sustituido por el sector de la construcción u otras de las burbujas sectoriales que han contribuido a la falsa ilusión de progreso. Por lo tanto, si que existen razones para pensar que en España las instituciones económicas, y por lo tanto, las políticas tienen un grado de carácter extractivo.

Gracias por el estupendo análisis.
Supongo que César Molinas se escudará en que en el estudio de Acemoglu y Robinson existen bastante ejemplos de regímenes y naciones que funcionan (bien) de forma temporal bajo el control de élites extractivas; aunque creo que es más que evidente que las razones que enumera en su artículo son más que suficientes para desmontarlo.
Desde mi humilde punto de vista se puede hablar mucho más de élites extractivas al referirnos al grupúsculo social compuesto por las familias más adineradas de las economías desarrolladas (el famoso 0'1% de los super-ricos estadounidenses del que tanto habla habitualmente Krugman es el ejemplo perfecto) y que en España tienen un relativo fácil seguimiento. Trazar un mapa de las relaciones establecidas entre los miembros de este grupo (ya sea a través de lazos familiares o bien mediante su interrelación en los consejos de administración de las mayores compañias del país) nos permitirñia conocer mucho mejor la forma en que funcionan, esta vez sí, esas élites extractivas que muchas veces simplemente se sirven de algunos políticos (solo algunos, no generalicemos) para dar apriencia de legitimidad a sus manejos.

Claro que lo es; solo hay que ver la actitud de los representantes del cuarto poder dedicandose a censurar comentarios. Si así son los periodistas, como seran en este país los políticos?

La clase "política" como tal no ha existido nunca; esto es solo un bonito invento populista y protofascista, corrientes ambas en plena ebullición actualmente.

La selección de los gráficos con los que pretendes demostrar la naturaleza irresponsable, más que connivente y delictiva, de la pretendida "clase" política, resulta bastante desafortunada: el primero corta en 1992, o "se le han escapado" más de 20 años de nuestra historia, o conviene a efectos de mostrar solo lo que interesa; y el segundo demuestra dos cosas, una que a partir de 2008 sucede exactamente lo contrario de lo que se pretende demostrar, y la otra que "clase" política como tan no existe porque no todas las ideologías son iguales.

Quizás se vería mucho más claramente la cosa con las series de la OIT de las Rentas del Trabajo, las Rentas Empresariales y las Rentas Estatales desde 1970.

Para finalizar, mi comentario, no sé qué te pueda parecer, y a los lectores del blog, esto....

http://www.lacalamanda.com/activisme/137/urra-urbieta-la-crisis-energetica-se-encuentra-en-el-fondo-de-la-actual-situacion-de-crisis

Gracias y saludos a todos.

Obviamente en espanna hay demasiadas instituciones inoperantes y oligopolicas. Demasiadas canonjias extractivas respecto a nuestro entorno. En muchios casos la administracion publica - y no digamos la justicia - estan para parar o retrasar iniciativas productivas o creativas. Son instituciones paralizantes y corruptas.

Excelente segunda parte de un artículo excelente. Datos y no prejuicios. Datos que no invalidan la crítica a nuestra clase política -la corrupción y las estructuras clientelares tan propias de los países católicos son fenómenos que deben ser denunciados- pero que sitúan el debate dentro de un orden racional de las cosas y no en una situación de alarma permanente. Un verdadero alivio leer algo así.

Total que me he quedado sin saber lo que es "extractiva". Menos mal que me da lo mismo, porque lo que si entiendo es la mafia y como funciona. La estafa no crisis, y la falta de trapío de este pueblo tan cambiado.

España hubiera crecido igual incluso con Franco vivo como lo hizo en los 70. No vale compararse con los políticos de nuestro entorno; Berlusconi y los de Portugal con Barroso al frente? quizas los de Marruecos? mas bien Grecia.
Si la civilización ha llegado a donde esta, a sido gracias a gente que critica. Pesimismo antropológico??? mejor ser Alemania o Suecia que Brasil, donde hasta hace poco eran el "mejor pais del mundo"; nos suena esto?

Calificar de "irresponsable" a una clase política es un poco raro viniendo de un politologo. Mas bien infantil.
Si España depende de la "responsabilidad" de los individuos y no de un sistema eficaz de control independiente de los buenos deseos de sus miembros, entonces apaga y vamonos. Esto empieza a parecer dicutir con un ruso o un chino, o un bielorruso.

España al igual que el resto de países del mundo entero, está metida en la carrera global, en el pelotón de las naciones, y en Europa.
Entre otras cosas por obligación, y porque el guión así lo exige, ya que el tejido industrial y económico internacional al ser globalizado, se intercala por igual hoy en todos los estados mínimamente desarrollados.
Y España no es menos, pidiendo compromisos.
Nuestros gobiernos cada día más, sepan o no sepan gestionar bien la política doméstica particular, a nivel internacional han de marcar el paso que exige la política global que hoy rige el mundo.
Desde la óptica de las grandes corporaciones, que gestionan las energías y las materias primas básicas y fundamentales.
Sabiendo que el que se caiga de ahí se puede dar por descartado del mundo mundial.
Que es cosa mala.
Y otra cosa de menor calado es la gestión doméstica, que se trata de poner en consecuencia y en línea la tripulación para remar al unísono.
Aun con errores y alguna injusticia local.
Orientando las velas para tener el barco bien orientado y enfilado, en cuanto empiece a soplar el viento.
Y a la voz de ya.
Entendido esto, y para evitar desgastes inútiles, habría que pensar en gentes que sepan decir bien y explicar lo justo y lo necesario.
Que es un mérito y un arte, que no tiene todo el mundo.
Desde el punto de vista del bien nacional, si dar palos de ciego, y manos, patadas en las espinillas.
Algo que siempre debilita a quienes mañana han de arrimar el hombro, y empujar con todas sus fuerzas.
Sumando esfuerzos.

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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