José Ignacio Torreblanca

Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

Quién gobierna en Europa: desde Bruselas

Por: | 27 de junio de 2014

 

 

El miércoles 25 de junio se presentó en la Representación Permamente de España en la Unión Europea (REPER) el libro "¿Quién gobierna en Europa?: reconstruir la democracia, recuperar la ciudadanía", del que este bloguero es autor. En la presentación participaron, además del autor, Alfonso Dastis, Embajador Representate Permamente ante la Unión Europea, Joaquín Almunia, Vicepresidente de la Comisión Europea y Comisario de la Competencia, y Claudi Pérez, jefe de la delegación del Diario ELPAIS en Bruselas. Les dejo aquí con el vídeo del evento (cortesía de la Consejería de Prensa de la REPER, ¡gracias!).  

Del libro, publicado por Catarata adjunto la siguiente sinopsis; también el extracto publicado en el Diario ELPAIS el 24 de mayo y la introducción del libro [ Descargar Quien Gobierna en Europa- extracto intro]

Sinopsis

"La crisis del euro ha puesto sobre la mesa la pregunta central del pensamiento democrático: ¿quién gobierna? En estos últimos años, una confusa amalgama de actores e instituciones ha gobernado Europa. Su gestión de la crisis ha sido ineficaz a la vez que opaca e irresponsable desde el punto de vista democrático, pues ni ha generado crecimiento ni ha permitido la rendición de cuentas. Además, ha creado una importante fractura entre acreedores y deudores, Norte y Sur, centro y periferia y miembros y no miembros de la eurozona, lo que ha desembocado en un enorme problema de legitimidad democrática a la Unión Europea, deteriorando el apoyo y la confianza ciudadana al proyecto de integración hasta extremos nunca vistos, alentando a su vez el auge de los populismos euroescépticos y xenófobos. La democracia, entendida como gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo, parece haberse evaporado de la esfera nacional, pues las decisiones importantes ya no se toman en casa, sin que a cambio haya reaparecido en el ámbito europeo en un formato legítimo y la vez inteligible para la ciudadanía. Reconstruir la democracia en casa supone hoy construir una auténtica democracia en Europa: ello requiere devolver a los ciudadanos la capacidad de elegir políticas, políticos y el tipo de Europa desde la cual quieren ser gobernados".

 

Son los socialistas, no Cameron, quienes podrían vetar a Juncker

Por: | 25 de junio de 2014

Según escribo estas líneas, Cameron se encamina hacia una derrota humillante. Dicen las crónicas que quiere forzar una votación en el Consejo Europeo sobre la designación del conservador luxemburgués Jean-Claude Juncker como próximo Presidente de la Comisión.

La decisión se ha de tomar por mayoría cualificada. En la jerga comunitaria esto significa que se necesitan al menos 15 Estados que reúnan 260 votos ponderados (sobre un total de 352 votos) para designar a Juncker. Es una mayoría muy amplia, de casi un 74% de los votos, lo que significa que es necesario un consenso muy amplio. Inversamente, sin embargo, con este umbral tan exigente, resulta muy fácil bloquear la adopción de una decisión pues bastaría el 26% de los votos ponderados (92) para bloquear a Juncker.

La tabla de votos de cada Estado está disponible en este gráfico interactivo, que reproduzco aquí y al que se puede acceder en la siguiente página web del Consejo). Pueden jugar un poco con la aplicación y verán que el Reino Unido necesitaría sumar unos cuantos países para lograr esos 92 votos. Curiosamente, los cuatro líderes que se reunieron recientemente en Suecia para intentar presionar a Merkel (Rutte por Países Bajos, Merkel por Alemania, Reinfelft por Suecia y Cameron por el Reino Unido), no conseguirían formar una minoría de bloqueo (tendrían sólo 82 votos ponderados). Vean el siguiente pantallazo.

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Por tanto, Cameron tenía delante de sí una misión tan imposible que ni sumando a Alemania lo hubiera logrado. ¿Pero y los socialistas? Los principales líderes socialistas se reunieron en París este fin de semana y decidieron, a iniciativa de Hollande, apoyar a Juncker, tanto en el Consejo como en el Parlamento. La lista de los reunidos allí incluía los jefes de Gobierno de: Francia, Italia, Dinamarca, Rumanía, Eslovaquia, República Checa, Malta, Austria y Bélgica. Veamos cuántos votos ponderados reúnen en este momento los socialistas que se reunieron en Paris [*]

¡Sorpresa! Los socialistas reunidos en París podrían bloquear holgadamente el nombramiento de Juncker, pues reúnen nada menos que 120 votos ponderados. Cierto que tanto en Austria como en Bélgica, los socialistas están en coalición con liberales o conservadores por lo que podríamos dudar de esos votos. Si ambos países se abstuvieran, Juncker seguiría contando con un número insuficiente de votos (232). Así pues, los socialistas estarían todavía en los 98 votos, lo que significa una clara minoría de bloqueo.

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Cierto que no todos los gobiernos socialistas están en mayoría y, por tanto, deberían pactar su voto con liberales (véase este mapa de Europa con las distintas coaliciones), pero el argumento a donde quiero llegar es el mismo: Juncker será presidente gracias a que los socialistas lo van a votar dos veces: una en el Consejo, donde podrían bloquearlo, otra en el Parlamento, donde también podrían bloquearlo pues sin los votos de los socialistas Juncker nunca lograría la investidura.

Así pues, los socialistas han preferido repartirse los principales puestos de la UE con los conservadores a pasar a la oposición. No lo juzgo, sólo lo describo. Sólo apunto que esto pone en evidencia lo alejado que la Unión Europa está de lo que los politólogos llamamos un “modelo de Gobierno con partidos en competición”. En dicho modelo los partidos compiten en torno  a candidatos y programas diferenciados y el resultado es que el ganador gana y el perdedor pasa a la oposición.

Aquí, la “oposición” es bastante suculenta: incluye, parece, la Presidencia del Parlamento Europeo (para el cabeza de lista socialista, el alemán Martin Schulz), la Presidencia del Consejo Europeo (se dice para la danesa Helle Thornig-Schmidt) y el Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad (para ¿?). Los socialistas estarían de hecho gobernando en coalición con los populares. ¿Es esto lo que prometieron durante la campaña?

 

¿Cómo sería la desintegración de la UE?

Por: | 23 de junio de 2014

Zielonka

 

Sabemos mucho sobre integración europea, pero nada sobre desintegración, nos advierte Jan Zielonka en su último libro “Is the EU doomed? (¿Está la UE condenada?). Y si sabemos mucho sobre la primera y nada sobre la segunda es porque hasta ahora hemos vivido siempre con el supuesto de que la integración europea, aunque pudiera estancarse temporalmente, siempre progresaba.

Pero según Zielonka, resulta absurdo no considerar la hipótesis de la desintegración, máxime cuando, como en los últimos años, hemos asistido a una explosión de tensiones entre los miembros. Que la consideremos no supone que sepamos mucho sobre cuán probable es o cómo ocurriría. Al fin y al cabo, nos recuerda Zielonka, el Imperio Austro-Húngaro, una de las construcciones políticas más absurdas e inviables que uno se pudiera imaginar, duró 600 años. Y la Unión Soviética, que parecía que iba a durar eternamente, se vino abajo en unos pocos meses ante la sorpresa de todo el mundo.

 ¿Cómo sería entonces la desintegración de la UE y qué podría precipitarlo? Zielonka nos ofrece tres posibilidades.

La primera sería el desbordamiento. No es una posibilidad teórica sino algo que hemos vivido de primera mano en los momentos álgidos de la crisis del euro. En ese supuesto, los líderes europeos podrían bien llegar demasiado tarde a salvar el euro o bien precipitar su caída con decisiones erróneas. Muy seguramente, dejar caer a Grecia, España o Italia hubiera tenido este efecto. La crisis de Chipre, con su torpe gestión a punto estuvo de provocar un pánico bancario en toda Europa. Lo mismo con los acuerdos de la Playa de Deauville entre Merkel y Sarkozy, que dispararon todas las alarmas de los inversores.

 

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Una buena mala idea

Por: | 16 de junio de 2014



Rainerhcachfeld

* Viñeta de Rainer Hachfeld

¿Quién tiene más legitimidad en la UE a la hora de elegir al Presidente de la Comisión? ¿28 jefes de Estado y de gobierno elegidos democráticamente (Opción A) u “751 diputados elegidos directamente por 200 millones de europeos? (Opción B). Se lo pregunto a ustedes.

El caso es que nada divide tanto a las élites europeas estos días ni consume tanto tiempo como las interminables discusiones sobre si el luxemburgués Jean-Claude Juncker debiera presidir la Comisión Europea. Así lo pude verificar personalmente en la reunión anual del European Council on Foreign Relations celebrada en Roma el jueves y viernes pasado. En una votación a mano alzada, la mitad de los asistentes, todos ellos fervientes europeístas,  se mostraron a favor de que el Consejo Europeo honrara el acuerdo de designar al candidato más votado y se decantara por designara a Jean-Claude Juncker. La otra mitad, sin embargo, se mostró partidaria de que el Consejo Europeo ignorara esa promesa y eligiera a otro candidato.

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Lo que la Monarquía le debe a la democracia

Por: | 11 de junio de 2014

CoronaCon motivo de la abdicación del Rey se ha escrito, justificadamente, sobre lo mucho que la democracia le debe al Rey. Pero quizá ha llegado el momento de hablar también sobre lo que la Monarquía le debe a la democracia.  Al final de esta entrada esbozo cuatro propuestas concretas, pero déjenme primero contextualizarlas.

 Desde el proceso de Transición hasta el golpe de Estado del 23-F, pasando por múltiples otros momentos de la vida política de este país, el Rey Juan Carlos y el progreso democrático de España han estado íntimamente asociados, en España y fuera de ella.

Pero también es cierto que, como señalé en una entrada anterior (“Resistir la tentación”), en los últimos años, ni la institución de forma colectiva ni la persona del Rey en su conducta individual han destacado por su ejemplaridad. Este problema, señalaba, no es excepcional a la institución monárquica, pues como sabemos, el resto de las instituciones de nuestro país han estado y están aquejadas de problemas similares en cuanto a su falta de calidad democrática, escaso sometimiento al control ciudadano y ausencia de ejemplaridad.

En el caso de la Monarquía, como en toda otra institución política, es muy fácil ver que existe una correlación muy estrecha entre sus problemas y el grado de opacidad y protección que se le brinda: sabemos que cuanto más opaca es una institución y más se la blinda del control exterior, más tiende a desviarse de los fines que tiene asignado y más espacios se abren para la corrupción. 

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Cómo lograr que Juncker no presida la Comisión Europea

Por: | 09 de junio de 2014

JunckerEn mi columna del viernes pasado en la edición impresa de este diario (“Cameron en el córner”) daba cuenta de los intentos del Primer Ministro Británico, David Cameron, de bloquear la designación por parte del Consejo Europeo del luxemburgués Jean-Claude Juncker como próximo Presidente de la Comisión Europea.

Cameron parece no haber aprendido nada: en diciembre de 2011 amenazó con bloquear el llamado “Tratado Fiscal” que los miembros de la UE estaban negociando esos momentos si el Reino Unido no obtenía una serie de concesiones. ¿Resultado? Los demás miembros decidieron ignorarle y seguir adelante, firmando el Tratado por fuera de las instituciones europeas, es decir, como un acuerdo intergubernamental, con lo que evitaron cualquier posibilidad de veto británico. 

Ahora, vuelve a cometer el mismo error: intentar bloquear el nombramiento de Juncker, y hacerlo a gritos (es decir, en público) cuando no tiene capacidad de veto (la propuesta sólo requiere mayoría cualificada en el Consejo, no unanimidad). Un error que se añade a otro: el de abandonar el Grupo Popular Europeo para formar su propio grupo, lo que ha reducido notablemente su poder de negociación. Como nos cuenta la prensa británica, pese a varias reuniones entre Cameron y Merkel, esta no da su brazo a torcer, pues hace tiempo que se comprometió públicamente a apoyar a Juncker si este lograba ser el candidato más votado en las elecciones europeas.

Insinúa Cameron que el nombramiento de Juncker, un federalista odiado por los Tories británicos sería la espoleta que detonaría la salida del Reino Unido de la UE. ¿Se trata de un farol? Eso es no es lo relevante: si la amenaza es seria, y resulta posible que el Reino Unido abandonara la UE con este motivo como detonante, entonces es que la presencia del Reino Unido en la UE está más que agotada. Si no es esto será otra cosa, dirán los demás líderes, y se preguntarán: ¿por qué vivir siempre bajo la amenaza de un nuevo chantaje? ¿Cuál será la próxima petición descabellada de Cameron?

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¿Son las repúblicas mas democráticas, o más progresistas?

Por: | 04 de junio de 2014

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Hay quienes estos días venden una sencilla fórmula política: “República = Democracia = Izquierda” y su contraria: “Monarquía = Autoritarismo = Derecha”.  Todo esquematismo es una coartada para no tener que pensar. Este caso no es diferente.

Por razones históricas evidentes, una parte importante de la izquierda española asocia la República con un sistema político en el que prevalezcan los valores que considera definitorios de sus aspiraciones políticas (libertad, igualdad, justicia social, etc.) mientras que, por el contrario, la Monarquía estaría asociada a los valores opuestos (autoritarismo, inequidad, etc.).

Pero miren la tabla que abre esta entrada. El Índice de Desarrollo Humano que elabora el PNUD mide los logros más altos a los que una sociedad puede aspirar: una alta esperanza de vida (reflejo de unas políticas de salud accesibles y equitativas para todos), los niveles de escolarización (también la prueba de un sistema educativo exitoso, en calidad y cantidad), el ingreso nacional bruto per cápita (que mide el éxito productivo de una colectividad). Ahora observen los veinte países que según este índice (p.156) tienen un mayor índice de desarrollo humano.

Noruega, en el puesto 1, es una monarquía,

Australia  y Nueva Zelanda (puestos 2 y 6) tienen de jefa de Estado a Isabel II

Países Bajos (puesto 4) también son una monarquía.

Suecia (puesto 8) y Japón (puesto 11) también son monarquías.

Dinamarca y Bélgica (17 y 18) son monarquías.

Las siguientes monarquías de la tabla son España, que está en el puesto 23, Luxemburgo (Ducado) en el 26  y el Reino Unido, que está en el 27

Así pues, de esos veinte países, ocho son monarquías y doce repúblicas. No parece que haya una correlación muy clara entre bienestar social y forma de gobierno. Todas son, además, democracias.

 

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El secreto electoral de PODEMOS

Por: | 02 de junio de 2014


Tubos-de-ensayo-con-los-líquidos-coloridos-30937780¿Cuál es el secreto del éxito electoral de PODEMOS? Según sus portavoces, el que ofrecen una manera distinta de hacer y pensar sobre la política. Pero a juzgar por las promesas que contiene su programa electoral, el secreto de PODEMOS parece más bien el contrario: si se critica a los partidos políticos “tradicionales” el ganar las elecciones prometiendo cosas imposibles (especialmente empleos y bienestar social) a sabiendas de que no podrán cumplirlas, PODEMOS no parece conocer límites a la hora de estirar las promesas que hace a los ciudadanos. Veamos algunas de las promesas más importantes, extraídas del programa electoral. 

Reducción de la jornada laboral a 35 horas y de la edad de jubilación a 60 años (página 2/36) . Es cierto que el primer problema de España es el desempleo. Pero, ¿hay alguna evidencia empírica en algún país de nuestro entorno de que la reducción de la jornada laboral a 35 horas haya aumentado el empleo? Porque, claramente, no estamos hablando de rebajar los sueldos proporcionalmente a la reducción de jornada (¿o sí?), sino de encarecer el trabajo, lo que supone que, en condiciones iguales, los que trabajen deberían ser más productivos.

En cuanto a las pensiones, dado que uno de los grandes problemas que tienen las sociedades avanzadas es el envejecimiento de su población, la reducción de la edad de jubilación es una medida muy arriesgada. Lamentablemente, las pensiones públicas no se pagan con los ahorros que generaron los pensionistas en su momento sino vía los impuestos que pagan los que están trabajando. En España, donde ya trabajan demasiados pocos, las pensiones consumen una muy importante parte del PIB: más del 12%, son la primera partida presupuestaria, más de 120.000 millones de euros.

Afirmar que reduciendo la jornada a 35 horas y llevando la jubilación a los 60 años se generarían los suficientes empleos y, por tanto, la suficiente recaudación como para pagar a los nuevos pensionistas entre el tramo de 60 y 67 años y aumentar la productividad del país para compensar el aumento de salarios asociado a las 35 horas es algo que requiere aportar alguna prueba. Porque el efecto muy bien pudiera ser el contrario. Pero tal y como está planteado por PODEMOS, se trata de un acto de fe.

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El País

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